domingo, 29 de junio de 2014

Winemaker’s Lot 148 Carmenere 2011





Viña Concha y Toro

Winemaker’s Lot 148 Carmenere 2011

14,5% Grad. Alc.

Viñedo Las Pataguas, D.O. Valle Del Rapel, Chile.


Ya hacía algún tiempo que un Concha y Toro no pasaba por nuestra mesa y hace poco por esas cosas extrañas que pasan en Curitiba este Winemaker´s Lot 148 estaba con una diferencia de RS 35 reais a menos entre una vinoteca y otra, así que este vino se vino con nosotros.

Esta es una línea que extrañamente no aparece en la página web de la viña, aunque imagino que está entre el Marqués de Casa y Concha y el Terrunyo, no sólo por su precio, sino también por la calidad que derrocha.


Es de un púrpura muy vivo, tiñe la copa, cuenta con una densidad mediana a más, forma lágrimas intensas y persistentes.

Muy afrutado, frutas rojas maduras, como de mermelada, hay también toques herbáceos.

Lo afrutado de la fase anterior se refrenda también en boca, es carnoso, de una corpulencia mediana a más, de taninos sedosos y elegantes, hay un toque dulzón. De final medio con retrogusto herbáceo y un toque mineral.


Fue adquirido aquí, en la vinoteca Box 41 Vinhos del Mercado Municipal que cada cierto tiempo ofrecen buenas ofertas. No digo nada de la rpc porque aunque fue encontrado a un precio
(RS 71 reais -US$ 31,50 dólares ó S/. 86,00 soles- en otra vinoteca vecina llegaba a increíbles RS 105 reais el mismo día) menor sigue siendo caro; padrones brasileños. 

Es un tinto muy fresco que acompañó bien la comida –en este caso fue un lomo saltado- pero también se puede degustar y apreciar solo como lo hicimos en la previa. Aunque no fue necesario decantarlo le vino bien un tiempo en copa, unos 20 minutos, abriéndose más y ofreciendo esa rica sensación a frutas tanto en aroma como en el paladar; una muy grata experiencia. 



Daughters of Jah - Sheila Shimmenes




Supimos hace poco de esta cantante noruega Sheila Simmenes por un acaso y nos enganchamos con su voz. Ella parece estar radicando en Brasil donde lleva otro proyecto paralelo llamado "Cor de Aves" alternando con su carrera solista a la que pertenece el tema "Daughters of Jah" que aquí compartimos.    

domingo, 22 de junio de 2014

Salton Desejo 2006





Vinícola Salton

Salton Desejo 2006

Merlot 100%

13% Grad. Alc.

Tuiuty, Bento Gonçalves, Rio Grande do Sul (RS), Brasil.


Para muchos hispanohablantes que gustan de vino saber de un tinto brasileño es probablemente una novedad, y el probarlo debe ser todavía una experiencia lejana, una incógnita, a menos que estén en Brasil, y acepten pagar lo que piden por ellos, pero de hacerlo, comprobarán que vinos brasileños de calidad los hay, y no son pocos. Hoy abrimos este Salton Desejo (“Deseo”) como es denominado en esta línea al tinto trabajado con esa cepa que pareciera ser el patito feo de entre las tintas: la merlot, y como si fuera poco es de una añada lejana: 2006. ¿Será que un tinto brazuca aguantó estos ocho años? Sí, y cómo. Y es más, diría que en las condiciones de guarda adecuadas aguantaría 4 ó 5 años más, inclusive más.

La Vinícola Salton es de las más grandes, respetadas y conocidas aquí en Brasil, cuentan con un gran portafolio de líneas y marcas en su haber, para todo gusto y bolsillo. La empresa funciona desde 1910 y cada vez más sus productos y la buena imagen que proyectan se hacen más conocidos en personas foráneas que transitan por este país, siendo sus vinos espumosos su caballito de batalla, pero sus tintos y blancos también tienen cada vez más destaque. Las uvas para este tinto son cultivadas a 650 m.s.n.m. y las barricas donde reposan por 12 meses son 50% roble de origen francesa y 50% de origen norteamericana, para luego reposar 12 meses más en botella. No lo decantamos pero le vino bien un tiempo en copa (unos 20 minutos) abriéndose más y liberando todo un abanico de características que tiene por ofrecer.


Aunque es algo translúcido denota una corpulencia media, de un granate profundo con bordes violáceos, forma intensas lágrimas muy persistentes.

Es muy afrutado, como fruta de mermelada, sensación intensa, posteriormente hay toques de vainilla, hacia la tercera copa Cris percibe notas de tabaco.

En boca la marcada sensación afrutada se refrenda: frutas rojas como de mermelada. En la primera copa Cris tiene la sensación como a un punto de anís, hacia la tercera copa hay una leve sensación a tabaco, de buena acidez, sus taninos son aterciopelados. De final medio a más, con retrogusto a café.

Fue adquirido en el área de vinos del Angeloni aquí en Curitiba a RS 71 (US$ 31,80 dólares ó S/. 87,20 soles). No es barato, son vinos más elaborados, una línea arriba del “Volpi”, que a su vez lo está del “Intenso”, y aun así la diferencia de precio entre los “Volpi” y ésta es del doble. Esta cosecha 2006 está en gran forma, develándose como un vino con buena acidez pero que no pierde la elegancia; un buen ejemplar de un tinto brasileño.

lunes, 16 de junio de 2014

Orquídeas del Paraíso, Enrique Planas



Editora : Ediciones Los Olivos

Año de publicación : 1996




Deben ser pocos los casos en que la primera obra de un escritor sea tan imponente al punto de esperar -desde el término de la lectura- con cierta ansiedad otro libro de él. Deben ser pocos los casos en que un joven y talentoso escritor no sea valorado y reconocido como tal –con la fuerza con que debería- en su propio país, pues, aunque no haya leído otra obra de él sí he podido acompañar algunas críticas acerca de sus posteriores libros, y el elogio es recurrente, sin embargo no hay esa constante mención por parte de los medios de comunicación que ensalzan a un nobel –nada contra, muy merecido lo tiene- eclipsando a los que vienen atrás. Incluso otros también jóvenes escritores ganan más espacio en los medios quizá por vivir y trabajar en el extranjero, o porque cuentan con un blog cualitativamente alto –aunque probablemente les quite tiempo a crear más obras- y al que tienen al lado ahí, entre ellos, no le dan el mismo espacio. Si en el futbol peruano hay argollas y padrinazgo quizá también haya algo de eso –o mucho- en el ámbito literario y cultural de nuestro país; aquella asquerosa sensación a vacío que pulula por ahí.

Enrique Planas (Lima, 1970) debutó con esta senda nouvelle a sus 25 años, y entre otras cosas es por esto mi sorpresa de no verlo aparecer entre los embanderados cuando a literatura peruana contemporánea se refieren los medios, incluso no encontré alguna traducción ni de ésta ni de alguna otra obra suya.

Aquí los personajes son parte integral de un paisaje contrapuesto al escenario citadino, Planas nos los presenta armoniosamente consiguiendo manejar eficazmente los elementos de la selva. No hay un solo momento en sus 91 páginas en que la trama pierda ritmo, envuelve a cada momento y con un final abierto inclusive a varias opciones de posibilidades que cada lector pueda imaginar.

Aunque eso del joven travestido para ocultar su origen esperando el momento de su venganza no resulte algo nuevo en esta relectura -en “Zatoichi, el samurai ciego” (2003), obra del maestro Takeshi Kitano, encontramos el personaje O-Sei, una de las dos geishas, quien en realidad es un joven quien junto a su hermana sobrevivieron al ataque de Ginzo, una mafia japonesa, él decide adoptar tanto la vestimenta como la piel de una geisha hasta llegar al asesino de su familia, y vengarse- la trama sí lo es en la realidad peruana, más aún en los siempre enigmáticos escenarios de la selva, curiosa e inexplicablemente teniendo tan pocas obras ambientadas por allí.

Aprovechar sus finos trazos de adolescente para hacerse pasar por puta del Paraíso, burdel enclavado en la selva peruana, y optar por el cambio de nombre, de Orquídea por su original y mitológico Aquiles es una transformación y tanto que no le resultará tan difícil aceptar ante el peligro inminente a su alrededor, con Silveira –el asesino de su padre- auto proclamándose gobernador de aquel olvidado rincón peruano, explotando a todo un poblado, haciendo y deshaciendo a su antojo. Además de cómo está hilada esta trama lo interesante es encontrar en Aquiles aquella duda de creerse por momentos la joven mujer que aparenta ser, tanto con Santiago, su amigo, quien no lo llega a reconocer, volviéndose su pretendiente, así como hacia el final, en el rencuentro con Silveira. Pareciera que ansía ser realmente aquel prospecto de puta que tan bien se acostumbró representar.






Esta obra fue re-editada en el 2010, cambiando a Gauguin por Bendayán en la portada tornándola más localista, más realista, y hasta existían los rumores de que sería llevada al cine por un director argentino. Lo cierto es que desde la primera página esta historia resulta muy atractiva, es muy ágil, consigue insertarnos a los lectores en aquel inhóspito lugar, la lectura se torna un torbellino a cada paso de página, “Orquídeas en el Paraíso” es una experiencia muy intensa, y Enrique Planas ya dejaba de ser tan solo “el periodista” para convertirse en “el escritor”; los lectores lo celebramos.

viernes, 13 de junio de 2014

Gran Crucero Limited Edition 2010





Viña Siegel

Gran Crucero Limited Edition 2010

45% Cabernet Sauvignon – 35% Carmenere – 20% Syrah

14,5% Grad. Alc.

Palmilla, Valle de Colchagua, Chile.



Cuando Cris anda por los yunaites lo ideal sería hacerse de vinos de la tierra del tío Sam, pero al tener tantos caldos chilenos y argentinos de líneas altas a precios inimaginables por aquí es difícil que esa máxima se concretice. Y aunque algunos vinos norteamericanos se vienen en la maleta estando allá la vista es atraída rápidamente por los vinos de nuestros vecinos, como este Gran Crucero Limited Edition de Viña Siegel que por Curitiba no lo hemos visto ni en pintura, y de verlo muy probablemente pasaríamos recto por su alto precio.

Es una vinícola relativamente nueva, con más de 30 años de cultivadas las primeras vides por parte del fundador Alberto Siegel. En la actualidad cuentan con más de 700 hectáreas plantadas en el Valle de Colchagua, en la zona central chilena. Este vino es envejecido en barricas de roble francés entre 14 y 16 meses, siendo el top de esta vinícola.


Denota mediana corpulencia, negro hacia el centro, con bordes violáceos, tiñe las paredes de las copas creando ese precioso efecto en demorar en caer por estas, como acariciándolas.

En nariz, frutas negras, ciruelas, higos, madera leve, algo cálido de inicio para luego calmarse y aparecer notas achocolatadas.

En boca y de inicio la sensación a madera es muy leve, se refrenda su mediana corpulencia, tiene marcadas notas especiadas, un toque a vainilla. De final largo con retrogusto a bitter y un inesperado toque mentolado.

 

Este ejemplar chileno fue adquirido en Total Wine en la sucursal de Virginia a US$ 29,99 dólares (unos RS 68,30 reais ó S/. 81,70 soles) y consideramos que a ese precio tiene una excelente rpc. Es un tinto muy equilibrado, y aunque no lo decantamos, un tiempo en copa le vino bien, abriéndolo más, ofreciendo todo un abanico de virtudes sin perder en ningún momento la elegancia. Muy sabroso, y ese precio lo torna memorable.

lunes, 9 de junio de 2014

La ciudad sitiada, Clarice Lispector





Título original : A cidade sitiada

Año de publicación : 1949

Año de esta publicación : 1964

Editora : José Alvaro Editor



Esta obra de Clarice Lispector se me hizo un libro difícil. Difícil porque a diferencia de “Agua viva” leída anteriormente esta obra está llena de puntos, de frases cortas que desde el inicio no permiten arrancar de una vez con la historia, no fluye como aquella otra obra mencionada. Está escrita de una manera diferente, que te hace parar y pensar en las dudas de Lucrécia Neves, una mujer simple pero bella, de una todavía más simple ciudad -que parece más un poblado- brasileño, São Geraldo, quien aunque no lleve consigo alguna certeza casi por instinto sabe con cuál hombre debe estar finalmente, así en su vida se van alternando el teniente Felipe, a quien ella adoraba verlo en uniforme, antiguo fetiche femenino; Mateus Correia, viejo y próspero comerciante del poblado; Perseu Maria, un tipo despreocupado con la vida, a quien le da igual pobreza o riqueza, un sí o un no, que de aventurero sólo tiene aquel nombre mitológico; el doctor Lucas, quien la hará pisar tierra con sus desencuentros; claro, todo con previos coqueteos y efímeros affaires que por momentos me sacan del sopor en el que envuelve las páginas iniciales de esta lectura. Pero aunque se me hizo difícil el digerir esta obra reconozco que puede ser una virtud de Lispector: transmitir la modorra y simpleza de sus personajes al inicio del libro, sobre todo de Lucrécia quien al final es la analogía de su pacata ciudad, São Geraldo, tan chiquita, tan poquita cosa, tan insignificante, pero conforme la historia se va desarrollando la trama fluye cada vez más a la par con la llegada de la modernidad a la ciudad.

La historia está ambientada en la década de los años 20’s del siglo pasado, es una trama linear escrita en tercera persona a la que hay que tenerle una paciencia especial. Imposible –para mí- leerla en cualquier lugar a no ser el viejo sofá de casa. Yo tengo una predilección por escritoras, cantoras, pintoras…, por mujeres, creo que siempre la tuvieron –incluso en estos tiempos muchas todavía “la tienen”- difícil, y Clarice Lispector no fue la excepción: tras llegar a un país totalmente diferente del suyo, hacer suya una lengua tan diferente a la materna y dominarla al punto de encandilar a muchos –y en toda Latinoamérica- y despertar la envidia en otros tantos, ella parecía contar con un invisible impermeable que la hacía impune a los muchos elogios que podría confundir a cualquier joven escritor, y también a mucha crítica que podría devastar a otros tantos. Y Lucrécia tiene mucho de Clarice, una mujer que a su propia manera no deja de intentar sobresalir en su vida, casi por instinto, como si el marasmo de sus vecinos la incomodara, y como si no fuera poco ser mujer en aquel tiempo, siendo señalada y mal vista hasta por algunas de su propio género, cuando hay tanto amor por dar y recibir; tanto en la realidad como en la ficción, si Dios existe tiene que ser mujer. 








Aunque sigo pensando que la mejor manera de conocer un autor sea la cronológica, comenzar a conocer a Clarice Lispector por esta, su tercera novela, es un tanto peligroso, podría pasar desapercibida la grandeza de una escritora que se adelantó a su tiempo, y aunque por momentos es muy introspectiva –lo que torna interesante conocer de esa manera tan peculiar a los personajes- en esta obra no llega a persuadir, no transmite esa potencia, aquella furia de la cual hace derroche en “Agua viva” donde te cachetea y te revuelca y te vuelve a samaquear, aquí es algo más soso, de una trama incluso endeble, y un final al que llegas sintiendo un alivio (no me gusta dejar un libro por la mitad: tantos libros por leer y yo anclado aquí, ése era mi sentimiento) de poder agarrar algún otro libro que te haga realmente viajar. Disculpa Clarice, pero si te hubiera conocido con esta obra, no me hubiera enamorado de ti.

sábado, 7 de junio de 2014

Viña Esmeralda 2008



Bodega Torres

Viña Esmeralda 2008

85% Moscatel de Alejandría – Gewürztraminer 15%

11,5% Grad. Alc.

Catalunya D.O. Barcelona España. 



En una de las despedidas de Lima, Jennifer y Juan Carlos gentilmente nos agasajaron con esta botella. Ya aquí pensábamos si este vino blanco aguantaría estos cinco años y medio, por otro lado, es de una de las bodegas más prestigiosas de España, o sea, los compadres saben hacer vino, así que curiosos hoy abrimos esta botella.



Es de un amarillo muy brillante, color de miel, denota una mediana densidad.

En nariz es herbáceo de inicio, sólo hacia la tercera copa Cris le encuentra notas afrutadas, como de piña muy madura, dulzón.

En boca, de una mediana densidad, las notas herbáceas y aquella piña madura se refrendan, es inclusive algo amantecado, con un retrogusto algo dulzón, y un toque como a castañas. 



Recordamos que hace algún tiempo tuvimos una grata experiencia con un chenin blanc sudafricano también de una añada algo lejana. Beber un Viña Esmeralda de una cosecha más reciente muy probablemente sea una experiencia muy diferente, tal vez más fresco, más juvenil. Este caldo estaba con un color amarillo muy denso, y el sabor algo dulzón de la fruta madura, y aunque no encontramos las notas florales (creíamos encontrarlo por el mayor porcentaje de moscatel, son más notas herbáceas), el vino estuvo inclusive algo untuoso, de una densidad en boca inesperada, y con una leve sensación amantecada, muy rico, diferente. Ofreció una buena experiencia acompañando rodajas de takuan (nabo encurtido japonés, esos bien amarillos), y nos dejó claro que ni siempre los vinos blancos aguantan poco tiempo. Buscaremos por aquí algún otro ejemplar de una añada más reciente para ver el contraste, aunque no sabemos si lo encontraremos en tierras brazucas, por ahora, este 2008 a mediados del 2014 resultó toda una agradable sorpresa. 

domingo, 1 de junio de 2014

Tacama Brut




Viña Tacama

Tacama Brut

Ugni Blanc – Chenin Blanc – Sauvignon Blanc

13% Grad. Alc.

La Tinguiña, Ica, Perú.


Aunque los vinos peruanos fueron adquiridos en plena época navideña fueron muy pocos los espumosos con los que nos deparamos en nuestro camino. Uno de los que se vino en la maleta fue este Tacama Brut que, aunque no trae los porcentajes utilizados de cada cepa es un blend muy interesante: ugni blanc, chenin blanc y sauvignon. Y contrariando aquello de que espumosos no vienen bien en el invierno hoy decidimos abrir este enigmático vino, aprovechando el sol y el cielo azul de esta fría tarde curitibana.


Es de un amarillo pálido, burbujas medianas y muy persistentes.

Un aroma a plátano, a levaduras, un trazo de piña y un leve toque floral.

En boca lo afrutado aparece con un toque leve a plátano, de una acidez algo más marcada a lo habitual en un espumoso que lo torna muy fresco.


Este brut de Tacama cuenta con una gran rpc: S/. 37,00 (unos US$ 13,20 dólares ó RS 29,50 reais) en diciembre pasado en Wong de la Av. 2 de mayo. Lo elegimos para armonizar un piqueo de camarón salteado al ajo (llamado aquí de camarão alho e óleo) mientras vemos a nuestra hija jugar. Si su aroma fuese más persistente sería totalmente redondo, perfecto, aun así no dejó de ofrecer una gran experiencia tanto en boca como en lo visual, con una rica acidez, es muy fácil de beber; una muy grata sorpresa.