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martes, 14 de septiembre de 2010

Teatro, Julio Ramón Ribeyro



Teatro; Julio Ramón Ribeyro; Ed. Instituto Nacional de Cultura, I.N.C. 1975.

En esta obra encontramos siete piezas de teatro, siendo las tres últimas de un sólo acto. La pieza teatral que abre el libro es un clásico en el Perú: “Santiago, el pajarero”, basada en una tradición de Ricardo Palma, “Santiago, el volador”.

El personaje central es Santiago de Cárdenas, un tipo sencillo, ex-grumete de la Marina Real, y pajarero de oficio, quien tras un meticuloso estudio de diez años, observando el vuelo de diversas aves, y en especial el de la “tijereta”, escribe un Memorial de 270 páginas, con 16 dibujos, donde afirma haber inventado un aparato para que el hombre pueda navegar por los aires. Llega a concertar una cita con el virrey y le presenta su invento. Éste, incrédulo, lo trata con displicencia; sin embargo, por haber ido bajo la recomendación del Duque de San Carlos decide recibirlo, y a insistencia de Santiago, decide entregar su Memorial al análisis del sabio matemático Don Cosme Bueno y Larrazábal, de la Real y Pontificia Universidad Mayor de San Marcos. Posteriormente, ante una Magna Asamblea en el Salón de Actos de la Universidad, y ante la presencia del duque como representante del virrey, y de Santiago, además de los ciudadanos de la Ciudad de los Reyes (como era llamada Lima, en aquel tiempo), entre quienes estaba Rosaluz, enamorada de Santiago, Don Cosme dará su veredicto. Santiago es ridiculizado ante todos, y será negado a desarrollar su invento. No sólo aquel bochorno sufrirá Santiago, la ciudad toda se burlará de él desde entonces, llamándolo Santiago, el volador; Santiago, el loco; además su vecino, el barbero Esteban Gonzalves timará a la población, quienes bajo sus engaños obligarán a Santiago a “volar” del cerro San Cristóbal, asesinándolo, haciéndose el barbero de su local.

El discurso de Cosme Bueno en aquel veredicto y las intervenciones de Santiago, defendiendo su postura son sabrosas. El análisis del matemático, que concluye en la negación a desarrollar y apoyar “el invento” del pajarero está basado no sólo en los silencios acerca del arte de volar en los diversos tratados de Aristóteles, Platón, Santo Tomás, entre otros, sino también basado en lo divino; eran tiempos del Tribunal de la Santa Inquisición en Lima.

Cosme Bueno: “….. Si Dios Creador hubiera querido dar al hombre el dominio del aire lo hubiese dotado de alas. Dentro de su omnipotencia divina aquello le era posible.

Santiago: -(Interrumpiendo) ¡Protesto! (A Cosme Bueno) ¿Pretenderá Vuesa Merced que el hombre no tiene dominio del mar? ¿Cómo nos trasladamos de aquí a la Metrópoli sino a través de los océanos? ¡Y para ello no ha sido necesario que al hombre le salgan agallas! Ha sido suficiente inventar los bajeles y las carabelas. (El director agita su campanilla. Santiago se sienta)


La historia plasmada en la tradición de Ricardo Palma a finales del siglo XIX está basada en un hecho real, ocurrida en la Lima de mitad del siglo XVIII, en tiempos del Virrey Amat (Virrey del Perú, 1761-1776; antes Gobernador de Chile, 1755-1761; aquel quien tuvo por amante a Micaela Villegas, La Perricholi.) Palma rescata la historia de Santiago de Cárdenas, un chalaco (gentilicio de la provincia constitucional y primer puerto peruano, el Callao) que vive en Lima y desarrolló su obra que fue analizada por los sabios de la época, encabezados por Don Cosme y Bueno, siendo negado todo apoyo para desarrollar y explorar su invento. Santiago tuvo la intención de hacer llegar este trabajo al Rey de España, intitulando su estudio “Nuevo sistema de navegar por los aires, sacado de las observaciones de la naturaleza volátil”. El sitio web del Museo de Aeronáutica del Perú FAP contiene una breve sinopsis de este singular personaje peruano.

“Santiago, el pajarero” fue escrita en Lima, en 1958, y es una representación en seis cuadros; se adjudicó un premio otorgado por el Ministerio de Educación en 1959.

Esta primera pieza entusiasma (así como la última), las siguientes no dejan ese gusto como piezas de teatro. Las otras cinco obras me parecen que se disfrutarían mejor como cuento (donde Ribeyro era un especialista), en especial “Los caracoles”, que particularmente es la menos lograda de este conjunto.

En “El sótano”, el señor Delmonte espera a un comprador a quien a su llegada le va mostrando la casa. Su mayordomo Daniel había bajado al pequeño sótano a echarse una siesta. En un repentino momento irrumpe Rosita, la joven hija (17 años) de los señores y descubre a Daniel ahí. Mientras conversan se percatan de que el señor Delmonte está dispuesto a bajar con el posible comprador a ese pequeño cubil donde están los dos, decidiendo ambos esconderse debajo de la litera que allí hay, apagando la lámpara con la que bajó Rosita. Daniel está aterrorizado de que el patrón lo descubra en aquel lugar obscuro, junto a su hija.
Como el sótano carece de conexión eléctrica ambos tipos bajan iluminados por una linterna. Al oír unos ruidos concluyen que hay una rata ahí, oteando ambos debajo de la cama y no ver nada, saliendo y cerrando la trampa que da acceso al piso superior, dejándolos encerrados. A la partida del comprador el señor Delmonte ordena a su mujer cancelar su salida y le propone salir, comunicándole primero haber encontrado algo horrible en el sótano, y, antes de partir gira ligeramente la llave de la conexión de gas que da a ese recinto. Entretanto Daniel y Rosita continúan conversando, descubren haber quedado encerrados; él la verá reclinada ojeando un libro bajo la luz cada vez más exigua de la lámpara. La perspectiva de Daniel hacia la hija del patrón, en ese ambiente semioscuro cambiará.
Aquí el empleado, al principio temeroso de lo que pueda hacer el patrón si son descubiertos, cambia conforme va teniendo más confianza por las conversaciones con la hija, dejando entrever una posible violación, una posible muerte de ambos por asfixia, o hasta quizá una explosión de aquel lugar sin ventilación, ya que, Daniel encendía fósforos para poder fumar.
Esta obra es una pieza de un acto, escrita en Lima en el año de 1959.

En “Fin de semana”, es una pieza en tres actos donde Ribeyro deja unas indicaciones para un futuro montaje.
Aquí encontramos a una joven pareja, el arquitecto Hugo y su esposa Dora quienes pasan un fin de semana en su casa de campo en Chosica, ubicada cerca al club del cual es presidente el tío de Dora. Pancho es un quinceañero, empleado y protegido de Hugo, quien con rapidez y dedicación aprende todo lo que el arquitecto le enseña; Hugo está muy orgulloso por su progreso. Al llegar los hijos del presidente del club a la casa de Hugo éste encomienda a Pancho que los acompañe para que los vigile ya que ellos están prestos a ir a jugar al cerro. El presidente, un hombre sagaz, triunfador, llega a visitarlos y comunicarles que por recomendación suya le fue encomendado unos trabajos para Hugo en el club; la pareja está feliz. Dora es media interesada, superflua, plástica (como en la canción de Rubén Blades), ante la noticia ya va haciendo planes de qué comprar y modificar en su hogar. Horas más tarde los niños bajarán temblando y llorando a contarle a Hugo que Pancho cayó en una zanja, y que está negro. Hugo descubrirá que su protegido cayó en una mala instalación hecha dentro de los límites del club, muriendo electrocutado. Hugo tendrá una lucha interna, optar por aceptar la manipulación del tío de su esposa ante la policía y la madre del muchacho, o mantener sus principios, su rectitud, que lo obligan a enfrentarse al tío de su mujer para que la verdad sea la que prevalezca, lo que significa dejar de aceptar todo su apoyo en lo profesional. David contra Goliat.
Los que conocemos algo de los personajes de Ribeyro sabemos cómo será el final. Los más débiles, ni con la verdad de su lado, podrán salir victoriosos.

“Los caracoles” es una pieza diferente; tiene un final mágico que, particularmente, desmorona la buena historia creada hasta la muerte de Oblitas Paz. No me incomoda que regrese de la muerte para cobrar venganza, sino que se aparezca con una flauta y multiplicados a la “n” cazando al grupete de mafiosos tal y como colectaba caracoles en vida.

El gerente del Hotel El Trópico en la isla del mismo nombre está angustiado pues en el hotel de la isla vecina, El Viejo Roble, gerenciado por Aquiles Robles, tiene muchos más turistas que llegan por encontrar en aquel lugar una pequeña selva virgen donde pueden cazar con tranquilidad. El gerente con su secretario divisan cómo pasan las lanchas abarrotadas de turistas directo a la isla vecina. El gerente será presionado por dos accionistas que llegan para pedirle informes y una solución ante tal pérdida de dinero. El secretario elucubrará un plan: sembrar un asesino en la isla de los vecinos y que un importante cliente de la competencia sea victimado. Reclutan a un mendigo de nombre Oblitas Paz, a quien lo vestirán haciéndolo pasar por un tipo rico e importante, lo alojarán y pagarán todos los viáticos en la competencia, escondiéndolo luego y hacer creer que fue asesinado. Sus planes iniciales darán frutos, la competencia pierde todos sus clientes, y Aquiles Bombet acepta vender su hotel a un precio ridículo al gerente de El Trópico, pero también ellos se verán afectados por la presencia de un asesino tan cerca de ahí. Deciden entonces “encontrar el cuerpo de la víctima” para divulgarlo ante los medios, y para eso tendrán que matar realmente a Oblitas Paz.

Me encanta los personajes de los dos accionistas, dirigiéndose con sorna, con cachita hacia el gerente, presionándolo a encontrar una solución, me los imagino de terno, de hombros rectos, y gafas, haciendo movimientos iguales, y de similar apariencia también. La conversación de los dos sicarios, añorando tiempos lejanos, con más acción, con sangre de por medio, ahora resignados a realizar tareas simples que no llegan a comprender, hasta que se les da la orden (¡qué alivio…, por fin algo de emoción!) de matar a Oblitas Paz.

Toda la historia es envolvente, hasta que llega el final. Prefiero los clásicos finales ribeyranos, donde el desvalido, el paria, el relegado, nunca vencerá, aunque quien podría culpar a un artista por intentar algo diferente.

Las tres últimas obras son farsas en un acto, iniciando con “El último cliente”, donde Adelinda, soltera de 48 años, trabaja en una casa de alquiler de trajes de novios junto a su anciana madre. Al final de la noche, en ausencia de esta, Adelinda decide probarse un vestido de novia, aquel artilugio que está resignada a nunca usar. De improviso aparece un cliente, sumamente apremiado, con la intención de alquilar un chaqué. Él es un tipo galante y con una labia florida, rápidamente se gana la confianza de Adelinda. Con dulces palabras la enamora y hasta llega a pedirle matrimonio. La invita a cenar para así iniciar una amistad. Aturdida y emocionada ella irá a cambiarse de vestido. A su regreso a la recepción del local se dará de cara con la realidad, con su triste realidad. Aquí Ribeyro nos entrega un final visual, mudo, donde el cliente es descubierto por Adelinda robando, y aun así continúa, con una tímida sonrisa en los labios, ante el estupefacto de la solterona. Gran final trágico, cuando crees que estás mal (en este caso, por la eterna soltería) el destino te hace ver que puedes estar peor.

En “El uso de la palabra” encontramos a Franklin, un escritor de poco éxito quien invita a su cuarto de hotel en Lima a Angel Del Solar, un artista que vivió una temporada en Francia; lo que aparentemente Franklin busca es relacionarse, compartir experiencias, intercambiar puntos de vista con algún otro artista u hombre de mundo como él, pero lo que realmente busca y con desesperación es ser escuchado, que le presten atención, ser reconocido, al punto que atropella a su invitado sin dejarlo responder las preguntas que él mismo le formula, respondiendo incluso por él. Toda la escena es muy graciosa, y claro, culmina con el hartazgo de Angel, dejando sólo a su anfitrión a mitad de uno de sus monólogos. Franklin no entiende por qué se retiró su invitado, por qué todo mundo reacciona así con él.

Si con la pieza anterior ríes, con la que cierra el libro “Confusión en la prefectura” la risa está presente en cada línea. La parodia de un viejo político, de aquellos que siempre están presentes en un cargo que pareciera perenne, que se aprovechan de su puesto, esos putos tránsfugas que pueden estar con la democracia en un momento y con la dictadura en otro.

Juan Sandia se enterará aquella mañana, en el lejano poblado donde es prefecto, que hubo un golpe de estado en Lima, y entre lamentos por el poco tiempo que está ejerciendo decide mandar con el gobernador un telegrama urgente al golpista, el general Chumpitaz, felicitándolo por la acción tomada. Minutos después llegará a su oficina el alcalde quien conversará sobre el incidente con el prefecto, en cuanto por la radio informan que el presidente de la república no ha renunciado a su cargo. El prefecto absorto por la noticia mandará al alcalde corriendo a que detenga al gobernador a toda costa y no envíe el telegrama. Lo peor es que aquello se repetirá pues las noticias van llegando de a pocos por la radio, y todas contradiciendo la noticia anterior.

La escena es comedia pura; con muchas obras puedes reír, pero no tanto como con esta. La facilidad con que va cambiando los adjetivos utilizados por el prefecto, a favor y en contra para con el Presidente de la República Héctor Verdoso, y el General Camilo Chumpitaz, de acuerdo a la información que va recibiendo. Infelizmente, al menos en mi país, el Perú, muchas veces vemos como la realidad supera esta sátira.

En cuanto al libro, esta es una inmerecida presentación de una obra de uno de los escritores más queridos y recordados del Perú. Es irónico que este libro haya sido editado por el I.N.C. (Instituto Nacional de Cultura del Perú) y que esté repleta de errores ortográficos, al punto que hasta alguien tan despistado como yo repare en estos. Por otro lado, creo que nunca más fue editada esta obra por alguna otra casa editorial, ni por Milla Batres, ni por Jaime Campodónico/Editor, así que, a pesar de esta vergonzosa edición del I.N.C, hay que rescatar la presencia de la obra teatral de Julio Ramón Ribeyro para el gran público.



Confusión en la prefectura.

Farsa en un acto.


La acción ocurre en un alejado pueblo de provincia. Oficina modesta con un mapa del Perú, un escritorio, una silla, un viejo sillón, un radio antiguo contra la pared. Puerta a la izquierda que da a la calle. Al levantarse el telón el prefecto se encuentra sentado ante su escritorio, bostezando. Lleva un saco de pijama grueso amarrado a la cintura con un cordón. Sus cuatro pelos están bien peinados
.

Personajes:

EL PREFECTO .- Juan Sandia, 50 años, calvicie acusada, bigotillo con las puntas ligeramente levantadas, nariz rojiza.

EL GOBERNADOR .- Jaime Toro, mestizo de 35 años, sombrero blanco y poncho corto de vicuña.

EL ALCALDE .- Cuarentón, gordo, traje negro de pana con chaleco y cadena de reloj.



PREFECTO .- (Solo) ¡Ah, que descansada vida se lleva en estos pueblos! Buen clima, buena leche, buena carne. De vez en cuando una reunión donde el alcalde, otra donde el señor cura, un discurso por aquí, una subversión por allá. Esto sería el mismo cielo sino quedara tan lejos de Lima. ¡Y sobre todo los regalitos! Regalitos de los hacendados y, también de los indígenas, un carnerito por aquí, una bombita por allá…

GOBERNADOR .- (Entrando a la carrera) ¡Señor prefecto! (Se ahoga) ¡Señor prefecto!

PREFECTO .- (Se pone de pie) ¿Qué sucede? ¡Hable usted, señor gobernador!

GOBERNADOR .- ¡Han derrocado al gobierno! ¡Acabo de oírlo en la radio del bar Bacará, donde tomaba desayuno!

PREFECTO .- ¡Imposible!

GOBERNADOR .- ¡Se lo juro! Sucedió anoche… es decir, esta madrugada.

PREFECTO .- ¿Y cómo se han atrevido? (Contornea su escritorio) Si nuestro presidente hace un año que está en el poder. (Recitando) Es más, anda por la senda del progreso… La economía postrada se rehabilita…. La agricultura reverdece (Señalando el mapa) en todos los valles de la patria… (Reaccionando) Pero, ¿está usted seguro de lo que dice?

GOBERNADOR .- (Señalando el radio) Encienda usted el aparato. Están dando el noticiario.

PREFECTO .- (Dirigiéndose a la radio) Debe ser una falsa alarma, propaganda por alguno de esos elementos disolventes interesados en sembrar la confusión… (Enciende el radio y se escucha el final de una marcha militar).

LOCUTOR .- ¡Últimas noticias! El señor presidente, don Héctor Verdoso dimitió esta madrugada de sus funciones para evitar efusión de sangre. El golpe de estado fue dado por el general Camilo Chumpitaz al frente de la división blindada.

GOBERNADOR .- Exactamente. Eso es lo que había escuchado.

PREFECTO .- (Cogiéndose la cabeza) ¡Y sólo tengo seis meses de prefecto! (Incrédulo) No, no y no. No lo creo. ¡No lo creo, señor gobernador!

GOBERNADOR .- Pero escuche usted.

LOCUTOR .- A las cuatro de la madrugada, sin que nada lo dejara prever, una columna blindada llegó ante Palacio de Gobierno, y después de una breve escaramuza con la escolta de guardia… (ruidos en la radio, la emisión se interrumpe).

PREFECTO .- ¿Qué pasa? Sintonice usted bien. (Siguen los ruidos).

GOBERNADOR .- (Mueve los botones) No se escucha nada... Se debe haber perdido la onda. (Los ruidos cesan).

PREFECTO .- (Preocupado) ¡La onda, la onda…! Nuestro ilustre mandatario, don Héctor Verdoso, un verdadero patricio, derrocado… y ¿por quién además? Por un, por un…

GOBERNADOR .- Ya lo oyó usted: por el general Camilo Chumpitaz.

PREFECTO .- ¿Chumpitaz? ¡Hay tantos generales, Santo Dios! ¿Qué Chumpitaz será éste? ¿El antiguo ministro de gobierno?

GOBERNADOR .- El mismo.

PREFECTO .- ¡Ejem! Lo conozco… es decir, lo vi una vez en palacio. Debo reconocer que es un militar de …, de prestigio, con una limpia foja de servicios en los anales patrios… ¡Ejem! Pero, dadas circunstancias, es inadmisible que se haya atrevido.

GOBERNADOR .- Por lo que pude oír en el Bacará, que “el país estaba en el caos”.

PREFECTO .- Vaya, eso es una exageración… Claro, que si uno mira las cosas con cierta objetividad, todo no marchaba muy bien, hay que reconocerlo. Había un déficit por aquí, una pequeña inflación por allá… El presidente Héctor Verdoso hacía lo que podía, pero…

GOBERNADOR .- (Anticipándose) ¡Pero carecía de carácter…! ¿No es eso señor Prefecto? En confianza le diré que yo no tenía mucha fe en su gobierno.

PREFECTO .- (Convencido) ¡Usted lo ha dicho! Eso es también lo que yo sentía a veces: falta de confianza, no sé, algo como una corazonada que me decía: “no te fíes mucho de ese Verdoso”.

GOBERNADOR .- En cambio, lo que el país necesita, pensaba yo, es un hombre de carácter…

PREFECTO .- (Completando) Diga más bien, de orden y rectitud. Un militar, para decirlo sin rodeos. Un hombre de temple, de disciplina…., como el ilustre general Chumpitaz, para poner un ejemplo…

GOBERNADOR .- Completamente de acuerdo.

PREFECTO .- Sí, querido señor gobernador . Eso tenía que suceder. Cuando el país cae en el caos, es necesario que alguien intervenga para poner orden, para restablecer las libertades amenazadas, para garantizar el ejercicio de los derechos…. Creo que no debemos perder tiempo. En el acto hay que manifestar nuestra adhesión al nuevo gobierno. Fíjese, corra usted a la oficina de correos y ponga rápido un telegrama…

GOBERNADOR .- ¿En qué términos?

PREFECTO .- Espere usted. (Se coge la cabeza) ¡Qué lío, Dios mío, y tan temprano! Aún no he tenido tiempo de quitarme (señala su pijama) el “robe de chambre”. (Al gobernador) Diga usted: “Felicitaciones brillante paladín democracia stop, valiente actitud derrocar gobierno incapaz stop. .. Bueno, etcétera, algo dentro del estilo. Firmado, Juan Sandia, Prefecto de Huanta y Jaime Toro, Gobernador…” ¡Pero vaya usted, apúrese! (El gobernador se pone su sombrero y sale corriendo) ¡Uf, qué problema! Hacerme esto a mi que estoy sólo seis meses aquí. No se lo perdonaré nunca a ese vil Verdoso. Y cuando subió a la presidencia me dijo: “Querido Sandia, tiene usted para cinco años de prefecto, en el pueblo que usted elija”. ¡Qué falta de garantías!

ALCALDE .- (Entra resollando) ¿Es cierto, señor, que nuestro ilustre presidente Héctor Verdoso ha sido expulsado de palacio?

PREFECTO .- (Colérico) ¿Qué es eso de ilustre señor Verdoso? ¡Verdoso a secas, señor alcalde!... Sí, es cierto. Un valeroso militar, harto de las tropelías de este civil incapaz, resolvió anoche dar un ejemplo de civismo a la nación y le arrebató el mandato que injustamente desempeñaba.

ALCALDE .- ¿Y quién es ese militar?

PREFECTO .- ¡Tenga usted un poco de respeto! Diga “ese representante de las fuerzas armadas”. Es el general Camilo Chumpitaz.

ALCALDE .- (Dubitativo) ¿Chumpitaz?

PREFECTO .- ¡Qué! ¿No lo conoce? ¿Es posible que no conozca al general Chumpitaz? Un hombre brillante, uno de esos paladines que han heredado y que encarnan la tradición…

LOCUTOR .- (Precipitadamente) Radio Nacional reanuda su emisión interrumpida por causas ajenas a nuestra voluntad. Les pedimos disculpas por el incidente, pero nuevamente en el aire al servicio de la ciudadanía.

PREFECTO .- Oiga usted. Entérese de lo que pasó.

LOCUTOR .- Nos vemos obligados a rectificar nuestra información dada hace unos minutos. El servicio de información de palacio nos comunica que el presidente Héctor Verdoso no ha dimitido, sino que después de un animado debate con el general Camilo Chumpitaz convenció a este último a desistir de su tentativa de tomar el poder.

PREFECTO .- ¿Eh?

LOCUTOR .- En consecuencia, el mandatario legítimamente elegido continúa desempeñando la máxima magistratura.

PREFECTO .- (Fuera de sí) ¡Dios! ¡Corra, corra, vuele señor alcalde! ¡Apúrese!

ALCALDE .- ¡Pero no entiendo nada! ¿Y el ilustre general Camilo Chumpitaz?

PREFECTO .- ¡No lo conozco! ¡No lo conoce nadie! ¡Aquí no hay ningún general ilustre! ¡Corra detrás del gobernador que debe estar llegando al correo y dígale que no ponga el telegrama!

ALCALDE .- (Sin entender) ¿Telegrama?

PREFECTO .- (Empujándolo hacia la puerta) ¡Vamos, de una vez! (Sale el alcalde) ¡Uf, qué historia! (El prefecto se abanica con su pañuelo). Si no lo agarra antes que despache la adhesión… Eso te pasa por… Pero en fin, hacerme esto a mí, Juan Sandia, con veinte años al servicio de la nación en la prefecturas de Cusco, Puno, Arequipa, Nazca, Ayabaca, Huánuco, Andamarca, Quillabamba, Satipo, Iquitos y para de contar. ¡Sin haber cumplido seis meses en Huantay! Y cuando no he tenido tiempo sino de conseguir una chacrita, una casita…

LOCUTOR .- Ahora transmitiremos una marcha, mientras esperamos la llegada del mensaje que el presidente Héctor Verdoso ha anunciado para tranquilizar a la ciudadanía.

PREFECTO .- (Apaga el radio) ¡Nada de marchas! (Reflexiona) Será sin dudas un mensaje deslumbrante. ¡Qué talento oratorio tiene este señor! Un verdadero letrado (Se coge la frente) ¡Qué dolor de cabeza Dios, y a las ocho de la mañana!

GOBERNADOR .- (Aparece a la carrera) ¡Todo arreglado! (Resuella).

PREFECTO .- ¡Pero hable!

GOBERNADOR .- Figúrese usted, ¡con las justas! Le estaba entregando ya el telegrama a la empleada, cuando llegó el alcalde. ¡Se lo tuve que arrancar de las manos! ¡Uf, que carreras! En fin, todo se arregló… ¿quiere decir entonces que no ha pasado nada?

PREFECTO .- ¿Cómo que nada? ¿Le parece poco que ese felón militar, cómo se llama, ese Chumpitaz, haya intentado darle un golpe artero a nuestro ilustre presidente don Héctor Verdoso? Ah no, no, no. ¡Yo reclamo contra él una grave sanción! Eso no puede quedar sin castigo. ¡Un fusilamiento! Ya es tiempo de acabar de una vez venales tentativas contra el orden establecido y la constitución. Vea, le voy a dictar otro telegrama.

GOBERNADOR .- (Saca una libreta) ¡A sus órdenes!

PREFECTO .- (Mirando el cielo raso, solemne) “Su excelencia, don Héctor Verdoso…” No, ponga así: “Excelentísimo señor don Héctor Verdoso, Presidente de la República del Perú stop (Pausa) Autoridades Huanta y encabezadas Prefecto Sandia aplauden gran lección de civismo dada viles usurpadores poder legítimo stop, felicitan mandatario valiente actitud stop, adhesión incondicional término feliz mandato stop”. ¡Espere! Añada usted: “Exigimos castigo felón militar”. ¡Listo!

GOBERNADOR .- (Terminando de escribir) Listo. En el acto voy a despacharlo. (Sale)

PREFECTO .- ¡Increíble! ¡Qué mañana! Y todavía hay miserables que dicen que los prefectos se pasan la gran vida. Como si a pesar de la lejanía no viviéramos nosotros intensamente las pulsaciones más íntimas de la patria, que nos llegan por los aires a través de las ondas. (Mira el radio) ¡Ah, el comienzo (Se acerca al radio) De rodillas, se lo escucharé, don Héctor Verdoso, de rodillas, como la misa… (Enciende el radio).

LOCUTOR .- ¡Radio Nacional informa! Dentro de unos instantes les transmitiremos en directo desde el palacio de gobierno el mensaje a la nación del presidente Héctor Verdoso…

PREFECTO .- (Emocionado) De rodillas… (Pone una rodilla en tierra).

LOCUTOR .- ¡Don Héctor Verdoso se acerca en estos momentos al micro para leer su mensaje a la nación!... (Voz con trémolos del presidente). “Ciudadanos: en mi calidad de presidente electo de la república del Perú, debo dirigirme a ustedes en estos álgidos momentos para informarles de los graves acontecimientos que se desarrollaron esta mañana en palacio…

PREFECTO .- (Exhortándolo) ¡Adelante, patricio!

VOZ PRESIDENCIAL .- “Un subalterno mío, el general Camilo Chumpitaz…”

PREFECTO .- ¡Un felón, un desgraciado!

VOZ PRESIDENCIAL .-“…que hasta ahora me había dado muestras de la mayor fidelidad, ingresó esta mañana a palacio al frente de la división blindada, para exigirme que deponga el poder en sus manos, y yo, depositario del mandato popular…

PREFECTO .- Del mío, del de todo el pueblo…

VOZ PRESIDENCIAL .- “…me negué enérgicamente a satisfacer su pedido, pero, ante la insistencia del citado general…”

PREFECTO .- ¡Ay!

VOZ PRESIDENCIAL .- “…me ví obligado…”

PREFECTO .- ¡Dios mío!

VOZ PRESIDENCIAL .- “…a acceder a su demanda y a dimitir de la presidencia de la república…”

PREFECTO .- (Se pone de pie) ¡Cobarde!

VOZ PRESIDENCIAL .- “…En consecuencia, recomiendo serenidad a la ciudadanía…”

PREFECTO .- ¡Qué ciudadanía, qué serenidad!

VOZ PRESIDENCIAL .- “…y les pido que respeten la voluntad…”

PREFECTO .- (Apaga el radio) ¡Que te cuelguen, imbécil!

ALCALDE .- (Entra sonriente, satisfecho) Bueno, lo cogí antes que pusiera el telegrama… (Se sienta en el sillón). De modo que hemos tenido suerte y que ese generalote se encontró con la horma de su zapato…

PREFECTO .- (Irritado) ¿Qué generalote?

ALCALDE .- Ese…, ¿Cómo era? Ese Chumpitaz, el que quiso deponer a nuestro ilustre presidente Verdoso…

PREFECTO .- ¿Ilustre señor Verdoso? Pero, ¿se da cuenta de lo que está diciendo?

ALCALDE .- (Desconcertado) Creo haber entendido que nuestro mandatario…

PREFECTO .- (Gritando) ¡Era un incapaz, un cobarde, un canalla, un caballo vestido de frac…!

ALCALDE .- Pero, entonces, ¿y ese militar que pretendía…?

PREFECTO .- ¡No pretendía nada! Estaba en su derecho… (Avanzando hacia el alcalde) Señor alcalde, ¿cómo se atreve usted? (Furioso) ¡Lo voy a ahorcar, lo voy a descuartizar! ¿Cómo se atreve usted a expresarse así de nuestro presidente, el heroico, el patricio, general Camilo Chumpitaz ¡Corra usted!

ALCALDE .- (Se pone de pie) ¿Adónde? ¡No entiendo nada!

PREFECTO .- ¡Al correo!... ¡Agarre al gobernador, métale un tiro, pero que no ponga el telegrama!

ALCALDE .- ¿Otra vez? Pero si enantes…

PREFECTO .- ¡No pregunte nada! Corra usted, vuele… (El alcalde sale corriendo) ¡Uf, qué gente ésta, pierde la cabeza, se ofusca, se enreda…, y encima dice “el general Chumpitaz”, este patán, en lugar de “nuestro magnánimo, alejandrino, nuestro …, ah, no sé ya cómo llamarlo… (Mirando la radio) Seguramente hablará por radio. (Se acerca y enciende el botón) Escucharé su voz, pero no de rodillas, sino cuadrado marcialmente, como un obediente soldado (Se cuadra).

LOCUTOR .- ¡Últimas noticias! Comunicado oficial: Tenemos que informar a la nación que la dimisión del señor presidente no ha sido aceptada por el grueso de las fuerzas armadas, y que el general Chumpitaz fue detenido cuando se ceñía la banda presidencial y enviado al Frontón, donde esperará ser juzgado por una corte marcial.

PREFECTO .- (Cogiéndose la cabeza) ¡No! ¡No puede ser! ¡Me estoy volviendo loco! (Corre hacia la puerta) ¡Señor alcalde! ¡Señor gobernador! (Regresa al centro de la oficina) ¡Ay! ¡El telegrama! ¡Que no lo pongan!.... ¡Sí, que lo pongan! (Trata de pararse de cabeza) ¡Qué viva nuestro general! ¡Oh, perdón, qué viva don Héctor Verdoso! (Da cabriolas) ¡Que se vayan todos al diablo! (Se tira sobre el sillón) ¡Que me dejen dormir! (Se sienta sobre el sillón, mirando al público). Un general por aquí, un civil por allá…. (Se queja) ¡Ay, ay, aaay!


TELÓN

Paris, 1965

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Martín Chambi, O Poeta da Luz, Museo Oscar Niemeyer


"Niño mendigo", Portada de la revista del Museo Oscar Niemeyer, junio 2010


Fue una muy grata sorpresa el encontrar la obra de Martín Chambi en la Torre de Fotografía (aquella que es la base “del ojo”, en las fotos del primer post sobre el museo) del MON. Ya había visto algunas fotografías del maestro cusqueño en Lima, pero nunca estuve ante una muestra suya.

Es emocionante el ver cómo extranjeros observan con detenimiento y emoción cada fotografía, se quedan observando Machu Picchu, algunos comentan rememorando sus viajes al Cusco, otros escuchan y quisieran estar allá. La toma del Gigante de Paruro también acapara la mayor atención. Los que practican fotografía se preguntan cómo hacía para iluminar en su estudio, en aquella época, sin infraestructura casi, (la respuesta a esa interrogante está en el vídeo anexado al final). Cómo se las agenciaba para trasladarse con su equipo fotográfico, de seguro grande y pesado, cuando ahora un trípode de 5,5kg se vuelve de 10kg. a las dos horas de cargarlo (es bueno recordar que usaba en ese entonces placas de vidrio), y eso en el llano, Chambi fotografió desde Machu Picchu (a 2,430 m.s.n.m.), hasta las Festividades del Qoylloriti (a más de 4,000 m.s.n.m.) Buscar em exteriores el ángulo preciso para usar las sombras, el claro-oscuro, el reflejo de un lago.



"Autoretrato en el estudio, Cusco", 1922





"Niño en la Plaza de Yucay"

Las Lentes Inmortales de Martín Chambi.

Luz, sentimientos y poesía. Por primera vez, Curitiba recibe una exposición del peruano Martín Chambi, uno de los fotógrafos más importantes del mundo, y el primer fotógrafo de sangre indígena de latinoamérica, que supo retratar a su propio pueblo con dignidad y respeto.

Chambi representó la vida del pueblo indígena peruano sin apelar a la explotación exótica de la vida indígena. Él reveló los secretos más íntimos de la vida andina sin irrespetarla. Al mismo tiempo en que fotografiaba para importantes revistas, todos reconocían el carácter artístico y etnográfico de su trabajo.
El maestro de la fotografía latinoamericana fue, simultáneamente, fotógrafo indígena y fotoperiodista, pues registraba los eventos sociales de la época, siendo un excelente iluminador. Escoger el momento perfecto de la luz, la composición y los diferentes encuadres de los que eran utilizados por los fotógrafos de la época, caracterizan el lenguaje creado por Chambi, conocido como “El Poeta de la Luz”.


"Plaza de Armas del Cusco", 1925





"Sombreros"





"Autoretrato en Machu Picchu", 1943


Martín Chambi nació en el poblado de Coasa, en la provincia de Carabaya, al norte del Lago Titicaca en 1891. Chambi tuvo su primer contacto con el mundo de la fotografía en la mina donde su padre trabajaba, la Santo Domingo Mining Company donde descubre el oficio con fotógrafos ingleses, pero fue en 1908, en Arequipa que aprendió de su maestro Max T. Vargas.

En 1917 se instala en Sicuani, capital de la provincia de Canchis, abriendo su propio estudio. En 1920, atraído por el esplendor y la historia de la antigua capital inca y, por el desarrollo cultural y económico que se produce en el Cusco (en 1911 se descubre Machu Picchu, siendo Chambi el primero en fotografiarlo) decide mudarse a aquella ciudad. Ahí fotografía la vida del pueblo peruano, de los campesinos y de la alta burguesía de la ciudad, en fiestas populares, reuniones familiares, casamientos y desfiles militares. Sus raíces indígenas siempre estuvieron en sus imágenes.


"Campesinos en el juzgado"



"Campesinas"


"Campesina de Queromarca con niño", 1934


"Gigante de Paruro", 1925


"Víctor Mendívil y el gigante", 1925


Como reportero gráfico trabajó para el diario peruano “La Crónica”, y la revista “Variedades”, entre otras. De 1918 a 1930 fue colaborador del diario “La Nación” de Buenos Aires. También publicó sus fotografías en la revista norteamericana “National Geographic”. Chambi vivió en Cusco hasta el día de su muerte, en 1973. Seis años después, su hijo Víctor Chambi y el fotógrafo norteamericano Edward Ranney catalogaron millares de fotografías del artista. El acervo fue llevado para una exposición en Nueva York en 1979 consagrándolo definitivamente.

Con la argentina Leila Makarius como curadora, siendo ella nombrada por los descendientes de Martín Chambi representante internacional de su obra, el MON presentó 88 fotografías en blanco y negro, producidas por el fotógrafo entre los años 1920 y 1940.

El vídeo de Canal Sur anexado no pertenece a la presente muestra, mas explica la técnica usada por Chambi (a partir del min. 2:00) y se puede apreciar la muestra del Archivo Chambi en otra exposición.




Fuente :

- Vídeo tomado de youtube subido por Canal Sur.
- Revista Museo Oscar Niemeyer.
- Traducción: Manolo Paitán Malpartida.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Marques de Casa Concha, Chardonnay 2007




Concha y Toro; Marques de Casa Concha Chardonnay 2007; 14% Grad. Alc; Pirque, Valle del Maipo, Chile.


Degustado antes, durante la preparación, y ya con el cebiche en el plato:

De un dorado con tonalidades ligeramente verdes; aroma cítrico, aroma persistente, hay algo de limón, la vainilla es muy tenue, se aprecia sólo después de un tiempo en la copa, también hay algo de madera, que se confirma en el sabor también algo amaderado, no incomoda; de acidez equilibrada pero que se deja sentir, tampoco llega a incomodar en ningún momento, deja una agradable sequedad en el paladar, de final largo y muy agradable; es un vino elegante y muy fresco.

Animados por la recomendación de un amigo brasilero (que ciertamente sabe de vinos y no es un aficionado como nosotros) que armonizó cebiche en tres ocasiones diferentes: primero con un Chardonnay de Jacob’s Creek (australiano); luego con un Gewürztraminer de Alsácia, Leon Beyer (francés); y finalmente un Sauvignon Blanc Don Luis de Cousiño Macul (también chileno, como el vino de este post), siendo esta última su perfecta armonización para el plato bandera peruano, igual, decidimos probar con esta uva y creemos que este Chardonnay no desentonó.

Hacía tiempo que queríamos intentar armonizar un vino con cebiche, pero el limón nos desanimaba de hacerlo; no tuvimos problema, aunque habría que intentar con un Sauvignon Blanc, quizá (lo más probable, Nivaldo entiende de vinos) la experiencia sea aun más agradable.

El vino fue una sensación agradable, pero no hubo aquel: "¡puta madre..., qué vino!, que genera sus tintos, pero, como siempre, los "Marques..." de Concha y Toro de los vecinos, no decepcionan.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Cordelia Urueta, La Emoción del Espíritu y el Color, Museo Oscar Niemeyer



Ave nocturna, 1950



“La Gran Dama del Arte Abstracto en México”, así es reconocida la pintora Cordelia Urueta (1908 – 1995) por artistas e intelectuales en el medio mexicano. A pesar de poseer un carácter introspectivo en la producción de su obra, convivió con personajes históricos del arte latino, como Frida Kahlo, Diego Rivera, Rufino Tamayo, Carlos Mérida y Gustavo Montoya, con quien se casó. Cordelia trabajó a partir de diversas motivaciones y nunca perdió el interés por la figura humana. Produció retratos, autoretratos y gente de pueblo, hasta buscar lo esencial, con la eliminación de los detalles y de lo superfluo. Sin adherirse, especialmente, a ningún movimiento artístico, la pintora pasó a interesarse más por el ambiente, por la vibración del color, por el equilibrio y la forma. Sus obras se tornaron más cargadas de color y los trazos ganaron más movimientos. Cordelia alcanzó la madurez en su producción y tuvo en lo abstracto la expresión de su alma.




Pintora de luna, 1952




Sin título, 1952



Cordelia Urueta fue una mujer excepcional de gran talento y aguda inteligencia; sus intensos ojos azules miraban al mundo y a los humanos desde su muy particular y subjetiva observación de formas, colores vibrantes, y fuegos intensos.

Nació al inicio del siglo XX, hija de Jesús Urueta Siqueiros, escritor, político y orador y, de Tarsilia Sierra González, también escritora. Su tío abuelo, Justo Sierra, se convirtió en su tutor. Desde pequeña vivió rodeada de un ambiente intelectual y artístico. En su hogar se ejercía la libertad de pensamiento, el amor a la patria, a la justicia social, a la independencia de espíritu, y un gran humanismo, aquello marcó para siempre su producción artística.

La gran artista demostró desde pequeña una gran fuerza de carácter y de independencia; inició su formación en clases particulares de pintura y más tarde en “La Escuela al Aire Libre” que fundó Alfredo Ramos Martínez.

Fue siempre apoyada por el Dr. Atl para pintar, y de ella opinaba:

“Cordelia es una espiritualista, que posee cualidades indispensables para producir obras de arte con pasión…. Estamos enfrente de un temperamento de una colorista, que busca envolver dentro del movimiento de masas, la potencia del color”.

Cordelia Urueta vivió una época mundial caracterizada por episodios bélicos, y eso determinó la temática recurrente de muchas de sus obras, tales como “La Amenaza”, “La Acechanza”, “El Miedo”, “Los Testigos”, cuerpos en pedazos o amarrados, y finalmente la muerte:

“Estoy interesada en la denuncia, en la protesta contra la injusticia, contra la opresión, y, especialmente contra el silencio”

Y eso es determinante en un lenguaje pictórico que desintegra y descompone formas, producto de su reflexión entre la realidad y la imagen representada.

En 1950 Cordelia Urueta realizó su primera exposición individual en el “Salón de la Plástica Mexicana”.

Ella siempre estaba rodeada de la compañía y amistad de (además de los artistas mencionados líneas arriba) David Alfaro Siqueiros, Antonio Pelaéz, Alice Rahon, Juan Soriano, Wolfang Paalen, María Izquierdo, Pita e Inés Amor, y muchos otros de los intelectuales, escritores y pintores de su época.



Mujeres, 1947




Ángeles de la noche, 1957




Salamandra, 1992




Retrato de Margarita Urueta, 1948




Autoretrato, 1950




“Busco una emoción que viene de adentro”.



A pesar de su carácter solitario, tenía una belleza singular, era muy vivaz y graciosa, de un sentido del humor que llegaba al humor negro, tornándola una persona muy atractiva.

Cordelia estuvo siempre interesada en lo desconocido y el misterio de la muerte:

“En mis obras, utilizo la ventana como búsqueda o salida, me gustaría entrar y conocer otra dimensión, en la cual está el gran arte del futuro. Existen fenómenos que mantienen al hombre en permanente peligro; estampados en mis telas se encuentra el tema principal y la consternación, constituida por las eventualidades y la agresión que trae consigo la civilización, que deja al hombre con pocas salidas. Él puede huir apenas a través del espíritu. Creo que el artista está siempre en permanente búsqueda, por eso sólo ofrezco indicios”.

La obra de Urueta se encuentra en el “Museo de Arte Moderno del INBA” y la “Galería de Arte Mexicano” en la ciudad de México, así como también en la “Galería Kimberly” y en el “Museo de la Mujer” en Washington.

Participó en más de 25 exposiciones colectivas y 13 individuales. Su obra ha sido expuesta en Brasil, Cuba, Honduras, Guatemala, Francia, Italia, Polonia, Noruega y Japón. En el año 1961 recibió una Mención Honrosa en la VI Bienal de São Paulo.

La crítica de arte, la doctora Teresa Del Conde, declaró que la pintora Cordelia Urueta fue propuesta varias veces para recibir el Premio Nacional de Arte, pero que la artista nunca lo aceptó. Urueta opinaba que la palabra “homenaje” estaba desprestigiada:

“Es muy fácil decir que el artista tiene derecho al reconocimiento por parte de la sociedad, lo difícil es saber si realmente es o no un artista. Para alcanzar eso, se tiene que superar muchas etapas, lo más importante en cada una de ellas y al final del trayecto será la calidad pictórica, la obra misma, ese será el único documento que va a decir si es o no un artista”.

La Sala Frida Kahlo del MON albergó dicha muestra que estuvo en exposición del 27 de mayo al 29 de agosto del presente año.

Fuente:
Revista Museo Oscar Niemeyer
Traducción: Manolo Paitán Malpartida.

viernes, 3 de septiembre de 2010

La piel del cielo, Elena Poniatowska



La piel del cielo; Elena Poniatowska; Alfaguara 2001; México.

Me encanta el inicio de esta novela. Con la primera línea ya se percibe que el personaje que formula la pregunta, aquel niño interrogando a su madre, es alguien especial.


- “Mamá, ¿allá se acaba el mundo?
- No, no se acaba.
- Demuéstramelo.
- Te voy a llevar más lejos de lo que se ve a simple vista.



Lorenzo de Tena desde su infancia destacaba sobre el resto; lo que no tenía en recursos económicos, lo desbordaba en inteligencia. No sólo él, su hermano Juan también hacía pasar apuros a los profesores con sus preguntas y repreguntas sobre otros soles, otros universos, y la posibilidad de existencia de vida en ellos.
En Florencia, la madre de ellos (y de tres hermanos más) vemos a la luchadora, la madre soltera que saca adelante a sus hijos -como muchas en Latinoamérica- y que al morir tempranamente cambia el rumbo y destino de los cinco hermanos, yendo estos a vivir a casa de la familia del padre, un despreocupado hombre que deja la tutoría de los niños en su hermana Cayetana. Es ella, la tía Tana, que con su peculiar manera irá criando y encaminándolos.

La nueva casa y familia es de aquellas ricachonas venidas a menos, que hacen lo imposible por mantener un status, un estilo de vida que ellos, sólo ellos, saben que ya no tienen.

Es aquí que el joven Lorenzo conocerá -en Lucía Aramburú y Gonzales Palafox, amiga de tía Tana- su primer amor, y también esa sensación de culpa, que es quizá lo que bloqueará en el futuro sus relaciones con las pocas mujeres de su vida.

Mientras en Lorenzo vemos al tipo que va sobresaliendo de a pocos, rechazando una formación en derecho -que sus amigos continuaron- por que no le llenaba el espíritu, descubriendo luego en el cielo su verdadera pasión en los astros, de la mano de Luis Enrique Erro, su mentor, a quien luego sobrepasaría en conocimientos; en Juan vemos al alguien también con inteligencia superior pero que por diversas circunstancias (desgano suyo, aunque también envidia de otros) tiene un final muy diferente; el talento desperdiciado.

Lorenzo no entiende cómo las otras personas no se admiran como él con lo que hay más allá del cielo, como se admiraron sus antepasados aztecas y mayas, y de a pocos va formando una coraza, sumergiéndose en sus investigaciones y tornándose hosco y huraño. No entiende el conformismo de sus compatriotas, que con pocos recursos y mucho ingenio asombraron al mundo científico en un primer momento, pero que luego por la falta de apoyo por parte de la gente que tiene el poder, que no le da la importancia debida a la ciencia todo queda estancado, sin progreso. Sus mejores profesionales parten al extranjero, sin querer volver, o lo que es peor, los que se quedan dedican su vida a otras áreas más lucrativas.

Así como en Harvard, Lorenzo se entusiasmó con Lisa, con quien se lleva un duro golpe al descubrir que ella no reacciona como él esperaba; no lo sigue, no llega a entender que ella también tiene sus propios planes y no puede dejarlo todo para irse con él, a su regreso a Tonantzintla será Fausta quien entrará a su vida sin que él se lo proponga, dependiendo cada vez más de aquella intrigante mujer que con su lenguaje informal y sus particulares conceptos de la vida, hará ver al científico que nunca se deja de aprender, aunque crea que sea tarde para eso.

La misma característica encontrada en “Lilus Kikus” se encuentra aquí, la facilidad con que se lee. Cuando te detienes por algún motivo te percatas que estás en la página ciento y poco…; sus 473 páginas no pesan, no desanima en ningún momento. También está cargada de un fino humor por trechos. No sólo ríes, a veces encuentras las mismas figuras y problemas que hay en otro país, en este caso el mío aunque podría ser otro también; por momentos pareciera que la trama es en algún lugar del Perú y no en México.


“Harlow Shapley lo mandó llamar a su oficina:
- Luis Enrique Erro me pregunta ansiosamente cuándo va a usted a regresar. Han pasado casi dos años…
- De eso querría yo hablarle. Me gustaría hacer mucho el doctorado, si usted me lo permite…
- Mire, Tena, su tenacidad me devuelve la juventud, nada me gustaría más, pero por desgracia tengo que ser el abogado del diablo. Mi amigo Erro consideraría una puñalada en la espalda si usted se queda, por que hacer el doctorado le tomaría por lo menos dos o tres años más. Es su decisión. Si se queda contará con todo mi apoyo, pero mi obligación moral es decirle que Erro no está dispuesto a perder a su mejor elemento. Usted tiene una intuición notable y es un espléndido observador práctico.
- ¿Y si no me recibo?
- La academia no lo es todo, amigo. Astrónomos que tienen doctorado no han logrado ni la cuarta parte de lo que usted ha hecho. Debe seguir con sus galaxias azules, sus objetos estelares azules y las nebulosas planetarias. Su investigación lo llevará a otras estrellas, otros hallazgos. Estamos orgullosos de usted. Ninguno antes había observado las horas que ha acumulado en estos veintisiete meses. Puede usted aprender teoría sobre la práctica. Galileo no nació astrónomo.
Lorenzo pasó la noche sin dormir porque sabía que regresaría a México.
Cuando decidió que había llegado el momento de partir, un pensamiento lo inquietó. Al llevarse a Lisa a México (así como paquete) tendría que ocuparse de ella. Su amante confrontaría problemas de idioma, de adaptación, pero independiente como era, salvaría los obstáculos. Sin embargo, al tener que regresar más temprano a casa, Lorenzo estudiaría menos. ¡Qué lata! ¡Pinches viejas!, pensó. Más por su sentido del honor que por convencimiento, mientras escuchaban una fuga de Bach, le propuso matrimonio a Lisa:
- No- respondió ella, lacónica.
- ¿No?- respondió Lorenzo estupefacto por el rechazo.
- No.
- Pero, ¿por qué no? ¿Qué será de ti? ¿Qué vas a hacer sin mí?
- Lo mismo que tú sin mí. Voy a sobrevivir, no te preocupes. Me acostumbré a tu presencia, y lo haré con tu ausencia.
Lorenzo entonces se derrumbó. Nunca imaginó semejante respuesta. Éste era un fenómeno extragaláctico aún sin explicar, si él había sido capaz de descubrir las líneas de emisión de objetos estelares, cómo podían habérsele escapado los de esta criatura que era parte de su vida cotidiana. La mujer debía estar loca, pobrecita, era una inconsciente. ¿Qué sería de ella? Sin embargo, de lo más hondo de su ser salió un lamento que tampoco había previsto.
- Lisa, yo no te quiero dejar.
- Pero te vas, y yo no podría vivir en otro país que no es el mío.
- Imposible quedarme, imposible traicionar a mi país, no podría verme la cara en el espejo. Te llevo conmigo –se violentó Lorenzo.
- No quiero ir.
- No entiendo Lisa. Jamás imaginé que me harías esto.
- Ni yo que fueras tan ingenuo.
- Tu tono me resulta muy hiriente, Lisa.
- El que se va eres tú y resulta que la que hiere soy yo.
- Te he ofrecido matrimonio, te propuse irnos juntos.
- Tú eres un macho mexicano, Lorenzo, y yo una anglosajona, me costaría demasiado adaptarme…
- ¿Yo macho?- la interrumpió indignado.
- Lo eres hasta en tu forma de coger. Gracias a mí te has compuesto un poco, pero a lo largo de cien mil meses-luz, sigues corriendo al baño a lavarte concienzudamente después del amor. La que me podría embarazar soy yo, carajo, no tú. ¿De dónde tanto asco?
- ¿Qué? ¿Por qué no me lo dijiste?
- No soy prostituta, no tengo infección alguna y en vez de abrazarme corres a desinfectarte.
- Me lo hubieras dicho.
- Te lo dije, pero es una relación de Pavlov, lo haces automáticamente. Somos distintos tú y yo, a mí me gusta andar desnuda por toda la casa, me atrapa la libertad, a ti te atrapan las obligaciones. Siempre te debes a algo, yo no me debo a nada.
Conmocionado, Lorenzo escondió su rostro.
- No entiendo, no entiendo nada.
- Claro, porque lo único que entiendes es salir derrapando todas las noches a tu telescopio. No hay más. Ése es tu verdadero falo, el que sabes manejar por que el que traes colgando no sirve. No te voy a extrañar. De todos modos nuestra vida sexual no es lo que debería ser.
¡Cuánta brutalidad y cuánta indecencia! ¿A poco ésta también era una Leticia? Lorenzo se tambaleó.
- Hablas con mucha crudeza para una mujer.
- No me salgas con eso, Lorenzo, vivimos en mi país, no en el tuyo donde las mujeres son esclavas. Aquí los dos sexos somos iguales. Los espermatozoides y los óvulos son el resultado de una evolución primitivamente idéntica, recuérdalo.
Lorenzo sintió que la odiaba. Lo que él buscaba en una mujer era que no creara problemas, por eso la había odiado cada vez que lo contradecía. “No seas conflictiva, déjame trabajar.” Odiaba su feminismo. Odiaba su crítica. Mientras era su cómplice la aceptaba, pero en el momento en que le hacía frente, la vivía como una amenaza.
Por otra parte, era imposible vivir en Harvard sin Lisa.


(Fragmento del cap. 17)



Al digitar Tonantzintla, Puebla, en el Google, para ver cómo es esa ciudad y conocer la Iglesia de Santa María, fue grande la sorpresa al descubrir que Luis Enrique Erro (Soler) es un personaje real, fundador del Observatorio Astronómico Nacional, y además, descubro también que fue maestro y colega del astrofísico Guillermo Haro, esposo de Doña Elena, quien por lo que leo tenía las mismas preocupaciones que el personaje principal de esta novela. En una declaración sobre su esposo Doña Elena declara:


“Lo enfermaba y desesperaba el retraso económico y la pobreza social, la injusticia, la burocracia, la negligencia, la ignorancia de los empresarios con respecto a la ciencia, y la corrupción política de México y de otros países de Latinoamérica”.


Esta novela se alzó con el Premio Alfaguara 2001, y, en una entrevista sobre su producción literaria, Doña Elena declara sobre esta novela:

“Mi novela fue una de las últimas en ser entregada. Participé en él porque hace como dos años me envió “un recortito” mi nuera desde Barcelona, lo pegué con una tachuela al lado de mi máquina de escribir. Yo estaba todo este tiempo recibiendo este mensaje del concurso de novela Alfaguara. Entregué unos manuscritos todos horribles, en unas bolsas del “súper”, de plástico, todo desencuadernados, desvencijados, y me dije, pues no, yo no tengo la menor oportunidad de ganar con esta porquería que estoy entregando. Me asombró mucho de que el ocho de marzo me llamó Antonio Muñoz Molina, que era el Presidente del Jurado, desde Madrid, diciéndome: “¡enhorabuena!”, porque así es como felicitan los españoles, y me dijo que había ganado el Premio de ese año.”



Fuente:

- Declaración de Doña Elena sobre Guillermo Haro tomada de “La Jornada”,
http://www.jornada.unam.mx/2008/09/20/index.php?section=cultura&article=a06n1cul

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Marcello Grassmann, Sombras e Sortilégios, Museo Oscar Niemeyer



Marcelo Grassmann es uno de los artistas brasileños más respetados no sólo en su propia tierra, también en el exterior. En la amplia muestra entramos al universo de Grassmann, llena de soldados, mujeres, demonios, caballos, peces. Son más de 400 obras las que conformaron la muestra “Sombras e Sortilégios” que estuvo en el MON del 08 de abril al 29 de agosto de este año.


“No hago planos propiamente dichos, aunque siento ansias por trabajar, pues, como Sísifo, estoy condenado a empujar una roca, montaña arriba, viéndola caer rodando, y recomenzando irremediablemente.”



70 Años de grabados y dibujos.


El año era 1925. En la pequeña São Simão (interior de São Paulo), enclavada entre montañas y con bellos paisajes naturales, nacía Marcello Grassmann, uno de los grandes maestros del grabado brasileño. Inicialmente, Grassmann pensó seguir el camino de la escultura, teniendo su formación en el “Instituto Profissional Masculino (Escola Técnica Getúlio Vargas)” en São Paulo. Sin embargo, entre 1949 y 1950, ya en Rio de Janeiro, aconsejado por Oswaldo Goeldi, cursó grabado en metal, con el Prof. Henrique Oswald, en el “Liceu de Artes e Ofícios” y estudió litografía con Poty Lazarotto (gran dibujante, ceramista, grabador y muralista curitibano). En 1953, en Salvador, trabajó en el atelier de Mário Cravo Júnior y con el “Prêmio de Viagem ao Exterior” ganado en el “I Salão Nacional de Arte Moderna” de Rio de Janeiro viajó a Austria, donde profundizó sus investigaciones en litografía en la “Academia de Artes Aplicadas” frecuentando el “Gabinete de Estampas” de la “Academia Albertina”, uno de los más importantes acervos de grabados del mundo. Fue allí donde conoció la obra de Alfred Kubin, que influenció a Grassmann. A partir de todas esas relaciones todas consolidó su carrera como grabador y dibujante.

“Grassmann es un artista fundamental, en la línea de los antiguos maestros. Él es uno de los más significativos grabadores vivos de Brasil, que influencia generaciones de artistas. Tiene un inmenso conocimiento de la técnica de la grabación, y un talento único. Es grande como Oswaldo Goeldi (dibujante, ilustrador, grabador y profesor carioca) y Livio Abramo (grabador, dibujante y pintor paulistano). La escuela de grabado en Brasil es muy importante, ya dio al universo del arte muchos nombres ilustres. Grassmann está entre sus grandes maestros”, señala el curador de esta muestra, Antonio Carlos Abdalla.

La exposición de carácter retrospectivo presenta 420 obras, entre xilograbados, litografías, grabados en metal y dibujos. Se trata de una muestra antológica dividida en cuatro módulos: el dibujo – base de todo el trabajo; el xilograbado; la litografía y el grabado en metal, técnicas de grabación desenvueltas hasta el día de hoy por el artista.

“Trabajé por más de un año en la selección. El “núcleo central” surgió a partir de la re-edición de toda su obra de grabados en metal (alrededor de 230 imágenes), entre el 2008 y 2009. La iniciativa y el patrocinio fueron de un coleccionador paulista, un hombre de cultura e iniciativa, que tuvo esa única idea, que nos privilegia a todos con una retrospectiva de Grassmann en esa técnica. Fue a partir de ése álbum que reuní las otras tres técnicas que son fundamentales para mostrar la trayectoria de Marcello Grassmann, artista coherente, con referencias culturales, y que siempre está en la búsqueda de la mejor imagen”, explica el curador.



Sin título, sin fecha, grabado en metal.



Sin título, 2003.





Mulher e peixe (Mujer y Pez), 1969.

En siete décadas de inspiración, Grassmann participó de más de 450 exposiciones en Brasil y en el exterior. Entre los innumerables e importantes premios recibidos destacan el de “Melhor Gravador Nacional - III Bienal de São Paulo, 1955”; el “Premio Arte Sacra (Grabador) – XXXI Bienal de Venecia, 1958”; recibió también la “Medalla de Oro – III Bienal Internacional de Arte Gráfica de Florencia, 1972”; “Melhor Desenhista Nacional – V Bienal de São Paulo, 1959”; y “Mejor Dibujante – I Bienal Joven de Paris, 1959”.







Sin título, 1988, técnica mixta sobre papel.



Sin título, 1982, litografía.



Sin título, 1950, xilograbado.



Anexo un pequeño vídeo donde Don Marcelo envía un mensaje a los alumnos del Curso de Artes Plásticas del Instituto de Arte de la Universidad Estadual de Campinas (UNICAMP), aquí el mensaje:



“Estoy feliz por saber que todavía hay interés por el arte. La publicidad capturó los medios, ustedes son excepcionales. En este momento pocas son las personas capaces de formar cualquier grupo de arte, continúen. Creíamos que el eslabón estaba roto, por que el interés es otro. La propia Bienal es caótica, propone, no expone nada. Nosotros escogemos una forma de arte más objetiva, anticuada, como lo llamen…, nosotros somos los propios representantes de nuestra época..., somos dinosaurios.”





Fuentes:
- Revista Museo Oscar Niemeyer.
- Vídeo subido a Youtube por Afidal
- Traducción Manolo Paitán Malpartida.

martes, 31 de agosto de 2010

Carlos Bracher, Um Resistente da Pintura - Museo Oscar Niemeyer




“Mi pintura no es para decorar, es para expresar. Expresar los sentimientos humanos más complejos, alegrías, tristezas. Para crear parto de una cierta realidad concreta, pero la deformo, la dilacero.”



Las 79 obras expuestas en esta muestra irradian color y remiten a Van Gogh, su inspiración. Y es justamente inspirado en él que Bracher produce una serie de 100 obras en homenaje al centenario de la muerte del pintor holandés. Como muchos, en la década de los 70’s el desprestigio por los pintores en su Brasil natal fue grande, mas siempre manteniéndose animado por el éxito de sus trabajos en Europa y Estados Unidos. Es, al final de la década de los 80’s que la pintura recupera el prestigio crítico y de mercado, con la misma intensidad y éxito que otros lenguajes de vanguardia. Bracher resistió a su tiempo, él es un Resistente de la Pintura.



"Congreso Nacional", 2006




"Ao homem que vi rezar na Campa", 1967





"Interior da Catedral", 2006




“En mi construcción, yo le debo mucho a Van Gogh, realmente le debo mucho a ese hombre; él es mi Jesucristo. Jesucristo es una entidad emblemática para un (hombre) religioso. Van Gogh me resuelve todas las demandas, las dudas, y me da esperanza.”


El curador de esta muestra y a la vez amigo de Bracher, Olívio Tavares de Araújo dice, “La observación retrospectiva de la producción pictórica de Bracher es uno de los argumentos, una de las pruebas concluyentes de que todas las técnicas y lenguajes, cuando son sabiamente utilizadas, están destinadas a permanecer.”

Carlos Bracher nació en 1940, en Juiz de Fora, Minas Gerais, iniciando a sus cortos 15 años su dedicación a la pintura. Él viene de una familia volcada a las artes plásticas y a la música: su tío Frederico Bracher Júnior fue pintor académico, su hermano Décio se inició en la pintura (así como Carlos) con aquel tío. Su hermana Nívea también es pintora. A pesar de tener al tío como mentor su formación fue completamente autodidacta.




"A Primeira Paisagem de Ouro Preto", 1964





"Parque Municipal de Belo Horizonte", 1963





"Dois Vasos de Flores", 2004





"O Camião Mack", 1965



“El mercado quiere el éxito, quiere el banderillazo, quiere al Pancetti de la Marina, el mercado quiere lo que vende; el mercado es una tragedia, es el desastre del arte.”


En 1967 ganó el “Prêmio de Viagem ao Exterior” del “Salão de Belas Artes” en Rio de Janeiro con el cual permaneció dos años en Europa y en Estados Unidos. Ha expuesto permanentemente en museos y galerías de Brasil. Siempre con Olívio Tavares de Araújo como curador, en 1989 fue realizada una retrospectiva de su obra intitulada “Pintura Sempre” en ocho ciudades brasileñas. Realizó exposiciones individuales en Roma, Paris, Milán, Madrid, Lisboa, Évora y Miami. Posteriormente la muestra “Homenagem a Van Gogh” recorrió, además de varias ciudades brasileñas, Róterdam, Paris, Londres, Auvers-sur-Oise, Tokio y Bogotá.



"Retrato de Rufo Herrera", 2005

La muestra en el MON va del 12 de junio al 03 de octubre del presente año.

Fuente:

- Parte de la información es del texto de la periodista Talita Vanso en la Revista del Museo Oscar Niemeyer.

- Traducción: Manolo Paitán Malpartida.