miércoles, 26 de febrero de 2014

Rapsani Reserve 2008



Evangelos Tsantali

Tsantali Rapsani Reserve 2008

Xinomavro – Krassato - Stavroto

13,5% Grad. Alc.

Viñedos Ραψάνη (Rapsani), AOC Rapsani, Témpi Valley, Περιφέρεια Θεσσαλίας (Tesalia), Ελλάδα (Grecia).




Hacía un buen tiempo que un vino griego no nos acompañaba en la mesa. Este Rapsani Reserve es trabajado con uvas autóctonas griegas (esas palabras: Xinomavro, Krassato, y Stavroto son los nombres de las uvas) siendo solo la Krassato originaria de la región. Pasa entre 8 y 10 días en pequeños tanques de cemento de techo abierto para luego de una fermentación maloláctica pasar 12 meses en barricas de roble francés y otros 12 meses en botella. Aunque este es un Reserve puede tener una guarda de 5 ó 7 años, tal vez hasta más, pero no quisimos arriesgar, ya pasaron 6 años así que decidimos descorcharlo hoy.

A la vista, es un vino abierto, de un agradable color guinda, translúcido, denota poca corpulencia, forma grandes e intensas lágrimas.

En nariz, rápidamente Cris dice: é especiado, cheiro forte de cravo... La nota de clavo de olor es intensa. Las afrutadas en menor medida: frutos rojos, parece fresas, sensaciones poco intensas. Hacia la tercera copa parece sentirse como a cuero mojado.

En boca, de suave sensación tánica, de una rica y marcada acidez, de leve corpulencia, algo cálido en boca sin llegar a incomodar, notas de frutas rojas y especias aparecen en igual medida: fresas y clavo de olor se refrendan, hacia la tercera copa aparece una sensación como a anís estrella, también hay una a tomates secos. De final mediano con retrogusto a cuero.



No llega a ser espirituoso pues su calidez no incomoda, más bien enriquece. Aunque de poco volumen en boca es rico, ofreciendo sensaciones totalmente diferentes para quien se acostumbra a vinos de este lado del continente. Lo elegimos para acompañar un churrasco. Fue una grata experiencia.

domingo, 23 de febrero de 2014

Santa Rita Medalla Real Gran Reserva Cabernet Sauvignon 2008



Viña Santa Rita

Medalla Real Cabernet Sauvignon Gran Reserva 2008

95% Cabernet Sauvignon – 5% Cabernet Franc

14,5% Grad. Alc.

Valle del Maipo, Chile. 


Debería ser difícil beber un tinto en verano, más si es un Gran Reserva, sin embargo, hay noches en que el viento fuerte y frio amaina el calor y torna viable algo que normalmente es complicado. Este Medalla Real de Viña Santa Rita por todo lo que ofrece cuenta con una inmejorable y envidiable rpc, claro, porque no fue comprado en Brasil, se adquirió aquí a US$ 14,99, unos RS 34,50 aproximadamente.

Este tinto de la cepa cabernet sauvignon además es especial para nosotros: uno de la cosecha 2004 fue el segundo vino que bebimos juntos, el tercero a ser subido a este espacio. Poco más de 260 botellas después llevamos varias experiencias en el morral y seguros de que hay mucho por ahí por conocer y aprender.


A la vista, de un obscuro granate, de una densidad considerable al punto de que demora en caer por las paredes de las copas, forma lágrimas grandes y persistentes.

En nariz, muy afrutado, frutas negras, casis, moras, pasas; hay un leve toque de madera, como un trazo, igualmente la sensación a vainilla es de la misma intensidad; desde la segunda copa y en adelante desprende un aroma a pimientos verdes, como a rúcula, algo herbal, rico y diferente. Hay momentos en que aparecen notas de clavo de olor. Es una explosión intensa de aromas.

En boca, de una corpulencia de mediana a más: untuoso; las sensaciones afrutadas aparecen primero: las frutas negras de la etapa anterior, sólo que aquí es más intenso; también son más notorias aquella sensación como de pimientos verdes, y la herbal; es cálido, sobre todo en la primera copa, luego se calma un tanto, nunca incomoda; hay también una rica sensación a especias. De final largo con retrogusto algo mentolado.


Es tan sabroso este tinto que resulta increíble que cueste US$ 15, quizá por eso por aquí sin chistar lamentablemente sea ofrecido al cuádruple de ese precio. Es muy aromático, no necesitas enterrar la nariz en la copa para disfrutar su aroma, pero al hacerlo te traslada a alguna sucursal del paraíso. Ojo: no digo que no existan vinos con la misma intensidad de aroma ni el abanico de opciones que éste ofrece, pero, ¿qué cuesten US$ 14,99? Lo dudo. Las notas verdes y especiadas aparecen un tanto a más que las afrutadas sin llegar a ser eclipsada. Acompañó bien quesos, una tabla de fríos y nuestra conversa, viendo a nuestra niña jugar. 

domingo, 16 de febrero de 2014

Crios Torrontés 2012



Bodega Dominio Del Plata

Crios Torrontés 2012

13,9% Grad. Alc.

Agrelo, Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina.



Teníamos dos torro’s a raíz de la Semana del Torrontés que el amigo Ariel organizó en su espacio, Vinarquía, y que ayer llegó a su fin. El primero, uno que a pesar de ser de una bodega conocida por estos lares nos era desconocido, y no llegó a entusiasmar. El segundo, éste Crios del que ya habíamos probado la cosecha 2011 y nos dejó encantados. Hoy, con éste 2012 no fue diferente.

A la vista, de un amarillo claro, un toque verdoso muy leve, denota una densidad algo más que leve, forma lágrimas medianas y persistentes.

En nariz, es más floral que afrutado: flores blancas, y algo cítrico, como a cáscara de lima, de naranjas.

En boca, se refrendan las notas florales siendo estas más notorias que las cítricas, de poca acidez, sin ser untuoso tiene cierto volumen en boca, tiene un cierto y rico amargor hacia el centro. De final medio, con retrogusto como a hierba, pasto.


Es muy aromático, no se necesita enterrar la nariz en la copa para disfrutar del rico aroma que nos ofrece. Nossa…, que vinho bom!, deja escapar Cris casi en trance. La entrada en boca es muy fresca. A
unque creo que ya hemos combinado ceviche con torro', en esta oportunidad no le fue. La acidez del limón eclipsaba las virtudes del vino. Con un sauvignon blanc y/o un assyrtiko que cuentan con una mayor acidez le viene mejor a éste plato. Éste blanco estaba tan rico en la previa que lo dejamos para la conversa y la peli’ y secamos la botella. 

Si eres de los que “no bebes vinos blancos” por x motivos, éste Crios Torrontés te puede hacer mudar de opinión. De excelente rpc hasta aquí en Brasil: RS 39,90. ¡Un vinazo! 

miércoles, 12 de febrero de 2014

Vorágine, Junichiro Tanizaki



Título original : Manji

Año de publicación : 1930

Título en portugués : Voragem

Editora: Companhia das Letras

Año de la presente edición : 2001

Traducción : Leiko Gotoda



El complejo ser humano parece nunca estar contento donde está, con lo que tiene, anhelando lo de otros, y casi siempre sin valorar con lo que ya cuenta. Este dilema tan actual parece ser atemporal y Junichiro Tanizaki (Tokio, 1886 – Kanagawa, 1965) sabe sacar partido de esta característica muy común en las personas, tejiendo un enredo donde nadie es inocente, conociendo de a pocos los subterfugios de cada personaje para intentar justificar sus tan diversas y extremas acciones, muchas que rayan con el dislate, aunque todas tienen un mismo fin: alcanzar la felicidad, o lo que crean que ésta sea.

Tanizaki nos ubica en Osaka de inicios del siglo pasado presentándonos de arranque el gusto obsesivo de Sonoko, una mujer casada, aparentemente feliz por contar con todas las comodidades que pueda tener, consentida por su marido. Verá como un destello nace en ella, una irreconocible pasión por Mitsuko, bella joven de familia acomodada, quien sirve como modelo vivo para ser pintado por los alumnos. Esta relación lésbica irá creciendo de una manera descontrolada por parte de Sonoko haciéndola olvidar los deberes que tiene para con su leal y flexible marido. Éste, hábil abogado, parece saber conciliar el tiempo que le demanda su trabajo con el deber de su hogar, y aunque no es impotente no llega a satisfacer del todo a su mujer, hecho que cree aminorar por cumplir todos los caprichos de su mujer, las clases de pintura, por ejemplo. Watanuki, guapo joven, de familia humilde, con la palabra fácil en la punta de la lengua pero que sus dotes de seductor tiene un límite marcado por la difícil cruz que consigo lleva: la precoz impotencia, secreto que se esfuerza en guardar, y que su enamorada a su vez guarde, anhela casarse con ella, con Mitsuko, pero al sentirse rechazado se convertirá en un chantajista, un pillo de la peor calaña.

Tanizaki sabe maquinar cautelosamente esta difícil trama, perfilando muy bien a sus personajes, dotándolos de un aura de inocencia para cuando de pronto…, dan el zarpazo, tornándolos repentinamente hábiles para la mentira, el engaño. Los personajes varones parecen detentar el poder de controlar los gustos y decisiones de las mujeres, cuando en realidad es a la inversa. Aunque el esposo de Sonoko dé un giro drástico e intempestivo hacia el final de la trama llega a ser timado por todos. Ni la habilidad y fuerza que ejerce en su profesión le son de utilidad en su vida, en sus sentimientos. Cuando Watanuki parece ejercer un control total y absoluto de las diversas situaciones verá cómo sus planes irán río abajo fácilmente. Son las mujeres las que en verdad parecen tener el poder de decidir, y cuando uno como lector parece estar seguro de esto las dudas e incertidumbres caerán sobre ellas tornándolas repentinamente frágiles.

Ante esto, hay un par de detalles en los que me quiero detener: la escrita de Tanizaki (a través de la traducción de Gotoda) cuenta con aquella tradicional estética de otros escritores japoneses, pero a la vez tiene una fuerza diferente que es transmitida a sus personajes: hablar y enfrentar tan naturalmente una relación lésbica a inicios del siglo pasado parecería algo inaudito (sí, Mishima, ya sé, me refiero además de él), sin embargo aquí fluye, no es oscuro ni mucho menos deja de ser elegante.

El otro detalle: para quienes hemos tenido la suerte de conocer algunas obras de la literatura de este hermoso país, y de conocer a algunos y muy variopintos habitantes de esa isla, esa fácil tendencia a la muerte no debería ser sorpresa, pero en verdad nunca deja de serlo. O son muy románticos o buscan una salida fácil. ¿Fácil? El suicidio se me hace imposible tenerlo como una opción, por cobardía, simplemente no creo que pueda. Guardo enorme respeto por los suicidas, desde Jesucristo hasta Ritsuko, con motivos muy diferentes: sacrificándose para salvar a otros, y, acabar con un dolor, sea cual fuese. Ya para los personajes de esta trama es una opción latente: “¡Déjame morir contigo! ¡Prométeme que moriremos juntas!” Éstas y otras frases parecidas pueblan varios capítulos en este libro, y no es simulación, es pura sinceridad. Mientras que por estos lares decimos: ¡Quiero vivir contigo! Quiero pasar el resto de mis días contigo…, o cosas de ese tipo, ellos van más allá, ellos no quieren dejar ir al ser amado, quieren irse también con ellos. La auto eliminación no tiene para ellos ese estigma de miedo que por estos lares nos inculcan desde pequeños con el catolicismo. No es un sacrificio, es una dádiva. Simplemente es una opción más, la última.




Obra maestra que guarda un trazo diferente a lo acostumbrado, pero sin abandonar aquella sutileza y elegancia clásica de la literatura japonesa. Tanizaki es un maestro que ha llegado hasta este siglo con menos de la mitad del marketing de otros, probablemente porque su escrita se impone. 



Sonata Kv 448 mov 1º, Wolfgang Amadeus Mozart

Tanto en la trama como en este tema en particular parecen que la fluidez y confianza por evitar la preocupación de alcanzar la perfección hacen que se llegue a ésta. 

lunes, 10 de febrero de 2014

Nieto Senetiner Torrontés Reserva 2012



Bodega Nieto Senetiner

Nieto Senetiner Torrontés Reserva 2012

13% Grad. Alc.

Valle de Cafayate, Salta, Argentina.



En este verano los blancos se imponen, y para esta oportunidad uno de la cepa emblemática argentina, el torrontés, nos acompañó en la mesa este fin de semana.

A la vista, de un amarillo pajizo, pálido coquetea con lo verdoso, denota poca corpulencia.

En nariz, leves sensaciones florales: flores blancas; lo afrutado: peras, duraznos, hay un muy leve toque dulzón.

En boca, de poca corpulencia, las notas florales son más notorias que las afrutadas aunque estas últimas finalmente se refrendan: peras, duraznos, pero en ambos casos son notas leves, de poca persistencia. De final corto con retrogusto cítrico, como un trazo de lima.

Fraquinho ..., revela Cris. Podríamos rotularlo como “cumplidor” si no fuese que aquí en Curitiba tiene una pésima rpc: RS 38 (US$ 16 aprox). Es muy ligero, medio sin vida, de sensaciones poco persistentes, refrescó la calurosa tarde pero la verdad es que no entusiasma ni un poquito. 

domingo, 2 de febrero de 2014

Contarlo todo, Jeremías Gamboa



Editora : Mondadori

Año de publicación : 2013



Zoila, la primera amiga que visitamos luego de nuestra llegada a Lima rápidamente me interrogó: ¿Ya sabes quién es Jeremías Gamboa? Ante mi probable cara de signo de interrogación ella sentenció: es el nuevo boom literario en el Perú, tienes que llevarte un libro suyo, tienes que leerlo.

Con el último viaje a Lima pude traer conmigo otra parte de mis libros que por allá había dejado –no pude traer todos, los juguetes de mi hija eran prioridad-, sin embargo, la primera obra de un escritor peruano que leo en este año es de un autor que hasta hace poco desconocía de su existencia: Jeremías Gamboa (Lima, 1975). Qué duda cabe que él es el nuevo boom literario en Lima. Te lo encuentras por donde vayas y hasta gente que no acostumbra leer en Lima (quizá en todo el Perú) sabe de su existencia, y de aquel libro suyo ofrecido en torres formadas por centenas de ejemplares que rápida e increíblemente se agotan.

Mario Vargas Llosa parece su vocero, cual tamalera que grita esforzadamente a los cuatro vientos la llegada y la sabrosura de su producto, el Nobel le hace publicidad por donde vaya a éste nuevo escritor, algo extraño de acontecer siendo éste su segundo libro y su primera novela. Esa es un arma de doble filo al menos en el Perú puesto que don Mario tiene una legión de gente que no comulga con su sola presencia y/o comentario en algún medio de comunicación, ya en el extranjero muy probablemente esa publicidad gratuita ofrecida por él debe rendir sus frutos. Este apoyo y él éxito a su alrededor también debe haber despertado envidia en muchos hacia Gamboa quien tendrá que saber enfrentarla y tal vez acostumbrarse a ella.

En Lima vimos más gente pasando el dedo sobre la pantalla táctil y con la mirada fija en sus celulares que con un libro abierto y con el mismo dedo intentando pasar alguna página, y aún así esta primera novela de Gamboa se vendía como caipirinha heladita en cualquier playa de Florianópolis, o sea, bastante.

De inicio, embarcarse en una obra de poco más de 500 páginas de un autor nuevo no debería ser tan fácil, pero esta novela que al parecer es autobiográfica tiene el fuelle que ya quisieran tener muchas otras de escritores conocidos y hasta consagrados. Es como enfrentar la Steel Dragon, la montaña rusa más larga del mundo en Mie-Ken, Japón: el 85% de la lectura es frenética, vertiginosa y envolvente, pero hay dos partes que pierden toda esa velocidad adquirida: la primera es cuando el personaje principal Gabriel Lisboa (alter ego del autor) regresa a la universidad tras su primera práctica en la revista Proceso, y pienso que tal vez el autor hasta lo hizo con el propósito de imprimirle esa falta de vida, de pasión que su personaje encontró en el periodismo real y crudo claramente diferenciado de las sosas clases de periodismo que recibía en su alma mater. Si ese fue el motivo lo consiguió: qué duro fue desacelerar y enfrentar ese trecho. La segunda es cuando hacia la segunda mitad del libro el amor ronda la vida de Lisboa, cuando todo parece ser felicidad: sólo faltó la visualización de un arco iris a través de la ventana y el trinar de unos pajaritos para mandar al traste todo lo conseguido hasta esas páginas. Y no estoy en contra del amor en cualquier trama, pero aquel capítulo 7 de la parte 3 se me hizo interminable por todo lo que hasta entonces había encontrado en las páginas anteriores, y más todavía al ver que el siguiente capítulo, el 8, lo escribe en tercera persona: aunque muchos capítulos de la segunda parte son escritos desde la perspectiva de un tercero ese capítulo 8 hizo que perdiera aún más fuerza la historia. Pero felizmente está el Conciliábulo para rescatar de la imprevista somnolencia a este lector: Spanton y su rebaño (tres amigos quienes junto a Lisboa conforman el Conciliábulo), los hijos del Roacutan, rinden grandes trechos en esta novela, sendos e ingeniosos monólogos y rápidas respuestas de este autoproclamado dios que rayan con el dislate, muy divertido; este grupito debería tener su propio relato.



Foto : Diario Correo



Como lector prácticamente me hago pata (amigo) de Lisboa, su chochera (ídem) y me alegra su triunfo al ver cómo desde tan joven se va haciendo de un lugar en el periodismo peruano, también me jode el maltrato recibido por los padres de su enamorada pertenecientes a la alta sociedad limeña (ni siempre, ni todos, pero es increíble cómo no sólo en la ficción los de la alta sociedad van a escuelas y universidades exclusivas y muchas veces no demuestran educación, allá, y aquí también); eso consigue la novela, envolver, integrar al lector. No es sólo una historia contada a la que asistimos de lejos, estamos cheleando (beber cerveza) con Gabriel en el bar Mochileros; escuchando con él a Caetano Veloso susurrar con esa voz por momentos de ensueño que parece salida de la entrada al paraíso; estamos con él durante su tortuosa experiencia con el acné –¿El autor habrá leído “La senda del perdedor” de Bukowski?-; en el trajín de los tantos cierres de edición a los que él enfrenta compartiendo con nosotros las jergas propias que ellos manejan, el autor conoce bien esos códigos y eso imprime una tremenda agilidad en la trama, y aunque hay varios momentos en que la simpleza del lenguaje cansa, los defectos que se le pueda encontrar no eclipsa lo redonda que le salió esta primera novela. No está nada mal para ser el punto cero de una carrera literaria. 





El desdichado II, Lobão

Eu sou a camuflagem que engana o chão A malandragem que resvala de mão em mão Eu sou a bala que voa pra sempre, sem rumo, perdida. 

Ya estaba por subir un vídeo de Caetano Veloso que así como Lou Reed aparecen con cierta frecuencia en la novela, pero en este preciso instante el parlante conectado al viejo I Pod toca esta canción del grande Lobão, me gusta el momento en que apareció (siempre está en aleatorio) así que es la que dejo. 



Adendo del 21 de junio del 2015 


Estaba el viernes último en una librería con nuestra hija puesto que ella "quería comprar libros" (¡qué orgullo!) y me deparo con la grata sorpresa de ver la edición brasileña de "Contarlo todo" ("Contar tudo") de la editora Alfaguara aquí en Brasil en destaque en los estantes. Jeremías Gamboa se suma así a los pocos escritores peruanos traducidos y editados en éste país. 

sábado, 1 de febrero de 2014

Trio Blanco Reserva 2011



Viña Concha y Toro

Trio Blanco Reserva 2011

70% Chardonnay – 15% Pinot Grigio – 15% Pinot Blanc

13,5% Grad. Alc.

D.O. Valle de Casablanca, Chile.



Aunque guardamos muy buenos recuerdos de los vinos de ésta línea de Concha y Toro hacía mucho que no bebíamos un Trio, y deteniéndonos a pensar del por qué la respuesta inmediata es el precio: cuando un vino encaja en el gusto del consumidor local lamentablemente ipso facto el precio es elevado, y como ejemplo éste botón: recordábamos cuando encontrábamos los vinos Trio a RS 33 aquí en Curitiba hace no mucho, pero desde hace un año más o menos normalmente son ofrecidos a precios que pasan los RS 50, y, viendo y sabiendo que afuera (en Lima, y en otros lares) son expendidos precios más terrenales, y como del extranjero no se va a traer un Trio (pues no compensa el esfuerzo, mejor es aventurarse con una línea mayor) estos vinos de líneas intermedias quedan en un limbo por así decir, hasta que por ahí –como en éste caso- aparece en algún lote de ofertas. De RS 53 que es ofrecido normalmente en Curitiba ésta botella fue encontrada a RS 29 (unos US$ 14 aprox.) –quizá porque al ser un vino blanco con tres años sea un riesgo el adquirirlo-, así que al toque Roque y sobre el pucho Cucho éste vino se vino con nosotros.

A la vista, de un amarillo brillante que coquetea con el verde, de le ve corpulencia, forma lágrimas pequeñas.

En nariz, aromas cítricos, también un toque dulzón como de piña, y algo herbal.

En boca, se refrenda lo cítrico, y aquella sensación a piña es más notoria en esta fase pero no es dulzón, de leve corpulencia. De final mediano con retrogusto herbáceo y una sensación parecida a cuando se muerde una almendra, esa sequedad y oleosidad.

En esta tarde calurosa para armonizar un pollo asado con su respectiva ensalada escogimos este Trio blanco que no hace otra cosa que reforzar aquello que ya sabíamos: la línea Trio no necesita de todo el marketing de su hermano Casillero del Diablo para hacerse de un espacio en nuestra mesa.