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viernes, 21 de noviembre de 2014

Escándalo, Shusaku Endo



Título original : スキャンダル

Año de publicación : 1986

Título en portugués : Escândalo

Año de esta publicación : 1988

Editora : Rocco

Traducción : Maria Helena Torres


Tercera obra de Shusaku Endo que leo y ya hacia la mitad del libro sumo otro escritor más a esa lista -que encabezan Borges y Cortázar- de aquellos que no ganaron el Premio Nobel de Literatura; ¡cómo los suecos pudieron dejarlo pasar a él también!

Y eso que aquí al igual que en los otros dos libros de él anteriormente leídos tiene también aquel ingrediente esencial para que en cualquier otro escritor la obra se pierda en un panfletismo barato, pero no en Endo: aquella característica de inserir en su personaje principal el halo del católico conservador. Despierta la atención en cualquier lector más aún si es la primera vez que se le lee: un japonés católico conservador como personaje principal. Si se ha recorrido (disfrutado, como es mi caso) de una o más obras de este escritor japonés ya no sorprende tanto. Lo que sí no deja de sorprenderme es la manera magistral como hace de eso un mero detalle, y que por aquello no mete a su personaje en una burbuja abstrayéndolo del mundo real, de sus vicios y desventuras.

Llega a crear un ambiente tan perfecto en el cotidiano de Suguro (quizá el alter ego de Endo): escritor famoso y respetado, no sólo en su isla sino mundo afuera; casado, con una vida marital intachable; acude a ceremonias y premiaciones con la misma seriedad, disponibilidad y dedicación con la que atiende a sus lectores en firma de libros e incluso a través de cartas, para que de pronto aparezca en su entorno un opuesto idéntico a él que, aunque en la misma ciudad, Tokio, parece transitar por las antípodas, con costumbres tan deplorables, manías excéntricas y vicios que están a punto de cruzar aquella delgada frontera para convertirse en crimen, siempre con la enajenación estampada en el rostro.

La pasividad y rectitud del personaje principal tambalea ante el acoso de Kobari, hábil periodista de investigación que ya hizo caer a un primer ministro japonés tras un reportaje suyo, lo sigue a donde vaya convencido de poder desenmascararlo, mientras que Suguro sabe que se trata de un impostor dispuesto a macular su imagen.

Fetichismo, vouyerismo, sadomasoquismo, esas primitivas ansias de sexo salvaje, muy agresivas al punto de poder matar a la otra parte, pero que no dejan de ser placenteras para el amo, en este caso el sensei, se alternan y contrastan con la pacata vida de Suguro en una trama muy bien estructurada en nueve capítulos numerados, con varios subcapítulos sin numeración, que me hace recordar mucho a la escrita de Vargas Llosa -salvo que éste último viaja a través del tiempo, se manda al futuro, te lleva al pasado, muchas veces de un mismo personaje sin que el lector lo descubra al inicio-, pero aquí Endo es más lineal, alterna muy bien los hechos más sosos y tranquilos con los de cruda perversión; conversas sobre suicidio, el olor a muerte hacia la mitad de la obra y en adelante campea en cada página; ¿es realmente un impostor el fiel visitante a los antros en Roppongi, o puede ser que dos individuos totalmente opuestos habiten en una misma persona?; esa ebullición de placer en Motoko tan grande como su deseo por morir, esa previa al orgasmo cuando pareciera alcanzar ver la luz, pero no entra, su placer parece estar en llegar al umbral de esa puerta, y regresar; la doble vida de la señora Naruse: una cariñosa y dedicada mujer voluntaria en un hospital atendiendo niños, contándoles tiernas historias infantiles para disipar el tiempo durante la hospitalización de ellos, y a la vez, fuera de aquel recinto, una firme dominatriz dispuesta a disciplinar y llevar a buen puerto la relación entre dominante y esclava, tanto del sensei como de cualquier otro asistente a esas bacanales; la historia de Toshio, marido de la señora Naruse es fundamental –además de muy interesante- para entender el comportamiento de ella en el presente de la obra. Él, al regresar de la guerra en China donde fue destacado es quien siembra sin saber la semilla de la lascivia en su mujer: encontrar el placer en el dolor, en el límite con la muerte; la firme e incesante investigación de Kobari que durante sus entrevistas en aquel sórdido mundo llegará a conocer a Motoko y experimentar el placer liberando su furia en ella para delirio de su entrevistada; el placer de aquel impostor por practicar la hipoxia o comúnmente conocido como “la asfixia erótica”, ejerciendo en sus parejas la presión adecuada estrangulándolas –con la venia previa de la mujer- hasta el límite sin llevarla a la muerte, sentir que tiene ese poder de decidir si vive o muere hace que él alcance un orgasmo, al parecer de aquellos; las dos conversaciones entre Suguro y Tono senpai en momentos diferentes sobre psicoanálisis, y el punto de vista desde ese prisma acerca del sadismo y el masoquismo, barajando incluso la fantástica posibilidad de un doppelgänger, teorías de autores como Sigmund Freud y Erich Fromm son citadas, así como también la obra me devela dos escritores japoneses que me eran desconocidos hasta ese momento: Saneatsu Mushanokōji, y Yūzō Yamamoto -ya veré si hay algo de ellos en castellano y/o portugués-: ambas conversas muy sabrosas y gratificantes, no tienen pierde.

En varios momentos parece quedar en el aire o dejarlo a manera de duda quién realmente tiene el control, si Motoko o sus respectivos dominantes. La lógica -desde mi neófito punto de vista- diría que son los dominantes, mas Endo se las ingenia para dejarlo en duda, insinuando que es Motoko, la esclava, quien realmente es la que decide. Mientras ellos ejercen el dominio físico, ella pareciera tener el dominio psicológico. 



Pero tampoco estoy frente a una obra del Marqués de Sade, no. Como buen japonés la escrita de Shusaku Endo es muy sutil hasta cuando grafica hechos tan llenos de lascivia, desde la óptica de la señora Naruse, destila tanta calma al pormenorizar cada detalle de su vida, y la de su esposo en China. Contrasta con la sorpresa total de Suguro por enterarse de que todo aquello pueda existir. En ningún momento la escrita de Endo se deja arrastrar por la vorágine de ciertos hechos, no claudica a perder la elegancia. 

A diferencia de su compatriota Haruki Murakami –lo menciono porque hace poco, mientras yo leía esta novela, conversábamos por aquí en Curitiba sobre lo jodido que debe ser para él desde hace unos años la llegada de cada mes de octubre- que te deja algo nostálgico, Shusaku Endo, un atento interesado en todos los aspectos de la naturaleza humana, te deja perplejo. 




I belong to you - Lenny Kravitz 

Comentaba algunos pasajes de este libro con Cris y ella al toque me recomendó esta canción de uno de sus ídolos, Lenny Kravitz, así que su recomendación está aquí. 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Salton Talento 2006




Vinícola Salton

Salton Talento 2006

Cabernet Sauvignon – Merlot – Tannat

13% Grad. Alc.

Tuiuty, Vale dos Vinhedos, Bento Gonçalves, Rio Grande do Sul (RS), Brasil.



Si los vinos brasileños en general tuviesen un precio más acorde a lo normal beberíamos sólo vino de éste país. Aun así tratamos de hacernos de algunos vinos nacionales que no sean los espumosos de siempre. Tras la buena experiencia con un Salton Desejo de ésta misma añada nos hicimos de éste Salton Talento que a diferencia de aquel que era un varietal de merlot éste es un blend; tras la primera copa ya sabíamos que lo que nos deparaba era un goce aún mayor.



Es de un granate obscuro, con bordes ligeramente ocres, denota una corpulencia de mediana a más, forma lágrimas grandes e intensas.

Lo afrutado aparece primero: casis, frutos negros, hay un punto dulzón; hacia la tercera copa hay toques de frutas secas, es también algo cálido.

En boca tiene una corpulencia media, aquí también las sensaciones afrutadas aparecen primero, casis, higos, se refrenda también aquel toque dulzón, es sólo un punto muy leve; tiene muy buena acidez, con taninos muy sedosos. De final largo con retrogusto a tabaco.



Adquirido en Angeloni a RS 71,00 reais (S/. 86,50 soles ó US$ 30 dólares), y a pesar de su precio alto creemos que tiene una buena rpc por lo bien trabajado que está. No vamos a extendernos en un tema que hasta el cansancio ya hemos expuesto por aquí: los impuestos rozan lo absurdo y es lo que hace encarecer todo en Brasil. Es una lástima pues en este tema de los vinos creemos que le juega en contra, y como ejemplo un botón: depararse con extranjeros es común en Curitiba. Al pasar por el área de vinos pudimos conversar con un pequeño grupo de portuguese. Se sorprendieron al ver que existe vino brasileño pero -y ahí viene el problema-, cuando hacen el cambio a su moneda quedan asustados, optando por espumosos, dejando de lado tintos o blancos, y los que se atreven a llevar alguno se hacen de vinos de líneas de entrada, más como un souvenir, algo exótico que muy probablemente no los marcará, menos aún les será memorable. Ya pasando por el área de vinos de su país su sorpresa fue todavía mayor.

A éste Salton Talento el nombre le cae como un guante de seda, está muy bien trabajado, han sabido fusionar la fuerza del tannat, la personalidad del cabernet sauvignon y la elegancia del merlot, y, los años no han mermado su calidad, por el contrario, le han venido bien, éste 2006 podría guardarse algunos años más inclusive y quién sabe sorprender tan gratamente como lo hizo hoy. También es bueno mencionar que las condiciones de almacenamiento con que cuenta Angeloni es de primera, así como la atención. 


Maduro, sabroso, elegante, un gran ejemplar brasileño. 



The Chamber (Explicit) - Lenny Kravitz 




Cris simplemente adora todo lo que tenga que ver con Lenny Kravitz, y éste me parece es su último vídeo lanzado hace un par de semanas. Mientras ella sigue admirando el vídeo yo reniego un poco con el resultado del São Paulo 2 x Flamengo 2 que acabó ahora, regreso a la mesa y giro la última copa con éste elixir, antes de cerrar el kiosko.