jueves, 31 de enero de 2013

Rayuela, Julio Cortázar



Primera edición : 1963
Presente libro : Editorial Sudamericana, 19º edición, agosto 1976 

Cuando me hice de este ejemplar los puestos de los libreros aún ocupaban la primera cuadra del Jr. Quilca en Lima, la que desemboca a la Plaza San Martín. Lo recuerdo bien pues fue uno de los primeros libros que adquirí cuando me entró el bicho por la lectura. Pero, al primer intento por leerlo fue abandonado rápidamente: no estoy apto para Cortázar todavía, pensaba. No quería obviar las muchas frases en otras lenguas –con predominancia del francés- que prontamente van apareciendo en el transcurso de la trama, así como también las incontables menciones a bandas y músicos de jazz que los personajes de El Club de la Serpiente van compartiendo con nosotros. Recuerdo haber regresado al librero donde lo adquirí –con ellos se podía conversar de literatura, parecen haberse leído todos los libros y más, ya los vendedores de libros no, estos son fácilmente reconocibles- y me contaba que lo mejor era estar con una libretita y lapicero al lado e ir anotando las frases en otro idioma y los nombres de los músicos, bandas, actores/actrices, escritores y diversos artistas e ir a la biblioteca a buscar información sobre el significado, conocerlos, saber qué música hacían, en qué películas habían participado, y en lo posible hacerse de ellas; era mediados de 1994 e internet aún no era masificado. Y creo que hay otro nivel más: para los que tienen la suerte de viajar a París, poder recorrer las calles por la que los personajes de este libro se mueven, para ellos esta obra debe cobrar otro sentido, como abrirse a otro nivel. Así, esta lectura se ha postergado dieciocho años y medio, y con una computadora con conexión a internet -aunque sin viaje a París- es menos trabajoso saber más sobre las informaciones que el loco de Julio Cortázar (Ixelles, Bélgica, 1914 – París, Francia, 1984) nos va dejando, como migajas que develan un sendero. 

Sí, loco. Y para comprobar esa demencia es tan sólo llegar al capítulo 34: cómo maldije a la Editorial Sudamericana… No puede ser…, al igual que con el libro del venezolano Héctor Mujica de la Editora Pomaire, con errores de edición…, pero a la editora Pomaire nadie la debe conocer afuera de Venezuela, ya la Ed. Sudamericana es un clásico, y con errores de impresión y en un libro de Cortázar…. No, no hay ningún error con la edición. El bueno de Cortázar presenta dos historias en un mismo capítulo que se van alternando, una historia en las líneas (renglones) impares y otra en las pares, o sea, a sacar una tarjeta e ir leyendo con cuidado de no errar pues las letras son pequeñitas. 

Después de aquel capítulo 34 da ganas de sacar la encuadernación y verificar si no hay un breve capítulo escondido en el lomo del libro. Debo estar descubriendo el fuego pero de Cortázar hay que esperarlo todo. Otro ejemplo son las diversas palabras inventadas, tan musicales que se amalgaman perfectamente entre sí y con otras de nuestro idioma. 

Alguna vez escuché o leí –creo- a Ivan Thays sobre cómo sería Cortázar en esta época teniendo él un blog, haciendo entradas con enlaces infinitos a sitios en idiomas tan diversos como el árabe o el japonés; sí pues, ¡cómo se divertiría él! 

La primera versión, la que se lee de una manera “normal” en capítulos correlativos y que finaliza en el cap. 56 (404 páginas hasta ahí, en esta edición, como dije, de letras pequeñitas) está ambientada en París. Oliveira, La Maga, y todos su amigos y compinches se enfrascan en densas conversas donde cada quien expone de una manera muy particular y por momentos desaforada sus puntos de vista. Sobrellevan su difícil vida de inmigrantes en París sin –por lo visto- dejar en ningún momento que cualquier dificultad se interponga en cultivarse de una manera diaria e intercambiar informaciones analizando al extremo, por ejemplo, alguna canción o grupo musical. Por muchos momentos esto es exagerado, es llevado al límite, como durante el descubrimiento de la muerte de Rocamadour, el bebé de la Maga en medio de una de esas reuniones. 

Cada personaje es un mundo diferente y estando juntos muchas veces chocan, pero intentan concatenarse y son esos los momentos realmente deliciosos. 

A la segunda manera de leerlo se le suman 99 capítulos más, en su mayoría más breves que los del primer grupo y siguiendo el “Tablero de dirección” propuesto por el autor en el umbral de su laberinto. 



Rayuela. Poco más de dos meses –y alternando lecturas de otras obras: el libro de cuentos de Santiago Nazarian y la autobiografía de Jack London- para concluir esta obra. O la amas o la odias. Pero para encajarse en el primer grupo hay que darle su tiempo, dejarse arrobar por las palabras, hay que ir por la trama como pisando sobre cajas con huevos. Hay capítulos que incluso podrían considerarse como una obra independiente, pero juntas proporcionan un encanto mayor. En cada conversa de los personajes se respira arte –hasta que el arte te harte, como dice la canción- y nosotros los lectores estamos ahí, somos parte del Club de la Serpiente. Pareciera que esta obra no finalizara nunca, que siempre puede encontrarse una nueva manera de leerse inventando una nueva dirección, consiguiendo el autor como nunca unir al lector con él y con sus personajes a través de ese lenguaje tan lúdico e intimista. 

Rico, denso y a la vez cristalino, por momentos de una perturbadora obscuridad, inquietante, que fascina. 







Yellow Dog Blues - Louis Amstrong 


Como mencionaba líneas arriba, con un computador con conexión a internet es menos trabajoso conocer las informaciones que vamos encontrando. TheLSymbolic subió a su canal muchos de los temas que en esta obra aparecen. Ya es gratificante el poder escucharlos, pero hacerlo mientras lees el capítulo donde es mencionada la banda o música es mejor todavía. Dejo uno de los que él subió, (por cierto, ¡gracias!) y ahí al lado, en su canal podrán encontrar el resto del grupo llamado "Jazzuela". 

miércoles, 30 de enero de 2013

Casillero del Diablo Reserva Sauvignon Blanc 2010



Bodega Concha y Toro
Casillero del Diablo Reserva
Sauvignon Blanc 2010
13 % Grad. Alc.
Valle Central, Chile. 

Charles y Lu aparecieron con dos botellas de este Casillero del Diablo blanco, de la cepa precisa para acompañar el cebiche mixto: el sauvignon blanc. 

A la vista, es de un amarillo paja muy claro, denota poca corpulencia. En nariz, se va abriendo hacia lo afrutado: manzanas verdes, es intenso. En boca, la sensación a manzanas verdes es muy notorio, agradable sensación; de leve corpulencia, sin ser aguado; tiene un punto a más de una rica acidez, no incomoda en ningún momento, por el contrario, se deja disfrutar; de final mediano, con retrogusto algo cítrico. 

La segunda botella acompañó en otro momento la moqueca de camarón hecha por C que últimamente estamos repitiendo y tampoco quedó mal parado con esta comida. Por aquí ronda los RS 28 (US$ 14 –dólares-) y aún así tiene una buena rpc. Es un vino muy fresco, muy afrutado, redondo y fácil de beber. Es perfecto para el verano. Este Casillero no sólo mantiene la imagen de un vino correcto entre los de su segmento, sorprendió muy gratamente la sensación afrutada en boca y con esa rica acidez. 



Del canal de Viña Concha y Toro dejo este comercial, creo que es el más reciente,  de los varios que tiene esta variedad. Este en particular cuenta con la participación de Rooney, Giggs, y Evra, jugadores del Manchester United del cual el vino es patrocinador oficial. Comercial de primera para un vino que no será de primera pero es -qué duda cabe- el caballito de batalla de la Viña Concha y Toro. 

domingo, 27 de enero de 2013

Tukulu, Pinotage 2008



Distell Ltda.
Tukulu, Pinotage 2008
13,5% Grad. Alc.
Papkuilsfontein, Groenekloof, Darling, Sudáfrica. 

Hacia finales del año que pasó este vino estaba de oferta: de unos abusivos RS 69,90 (US$ 34,5 –dólares-) a unos más terrenales RS 39,90 (US 19,5 –dólares-) en la buena vinoteca del Angeloni. A la primera pasada habían seis botellas; segundo recorrido por el área -una hora y un poco más después- quedaban cuatro; al día siguiente tempranito, casi esperando a que abran quedaba tan solo una, la de la presente entrada. 

De capa baja, con bordes translúcidos, consigue formar lágrimas de mediana intensidad. En nariz, pimienta negra y ciruelas negras, no es intenso. En boca, de leve corpulencia, para nada aguado; de equilibrada tanicidad; hay un toque leve de vainilla; de final medio, con retrogusto suave a café y a tierra mojada. 

Es un vino más leve en boca, redondo, fácil de beber, bien estructurado, de rpc razonable al precio encontrado. Una agradable sorpresa. 

sábado, 26 de enero de 2013

Fausto de Pizzato Brut



Pizzato Vinhas e Vinhos
Fausto de Pizzato Brut
12% Grad. Alc.
Vale Dos Vinhedos, Bento Gonçalves, Serra Gaúcha, Rio Grande do Sul, Brasil. 

No indica las cepas utilizadas para este espumante y en su página web el link está quebradoEste vino nacional estaba de oferta a RS 29,90 en el Mercado Municipal –que por cierto, estrenó nueva cara, más amplio y aún más ordenado de lo que ya era-; un tipo se llevaba tres botellas de un total de cuatro que quedaban dejando esta última en el estante; se vino conmigo. 

A la vista, de un amarillo con toques dorados, perlage pequeño y abundante, muy persistente. En nariz, lo afrutado resalta más, notas cítricas, cáscara de limón, toronja. En boca, lo afrutado se refrenda, además de un toque de pan, a ese polvillo blanco que algunos panes tienen encima, de un toque de acidez rica y notoria. 

Muy refrescante y muy elegante, y a menos de treinta reales, acompañó muy bien unos fideos en salsa de atún bajo este sol abrasador.

miércoles, 23 de enero de 2013

Periquita Tinto 2008



José María Da Fonseca
Periquita Tinto 2008
Castelão 72% - Trincadeira 13% - Aragonez 15%
13% Grad. Alc.
Azeitão, Península Setúbal, Portugal. 

En una de esas salidas de la ciudad encontramos esta añada 2008 del tinto de Periquita que en Curitiba ya no se encuentra, y aunque sabemos que es un tinto joven nos arriesgamos y nos hicimos de esta botella. 

A la vista, de un rojo muy oscuro con ribetes color ladrillo muy marcados, de capa media, de lágrimas de alta intensidad. En nariz, lo afrutado es algo tenue, discreto, hay trazos de madera, sensación leve también. En boca, de corpulencia mediana, de suave tanicidad, la sensación alcohólica es más marcada en la primera copa, en las posteriores disminuye bastante sin desaparecer, en ningún momento llega a incomodar; hay una leve sensación a tostado; de final corto, con retrogusto afrutado, fresas, frambuesas, y también vainilla.

Aunque lo encontramos RS 7 más caro que en Curitiba, o sea RS 29,90 su rpc es buena. Antes de tener nuestra primera experiencia con el  Periquita tinto ni imaginábamos que podía aguantar más de tres años en botella, hasta pensábamos que para ser bebido, cuanto antes mejor, ahora no estamos tan seguro de eso, esta experiencia estuvo más que placentera para un vino de su segmento, no es un vino memorable pero estuvo más que correcto. El tinto de esta marca tiene ahora dos consumidores más.

domingo, 20 de enero de 2013

Esporão Branco Reserva 2008



Herdade do Esporão
Esporão Branco Reserva 2008
Antão Vaz – Arinto – Roupeiro
14% Grad. Alc.
DOC Alentejo, Portugal. 

Continuamos descubriendo los vinos de la línea Esporão de la casa Herdade de Esporão, esta vez un blanco reserva trabajado con uvas poco conocidas por estos lares: un corte de Antão Vaz, Arinto, y Roupeiro, nombres que nos dejan igual de intrigados que las uvas de un vino griego. 

Los diseños para las etiquetas de esta serie fueron creados por el artista plástico José Pedro CroftUna añada que ya no es fácil encontrar por aquí, los tintos no se ven, ya de los blancos encontré este y un private selection que es una línea arriba. 

Al vino: a la vista, de un amarillo vivo, concentrado, denota una buena corpulencia, de mediana a más. En nariz, la sensación afrutada va creciendo con el pasar del tiempo sin llegar a desbordar, notas de mango, hay también leves toques florales. En boca, la primera sensación es de mantequilla –no margarina-, y no lo digo como defecto sino como algo positivo, diferente, tiene también una cremosidad y es lo primero que vino a mi mente al probarlo; la sensación a mango se refrenda, la mediana corpulencia también, no llega a ser carnoso pero llena bien la boca; de final mediano con un elegante retrogusto floral. 

Este Reserva 2008 descorchado ahora en el 2013 está muy bien conservado, es un vino maduro que probablemente aguante unos tres años más aunque podría sorprender. Acompañó perfectamente una pizza de frutos do mar, con choros, camarones y calamares y hojas de albahaca. Los caldos Esporão nos siguen encantando. 

Trivento Brut



Trivento Bodegas y Viñedos
Trivento Brut
12,5% Grad. Alc.
Rivadavia – Tupungato, Argentina. 

Los vinos de la bodega Trivento tienen muy buena distribución por aquí, pero aún así creo que esta es la segunda vez que experimentamos con un producto de su casa, y no sé por qué no nos hemos hecho de otros vinos de ellos, más cuando la primera experiencia fue un syrah de la línea Golden Reserve que está entre los memorables. 

Ahora con el calor la vista se fija más en los anaqueles destinados a los espumantes y, entre los argentinos, estaba este brut. Los espumantes brasileños acaparan los lugares de destaque y preferencias locales por su calidad que muchas veces es acompañada por un buen precio, ya a los espumantes argentinos, chilenos, los cavas españoles –aunque suene redundante: si se menciona “cava” está de más decir que es español-, y champagnes –sí, franceses- le suman los impuestos y demás. 

A la vista, amarillo ambarino, perlage mediano y persistente. En nariz, remite a pan, hay notas leves de dulce como fruta de durazno de lata. En boca, levadura, buena acidez, un dulzor leve, nada que incomode; de mediano final, con un rico retrogusto floral. 

No especifican con cual(es) uva(s) está trabajado. Hay poca información en la contra-etiqueta, y aunque agradezco el no encontrar todo el floro marketero en estas debería estar por lo menos las cepas con las que fue elaborado el espumante. Muy fresco, ese puntito de dulzor remite más al final floral que a lo afrutado. De buena rpc, RS 25 (US$12,5 –dólares-), perfecto para una noche de verano.

martes, 15 de enero de 2013

Memorias alcohólicas, Jack London




Título original : John Barleycorn
Primera edición : 1913
Presente edición : Ediciones 29, Libros Rio Nuevo, 1984
Traducción : Jacinto León Ignacio 


Todos en algún momento hemos conocido a John Barleycorn. Y probablemente en el futuro él se sentará nuevamente a nuestro lado, nos animará, nos dará valor a hacer lo que quizá no deberíamos, se reirá con nosotros, quizá también llore, será nuestro confidente y siempre llenará nuestros vasos, aunque juremos que nunca más libaremos de aquella manera, en el fondo sabemos que en un futuro él nuevamente vendrá y aceptaremos su compañía e invitación a dejarnos envolver por el influjo del alcohol. 

En esta obra escrita tres años antes de su muerte Jack London (1876 – 1916) nos invita a conocer buena parte de su propia vida, cómo a pesar de no gustar del sabor de la cerveza y menos aún del whisky se va envolviendo con diferentes grupos de personas y en situaciones en las que se ve obligado por las circunstancias a beber, imitando a tipos maduros y curtidos cuando él recién salía de la adolescencia. En ningún momento intenta sermonear acerca de los problemas que trae el alcoholismo, solamente nos narra –y de qué manera, muy cruda y muchas veces muy divertida- las peripecias en las que se metía y lo que realmente pasaba por su cabeza aunque por fuera todos lo vieran como un tipo aguerrido a pesar de su corta edad. Nos describe las interminables resacas, los juramentos de no volver a emborracharse, las grandes fases con el cuerpo limpio de alcohol, y las inevitables recaídas, en donde siempre estaba él esperando pacientemente, John Barleycorn. 

Conocemos los durísimos oficios y trabajos a los que se enrolaba, cómo lo explotaban, su vida aventurera y gitana, y cómo se las ingeniaba -en medio de todo eso- para leer todo lo que podía, cuando podía, y también escribir sus relatos, y mandarlos a las diversas revistas y diarios aunque por ello recibiese muy poco y generalmente atrasado. 

John es quizá el nombre más común, y Barleycorn hace mención a los dos productos usados para elaborar el whisky y la cerveza: la cebada y el trigo/maíz. Así es llamado el personaje que estará al lado de cualquiera previa a una borrachera. No es un invento de London, esta leyenda ya existía y era usada por las diversas sociedades de temperancia –asociaciones voluntarias de personas unidas con un mismo fin- para denominar el demonio del alcohol. 




London ejerció como marinero, descargador de muelles, buscador de oro en Alaska, fogonero, obrero en una fábrica de yute, pescador en los diversos mares, con vivencias en cada puerto que le sirvieron de inspiración para muchas de sus historias –aunque haya tenido también muchas denuncias de plagio en su contra- pero sobre todo escritor, y no sé si todo pero gran parte de su vida está narrado aquí donde él y John Barleycorn son los principales personajes de esta historia. 

Llama la atención que hacia el capítulo 23, poco más de la mitad del libro London ya haya vivido y sufrido tanto, y aún no pasaba los diecinueve años, pero hasta en las partes más crudas el autor nos las da a conocer con un fino humor, como riéndose de sí mismo. También esa imagen de duro y curtido por la vida cambia radicalmente cuando empieza a intentar a relacionarse con chicas de su edad, su timidez y ansiedad afloran y nos hace testigos de sus más sinceras ingenuidades. Las descripciones de sus estados anímicos son apabullantes, sus puntos de vista desde la embriaguez escarapelan la piel, y sobretodo el análisis que consigue hacer de su enemigo íntimo, entendiendo finalmente su proceder, sus acciones. 

Así también las descripciones de dos momentos que podrían pasar desatentos en cualquier historia pero no en ésta de London: cuando no había dinero para la compra de licor y el crédito había pasado el límite, John Barleycorn se manifestaba de manera inusitada mediante alguna oportunidad única: “la compra” de gente para llenar mítines, llevándolos en vagones de trenes abarrotados por parte de los políticos de turno a cambio de licor en cantidades industriales, esto hacía al autor enarbolar alguna bandera para así poder saciar su vicio. También, las descripciones amorosas hacia aquel objeto de deseo que añoraba desde muy joven: una máquina de escribir. Conocemos todo el sacrificio que hacía para poder estar delante de una y pasar a limpio sus sucios y arrugados manuscritos. 

Esta obra cumple en este 2013 nada menos que cien años de su publicación por primera vez. Es quizá una de las obras menos conocidas –editadas, en nuestro idioma- del autor, pero que al igual que sus obras más famosas engancha desde un inicio develando gran parte de todo ese halo de misterio que envuelve la vida de este aventurero y gran escritor que era Jack London.


A bordo del Sophie Sutherland no había nada que beber y navegamos durante cincuenta y cinco días, aprovechando el viento, hacia las Islas Bonin. Se había elegido ese archipiélago que pertenecía al Japón como punto de reunión para las flotas canadienses y americanas de cazadores de focas. Llenábamos los depósitos de agua y hacíamos las reparaciones antes de iniciar los cien días de persecución de las manadas de focas a lo largo de las costas septentrionales del Japón hasta el mar de Behring. 
Los primeros cincuenta y cinco días de navegación y sobriedad me habían dejado en excelentes condiciones. Eliminé todo el alcohol y desde el momento en que se inició el viaje no tuve el menor deseo de beber. Dudo que ni siquiera llegase a pensarlo. Con frecuencia, naturalmente, la conversación en el castillo de proa versaba en el alcohol y los hombres referían sus borracheras más interesantes o más divertidas, que recordaban con mayor aprecio que todos los demás incidentes de su vida aventurera. 
El más viejo de los marineros era Louis, gordo y cincuentón. Se trataba de un capitán degradado. John Barleycorn le había destrozado, e intentaba rehacer su carrera donde la comenzara, en el castillo de proa. Su caso me causó una profunda impresión. John Barleycorn causaba otras desgracias además de matar. No mató a Louis. Le hizo algo peor. Le había robado su autoridad, el grado alcanzado y sus comodidades, humillando su orgullo y condenándole a las penalidades del simple marinero que iban a durar tanto como su vida, lo que prometía ser mucho tiempo. 
Cruzamos el Pacífico, hasta atisbar los picos volcánicos, cubiertos de selva, de las Islas Bonin, navegamos por entre los arrecifes de las bien protegidas caletas y soltamos el ancla al reunirnos con una docena o más de vagabundos del mar como nosotros. El aroma de una vegetación tropical nos llegaba desde la costa. Los aborígenes, en extrañas canoas, y japoneses con pintorescos “sampans” se acercaban a nuestro buque para subir a bordo. Era mi primera visita a una tierra extraña. Había llegado al otro extremo del mundo y podría ver todas las cosas acerca de las que tanto había leído. Estaba ansioso por bajar a tierra. 

Fragmento del capítulo 16, pág 109 y 110. 

domingo, 13 de enero de 2013

AC/DC Back in Black Shiraz 2010



Warburn Estate PTY Ltd.
AC/DC Back in Black Shiraz 2010
13,5% Grad. Alc.
Barossa Valley, Australia. 

Y le llegó el momento al AC/DC Back in Black de la uva más cultivada en el Valle Barossa, el shiraz. 

Y aquel fue el motivo para decidir hacerse de esta variedad, una de las cuatro –en realidad ofrecían dos en aquel momento- variedades con que la legendaria banda australiana entró al mundo vinícola. No pesó el nombre de la canción –“Back in Black”, para este shiraz- con que titulan cada variedad, ya que las cuatro son clásicos del rock mundial, no, pesó más de que en el Barossa Valley la uva reina es la de este vino. 

Pero tampoco esperábamos encontrar lo que debe ofrecer un Penfolds Grange, ya que el precio de este tinto AC/DC Back in Black Shiraz estaba cercano a los US$ 19 –dólares-, así que con que fuese un vino correcto ya estaría bien, pues la verdad ya estábamos extasiados de tan solo ver las etiquetas, poder palpar un producto que normalmente se ve sólo por internet y que difícilmente llegará por estos lares, y más cuando somos fans de esta mítica banda y varias de sus canciones y vídeos son utilizadas para que la bebé almuerce o cene, entre otras, pero, sinceramente, tras la experiencia la verdad es que el vino no te deja ni el 10% de satisfacción que te deja el poder apreciar las etiquetas y la tapita con el rayo. 

A la vista, de un granate vivo con bordes violetas casi transparentes; de capa baja, las lágrimas que llega a formar son pequeñas. En nariz, lo afrutado parece como a ciruelas y cerezas de mermelada, es poco intenso; en la tercera copa hay unas notas especiadas, algo de chocolate, pero en general muy tímido en esta fase, no perdura. En boca, refrenda la poca corpulencia de la fase visual, es leve; sus taninos no son tan equilibrados, la acidez sobresale llegando a incomodar en algo; la fruta, ciruelas y cerezas están presentes aquí también pero en poca intensidad; de final corto con retrogusto a esa frutilla de compota bien artificial. 


No consigue arrancarte ni disminuir el gusto por la canción/himno que da nombre a este tinto joven, pero esperábamos algo más de este vino. No es imbebible pero el mayor gusto estuvo en ver la botella y etiqueta frente a uno que en la bebida en sí. De mala rpc US$ 19 –dólares- aunque sabiendo que de venderse por aquí costaría el triple, pero es que por ese precio se encuentran mejores opciones de vino, pero como repito, la etiqueta, tapita y demás mercadeo hace que la botella vacía quede en casa. El verdadero gusto está y siempre estará en la canción, y no al interior de la botella de esta variedad. 


Back in Black - AC/DC 


viernes, 11 de enero de 2013

Tarapacá Gran Reserva Chardonnay 2008



Viña Tarapacá
Tarapacá Gran Reserva 2008
100% Chardonnay
12,5% Grad. Alc.
D.O. Isla de Maipo, Chile. 

La línea Gran Reserva de la Viña Tarapacá tiene una buena distribución no sólo en esta ciudad, también en varias otras ciudades  brasileñas, pero al menos aquí en la capital paranaense no es normal ver los vinos blancos de esta línea, así que éste es el primero que probamos. 

A la vista, es de un amarillo vivo, dorado, con leves toques de verde; denota una interesante densidad, forma grandes lágrimas. En nariz, lo afrutado aparece primero, piña, plátano, es muy aromático; en la segunda copa suelta un toque de vainilla. En boca, refrenda la mediana corpulencia; de una rica densidad; aquella sensación a piña aparece también aquí, hay también una leve sensación a mantequilla; hay una suave sensación a tostado; de final mediano con un retrogusto mineral, leve. 



De buena rpc (RS 45) como todo vino en esta línea de esta casa. Es muy fresco y rico en boca, no llega a ser carnoso pero cuenta con una buena densidad que lo torna muy sabroso. Acompañó bien un strogonoff de pollo.

domingo, 6 de enero de 2013

Florianópolis





Debería hacer una entrada recopilatoria del año que pasó, y aunque me gusta leer ese tipo de posts en los blogs por los que caigo también es verdad que lo que subo lo hago generalmente para mí, a manera de recordatorio, ya si por ahí a alguien le interesa, bacán, así que eso sumado a la modorra hace que no haya un recopilatorio en esta oportunidad.  Comienzo el año con esta entrada con algunas imágenes de lo que fue el viaje a la playa Canasvieiras en la isla de Florianópolis, más al sur del Brasil; desde Curitiba son cuatro horas manejando, ya con bebé en su sillita atrás y desgañitándose se hacen obligatorias las paradas de cuando en cuando. 



Para nadie está fácil, sino pregúntenle a Batman. Y había un Hombre Araña también pero no pasaba cuando estaba con la cámara en mano.







Este lindo perro blanco vagaba por la playa en busca de alimento, jugaba con todos y cuando veía una pelota se lanzaba a por ella. Perro callejero no, perro playero.









No recuerdo haber reparado antes pero ahora no pude ver una sola gaviota, y sí muchos pajaritos y palomas con un hambre voraz dispuestas a limpiar la playa de todo resto de comida o migaja que caía en la arena que ipso-facto devoraban.



Cada vez que estamos en Canasvieiras nos damos un salto a la marisquería (ahora también pizzería en el segundo piso) Chico ubicada en la autopista utilizada para salir de Canasvieiras, a un par de kilómetros de la Estación de la Policía Federal, una especie de peaje fantasma que ahí hay.





Ostras al vapor (Ostras ao bafo) por RS 7,90 la docena. Ya el plato de abajo que no recuerdo el nombre ronda los RS 83 y es para tres personas, éramos cuatro y casi no acabamos. pues además de la fuente que aparece en la imagen estaban los acompañamientos.




Ya el plato de abajo lo preparó C en la posada, "Moqueca de camarón y calamar" que se está haciendo su especialidad.














"La carne de res es hecha con caca"










Uno de los peores lugares para fotografiar es la playa: nunca falta alguien corriendo tirando arena o agua, o ambas cosas al mismo tiempo, a veces el mismo viento incrusta los jodidos granitos de arena en la maleta de la cámara y en las rendijas del lente, pero también tiene sus recompensas.
















zoom al barco pirata









Esta última fotografía no es de Canasvieiras sino del centro de Florianópolis -por el Mercado Municipal- lugar cercano donde se hace el show de los fuegos artificiales clásico en esa isla, siendo junto a los de Copacabana en Rio de Janeiro uno de los mayores de Brasil. Abajo anexo un vídeo de esa fiesta.






Vídeo subido por Sebastião da Cruz a su canal de youtube.