sábado, 31 de diciembre de 2011

Recuento del 2011



Fue un año totalmente diferente para nosotros aquí, con experiencias únicas que hasta ahora las vamos descubriendo. Este recuento es algo nuevo para mí, lo vi en el “blog Fenixcidio”, y luego en el de Pollo, "0 en literatura" también, así que me animé a hacer este en diferentes momentos del día pues como último día del año hay varias cosas por hacer, entre esas cocinar.

En cuestión de libros, fueron 34 los leídos, y si haces click en la etiqueta “libros” se verá cómo fueron devorados cronológicamente. Se verá también que trato de imponerme autores de tres países en especial: de Brasil, por ser el país donde vivo y aprovechar que estoy aquí para conocer aún más la literatura de este país-continente sabiendo que en español son pocas las opciones que se encuentra en el mercado hispanohablante, sin contar Cohelo por supuesto; de Japón, por ser el país donde viví un período de mi vida, siendo más maravilloso de lo que imaginaba en cuestión de cultura, templos, gente.., todo, tengo algunos amigos en la isla y sé que todo se está nivelando por allá; y de Perú, mi país, que tras sus historias me regresa muchas veces aunque en tiempos diferentes por lugares donde ya estuve. Después de tratar de leer literatura de estos tres países vienen los “extranjeros” intentando abarcar algún país nuevo.

Haciendo la tabulación (palabrita que por más de una década usaba continuamente, y me vino por acaso ahora) los autores fueron muy diversos y quedaron repartidos en este 2011 de la siguiente manera:

Con una obra: China e India, con dos autores que sorprendieron muy gratamente.

También con una obra: Rusia, España, Alemania, Francia, Irlanda e Inglaterra.

Igual, con una obra de los latinoamericanos: Chile, Cuba, Colombia y Venezuela.

Con dos obras : Estados Unidos.

Con seis obras : Perú y Japón cada uno.

Con siete obras : Brasil.

Y una obra de antología del cuento fantástico, donde hay literatura de diversos países, en su mayoría europeos.



Decepciones no hubieron pues trato de no aventurarme con algún autor totalmente desconocido. El tiempo es tan corto que abrir un libro de Paulo Coelho –por citar uno- me parece toda una pérdida de tiempo, quitándole la oportunidad a disfrutar de algún clásico o de un escritor que debería de conocer.

El Murakami más célebre, Haruki, no diría que fue una decepción, aunque esperaba más, sería muy injusto juzgarlo de malo con tan sólo una obra leída de él. De Ryonosuke Akutagawa ya nada sorprende, a no ser las ediciones encontradas, de lujo, con bellos dibujos de Hideyuki Fujikawa. Jun'ichi Saga tampoco fue una decepción, esperaba poco de él, fue muy agradable conocer su obra, sincera, sin dársela de Oe o Kawabata narró su historia con todos los datos que recogió, y sobre todo, cuando se refiere a Asakusa en Tokio, recuerdo esas calles, llena de hermosos templos, harto comercio que hasta ahora se mantiene, y claro, los yakuzas controlando los pachinkos y sunakus en la actualidad, en la obra otros eran los negocios. Junnosuke Yoshiyuki también fue un total descubrimiento, y Shusaku Endo un maestro cuyos libros deben ser procurados y leídos.



Sorprendieron varios: los brasileños Alberto Mussa, Raduan Nassar y Santiago Nazarian. Éste último se le nota muy fresco, con ideas nuevas, y considerando que la obra leída fue la primera que él escribió estuvo muy bien, lo que motiva a buscar más de él. Ya Mussa y Nassar fueron sorpresivos disfrutes. Tenía altas expectativas por Rubem Fonseca, y aquella primera obra suya corroboró lo que esperaba de él: maestría. Ignácio de Loyola Brandão: exagerado, y Dalton Trevisan con su particular descripción de la realidad curitibana, muy actual.Y la obra "Cuentos, Antología de escritores brasileños contemporáneos" devela a varios autores que hay que tener en cuenta.



De mis compatriotas, fue emocionante el encontrarme con la obra más célebre de Alfredo Bryce Echenique en edición brazuka y en perfecto estado: fue un deleite leerla una parte en castellano y otra en portugués. De su compadre Julio Ramón Ribeyro leí la obra teatral “Atusparia” para saber que al gran Julio Ramón no se le debe encajar tan sólo en el cuento, él era muy completo. Curioso el tiempo que pasó para leer el libro de Juan Saavedra Andaluz, autor poco conocido en el Perú. Recuerdo que una de las cosas que hice al estar en Iquitos (en la selva peruana) fue buscar una librería, y de esto ya hace mucho, fue ahí donde me hice de ése interesante ejemplar. Todo lo contario pasa con Jorge Salazar: quien gusta de la lectura de seguro sabe quién es él, aunque no es fácil encontrarse con alguna obra suya. Yo tuve esa suerte a mi llegada a Lima en el 2008, casi de casualidad, para comprobar con esta obra todos los elogios que de él se dice, escribe y cuenta. Igual sucede con Edgardo Rivera Martínez, la diferencia es que a él lo tenemos vivo y produciendo, un autor al que deberíamos acostumbrarlo a elogiarlo. Esa compilación de cuentos suya no tiene pierde, tremendo libro. Una relectura de Vargas Llosa es siempre necesaria, siguiendo el orden cronológico abrí nuevamente su segunda obra, primera novela. Lo mejor es saber que el libro de inicios de los 60’s se mantiene muy bien.



La escrita de Jorge Edwards es muy rica, una clase de manejo del idioma, todo un maestro. Lástima que la editora venezolana lanzara al mercado una edición muy descuidada del libro de Héctor Mujica, autor desconocido para mí hasta aquel entonces. Severo Sarduy es muy diferente a todo, muy original, podría hasta cansar, hay que perseverar e intentar encontrarle el hilo a su narrativa. Un clásico de García Márquez siempre es bienvenido, además me he propuesto leer uno de Vargas Llosa y acto seguido uno de Gabo. Iba con recelo al libro de Joseph O'Neill, tan celebrado aquí y en otros países, pero aunque su obra no será memorable, sí se hace muy interesante la manera cómo consigue armar su historia sin caer en el tedio teniendo en cuenta que en la mayor parte narra juegos de cricket. Kazuo Ishiguro también estuvo a la altura de las expectativas creadas. El depararme con un libro de Lou Andreas Salome y de Wilhelmine Schroeder Devrient en perfecto estado también fue un golpe de suerte, más en un país donde no se habla el castellano y a un precio muy bajo.
Y aunque todos estas obras son recomendables el libro que llegó a ser una absoluta sorpresa fue "Obras Primas do Conto Fantástico", realizada por Jacob Penteado, que revela muchos autores para estar atentos, rescatándolos del olvido y que merecen tenerlos presentes por la calidad que derrochan. Descubrir a Carmen Laforet también fue reconfortante, su obra así como su vida se hace muy interesante. Bukowski es un viejo compañero.

Pero sobre todo las obras del francés Emmanuelle Carrère, del indio Amitav Ghosh y el chino Dai Sijie, absoluta revelación, muy recomendables, y ya estoy atento a alguna otra obra de ellos.





Sobre las exposiciones, todas tienen su particular encanto, aunque me enganché más con “Dores da Colômbia” de Fernando Botero, “Fotografías” de Maureen Bissilliat y “Carteles” de Piotr Kunce.

Sobre los vinos: creemos que no importa si bebes un Vega Sicilia Único o un Gato Negro. Lo que realmente importa es beber lo que a cada quien le agrada, y poder hacerlo en compañía, con tu pareja, tu esposa, tu enamorado, tu machucafuerte, tu amante o tu amigo colorido, como dicen por aquí. Pero si te llega a agradar el vino descubrirás un mundo aparte, por ser una bebida viva, de la cual dentro de una misma línea ninguna cosecha es igual a otra, y un mismo vino casándolo con diferentes comidas los resultados también serán diferentes. Con el vino es un aprender constante y resulta muy placentero compartirlo como ya dije con la pareja, o con familiares y amigos que llegan después de mucho. Lo más importante es compartir. Para los que gustan del vino: tienen que leer "El juicio de Paris" de George Taber, resulta muy instructivo.

Viajes no hubieron este año puesto que nuestro mayor viaje y alegría fue el nacimiento de nuestra bebé, y cada día es un nuevo disfrute. Queremos que se acostumbre a vernos leer un libro, a vernos hacer ejercicio, a que nos vea con una copa de vino en la mano. Faltó aquí una entrada celebrando el centenario de José María Arguedas. Y aunque no hubieron viajes también faltó una entrada sobre el aniversario del “descubrimiento” de Machu Picchu. Hay muchas fotos que tengo de allá y de Cusco, falta escoger cuáles subiría y también hacerme una imagen de Elier, amigo fotógrafo chalaco-arequipeño que tuvo la suerte de estar ahí la noche de las celebraciones. Ya te la pediré para subirla junto a las que tengo.

A los que visitan este espacio: muchas gracias. A los que comentan el agradecimiento es el doble: sus aportaciones y puntos de vista son muy importantes. La idea del blog inicialmente era tener una especie de anotaciones de lo que leía, visitaba, conocía y bebía. Luego, a través de los comentarios que dejan pude ir conociendo personas de diversos lugares, con perspectivas muy interesantes de los cuales sólo se aprende.

También la idea es provocar. ¡Sí! Sería bacán si alguien se anima a leer un libro, a descorchar un vino, a ir a un museo -siempre hay uno en cualquier ciudad-, a recorrer algún lugar.

Que el 2012 sea lleno de alegrías, en donde quieran que se encuentren, y como dijo una amiga hoy en un mensaje: ojalá y los Mayas se hayan equivocado rotundamente.

¡¡Un muy feliz 2012 para todos!!

viernes, 30 de diciembre de 2011

Balzac y la joven costurera china, Dai Sijie



Título original : Balzac et la petite tailleuse chinoise
Año de publicación : 1999
Título en portugués : Balzac e a costureirinha chinesa
Editora : Objetiva
Traducción : Véra Lucia dos Reis
Año de esta publicación : 2001



Este es un libro que todo lector que se jacte de serlo debería conocer. Mediante la historia que aquí Dai Sijie (1954) nos presenta comprobamos que la buena literatura liberta.

Aquí dos jóvenes amigos, Luo y nuestro narrador son llevados a una zona alejada en medio de las montañas para ser reeducados, entiéndase: incentivar nuevos conceptos sobre patriotismo e inculcar la ideología comunista, y es en ese escenario que conocen a la joven costurera, la más hermosa del pueblo y alrededores, juntos conocerán al “cuatro ojos”, quien atesora y esconde debajo de su cama una enigmática maleta. Al decidir revisar qué hay en su interior descubrirán libros de autores occidentales como Victor Hugo, Stendhal, Flaubert, Melville, Dumas, Baudelaire, Romain Rolland, Tolstoi, Gogol, Dostoievski, Kipling, Dickens, entre muchos otros, y claro, Balzac, en cuidadas traducciones al chino, motivo que causará un profundo deslumbramiento, descubriendo Luo en él la codicia (al ver que son tantos e inicialmente no pueden cargar con todos, él se negará a dejar siquiera un libro atrás), poniendo en peligro y al descubierto su invasión al recinto del cuatro ojos. En aquel tiempo, la posesión de obras como esas eran absolutamente prohibidas, motivo suficiente para ser preso y castigado con severidad.

Lo interesante en esta obra es lo divertido que se hace a pesar de la dura realidad en la que los personajes se desenvuelven, prohibidos de continuar estudiando, prohibidos de cultivar y desarrollar cultura ajena a la que aquella dictadura del proletariado querían que conociesen, ya sea libros, música, etc; y obligados a hacer suya una absurda ideología de la que ellos no tienen el mínimo interés. La madre de cuatro ojos, por ejemplo, es una poetisa respetada que aparenta una anciana haciendo croché para pasar desapercibida ante las autoridades, pero confiesa estar en un constante ejercicio de creación mientras sus manos ejercen con habilidad la costura; en otro trecho nuestro narrador convencerá a un médico de la ciudad de que atienda a su amiga costurera al ofrecerle en forma de pago una obra de Balzac. El galeno totalmente perplejo accederá al comprobar que el joven tiene la obra en su poder sabiendo que puede ser suya. El autor retrata muy bien las ganas del médico por hacerse de un libro como ese, la magnitud de una respuesta positiva (podría ser preso al atender a un “enemigo del pueblo”, o quizá hasta muerto) ante tremendo estímulo (la obra de Balzac en chino); nuestro narrador la hizo de Pávlov y el médico fue su perro.





Obra con tinte autobiográfico que Dai Sijie no pretende disimular. Él mismo pasó por esta reeducación durante la Revolución Cultural en su país de origen, radicando posteriormente en Francia donde desarrolla su carrera de cineasta a la par con la de escritor. Él mismo llevó al cine esta obra, haciéndose cargo de la dirección.

La sensación de libertad que Luo y el narrador encontraron en los diversos libros también germinó en la joven costurera, aunque de manera diferente e inesperada hasta para ella, haciendo que su vida cambie totalmente, con un futuro incierto, sí, pero libre. Un libro donde el arte transforma las vidas de los tres jóvenes, pero sobre todo de la última.

Hermosa historia con la que Dai Sijie se dio a conocer en el ámbito literario, perfecta para iniciar con este autor de quien hace pocos meses atrás la editorial Salamandra publicó en nuestro idioma su última novela (la cuarta, la de esta entrada es la primera) “La acrobacia de Confucio”.

Balzac y la joven costurera china” es una obra muy ágil, divertida, sabe enganchar en los finales de cada subcapítulo, creando un pequeño suspenso a lo que está por venir. Muy descriptivo tanto en los paisajes de la ciudad y de la montaña del Fénix Celestial, como en las costumbres de los diversos personajes. Si hasta pica la piel cuando Luo está en la choza del viejo agricultor -quien divide la tierra donde se acuesta con cientos de piojos- para sacarle algunos cánticos populares a fin de cambiarlos por libros con el cuatro ojos.

Una obra donde su gran virtud es la simplicidad con la que el autor nos presenta esta historia. Para mí encontrar y leer a Dai Sijie fue un gran descubrimiento y toda una revelación.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Newen, malbec 2007



Bodega Del Fin del Mundo; Newen, Malbec 2007; 14% Grad. Alc; San Patricio del Chañar, Neuquén, Patagonia, Argentina.

Aquí el Newen tan recomendado por Ariel, aunque este de la cepa malbec, y de un cada vez más alejado 2007. Por ser ése el año pensábamos que probablemente este vino esté en el límite de tiempo para ser descorchado, cuatro o cinco años, esto considerando que no es un vino de guarda pero que estuvo a buen recaudo, tanto aquí como en la vinoteca donde fue adquirido hace ya algún tiempo. No creo que gane más complejidad con mayor tiempo en botella, por el contrario, antes del descorche pensábamos que podría estar ya en el tope de la curva y quizá hasta descendiendo, entiéndase muriendo, pero no, estuvo muy bien, pero no creo que aguantaba guardarlo por mucho más tiempo.

Todavía estamos con las impresiones del malbec francés bebido con anterioridad, sobre todo en el color, y en éste malbec patagónico argentino el color varió mucho con otros compatriotas suyos: de un denso violeta tirando para tonalidades algo ocres, quizá por el tiempo que tiene, agradable y diferente a la vista. Aroma inicialmente discreto que va abriéndose con el pasar del tiempo, llega a ser muy frutado, como de mermelada, sin empalagar. De un suave sabor, con una acidez algo más presente en la primera copa, ya en la segunda se torna muy equilibrada. De final medio, con un rico amargor, también equilibrado, con retrogusto como a humo, algo achocolatado, C le encuentra un retrogusto como a tabaco.

De una excelente RPC considerando que aquí entre el “Postales…”, el “Postales … Roble” y éste son unas monedas las que lo diferencian de precio. Incluso hay lugares (algunos supermercados de franquicias extranjeras) donde el Postales normal está al mismo precio que un Newen adquirido en una vinoteca.

Podríamos estar equivocados pero después de esta agradable experiencia se puede confiar en que cualquier otra cepa en esta línea Newen no defraudará.

martes, 27 de diciembre de 2011

Le Plant du Roy Malbec




Compagnie France Malbec; Le Plant Du Roy, Malbec 2002, 2004, 2005; 13 % Grad. Alc; Luzech, A.O.C. Cahors, Francia.

Primer vino francés que degustamos juntos, y es que, los vinos europeos aquí llegan mucho más caros que los de países vecinos. Los dos ejemplares de este vino fueron un obsequio, siendo degustados en distintos momentos, sorprendiendo lo encontrado al interior de estas botellas: S & M, ficamos muito gratos pelo belo presente; obrigado.

Aquel A.O.C. se refiere al Appellation d'Origine Contrôlée que tienen los vinos de esa región. Cahors es la región productora de vinos más antigua en Francia, pero fue recién el quince de abril de 1971 que salió el Decreto Ley otorgando esa mención a la región.

Muchos términos usados en vinos europeos, y específicamente en los franceses para este caso, nos es inusual para “entusiastas” (hago mío el término de Ariel) como nosotros, acostumbrados a trasegar vinos de la región.

Aquí, por ejemplo, encontramos el término “Millésime” para referirse a la añada que, como se puede apreciar al inicio de la entrada, para este vino son tres, o sea, siendo huachafo, esto sería un blend (entiéndase, mezcla) de millésimes.

Otro detalle: aunque en esta etiqueta el nombre de la cepa no cambió, el malbec en Francia es conocido también como “côt” y también como “auxerrois”.

El vino: lo primero en llamar nuestra atención es el color casi negro de la bebida, si no fuesen las tonalidades púrpuras percibidas en los bordes diría que es una bebida absolutamente negra. Denota una corpulencia más que mediana. Acostumbramos a oler el corcho por el lado que da al interior de la botella, C le encontró un aroma a clavo de olor ahí, que no fue refrendado luego en la bebida. El aroma en esta en sí es de frutas negras maduras, aroma muy presente y persistente. Hay algo de vainilla también. Al probarlo lo primero en percibirse es una mediana sequedad que atrapa la lengua y el paladar, esa sensación es menor en la segunda copa aunque aún te amarra la boca un poco; interesante. Acidez equilibrada. En esta fase gustativa la corpulencia se percibe menor de la que denota a la vista, pero estando lejos de ser aguado. De final medio, con un agradable amargor en el retrogusto.

Experiencia agradable y sorpresiva para iniciar con vinos de un país que debe estar acostumbrado a embotellar joyas.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Marc Riboud


Washington, Estados Unidos, 1967 - Frente al Pentágono una joven norteamericana enfrenta con una flor las bayonetas de los militares durante una marcha en contra de la guerra con Vietnam.


Por lo visto la Alianza Francesa de Curitiba está muy activa, y gracias a sus esfuerzos y patrocinios se pudo apreciar hace poco tiempo una muestra de Brassaï. Ahora, la galeria Niemeyer del MON acogió la muestra del francés Marc Riboud (Lyon, 1923), conformada por 61 fotografías de diversa índole.



Paris, Francia, 1953 - Sin ninguna protección, el pintor de la Torre Eiffel lucha contra el vértigo.



Moscú, Rusia, 1960 - En el invierno de Moscú la nieve cubre el Museo de Historia.


Los que estuvimos ante este conjunto de imágenes pudimos apreciar el cotidiano, a veces muy duro, como el niño analizando un revólver en Afganistán, o el joven poblador en Nepal en total precariedad, como la alegría y frialdad del pintor de la Torre Eiffel, sin ninguna seguridad, aunque como despreocupado por “ese detalle”.



Brasil 2009 - El Cristo Redentor de Rio de Janeiro.




Acapulco, México, 1959 - A la sombra de una palmera un pescador de Acapulco hace la siesta con su gallina.




Cuba, 1963 - El trabajo es duro en esta usina de Cuba.

En su adolescencia Riboud obtuvo de su padre una Kodak Vest Pocket con la que realizó sus primeros disparos. A los veintiocho años ya era un ingeniero desarrollando su profesión, pero su pasión pudo más: pidió una semana de vacaciones en la fábrica donde trabajaba y se fue a fotografiar. Nunca más regresó dedicándose a desarrollar la fotografía como su nueva profesión. En Paris alternó con Robert Capa, David Seymour y Henri Cartier-Bresson, todos de la Agencia Magnum, donde finalmente se enrolaría en 1952.



Cuba, 1963 - Un encuentro sensual en las calles de La Habana, y a la izquierda la lotería.




Afganistán, 1956 - En la zona tribal, cerca a la frontera con Paquistán, una fábrica de armas donde los niños aprenden a manosearlas.




Passo Khyber, Afganistán, 1955 - Delante del panel el viajero hesita sin saber cuál dirección tomar.

Sus diversos viajes se centrarían entre el medio oriente y Asia, presenciando y capturando momentos difíciles como la independencia argelina; la guerra de Vietnam, entre otros. Ya por 1976 se tornó presidente de la Agencia Magnum, cargo que desempeñaría por tres años, renunciando para dedicarse a viajar por su propia cuenta.



Afganistán 1955 - A esta tortuga le llevó varios minutos para atravesar la vía. Tuve mucho tiempo para escoger el momento más propicio de fotografiarla.




Jaipur, India, 1956 - Un pavo real en frente de un palacio de Jaipur y dos indias.




India, 1971 - Un bebé acaba de nacer en un campo de refugiados en Calcuta.




Ghana, 1961 - Los remadores ritman sus esfuerzos con cánticos.




Bouzareah, Argelia, 1962 - El 02 de julio de 1962 la juventud argelina invade las calles en la alegría por la independencia.

Hace poco, en el 2009 estuvo por aquí, en Brasil, causando un revuelo por Rio de Janeiro y Porto Alegre donde fue “el plato fuerte” en un festival de fotografía, administrando una conferencia abarrotada de gente por ver sus trabajos y escuchar las historias, de las cuales debe tener muchas.

Increíblemente era la primera vez que venía no sólo al Brasil, sino a Sudamérica, mostrando sus últimas fotografías (en aquel momento), la toma de mando de Barack Obama. Con su Canon EOS colgada al cuello salió a conocer y fotografiar las favelas de Rio, algunas de dichas imágenes son partes de esta muestra, y se diferencian del resto de su obra por el colorido que tienen. Él se adaptó muy bien a la era digital, estando a favor de las nuevas tecnologías en herramientas fotográficas.



Nepal, 1956 - Encuentro con un pequeño poblador local en una vereda de Nepal.



Pekin, China, 1965 - Estas ventanas chinas dan para Liu Li Chang, la calle de los anticuarios en Pekin. En esas tiendas, durante la Revolución Cultural los chinos entregaban sus joyas para el Estado, sin contrapartida.

Viajero octogenario, sus imágenes siguen siendo muy vigentes, y su óptica una perenne clase de fotografía.



Fuente:

Datos biográficos:
http://www.marcriboud.com/marcriboud/accueil.html

domingo, 18 de diciembre de 2011

Obras maestras del cuento fantástico




Título original : Obras primas do conto fantástico
Editora : Livraria Martins Editora
Año de publicación y de este ejemplar : 1966
Selección : Jacob Penteado
Ilustración de la portada : Darcy Penteado



Me deparé con este libro hace un buen tiempo ya, justo cuando terminaba la “Antología …” de Borges, Bioy y Ocampo, pero sólo ahora me animé a abrirla y disfrutarla.

Pareciera que a modo de revancha Jacob Penteado, el compilador -del cual no encontré información en la red ni viene nada acerca de él en el libro- se embarcó en este proyecto, escogiendo con buen tino varias de las muchas buenas obras de la literatura fantástica mundial, y mezclándolas con obras de compatriotas suyos. Esta antología fue editada y publicada en 1966, un año después de la publicación de la segunda y definitiva “Antología…” de los escritores argentinos.

Aparecen aquí relatos de escritores brasileños tan desconocidos como Gastão Cruls, Afonso Arinos, Viriato Correa, Afonso Schmidt y Monteiro Lobato, éste último es el único del que sabía de su existencia, mas hasta el momento no había leído nada de él.

Y digo a modo de revancha pues no aparece ningún escritor argentino, ausencia que se extiende a cualquier otro escritor latinoamericano, si lo comparamos con la “Antología …” antes mencionada, con excepción de los cinco brasileños mencionados. Esto refleja algo que pareciera mantenerse en la actualidad: los brasileños parecieran tener poco o nulo interés por lo producido en Latinoamérica y España, y nosotros, los hispanohablantes también tenemos poco o nulo interés por lo producido en Brasil. No creo que sea cultural, y sí por el idioma, aunque la lengua portuguesa es fácilmente asimilada, me atrevería a decir que es ésa la barrera que nos separa. Ojalá ahora en tiempos de internet, esto cambie. Hay muchos trabajos por descubrir (tanto en literatura como en música, cine, etc.) de muy buena calidad aquí en Brasil, y ojalá los brasileños se interesen más en lo ofrecido por el resto de países hispanoamericanos.

Retornando al libro: de esas cinco antiguas novedades destaco “O espelho” (“El espejo”) de Gastão Cruls (Rio de Janeiro 1888 – 1959) donde la esposa de nuestro narrador, quien acudía a cuanta subasta de artículos de época encontraba en la antigua capital brasileña (Rio de Janeiro lo era hace ya algún tiempo) adquiere el artículo del título, reflejando diversas transformaciones, sensuales, lujuriosas, que el espejo fue atrapando con el transcurrir de los años, y que ahora ofrecía a sus nuevos dueños; lo que inicialmente se presentaba placentero se fue tornando descabellado, al punto de hacer dudar del juicio de los personajes. Isa, la esposa, comenzó a redescubrir el sexo con su marido, disfrutando verse reflejada durante el coito. El narrador descubrirá tarde al verdadero ser que ella veía en el reflejo en sus encuentros. De final sangriento, el relato es muy intenso, digno de aparecer en cualquier otra antología del género.

En “A ficha N° 20,003” (“La ficha N° 20,003”) de Viriato Correa (Maranhão, 1884 – Rio de Janeiro, 1967) una cartomante revelará a nuestro narrador que él matará a un hombre por una persona que no vale la bala que usará. Aunque nuestro narrador dude y se mofe de aquello verá cómo su destino se encamina por enredadas situaciones haciendo que dicha revelación se cumpla. Correa crea una trama llena de vericuetos pero que llega a ser creíble ante los sucesos que se van desarrollando, dejando conocer –tanto al personaje como a los lectores- recién en el último diálogo aquella infeliz por quien el principal personaje se tornó un asesino.

Los otros tres representantes brasileños no están a la altura de los mencionados, ni de los otros que conforman este libro, son relatos totalmente intrascendentes.

Los otros veinte relatos están repartidos de la siguiente manera:
de la literatura rusa encontramos a Leonidas Andreieff (Orel, Rusia, 1871 – Finlandia,1919) con “La mentira”, donde el personaje principal está enamorado hasta la obsesión, humillándose, pidiendo un poco de atención, mientras escucha algunas voces a su alrededor incitándolo a asesinar a la culpable de ese mal, y otras desanimándolo, confundiéndolo aún más. Andreieff consigue graficar muy bien la perturbada mente de su personaje ante las invisibles persuasiones que lo atormentan.

Ya con “El fabricante de ataúdes” de Alexandre Pushkin (Moscú, 1799 – San Petersburgo, 1837) acompañamos a Adriano Prokhorof quien realizando un gesto aparentemente nimio invitará a sus antiguos clientes –todos ellos embaucados, entregándoles un féretro de pésima madera habiendo cobrado como de roble- sin imaginar que estos acudirán a su llamado. El delirante e inesperado encuentro con los fantasmas no será el colofón de este sorprendente relato.

Encontramos tres exponentes italianos, de los cuales “La señora Frola y el señor Ponza” de Luigi Pirandello (Sicilia, 1867 – Roma, 1936) lo encuentro por momentos farragoso, enredado, aunque es ahí justamente donde radica el genio de Pirandello, en querer confundir al lector, si la señora Frola es cruel o si su yerno, el señor Ponza, a pesar de llegar a Valdana como secretario de la prefectura, ha perdido el juicio, viviendo sumergido en un presente inexistente. El autor juega con los puntos de vista más disparatados ejercidos por los pobladores de Valdana a la llegada de ambos. No siempre lo que parece ser llega a serlo.

Aunque aquel relato llega a ser interesante las otras dos narrativas italianas son realmente exquisitas. “Metempsicosis” de Walter Poliseno, nos muestra la transmigración de Amun-Eti -encontrada en un sarcófago en El Cairo por el profesor Dyman- en la primera esposa, Henet Scott, y, tras la trágica muerte de esta, Dyman nuevamente tendrá una experiencia similar con su segunda mujer, en la transmigración de Henet en su ahora amada Laura. La historia de Poliseno tiene toques románticos que –felizmente- son rápidamente interrumpidos por circunstancias que llevan a su personaje, el profesor Dyman, al extremo. Toda una revelación este escritor italiano.

Y el otro es un maestro que genera sentimientos opuestos: o es re-celebrado, o repudiado al extremo: Giovanni Papini aparece con “Lo que el diablo me contó”, donde el narrador nos retrata la intimidad que tiene con el Diablo, mostrándolo melancólico, indulgente, hasta comprensivo, filosofando sobre la condición humana y algo acongojado al leer y releer –en inglés el Antiguo Testamento y en italiano el Nuevo: para ver cuán importante son las traducciones- cómo es representado en la Biblia. Texto elegante, otra de las joyas que trae este libro.

Son cuatro escritores ingleses los considerados en esta antología: de H. G. Wells (1866 – 1946) encontramos “El fantasma inexperto”, muy divertido relato donde Clayton ante un grupo de amigos contará cómo atrapó un fantasma, distraído, todavía no acostumbrado a su condición espectral. Mantendrá una conversa que raya con lo absurdo, aconsejando al fantasma a desaparecer, punto de quiebre del relato, pues Clayton observará atentamente los diversos movimientos realizados por el espectro para conseguir esfumarse. Clayton sabiendo cuáles eran los movimientos, inesperadamente sorprenderá a sus auditores. Wells utiliza un ácido humor en la mayor parte del cuento: ver un hombre burlarse muchas veces del fantasma y, lo inesperado, observar a éste asustado ante la actitud del hombre, sin saber soltar un ¡bú! convincente, hasta hacer un giro inesperado en la trama con lo aprendido por Clayton y llevarlo a la práctica.

En el relato “La mano del hindú” de Sir Arthur Conan Doyle (1859 – 1930), conocemos a Sir Dominick Holden quien perdió su casa en Bombay por un repentino incendio, perdiendo también una especial colección de órganos informes guardados en diversos frascos, para estudio y análisis, entre ellos la mano de un paciente hindú quien necesitaba que se la amputasen para continuar viviendo, pero que se negaba aceptar tal práctica. Sólo lo hizo al ver que Holden le prometió devolvérsela para cuando muera. El alma del hindú visitaba todas las noches la casa de Holden para recuperar su mano y por fin descansar. Nuestro narrador, el Dr. Hardacre intentará resolver este dilema, tendiéndole una trampa al espectro. La trama es muy ágil y consigue mantener el misterio y la emoción hasta el final. Una mezcla de cuento de terror con policial. Hay mucho de detectivesco en el Dr. Hardcare, estudiando a fondo el caso, exponiéndose a presenciar el hecho personalmente, y determinado a solucionar el problema de Holden, hurgando en las palabras y frases que es de dónde saca la solución al problema, lo que hace recordar al mayor personaje creado por Conan Doyle.

Pero de seguro más misterio y emoción hay en “La pata de mono” de William Wymark Jacobs (1863 – 1943) relato que es todo un clásico del género, que también aparece en “La antología …” mencionada al inicio. Cualquier lector podrá reconocer de un autor famoso más de 2 ó 3 obras. A W. W. Jacobs le bastó este relato para que su nombre sea recordado, quizá por siempre.


Somerset Maugham
(Paris, 1874 – Niza, 1965) aporta con otro clásico, “Encuentro en Samarra”, fábula oriental que no solo Maugham rescata del olvido, ya que hay varias versiones de esta historia en particular. La moraleja del relato es que si algo está para suceder no importa lo que hagas o cuán lejos vayas pues no podrás escapar a tu destino, en el caso del personaje del relato, la muerte. Relato tan breve como magistral.

De los cinco literatos norteamericanos que la obra trae, comienzo con “Las ratas del cementerio” de Henry Kuttner (1915 – 1958). Relato asfixiante. Me imagino que leer este cuento en la adolescencia debe impactar más que ahora ya de adulto. Debe conseguir hacer sentir el miedo, creciendo progresivamente; ahora resulta ligero, entretenido, pero teniendo en cuenta las joyas que trae el libro este relato bien pulp no llega a entusiasmar.

La Idea sobre la que se basa “Los anteojos de Titbottom” de George William Curtis (1824 – 1892) no es mala: Titbottom de niño, hereda de su abuelo, un indio del oeste, unos anteojos que tienen la particularidad de hacer ver a quien se los ponga una realidad totalmente diferente de la que vive. El problema es que la historia es tediosa, larga, y no explota el hecho fantástico que atribuye a los anteojos. Se desvía por momentos con el hecho romántico en la narración de Titbottom cuando conoce a Preciosa, como dejando en un segundo plano el poder de los anteojos tan especiales. Lo rescatable es la idea inicial, el saber de un relato y autor de mediados del siglo XIX; pero está lejos de ser memorable.

Seguidamente aparece “Camarote 105, litera superior” de Francis Marion Crawford (1854 – 1909) para mejorar el nivel de los representantes norteamericanos en este libro con este extraordinario relato. Un hombre muy viajado se embarca en el Kamtschatka para cruzar el Atlántico, ocupando el camarote 105, sin imaginar que ahí ocurrían cosas extrañas. Crawford grafica muy bien no sólo el ambiente frio, húmedo y estrecho del lugar, también lo hace con las expresiones faciales de los personajes que nuestro narrador se va encontrando, desde sus facciones hasta sus ropas; es como estar a bordo de aquel barco. Luego el narrador descubriría que las tres últimas personas que durmieron donde él ahora está alojado se lanzaron por la borda, sin explicación alguna. Junto al capitán del navío se atreverá a encontrar la razón del misterio que guarda aquel lugar, encerrándose ambos bajo llave en dicho camarote, donde vivirán una noche que parecerá durar una eternidad. Este relato es muy intenso, con un gran ritmo, donde el suspenso te mantiene en vilo a lo que irá a pasar. Es increíble cómo un texto de 1894 sea conocido (en mi caso) a finales del 2011. Imprescindible.

Los dos siguientes autores yanquis son tan conocidos como necesarios: Jack London (1876 – 1916) se hace presente con “El rey de los leprosos”, donde Koolau lidera a un grande grupo de personas que más se asemejaban a despojos humanos, deformados por la enfermedad que compartían, despreciados por los extranjeros estadounidenses llegados a esa tierra que ahora hacían suya, Kauai, y queriendo desterrarlos a Molokai (ambas islas en Hawái). El grupo, a pesar de su constante sufrimiento dará guerra. Encuentro en este cuento de London mucho de ese reclamo social, sobre los ricos y poderosos avasallando a los locales, pobres, débiles, y en este caso condenados a un terrible mal. Como a modo de protesta deja muy en claro quiénes son estos invasores: divulgadores de la palabra de Dios y portadores de esa extraña bebida que para ellos era el ron. La ironía está en que la enfermedad de los locales fue traída por la gente que los blancos mandaban a trabajar la tierra, y ahora que la mudanza de los señores iba a concretarse querían deshacerse de los locales. Lo fantástico en este relato es encontrar las precisas descripciones de esta gente físicamente desproporcionada, y con la dignidad y el orgullo menoscabados, pero con una vitalidad por no dejarse atropellar más.

Así como el autor anterior, Edgard Allan Poe (1809 – 1849) no necesita mucha presentación. Se encuentra el relato “William Wilson”, donde nuestro narrador nos cuenta cómo su homónimo es tan opuesto a él pero a la vez tan cercano. Toda la narrativa es en primera persona, y nos hace creer sobre otro joven, rebelde, ágil, determinado, que está en los mismos lugares que él, entran juntos a la misma escuela, cumplen años el mismo día. Pero con el transcurrir del tiempo, la sorpresa de coincidir hasta en lugares tan distantes comienza a develar la insania de nuestro narrador, hecho que se confirmará en un perfecto y revelador final. Un clásico imperdible. Si has visto y disfrutado “Figth Club” y “Secret Window”, este relato te gustará aún más.

Con mayor número de representantes viene la legión francesa, encabezada por Théophile Gautier (1811 – 1872) con “Avatar”, novela corta más que relato, es con el que inicia este conjunto. No pudo iniciar mejor, pues esta obra es la que me atrapó y convenció de hacerme del libro. Quería terminarlo de leer en el lugar donde lo encontré. Aquí, un oscuro científico convence al joven enamorado hasta la médula por la Condesa Prascóvia Labinski, lituana (te entiendo compadre), a someterse a ciertas prácticas hindúes que él cultivaba, pudiendo hacer cambiar las almas de un cuerpo a otro, dejándolo en el cuerpo del marido de la rica lituana, y el alma de éste en el del proyecto de dandi. Atrae el tema desarrollado en pleno siglo XIX, aunque jode el romanticismo del enamorado por la condesa: si tan sólo la hubiese querido poseer –ya que estaba obsesionado- y no enamorarla quizá la historia sería redonda, pero este hecho no aminora la excelencia de la obra de Gautier.

Guy de Maupassant (1850 – 1893) aporta con “¿Un loco?”, donde probablemente esas alteraciones de conducta que el autor comenzó a sufrir son vertidas en obras como esta. El narrador es testigo de las fuerzas que invaden el cuerpo de Jacques Parent, hombre perturbado que se confiesa ante nuestro narrador. Aquí se puede ver las dudas que el autor debió tener ante una probable locura en las preguntas de Parent sobre lo que le sucedía. Sé por Ribeyro de la maestría de Maupassant, y sé que tiene mejores obras que esta.

El mismo personaje del relato de Papini es también el del relato de Victor Hugo (1802 – 1855): “El diablo mal trajeado”. Aquí el gran escritor francés crea esta historia basándose en una representación en el pórtico de la Catedral de Friburgo, donde Asmodeo, representado con cabeza de puerco, y un cesto en la espalda, lleva a las almas que le pertenecen en un cesto. El relato pertenece a “La leyenda del hermoso Pecopin y la bella Bauldour”. Aquí Asmodeo, intentando llevar el pesado fardo hecho con cuero de dromedario es interceptado por un ángel quien le augurará el no poder hacerse de esas almas a menos que reciba la ayuda de un santo o de un cristiano. Asmodeo, tomando la forma de un decrépito anciano intentará timar a cuatro santos y a Pecopin para ser ayudado a erguir su enorme carga. Hay mucho humor negro en este relato, adjudicando sarcasmo e ironía en los diálogos de los cuatro santos con el anciano. Ya Pecopin es un caballero de espíritu, ilustrado, culto, lo que le servirá para conocer lo que esconde este anciano. Mente fértil la de Victor Hugo, creando sobre la información que iba acumulando, aprovecha para dejar a sus lectores, como sembrando la curiosidad: al sentenciar sobre cuando el diablo conversa con otros demonios lo hace en una mezcla de italiano y español, introduce como fuente el proceso al doctor Eugenio Torralba por la Santa Inquisición que terminó con el auto de fe de dicho doctor. Al buscar información sobre aquel Eugenio Torralba, su historia es tan o más interesante que cualquier relato de este libro. Vale rescatar este nombre que a bien Victor Hugo inserta en su relato.

De Anatole France (1844 – 1924) aparece “La misa de las sombras”, relato breve que nos muestra una peculiar misa en la iglesia de Santa Eulalia en Neuville-d’Aumont. El solemne culto a donde Catarina Fontaine acudirá está lleno de personas desconocidas, pero entre todos ellos encontrará un rostro familiar, un antiguo amor con quien se reencontrará después de 45 años : reparará en que todas las personas ahí congregadas son almas del purgatorio entre los cuales estaba su amado, el caballero d’Aumont-Cléry. El relato de Anatole France es delicioso, cadencioso, cuidando cada detalle mínimo, como cuando al pasar el canónigo recogiendo la limosna, cada alma entregará monedas de diferentes épocas y diversas valías. Esta es una historia relatada por el sacristán de aquella iglesia; como buen narrador Anatole France sabía y, al parecer gustaba de provechosas conversaciones de dónde sacaba las historias que luego él transformaría. Tiene una elegante prosa, está bien estructurada, pero no llega a entusiasmar como otros del conjunto. Aún así sirve para “descubrir” un Premio Nobel (1921) poco difundido. Estoy seguro que debe tener mejores relatos.

Algo similar pasó al descubrir a Villiers De L’isle-Adam (1840 – 1889) por intermedio del cuento “El secreto del cadalso”, relato más intenso, de gran lirismo en su prosa. El Dr. Velpeau aprovechará la condena a muerte a la que el Dr. Edmundo Couty de la Pommerais está destinado para proponerle, que en los instantes posteriores a su decapitación lo ayude en su investigación: saber si tras la separación de la cabeza del tórax hay todavía alguna posibilidad de recuerdo, sensibilidad, conciencia. Relato siniestro, aunque toca un tema muy interesante: cuántas veces habrán “investigado” en aquella época en que era común ver rodar las cabezas de tantos sentenciados.

Charles Baudelaire (1821 – 1867) aporta con “El jugador generoso”, donde nuevamente el Diablo –tercer relato donde es el personaje principal- tiene una participación destacada. Aquí también, al igual que en el relato de Papini, Baudelaire nos lo presenta bonachón, cordial, buena gente, comprensivo. El relato es breve y Baudelaire demuestra todo su talento con una escrita tan limpia y refinada que atrae en cada momento, encontrando en la frase final una inocencia que resulta muy irónica.

Los nombres de la mayoría de escritores aquí reunidos ya están en la larga lista de los imprescindibles. En lo que coinciden esta y la "Antología..." de Borges, Bioy y Ocampo es en la no aparición de escritores alemanes como E. T. A. Hoffmann, por citar tan solo uno.

Igual, antologías como esta son una gran fuente para rescatar de un probable olvido autores poco difundidos, que ya eran eternos, y que deberían ser imprescindibles.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Alfredo Roca, Malbec 2008




Alfredo Roca; Malbec 2008; 13,8% Grad. Alc; San Rafael, Mendoza, Argentina.

Cuando pensaba que la línea “Álamos” de Catena era la de mejor relación calidad-precio, aparece esta línea básica de Alfredo Roca para ubicarse en esa posición. Es cierto que los vinos de aquella línea mencionada son mejor estructurados, pero este vino honesto, que no cambiará tu vida pero amenizará tu comida te deja más que satisfecho, y más al ver que lo expenden a un bajo precio, aquí a RS 21, mientras su compatriota mencionado fue subiendo de precio, cada vez más, hasta pasar el límite de los RS 30.

Al vino : agradable a la vista, de un púrpura de mediana intensidad, es cierto que no logró formar lágrimas consistentes, sólo algunas muy efímeras. Con un aroma algo impreciso, madera y más nada. Ya en la boca mejoró, aunque de poca corpulencia, tiene una acidez equilibrada, de suave sabor, de final mediano, de una excelente RPC. Sorprende que a tan bajo precio se encuentre un vino decente.

Al igual que con el cabernet sauvignon de esta casa y de esta línea bebido hace algún tiempo, este malbec cumple y deja la sensación de aventurarse en otras cepas de esta línea, y claro, en líneas mayores también.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Pizzato Chardonnay 2008




Pizzato Vinhas e Vinhos; Pizzato Chardonnay 2008; 13% Grad. Alc: Vale dos Vinhedos, Bento Gonçalves; Rio Grande do Sul, Brasil.



Regresando al chardonnay abrimos esta botella de vino brasileño de la Vinícola Pizzato, otra de las bodegas con más tradición por aquí. Esta línea de vinos tiene la imagen de ser más elaborados, un escalón arriba de la línea “Fausto” de la misma casa.

Este vino se caracteriza por no pasar por madera, es fermentado en grandes y modernos tanques de acero inoxidable. Las botellas vienen numeradas, de un único lote, siendo esta la 03369.

El vino: es de un color más acentuado que otros vinos en esta cepa bebidos últimamente, medio acaramelado, de un dorado más marcado. También se diferencia por denotar una corpulencia mayor. El olor, los primarios son medios cerrados: fruta como de compota. Ya los secundarios (luego de mover la copa) son más herbáceos. En la boca: de una acidez que gana presencia, inicialmente es equilibrada, pasado unos veinte minutos en la copa, mientras se conversa y degusta el sashimi de salmón, la acidez es un poco más notoria, incomoda un poco. De mediana corpulencia, buen caldo, agradable esa sensación. Su sabor remite a lo mineral, aunque no llega a ser del todo refrescante. El alcohol es interesante: con sus 13% de Grad. Alc, no se percibe alcohólico, pero, al término de la primera copa te sientes más … ligero. Sensación engañosa esta de no sentirlo alcohólico.

De corto final, no entusiasma ni defrauda. No motiva a hacerse de otra botella, aunque sabemos que, en una misma marca-línea de vino, cada añada es diferente.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Carteles, Piotr Kunce




Con el auspicio del Consulado General de Polonia, el MON expuso en la torre que da al ojo ochenta y cinco obras de Piotr Kunce (Cracovia, 1947), donde se aprecia el don de este señor por hacer de cada cartel una obra de arte.

La efervescencia generada por su trabajo no sólo se dio en los diseñadores gráficos de la ciudad, también en gente que no habíamos escuchado hablar de él, y que comprobamos que para el trabajo de composición sobre un tema específico encomendado puede valerse no sólo de lo obvio –transmitir el tema en sí-, sino descubrir que hay todo un universo de posibilidades, valiéndose de ironía, analogías, crudeza, mensaje directo que te sacude como para despertarte de un letargo, como en “Niños de Sarajevo”, por ejemplo.

Pero su producción abarca desde anuncios de obras teatrales y conciertos, hasta el bicentenario de la independencia mexicana. Ha ofrecido workshops en cada ciudad que ha expuesto, y ahora Curitiba no fue la excepción.

Lo increíble es cómo atrae aquellos carteles en lengua tan disímil como el polaco, donde las consonantes son más frecuentes que las vocales. También hay donde mezcla el inglés con el árabe (en “Coexistencia”); en vez de separar, integra, hermana.

Los dos carteles que componen “Willimantic Orchestra” me recuerdan las portadas de los dos pequeños tomos de “La vuelta al día en ochenta mundos” de Cortázar, de “siglo veintiuno editores”.

Es como si él aprovechara la oportunidad del trabajo de transmitir el mensaje para crear, agrupando figuras y accesorios, sabiendo que será escrutado, consiguiendo un efecto impactante, y que a la vez representa lo que su cliente quiere.

Definitivamente esta exposición fue una enorme y muy grata sorpresa.



Cartazes Piotr Kunce no MON, Curitiba.




Carteles Piotr Kunce, Ciudad de México




Piotr Kunce - Manifesti Artistici Milano 2003 - Piotr Kunce - Manifiesto Artístico Milán 2003




Wystawa Plakatu Piotra Kunce Krakowie - Exposición de carteles de Piotr Kunce en Cracovia




Atelie Plagatu on tour 2001




Kto Bedzie Nastepny do Holocaustu W XXI Wieku - ¿Quién será el próximo del holocausto en el siglo XXI?




1600 Dzieci Sarajeva - 1600 Niños de Sarajevo




Dzieci sa rytmen swiata - Los niños son el ritmo del mundo




1956 - 2006 Rocznica Rewolucji Wegierskiej - 1956 - 2006 Aniv de la Rev Húngara




56. 11. 23 Hugary - 56. 11. 23 Hungría



700 Lat Gminy Zydowskiej W Krakowie - 700 años de la comunidad judía en Cracovia




III Festiwal Kultury Zydowskiej - III Festival de la cultura judaica




Koegzystencja - Coexistencia








Wystawa Plakatu Studentow Karela Miska, Czechy - Exposición de carteles de los estudiantes de Karela Miska, República Checa




Homenaje a Fukuda 1



Homenaje a Fukuda 2




Crosskick Presentations Pracownia Plakatu Na Festiwalu Nauki - Oficina de carteles en el Festival de ciencia




Ceremonia Otwarcia Festiwalu Kraków 2000 1- Ceremonia de apertura del Festival de Cracovia 2000 1




Ceremonia Otwarcia Festiwalu Kraków 2000 2- Ceremonia de apertura del Festival de Cracovia 2000 2



30 Festiwal Filmow Krótkometrazowego Kraków 1993 - 30 Festival de Cortometraje Cracovia 1993



31 Festiwal Filmow Krótkometrazowego Kraków 1994 - 31 Festival de Cortometraje Cracovia 1994



200 Lat Niepodlegloci 1 - 200 años de la independencia de México 1



200 Lat Niepodlegloci 2 - 200 años de la independencia de México 2




Willimantic Orchestra 1



Willimantic Orchestra 2



200. Rocznica Urodzin, Fryderyka Chopina 1



200. Rocznica Urodzin, Fryderyka Chopina 2




Sezon teatralny - Temporada teatral




Kaleka Z Inishman, Martin McDonagh - The Cripple of Inishman, Martin McDonagh



Czarownice Z Salem, Arthur Miller - Las brujas de Salem, Arthur Miller



Letnicy, Maksym Gorki



Iluzja Komiczna, Pierre Corneille - L'illusion comique, Pierre Corneille