domingo, 29 de septiembre de 2013

Dunamis Merlot Branco 2012




Dunamis Vinhos e Vinhedos

Dunamis Merlot Branco 2012

12% Grad. Alc.

Dom Pedrito, Campanha Gaúcha, Rio Grande do Sul, Brasil.


Un merlot blanco producido con uvas tintas, esta es la novedosa propuesta de la bodega Dunamis. El proceso se basa en el leve prensado de las uvas para luego ser extraídas 
las cáscaras rápidamente, fermentando así el mosto sin el pigmento que da el característico color que conocemos en la cepa merlot. Es el primer merlot vinificado en blanco de Brasil, y quizá de Sudamérica.

Al vino: es de un amarillo claro, denota una corpulencia entre leve y mediana.





En nariz, es afrutado, manzanas verdes aparecen de inicio, a la segunda hora parece algo floral, en ambos casos es un aroma algo discreto.

En boca, corpulencia de leve a más, afrutado, manzanas, lichi, sensación suave, algo floral, fresco, de una rica acidez. De final mediano, retrogusto afrutado.
Hay que estar medio loco para aventurarse en una empresa como ésta más en un país donde la carga tributaria los castiga fuertemente; definitivamente éste es un proyecto vanguardista digno de admirar, y lo más importante, con un interesante resultado final. 




Su acidez es inclusive algo más presente para un vino de la cepa merlot. No llega a ser suculento, es algo más leve, más fresco, pero no desentona para nada en un día primaveral medio frio, en nuestro caso nos atrevimos a armonizar una moqueca de camarón, de sabor fuerte y variado, y fue bien el maridaje con este inusitado blanco. 

De hecho es una experiencia muy diferente, sobre todo en boca; me encantaría verlo en una degustación a ciegas con otros blancos: dejaría a más de uno en un limbo. 

domingo, 22 de septiembre de 2013

Faces Fifa™ World Cup Brasil 2014, Tinto 2012



Lidio Carraro 

Faces Fifa™ World Cup Brasil 2014, Tinto 2012

Merlot – Cabernet Sauvignon – Teroldego – Touriga Nacional – Tannat – Ancellotta – Nebbiolo – Tempranillo – Pinot Noir – Alicante – Malbec

13% Grad. Alc.

Vale dos Vinhedos, Bento Gonçalves, Rio Grande do Sul, Brasil. 



Con ustedes, el vino del Mundial Fifa™ Brasil 2014. 

O por lo menos uno de ellos, puesto que son tres: este tinto, un blanco y un rosado, aunque éste último aquí en Curitiba sólo se vea en el banner de la publicidad, expendiéndose solamente los dos primeros. El amable señor de la vinoteca me comentaba que aunque lo solicitaron lamentablemente no hay previsión de llegada del rosado.

El vino del mundial tiene varias particularidades: trae el logo oficial del evento del próximo año tanto en la etiqueta frontal, en dorado y alto relieve, así como –al igual que el Nederburg Twenty 10 sudafricano- el holograma que lo torna un producto oficial de dicho evento en la etiqueta posterior.

Su nombre “Faces” remite a la diversidad de razas con una misma identidad, y sí, Brasil es un país-continente que bien podría ser un resumen del mundo, dudo que exista algún descendiente de alguna raza o nacionalidad que no haya echado raíces en Brasil, no solo en la actualidad, sino a través del tiempo; este enorme país está construido por inmigrantes y sus descendientes.

Así como once son los jugadores de un equipo de fútbol este tinto está trabajado con once uvas, obviamente, de diferentes terruños del Vale dos Vinhedos al extremo sur brasileño.

Al tinto: a la vista, es de un rojo concentrado, con bordes violetas muy vivos, denota medina corpulencia, forma lágrimas pequeñas.

En nariz, hay algo como a guinda, fresas, un toque dulzón, muy afrutado.

En boca, es de acidez aguda sobre todo al inicio, las sensaciones afrutadas aquí también son destaque, guinda, fresas, cerezas, higos, también ese toque dulzón aquí se refrenda. De corpulencia mediana a menos, aunque no es voluminoso en boca tampoco es aguado. De final mediano, con retrogusto algo almendrado.






No es para entusiasmar pero es una experiencia muy diferente, pues no todos los días se encuentran tintos trabajados con once cepas. De inicio la marcada acidez creó un argghhh… en Cris, ella quien no es muy adepta a vinos de su país ya estaba empezando a fruncir su ceño -¿y éste vino se va a llevar de regalo?- , luego, cuando las sensaciones afrutadas tanto en nariz como en boca ganaron destaque mejoró en algo su percepción, y con comida en la mesa –pappardelle en salsa funghi- fue sin duda mejor aprovechado, inclusive las últimas copas hacia la noche con una tabla de fríos tampoco desentonó. Sí, será este uno de los dos vinos –y un ejemplar del 2012 del vino degustado ayer- que se ofrecerá de presente, probablemente a mitad de semana. 





América do norte, Seu Jorge 

No sé quién cantará el tema del mundial pero me encantaría que este compadre, Seu Jorge, sea el elegido. 



sábado, 21 de septiembre de 2013

Villaggio Bassetti Sauvignon Blanc 2011



Villaggio Bassetti

Villaggio Bassetti, Sauvignon Blanc 2011

14% Grad. Alc.

São Joaquim, Santa Catarina, Brasil. 



Hace mucho que no nos aventuramos con vino brasileño lo que no deja de ser extraño por estar en Brasil, pero eso de que encarezcan los impuestos de vino importado para “incentivar” al vino de este país resulta en nosotros un efecto en contra, algo así como no darles el gusto. Sin embargo, sabemos que los productores –sobre todo los de menor porte- no tienen la culpa de esto, es más, ellos también tienen una carga tributaria alta, haciendo que sus productos lleguen al consumidor final a un precio elevado aún estando en Brasil. Así que por casa vamos a intentar que por lo menos una botella al mes sea de vino nacional, o sea, brasileño.

Hoy abrimos este blanco de la casa Villaggio Bassetti del cual guardamos muy buenos recuerdos del tinto Primiero 2008 que conocimos el año pasado y hace unos meses nos hicimos de este blanco trabajado con la cepa sauvignon blanc proveniente de unos viñedos a 1260 m.s.n.m. ¡Qué grata sorpresa nos deparó!

A la vista, es de un amarillo claro con sutiles toques verdes, denota mediana intensidad, forma pequeñas lágrimas.

En nariz, en la primera copa hay sensaciones afrutadas muy suaves, como a manzanas verdes; hacia la segunda copa hay notas herbáceas; a la tercera copa inclusive hay algo de ruda.

En boca, de mediana corpulencia, las sensaciones herbáceas se refrendan, lo afrutado aparece en notas cítricas. De final mediano a más, con retrogusto mineral.

Es un vino sedoso, fresco, muy elegante y persistente a la vez. Cris muy gratamente sorprendida, diría que hasta orgullosa por beber un vino blanco brasileño tan bien elaborado ofreciendo una experiencia de aquellas; ciertamente un vinazo. 






El vampiro bajo el sol, Os Paralamas do Sucesso

Mucho antes en que siquiera pudiese imaginar algún día, no digo ni de vivir, sino solamente pasar por Brasil, este tema ya era uno de los que acompañaban las noches limeñas: letra de Fito Páez, música de Os Paralamas Do Sucesso y guitarra de Brian May, todo perfectamente concatenado para la producción de este gran tema. 

martes, 17 de septiembre de 2013

Cartero, Charles Bukowski



Título original : Post office

Año de publicación : 1971

Presente edición : Editorial Anagrama, 1996

Traducción : Jorge Berlanga




Dicen que para algunos la inspiración aparece justamente en momentos trágicos; pareciera que el gran Bukowski vivió en un limbo inspirador. Aunque desde las primeras líneas de ésta, la primera novela de Charles Bukowski, derroche humor por doquier, percibo que Henry Chinaski –el alter ego del autor- también guarda un tipo de amarga neutralidad con relación a la vida que lleva. Por más recóndita que esté instalada, siempre él tiene la esperanza de que la situación mejore, y al no suceder eso, hace lo más difícil: vivirla tal y cual es, dejándose llevar, no escapando –ni intentando escapar- a su destino, y viviendo cada día como si fuese el último.

De la trajinada rutina que irá descubriendo en su nuevo empleo, pasando y aprovechando los furtivos polvos que encontrará en su agitado recorrido, y hasta ver la suerte llegar -y de qué manera- en el hipódromo, para luego regresar al punto de inicio; con sus altos y bajos, la vida de Hank es dura hasta en los momentos felices, pues siempre hay una decisión que tomar: si apostarle a tal o cual caballo, si llevarse a la cama o no a tal o cual mujer, eso sí, su vida no es nada aburrida, y Bukowski sabe plasmar y describir muy bien toda la cloaca en la que se movió y lo más importante, cómo se sintió, todo el desespero, el cansancio, el aguante, la resignación; la vida de un superviviente que no quiso encajarse ni por un ratito en lo que todos consideramos llevar una vida normal. 






Los estadounidenses pueden jactarse de contar con escritores como Kerouac, Burroughs, Fante, Carver, Faulkner, Hemingway, O’Connor, Maxwell, Oates, Hempel, Auster, Palahniuk, DeLillo, Pynchon, Roth…, (de los cuales no he leído nada…, como diría Bukowski a través de Berlanga: ¡Por Cristo!), pero entre todos estos escritores, algunos malditos, otros en camino de serlo, particularmente resalto a Charles Bukowski, y no puedo dejar de lado a Jack London, que llevaron vidas inimaginablemente tan duras y que se dieron tiempo para vencer las adversidades, el cansancio y/o la resaca y escribir tan sinceramente como pudieron, sin siquiera sospechar que serían eternos. 



PD: Haciendo el recuento de escritores norteamericanos que no he leído compruebo que la lista es grande, ojalá pueda aminorar mi ignorancia y enmendar en algo en un futuro cercano esa falta. 





Empezó por una equivocación.

Estábamos en navidades y me enteré por el borracho que vivía calle arriba, y que lo hacía todos los años, que contrataban a cualquiera que se presentase, así que fui y lo siguiente que supe fue que tenía una saca de cuero a mis espaldas y que me dedicaba a pasear a mis anchas. Vaya un trabajo, pensé. ¡Tirado! Sólo te daban una manzana o dos y si te las arreglabas para terminar, el cartero regular te asignaba otra manzana para repartir el correo, o también podías volver y el jefe te mandaba a otra parte, pero lo mejor que podías hacer era tomarte tu tiempo y meter relajadamente las tarjetas de navidad en los buzones.

Creo que fue en mi segundo día como auxiliar de navidad cuando esta mujerona salió y se puso a andar a mi lado mientras yo repartía las cartas. Cuando digo mujerona me refiero a que tenía un culazo y unas tetazas y en general era grande en todos los lugares adecuados. Parecía estar un poco chiflada, pero me ponía a mirar su cuerpo y no me importaba demasiado.

Hablaba y hablaba y hablaba. Entonces salió la cosa.

Su marido trabajaba en una isla lejana y se sentía sola, ya sabes, y vivía en aquella casita de allá atrás, toda para ella.

- ¿Qué casita?- pregunté.

Ella escribió la dirección en un pedazo de papel.

- Yo también estoy solo –dije-, me pasaré esta noche y charlaremos.

Yo estaba liado con una tipa, pero ella a veces desaparecía durante unos días y yo realmente me sentía solo. Solo y deseoso de aquel culo que tenía a mi lado.

- De acuerdo –dijo ella-, te veré esta noche.

Estuvo bien, tenía un buen polvo, pero como todos los buenos polvos, al cabo de la tercera o cuarta noche empecé a perder interés y no volví.

Pero no podía dejar de pensar: “Caramba, todo lo que hacen estos carteros es dejar unas cuantas cartas en el buzón y echar polvos. Este es un trabajo para mí, oh sí.., sí.., sí..”

Páginas 9 y 10 






Tercera Sinfonía Op. 55 in Mi mayor "Heroica" - Ludwig van Beethoven, interpretado por Riccardo Muti


Quienes hemos leído algo de Bukowski sabemos que en cuanto a música clásica Chinaski -al igual que Bukowski- tenía predilección por Gustav Mahler -escuchándolos por las mañanas, mientras desayunaba unas cervezas-, sin embargo esta Tercera Sinfonía -la Heroica- de Beethoven sale a colación en la conversa de Chinaski con Janko (páginas 124 y 125), así que es la que dejamos. 

lunes, 16 de septiembre de 2013

Tierra Aranda, Tempranillo 2009



Cooperativa Virgen de las Viñas

Tierra Aranda, Tempranillo 2009

14% Grd. Alc.

Aranda De Duero, Burgos, D. O. Ribera Del Duero, España
 



Hoy, para variar nuevamente de los tintos vecinos decidimos abrir este ejemplar español con singular etiqueta la cual trae un antiguo mapa –elaborado en piel, no especifican de qué- de Aranda Del Duero que data de 1503. Al verlo me hace recordar en mucho algún mapa visto de la antigua ciudad del Cusco, y no por la forma circular sino por su iglesia/catedral al centro, su Plaza Mayor o de Armas al frente, las avenidas principales que desembocan hacia esta plaza, y sus largos y estrechos jirones. No sé si se llega a distinguir la historia del mapa en la etiqueta pero justamente en este antiguo mapa se basó la edificación de las nuevas comarcas en las tierras que los españoles colonizaron a mediados del siglo XVI, quizá por eso el parecido. Para quien se interese, más y mejor información acerca de este mapa que se encuentra en el Archivo General de Simancas lo pueden encontrar AQUÍ.

Al vino: de un granate muy oscuro con bordes violáceos, de una corpulencia de mediana a más, tiñe las paredes de las copas.

En nariz, frutos rojos, algo de madera, en la tercera copa aparece un toque floral.

En boca, es de una buena corpulencia, con la madera bien integrada a la fruta, con una acidez muy equilibrada. En la tercera copa de ambos hay también aquí esa sensación floral. Hacia la cuarta copa parece medio acaramelado. De final largo, con retrogusto algo especiado.

Bien, de entrada a Cris le agradó por esa corpulencia que tiene, no llega a ser tan denso pero sí es voluminoso en boca. Es un vino muy complejo y muy bien estructurado donde ninguna sensación opaca a otra. Como este ejemplar pertenece al grupo que fueron adquiridos afuera tiene una excelente rpc: US$ 19,99 (RS 41 aprox.) aquí, sería muy difícil encontrar en Curitiba un tinto español como este a ese precio. 




La canción más hermosa del mundo, Joaquín Sabina

Cris, acostumbrada a hablar con personas de países vecinos y de otros algo más alejados, como México y Honduras, cuando por el parlante de la casa sale algún tema de un cantante y/o grupo español le encuentra una diferencia grande al acento que al escuchar acierta -hasta ahora- con la nacionalidad de los mismos -para ella debe ser como cuando yo, acostumbrado en algo con los acentos brasileños escucho a algún portugués: a ellos es más fácil de entenderlos- , y como Joaquín Sabina es uno de los grandes benefactores de la banda sonora de mi vida, y ahora de la de Cris, y de a pocos de Sofía, su ronca voz es una constante cuando ponemos música, para cocinar, por ejemplo.

"...el zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa", allá en Miraflores. 

sábado, 14 de septiembre de 2013

Luis Felipe Edwards Selección de Familia / Gran Reserva Cabernet Sauvignon 2011




Viña Luis Felipe Edwards Ltda.

Luis Felipe Edwards Selección de Familia / Gran Reserva

Cabernet Sauvignon 2011

14 % Grad. Alc.

Valle de Colchagua, Chile. 



Encontrar un vino con la denominación Gran Reserva o Selección de Familia (en éste vienen ambas, como pa’ que nos quede clarito) a un precio, digamos, algo accesible, para los padrones brasileños (RS 38,50, o sea, US$ 18 aprox.) es para aprovechar. Así los ofrecían en Extra, ya no hay más, pues cogimos uno de los últimos, es más, el merlot ya se había acabado, o como dicen por aquí: já era! 

A la vista, es de un granate intenso, con bordes violáceos, de mediana corpulencia, forma lágrimas medianas. 

En nariz, leve madera, tabaco, ciruelas negras.

En boca, su corpulencia está entre leve y mediana, taninos integrados con la madera muy leve, alguna sensación de pimienta. De final mediano, con retrogusto a clavo de olor. 


Acompañó bien nuestra pizza. Es un vino redondo, de suave textura, no está nada mal para lo que cuesta, incluso por aquí. 




SexoLos Prisioneros

Cuando era chibolo dos de los primeros lp's que compré fueron de Los Prisioneros. Ya a inicios de este siglo pude ir a su concierto cuando se reagruparon. Aunque sean temas antiguos siempre sus canciones están sonando en casa. 

martes, 10 de septiembre de 2013

Un extraño en Goa, José Eduardo Agualusa


Título original : Um estranho em Goa

Año de publicación : 2000

Año de la presente edición : Gryphus Editora, 2010



La cobardía casi siempre es la falta de capacidad para suspender el funcionamiento de la imaginación.

Ernest M. Hemingway.



Hay que tener el espíritu de un viajero para gustar de este libro. Quien le encuentre aquel gusto de aventurarse en lugares ignotos sin tener un destino fijo disfrutará esta obra al máximo, acompañando a José –reportero y escritor angolano, muy probablemente el alter ego de José Eduardo Agualusa (Huambo, 1960)- por tierras tan disímiles como son Goa, en la India; una tumultuada Angola; y Corumbá, ese cachito de Brasil en Mato Grosso do Sul, en la difícil frontera con Bolivia, siguiendo el recorrido de Plácido Domingo –vaya nombrecito, homónimo del tenor-, un viejo y recorrido guerrillero, tan misterioso como los lugares por donde pasa, y a donde José seguirá -con el pretexto de buscar historias y personajes para su libro- envuelto en esa aura donde con algo de detectivesco y un poco de magia se deparará con otros personajes igual de sorprendentes, como Lili, la portuguesa quien trabaja restaurando y conservando libros antiguos, quien aún por su condición de extranjera no se amilana a llevar un sari; Lailah, con su lengua hendida en dos a manera de una serpiente, integrante de la obscura secta “Los hijos de Seth”: aunque diferentes entre sí ambas seducen sin proponérselo; Enoque, un viejo quien habla hasta por los codos, vive en una casa atiborrada de libros; Jimmy Ferreira, siempre atento a negociar, aunque se mueva con aparente comodidad entre gente peligrosa no escapará de un trágico final, será quien lo conecte con gente que lucra con reliquias en el mercado negro, entre esas, el corazón palpitante robado del cuerpo incorrupto de San Francisco Javier, atrayendo la morbosa curiosidad de José. 


Pero Agualusa también inserta con acierto en la trama personajes que en realidad existen, algunos tan interesantes como los que aquí él se inventa, como Nagesh Karmali, poeta y defensor de la libertad en Goa; Xanana Gusmão, considerado por muchos un héroe contemporáneo, quien estuvo al frente en la guerra contra la invasión indonesia a Timor Oriental; el Abate Faría, singular monje indio-portugués, pionero en el estudio científico del hipnotismo; Casimiro Monteiro, agente de la PIDE (Policia Nacional e de Defesa do Estado) portuguesa, encargado de eliminar al general Humberto Delgado en la “Operación Otoño” de 1965. Pareciera que Agualusa los incluye brevemente como para que –reconociendo mi total ignorancia acerca de ellos- uno como lector pueda saber más sobre la historia que traen consigo estos personajes que pudieran haber salido de cualquier ficción pero que en realidad forman parte de las particulares historias de diversos lugares. Y todo esto con un fondo musical igual de disímil que va desde Celina González hasta Susana Baca, con citas de Javier Moro, Caetano Veloso y Chabuca Granda, y hasta un escrito algo afiebrado de Aleister Crowley.







José Eduardo Agualusa es una figura literaria con cierto destaque en Brasil pues no es difícil encontrar algún reportaje sobre él, llegando incluso a ser entrevistado en televisión las veces que por aquí aparece para la publicación de algún nuevo libro de su fructífera obra: veinticuatro libros de ficción que van entre el cuento y la novela, hecho por el cual no debería demorar mucho en caer algún libro suyo por este canto.

Lamentablemente no llego a conocer su obra de manera cronológica pues no es tan fácil depararse con sus obras más antiguas, pero aún así no deja ser emocionante poder saber más acerca de la literatura africana, en este caso angolana. Es gratificante ver cómo trae tanto en tan pocas páginas, 147 en total.

Una acertada mezcla de historia y ficción en una trama ágil que además de entretener y enganchar desde un inicio motiva a seguir las migajas que Agualusa va dejando esparcidas en el camino, descubriendo otros senderos que él nos incita a descubrir, algunas historias tan deslumbrantes como su propia ficción. 




Sentada en otra silla, al lado izquierdo de él, Lili se estremeció. Elías surgió en ese momento llevando una bandeja con un juego de té. Se movilizaba sin ruido alguno entre los muebles del salón, antiguas piezas indio-portuguesas, que podrían o deberían estar en un museo. Diríase, una sombra entre sombras. Un ser evanescente, casi invisible, que bastaba cerrar la boca y esconder el marfil lustroso de los dientes para dejar de existir.

- Sirvanse –dice Plácido Domingo-. Después quiero que vean la casa.

La casa, entiéndase, es aquella fastuosa sucesión de salones y corredores: un palacete del siglo XVII, de dos pisos, ociosamente ubicada en un paisaje de ensueño. La biblioteca ocupa uno de los salones y aún tres extensos corredores. El grueso de la colección son libros del siglo XIX adquiridos por el abuelo de Plácido Domingo, médico de renombre, entre los cuales resalta un ejemplar de la famosa tesis del Abate Faría: De la cause du sommeil lucide ou étude de la nature de l’Homme, publicada en Paris en 1906.

- Mi abuelo se interesaba por el hipnotismo –explicó el viejo mostrándonos el libro-. Mi papá, médico como su padre cultivaba el mismo interés. Y claro, yo también, heredé eso de ellos. ¿Ya vio la estatua de nuestro Abate Faria? 

El monumento al Abate Faria en Pangim fue inaugurado en 1945. Representa al hipnotizador con los brazos extendidos, con las manos rígidas, y una mujer echada en el piso, a sus pies, en pleno trance, a lo que en Angola es llamado de xinguilamento (1).

Plácido Domingo me contó que cuando las tropas indias entraron en la ciudad en 1961, acabando con quinientos años de dominio portugués, el nuevo gobernador quiso demoler la estatua: “¡Dónde se ha visto –dicen que exclamó- que un padre dé una golpiza a una mujer!”. Sinceramente, es lo que parece. 
El escritor inglés Richard Burton ciertamente no extrañaría encontrar en Goa un monumento a la violencia doméstica. En Goa and the Blue Montains, un clásico de la literatura de viajes, cuenta que paseando por Pangim escuchó de repente un terrible griterío.

- ¿Qué sucede? –preguntó alarmado al guía. ¿Están matando un cerdo?

- No es nada señor. Debe ser algún cristiano golpeando a su mujer.

- ¿Es ésa una diversión común en Goa?

- Sí, definitivamente.

“Primero un caballero castiga a su esposa, y luego otro, y después otro”, escribe Burton, acrecentando: “A juzgar por el clamor, las consortes no reciben esas medidas disciplinares con la misma paciencia y sumisión de las damas de occidente. En verdad, es una lucha prodigiosa que se traba en el sosiego de los lares de Goa, y según creo, ambas partes lo practican con idéntico vigor y regocijo.”

Estas deben ser una de las pocas cosas que cambiaron en Goa desde que Burton pasó por aquí hace unos ciento y cincuenta años, o tal vez él haya exagerado. Lo cierto es que no he escuchado aún nada que pareciese con un desentendimiento doméstico. También puede ser que el ruido de los motores y las bocinas, invenciones que no existían en la época del aventurero inglés eclipsen por completo el fragor de los combates. Recuerdo, a propósito, que el Padre Francisco de Souza en Oriente Conquistado, defendió la práctica del satí (2) –la inmolación voluntaria de las viudas hindúes en las piras funerarias de los maridos- con el argumento de que esta costumbre constituía una “refinada política para conservar la vida de los maridos contra las traiciones de las mujeres, que a cada paso los mataban con malicia.”

Casi me pierdo: vimos, pues, el palacio. Los corredores enmarcados en una tibia luz. Salones verdes, de un verde marino, cuartos violetas, azules, con muebles pertenecientes a un tiempo muerto hace mucho. Candelabros de Bélgica, mármoles italianos, loza de la Compañía de las Indias, hermosa vajilla en porcelana china cuyos platos tenían la imagen de un dragón azul.

- Las personas aquí en Anjuna –comentó Plácido Domingo- acostumbraban decir que la casa es tan grande que si alguien disparase un tiro desde una extremidad la bala no llegaría a la otra.

Una balcón se abre sin aviso sobre un paisaje eterno: arrozales se extienden hasta perder la vista, la curva de un rio (papayales, cuyo perfume entra por las ventanas).

A mí me impresionó en particular el salón de baile. Me llamó la atención un enorme espejo –“vino de Venecia”, me dice Plácido Domingo, “y habla”- soportado por una gruesa moldura, dorada y tallada. Me busqué en él sintiendo que me echaba sobre un lago. No encontré rápidamente mi imagen. Había algas en el fondo, sombras, tal vez pasando grandes peces, y después, sí, allá estaba mi rostro, retorcido, verde, como el de un ahogado. Lili me jaló de un brazo: “Vamos…” –susurró- “…no caerás allí adentro.”


(1) Opté por dejar esta explicación pues no viene en el libro: Xinguilar : Palabra angolana que significa entrar en trance en un ritual espiritual, generalmente ligados a los cultos nativos de los ancestrales Nkisi y Mukisi.



(2) Esta sí viene en el libro, y es la siguiente:

No resisto a citar una descripción de la ceremonia en Navegação do capitão Pedro Álvares Cabral escripta por hum piloto portugués: “Por igual a todas las personas casadas, al morir, les hacen una gran cavidad en donde son quemadas; sus viudas se visten lo más elegantemente posible, y acompañadas de todos sus parientes, y con muchos instrumentos y hojas, van hasta la oquedad, y bailando alrededor de ella como cangrejos se dejan caer dentro estando la cavidad llena de fuego. Los parientes prestan mucha atención, y alineados con ollas de aceite y manteca, y en cuanto ellas caen dentro les derraman encima aquel contenido para que se enciendan aún más rápido.”


Páginas 47 a 50 





Heces - Susana Baca

El narrador escucha este tema (pág. 21) que en realidad es un poema de César Vallejo, musicalizado por el cantautor cubano Noel Nicola, e interpretado por Susana Baca


Tema subido por Carlos David Salas Ojeda

sábado, 7 de septiembre de 2013

Monte Cinco Petit Verdot 2009



Arturo Bertona

Monte Cinco, Petit Verdot 2009

15,4% Grad. Alc.

La Puntilla, Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina. 



Hace algunos meses abrimos el malbec de esta marca Monte Cinco: ¡qué vinazo! Estas mismas palabras pueden ser adjudicadas a este varietal de petit verdot.

No es común –al menos por aquí- encontrar un varietal de petit verdot, una uva que generalmente es utilizada para hacer ensambles, blends, o sea, ser mezclada en menor proporción a otras más conocidas como el cabernet sauvignon, malbec, tannat, así que al ver un varietal 100% petit verdot es para llamar la atención. Pero como siempre los jodidos precios hacían sólo mirarlos en los estantes: US$60 (unos RS 120 aprox.) era demasiado, hasta que por diciembre del año pasado los ofrecían a poco menos de mitad de precio (US$ 27 aprox, unos RS55, creo) en la vinoteca “Vino!”, oportunidad única de conocerlos; hace una semana pasamos nuevamente por aquel lugar y ahí estaban, a sus precios normales.


A la vista, de un granate muy oscuro, negro al centro, bordes ligeramente naranjas, es un vino cubierto. Corpulento, tiñe las paredes de la copa. 

En nariz, Cris le encuentra frutas rojas, como a frambuesas, es de una intensa sensación afrutada, Hacia la tercera copa (cinco horas después, aprox.) hay notas como de chocolate amargo, también intenso.

En boca, primero sin comida: lo primero a percibirse es la marcada acidez, resultó muy sorpresivo y difícil el depararse con esa característica de entrada, luego está la mediana corpulencia, lo afrutado es algo intenso.

40 minutos después, con comida: la acidez bajó considerablemente pero sigue siendo marcada, penetrante. Hay notas especiadas, pimienta. De final mediano a largo, con retrogusto a chocolate.



Un detalle que no quería dejar pasar: en la parte superior del corcho trae el año de la cosecha, detalle que pocas marcas se atreven a ofrecer. Es un vino de una muy rica corpulencia, eso a Cris le encanta. La acidez es marcada, quizá es su característica especial que le da esa personalidad tan diferente a los vinos que normalmente acostumbramos beber, éste es un caldo con mucho nervio. La primera copa, sin comida, mientras cocinábamos, el disfrute no fue tal, nos parece un vino que te pide comida. Lo disfrutamos más con ésta en la mesa y, en las últimas copas –hace poco, por la noche- con tabla de embutidos y quesos. Ah..., y a pesar de su alta graduación no se percibe alcohólico, aunque ahora estamos con un sueñito..., de aquí directo al sobre. ¿La melatonina será mayor en esta cepa? 

Esta bodega parece concentrarse solamente en trabajar el malbec y el petit verdot, al menos por aquí sólo se ofrecen esos dos vinos. Al precio encontrado el disfrute se duplica, ojalá y los pongan en oferta nuevamente. 

Perú 1 Uruguay 2 Eliminatorias Brasil 2014



El arte de saber golpear.

No es golpear por golpear, no es porque te odie, no es porque te quiera lesionar, sólo quiero desconcentrarte, en realidad lo que quiero es que tú me golpees, que tú me respondas, ¡reacciona viejo! Te estoy golpeando y ganando en tu casa que está linda y llena, y tú no reaccionas. ¡Qué estás esperando!

Decir que la defensa uruguaya jugaría al límite es una perogrullada. Guerrero, ensangrentado, y teniendo que salir del campo a cada rato a limpiarse la sangre que le brotaba, no reaccionó. Farfán, tras una caricia de Lugano en la nuca, tampoco reaccionó. Y Yotún, que se la pasó reclamando todo el primer tiempo, en una jugada intrascendente y en un amago de bronca se gana la roja directa momentos después del primer gol uruguayo.

Yotún, el mismo que hizo el ridículo hace poco en un Corinthians x Vasco en una jugada bizarra. Pero sinceramente, aún después de esa jugada aquí en Brasil nadie en Perú dudaba de que fuese titular en la selección.

Ballón... Lo último que recuerdo de Ballón es que no jugó nada en River Plate hace pocos años atrás y ahora era el titular de un generoso Markarián.

Del otro lado, Luis Suárez: viene sin ritmo de competición, decían algunos atrevidos periodistas, y se metió en nuestra área entre tres defensores con dos objetivos: o paso y creo peligro, o me cometen penal; pasó lo segundo. Ya en el segundo tiempo se mandó un golazo. Felizmente estaba sin ritmo de competición, sino metía cuatro.

Qué pena por Claudio Pizarro y por Juan Vargas, buenos jugadores que por edad no estarán en el siguiente proceso, sumándose así a Chemo Del Solar, a Percy Olivares, a Roberto Palacios y Nolberto Solano, talentosos y dedicados jugadores que no tuvieron los compañeros adecuados para hacer una eliminatoria digna y clasificar en su momento, así como ellos tampoco jugarán un mundial.

En Perú había -o probablemente esté todavía en algún programa deportivo- un periodista, Phillip Butters. Recuerdo cuando transmitía el mundial del 2002 y le tocaba los partidos de Uruguay, él acostumbraba usar una frase: no ha nacido uruguayo cobarde, decía enfático, y hoy más de 40,000 personas en el Nacional de Lima, y otros millones por tv allá y por otros lares lo hemos comprobado.

La selección uruguaya supo pegar cuando debía, para amedrentar, para desconcentrar. Se aventuraron al ataque hacia el final del primer tiempo, y con éxito. De ahí, los pocos minutos que estuvieron once contra once supieron tirarse al piso, ¿para ganar tiempo? Nada. Para seguir desconcentrando, ahora ya no golpeando, ahora jugando con la desesperación del rival. Rápidamente un jugador peruano pisó el palito y fue expulsado. De ahí en adelante, con un hombre más desarrollaron un fútbol limpio, con buenas jugadas, buenas triangulaciones, porque decir que solamente pegan es una mentira tan grande como el estadio, juegan muy bien, totalmente concentrados y con la garra que les viene en el adn, hasta tuvieron un penal no cobrado a Cavani.

Fueron los justos ganadores.

Al fútbol lo encuentro muy parecido con el ajedrez: sin una estrategia principal, y otras varias para reaccionar ante las posibles propuestas del rival no te acercas al rey.

El sueño acabó, pero lo bueno es que el sufrimiento también. En menos de un año habrá un mundial en éste país, y en esta ciudad que es sede. Mañana -hoy, porque aquí ya es sábado- me abro un vino en familia por la noche, y por el día salgo con mi camiseta de la selección, porque ella no tiene la culpa de la falta de actitud de los que la visten en un campo de juego.





PD: con Uruguay embalado tras ganar a Venezuela y Perú, si le gana a Colombia en Montevideo quienes van a jugar el repechaje serán los ecuatorianos que hoy nuevamente perdieron. Por lo menos veremos grandes partidos estas últimas tres fechas.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Ruffino Riserva Ducale Oro 2008 Chianti Classico Riserva



Ruffino

Ruffino Chianti Classico Riserva D.O.C.G.

Riserva Ducale Oro 2008

80% Sangiovese - 20% Cabernet Sauvignon y Merlot

13,5% Grad. Alc.

Gretole Estate / Santedame Estate, Pontassieve, Florencia, Toscana, Italia.



Para variar de los caldos vecinos, mío y de Cris, hoy abrimos un toscano de una antigua bodega italiana, Ruffino, que data de 1877, y ésta marca en particular, el ícono de la bodega, es producida desde 1947, siendo una variante del Riserva Ducale que a su vez es producida desde 1927. Las uvas para producir esta marca provienen de dos áreas especialmente seleccionadas: Gretole y Santedame, con una altitud que varía entre los 350 y 470 m.s.n.m. 

Al vino: a la vista, es de un rubí profundo, con bordes violetas brillantes; denota de baja a mediana corpulencia, forma lágrimas grandes, intensas y persistentes.

En nariz, primera copa de ambos: de inicio encontramos frutos rojos, y algo como clavo de olor.

Segunda copa de ambos, poco más de 1 hora después: lo afrutado es más persistente, también más dulzón, como frutas de mermelada, la sensación a clavo de olor se mantiene, hay también un toque leve de vainilla.

Tercera copa de ambos, aproximadamente poco más de 2 horas después: la sensación afrutada continúa firme e intensa, pero ahora, además hay algo floral.

Cuarta copa de ambos, cuatro horas después: todo igual al anterior pero las notas florales son más notorias y envolventes.

En boca, primera copa de ambos, sin comida: de leve corpulencia, la nota a madera sobresale un poco sin llegar a incomodar, la sensación afrutada es intensa, hay también un rico amargor arriba en el paladar hacia el centro, sensación como de té. 

Segunda copa de ambos, poco más de 1 hora después, ya con comida: la sensación a madera bajó considerablemente, las notas afrutadas son más notorias, explosivas, final largo, retrogusto a hebras de tabaco.

Tercera copa de ambos, aproximadamente poco más de 2 horas después: su tanicidad es más equilibrada e integrada, de leve a mediana corpulencia, final largo, con retrogusto a clavo de olor.

Cuarta copa de ambos, aproximadamente cuatro horas después: a lo anterior le agregamos que en el retrogusto hay sensaciones herbales y florales, ésta última muy intensa.

Con una corpulencia entre leve y mediana es un vino muy bien estructurado, complejo y redondo, de una sensación tánica muy equilibrada integrando bien la casi inexistente madera con la abundante fruta. Sin embargo, para Cris no fue el non plus ultra de las experiencias: es un vino muy correcto, sí, camaleónico, pues en cada copa mudaba, ofreciendo diferentes sensaciones, pero hasta diría que ella lo disfrutó más en la fase olfativa que en la gustativa, ya que perfumó el comedor con su aroma muy intenso, pero en boca le faltó ser más carnudo, más corpulento. A mí no me incomodó su poca corpulencia, y me pareció un vino de aquellos, un tinto muy seductor. Aquí en Brasil no lo hemos visto, pero de venderse me atrevería a pensar que muy probablemente sea ofrecido a más de RS 250 (US$125 aprox), y esto siendo optimista, ya que la media de los Chiantis Classicos Riserva por aquí superan esa cifra. Así que considerando ese factor y el precio al que se encontró, US$ 29,97, o sea, RS 60, ambos creemos que fue una muy buena experiencia.