sábado, 7 de mayo de 2011

Um copo de cólera, Raduan Nassar




Año de publicación : 1978
Editora : Companhia das letras
Año de esta publicación : 2002
Probable título en español : Un vaso de cólera


Encontrarse frente a un libro de Raduan Nassar (Pindorama, São Paulo, 1935) es estar ante una raridad. Aunque re-editado varias veces no es común ver un libro suyo en alguna estantería. Aquí es considerado un escritor de culto, de aquellos que preguntas por ahí: quem é Raduan Nassar?, y la gran mayoría, con una expresión de signo de interrogación en el rostro –no sé si por el nombre interrogado o por el extraño acento del interrogador, o por ambas- no sabrá responder, inclusive muchos siendo lectores. Pero, al consultar a ciertas personas, un grupo muy reducido, aquellos elegidos que parecen tener un mundo maravilloso escondido sólo para ellos, tendrán palabras de elogio y de lamento hacia Nassar. De elogio por la calidad de su prosa, por embarcarse en temas cotidianos de una manera exquisita; y de lamento, por apenas haber publicado tres libros: “Lavoura arcaica” (1975) –editado en español: “Labor arcaica”, Alfaguara, 1982-; el libro del presente post, y un libro de cuentos escritos en las décadas del ’60 y ’70 y publicado recién en 1994: “Menina a camino”, para no publicar nada más. Se dice que paró de escribir en 1984 y vive exiliado en un rancho de su ciudad natal.

Suelo llevar conmigo un cuaderno donde anoto cosas que de no hacerlo minutos más tarde de seguro olvidaré; fue así que conocí a Raduan Nassar, al ver un pequeño libro suyo a RS130 –más de $80; era una primera edición del “Lavoura arcaica”-, escribí el nombre del autor para luego buscar en internet. Al regresar una semana después –no lo iba a comprar, es mucho para mí, sólo quería tocarlo una vez más, intentar grabar los pequeños detalles de la tapa en la memoria, oler sus antiguas y muy conservadas páginas, medio friki, yo sé- por supuesto no estaba más.

En 77 páginas, divididas en 7 capítulos Nassar nos presenta dos días del relacionamiento de una pareja caída en la rutina -ella una periodista, enérgica de carácter, y él un potencial misógino-, desde la llegada a casa, en la cama, el levantar, el baño, el desayuno, cada cual descrita minuciosamente: el polvo en el aire que devela la luz entrando por la ventana, cada caricia, el agua recorriendo el cuerpo, y cuando todo parece ir de lo más bien llega el escándalo, donde una acción que podría ser irrelevante desborda en un delicioso contrapunto de diálogos –dos personas inteligentes en medio de una crisis de pareja- cada vez más altisonantes, donde nuestro narrador siempre llevará las de perder, aunque él se esmere en crear frases elegantes e hirientes hacia su mujer, ella tendrá respuestas rápidas y certeras que desarman al marido, creando como en un efecto de bola de nieve hasta que éste vaya desquiciándose y dejándose envolver por la impotencia, viéndose ridiculizado, y respondiendo con una certera bofetada, descrita como en cámara lenta, todas las percepciones durante esa breve y contundente descarga de ira: el rostro enrojecido de su pareja, los ojos tornándose lagrimosos, el cabello de ella al aire por el movimiento brusco de la cabeza, tornándose de pronto todo muy sensual, muy lascivo, desencadenando un deseo vehemente uno por el otro, e intercambiando ahora pequeños adjetivos obscenos que incrementa en ambos la arrechura. Y cuando al menos se cree que ambos están pasando nuevamente del odio al amor, llega el final, con una sorpresa para uno de ellos, y para nosotros.



Cada capítulo está hilvanado tan sólo con comas, y esto es mucho más perceptible, logrado y admirado en el penúltimo, que es el más extenso, donde se da la discusión. Los cinco que lo anteceden y el final son breves y no menos interesantes.
Lo bacán es cómo Nassar sabe integrar la escrita: cuando estamos ante las percepciones del narrador la prosa es pulcra y, en los diálogos lo coloquial está muy presente.

Tanto el primer como el último capítulo tienen el mismo título, “La llegada”, pero, mientras al inicio es él quien llega al hogar, en el último es ella quien lo hace, y es ahora ella la narradora, como comenzando todo de nuevo. Aquí ella encuentra al marido durmiendo en posición fetal, y, aunque ella sepa que él está fingiendo ella continúa el juego, aflorando un fuerte instinto maternal, acariciándolo, y él acomodándose entre sus piernas, como dando rienda suelta a un complejo de Edipo, parece que todo va a continuar, pero ahora desde la perspectiva de ella.
Una historia de amor, aunque escrita en la década del ‘60 (fue la primera obra escrita pero la segunda a ser publicada) el tema trasciende el tiempo, es más realista que nunca, y probablemente en el futuro todavía parezca contemporánea.

Raduan Nassar fue un gran hallazgo.

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