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sábado, 4 de febrero de 2017

Recuento del 2016






Enero del 2017 ya acabó y sólo ahora puedo rasguñar este remedo de resumen el cual abarca la increíble cifra de tres (03) libros leídos en todo el año 2016. A modo de disculpa conmigo mismo (no, en realidad no existe disculpa alguna para dejar de leer) rememoro que los años que menos leí fueron durante mi estancia en aquella isla maravillosa llamada Japón. Ahora, durante este año y medio aquí en Canadá no fue diferente, aunque por otros motivos: había (y hay) que estar más participativo en la transición de la escuela de mi hija; adaptación a un nuevo idioma y nuevo entorno; nuevos horarios.



Consumidos, de David Cronenberg es un gran libro. No necesitas ser adepto a sus películas . Si con imágenes él sorprende, con esta narración -dejando a tu imaginación volar- macabra consigue envolver de principio a fin. Bienvenido a la obscuridad de Cronenberg.

Sueño, de Haruki Murakami tiene todo lo que un fan del japonés espera encontrar (yo, últimamente estoy esperando algo más) en el entorno de los personajes: buena música, buenas referencias literarias (ambas, a la vez, incitan a conocer más sobre aquellas pistas que el autor va dejando), y mucho misterio.

Ya Lluvia Negra, de Masuji Ibuse tiene el don de no hacer que abandones el libro a pesar de la profunda y cruda tristeza en la que los personajes se encuentran -momentos y días posteriores al estallido de la bomba atómica, nada menos- gracias a una loable sutileza en la narración. No toca en lo absoluto alguna queja o reproche hacia las decisiones norteamericanas del bombardeo, centrando solamente la trama y a sus personajes en su nuevo y apocalíptico presente. Una joya de principio a fin.



La verdad es que no hay excusas para no leer, pues sí hubo tiempo para ver más películas juntos; cocinar, adaptándose y conociendo nuevos ingredientes; y claro, descorchar algunas botellas de vinos. Fueron treinta y nueve (39) botellas trasegadas en la comodidad del hogar (entre muchas otras cosas, para esto nos sirve el blog, para conservar un pequeño inventario). Mencionándolas así también nos parecen pocas.


Que el 2017 sea más próspero en cuanto a libros y vinos se refiere.
  


miércoles, 27 de enero de 2016

Consumidos, David Cronenberg




Título original : Consumed

Año de publicación : 2014

Título en portugués : Consumidos

Año de la presente edición : 2014

Editora : Alfaguara

Traducción al portugués : Cássio de Arantes Leite




La primera vez que escuché sobre un tal Kafka no fue en el colegio, sino en el cine. Por aquel tiempo, algunas personas tenían la maldita costumbre de hablar durante la película, así que alguien comentó aquel extraño nombre. Luego pude ir a la biblioteca que administraba la señora Pocha en mi barrio y preguntar quién era ese tal Kafka. Tenía doce años y había ido al cine a intentar ingresar a una película que era para mayores de dieciocho; en Lima, en la década de los 80’s, conseguirlo no era tan difícil. El filme en ciernes era “The fly” y el impacto fue tal que la vi n veces más cuando la repetían por televisión.

Hacia el final de la década de los 90’s la Filmoteca de Lima (en su antigua dirección del Museo de Arte del Paseo Colón, en el centro de Lima) exhibía muchas películas que por alguna extraña razón no circulaban por los cines comerciales. Ahí pude ver “Crash” y regocijarme con aquel efímero momento entre el placer y la destrucción; la tibia carne y el frío metal; el gemido del goce ante lo prohibido, al límite entre la vida y la muy probable muerte.

Ya en la isla, disfrutábamos con amigos, sentados en el tatami compartiendo pizza, vino y películas. Así, de esa manera departíamos, cuando coincidíamos en los pocos momentos que teníamos libres. Una película en especial, la de un padre de familia y esposo abnegado que pareciera no matar una mosca se ve de pronto obligado a obedecer a su instinto para sobrevivir. Lo interesante está en lo que él esconde, hasta de él mismo. Aunque todos los actores estaban muy bien en sus roles, a Ed Harris lo recuerdo magistral en aquella “A history of violence”; corría la mitad de la primera década del presente siglo.

Hacia finales del 2014, cuando me hice del libro, sin siquiera imaginar que terminaríamos viviendo en Canadá (¿alguna señal del destino?) recién había sido publicado en Brasil, y, durante un viaje a Lima me preguntaba: ¿por qué no hay una traducción al castellano de su primera novela? David Cronenberg (Toronto, 1943) es un director de culto en varios lugares del mundo, y leía que éste libro había sido publicado simultáneamente en varios países y a diversos idiomas, menos el nuestro. Vale mencionar que en este enero que ya acaba la editora Anagrama llena ese vacío, y brinda a los no pocos seguidores del director canadiense su debut como escritor, a los setenta y un años de edad.

Todo lo que puedes esperar de Cronenberg como director lo encontrarás aquí, y más; el canadiense para variar no decepciona. Un asesinato en una esfera alta de poder y dinero, con sesiones de canibalismo de por medio, algo de masoquismo, y mucho morbo. Aquí una amputación no es sinónimo de tristeza, por el contrario, es un anhelo, y siempre con gente alrededor oteando, como deleitándose de lo prohibido. Ése es ambiente al que los periodistas Nathan Math y su esposa Naomi se sumergen, comenzando a investigar cada uno por su lado. Ellos se mueven en las antípodas, mientras Nathan está en París, Naomi en Tokio; por ejemplo, y, aunque físicamente estén alejados, están siempre presentes por medio de la tecnología, intercambiando detalles, imágenes, archivos, deseos secretos, muchos de ellos morbosos acerca de los resultados de sus investigaciones a la excéntrica pareja de esposos Célestine Arosteguy y su esposo, el famoso filósofo y escritor francés Aristide Arosteguy.

Y para llegar a ellos se depararán con el enigmático Dr. Molnár, (Zoltan, para amigos y clientes), sospechoso por pertenecer a una red de tráfico de órganos. Él atiende aquellos casos que cualquier cirujano con dos dedos de frente jamás atendería, como el acceder a realizar una mastectomía cuando no se necesita. También con el Dr. Barry Roiphe, quien investiga una nueva ETS bautizada de Roiphe, enfermedad que Nathan contrae con una riquísima y masoquista eslovena. 




Si además de gustar de Cronenberg, y de novela negra, eres adepto a la tecnología, en esta trama estarás como pez en el agua, pues el autor llena la conversa de sus personajes con detalles técnicos acerca de cámaras fotográficas, de vídeo, ángulos de iluminación, algunos artificios, programas de computador, y un incontable etcétera al respecto, donde no se reprimen la marcas y modelos de los productos de los que se habla; todas ellas agradecen ser consideradas por el maestro. 

Quien va por lana sale trasquilado, se podría decir de Naomi y Nathan, quienes se envuelven más de lo debido, descubriendo que gustan de lo obscuro, llegando a intercambiar (y disfrutar) sus experiencias con terceros, llegando ambos a excitarse sabiendo de los amoríos del otro, terminando ellos siendo escuchados, investigados, maniatados, en aquel gran escenario del cual Arístide Arosteguy se muestra como un gran titiritero. 

Muchos de los elementos de su filmografía están aquí, en su debut literario. Si no conoces a David Cronenberg probablemente después de leer el libro querrás hacerte de varias de sus películas, pero si ya lo conoces, muy probablemente ya estarás buscando éste bendito y obscuro libro, pequeño manual de perversiones y otros fetiches, elementos que enmarcan una gran historia.