domingo, 30 de septiembre de 2012

Tarapacá Gran Reserva Syrah 2008





Viña Tarapacá
Tarapacá Gran Reserva 2008
100% Syrah
14,5% Grad. Alc.
D.O. Valle del Maipo, Chile. 

Para acompañar una pizza de rúcula con tomate seco por un lado, y cuatro quesos por el otro decidimos abrir este tinto chileno. 

A la vista, es de capa media, de un violeta profundo, forma intensas lágrimas. En nariz, frutas rojas maduras, cerezas, hay una leve sensación de madera, también trazos de vainilla, pero lo afrutado resalta más. En boca, es aterciopelado, no es carnoso, untuoso; de una rica astringencia, remite al tabaco, y refrenda la madera también en poca intensidad como en la fase olfativa pero lo suficiente para sentirla; de una equilibrada acidez, para nada alcohólico; de final largo con retrogusto a frutas rojas y a tabaco. 

Esa sutil consistencia de los primeros segundos tras beberlo es engañosa, hay aquí un vino complejo, redondo, envolvente y sabroso que incluso puede mejorar aún más en botella. Esta categoría Gran Reserva de la Viña Tarapacá cuenta con una excelente rpc (RS 40 / US 20), da ganas de hacerse de toda la añada del 2010 de tintos que se encuentra actualmente y dejarlo ahí, descansando en el rincón; hasta ahora estas añadas anteriores no tienen pierde.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Mumm Cuvée Reserve Demi-sec




Pernord Ricard
Bodegas Mumm
Mumm Cuvée Reserve Demi-sec
70% Chardonnay – 30% Pinot Noir
12,3% Grad. Alc.
Jensen y Sarmiento, San Rafael, Mendoza, Argentina. 

Si la marca Chandon do Brasil, a pesar de su elevado precio –en comparación a otros vinos espumantes-, cuenta con ese toque de exclusividad –sospecho que varios disfrutan más de tener la botellita en mano mostrando la marca, que del espumante en sí- por ser la división de la gigante francesa Möet & Chandon, quizá en Argentina suceda algo parecido con los espumantes Mumm, división de la francesa G. H. Mumm & Cie que son fácilmente encontrados aquí en el mercado brasileño, aunque la diferencia de precio en comparación a los Chandon nacionales es grande: RS 24,90 el Mumm argentino contra los RS 39,90 –y eso que hay lugares donde se vende a un precio mayor todavía- del Chandon brasileño. Aunque son vinos espumantes diferentes, ambos son divisiones de grandes grupos franceses, pero la diferencia de precio es notoria. 

A la vista, es de un amarillo brillante aunque de leve tonalidad; burbujas intensas en las dos primeras copas, ya en la tercera la intensidad disminuye algo. En nariz, aroma leve, floral, fresco. En boca, su dulzor es un toque, leve; lo afrutado aparece pero también es discreto; tiene una rica acidez -para variar- leve, aunque notoria; de final corto para medio de retrogusto algo afrutado. 

Hoy día ningún pajarito soltó su caquita encima del carro recién lavado ni el perro orinó en la llanta del mismo, así que estoy satisfecho y generoso. Este espumante argentino se hace fácil beberlo aunque resultó muy discreto, no nos brindó un disfrute diferente. No dolió tanto en comparación al Chandon Riche Demi-sec brasileño pues el atractivo precio de este espumante argentino ayuda a no formarse esa imagen negativa. Es refrescante, redondo, y a un buen precio para los precios absurdos del mercado brazuca, ocurre que el diferencial en el disfrute ofrecido y la buena imagen del Obra Prima Demi-sec de hace poco está latente y dejando la vara bien alta.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Vieja Parcela, Reserva de la Familia, Sauvignon Blanc 2010




Bodegas Castillo Viejo
Vieja Parcela, Reserva de la Familia
Sauvignon Blanc 2010
Grad. Alc. 12,5%
Región San José, Uruguay. 

Este vino pertenece a una categoría superior a los degustados meses atrás. El rótulo “Reserva de la familia” equivaldría a un “Gran Reserva”, aunque hay bodegas que además de esta última categoría tienen un “Reserva de la familia” siendo ésta una categoría superior; no parece ser éste el caso en esta bodega.  

A la vista, es de un dorado intenso, con bordes ambarinos; denota mediana corpulencia. En nariz, lo herbáceo es lo primero en destacar, ya lo afrutado está algo escondido, sensaciones como a melón y litchi, esta fruta –muy rica por cierto- por aquí hay mucho, ya en Uruguay desconozco. En boca, inicialmente se percibe un poco de carbónico, sensación que disminuye con el tiempo; lo herbáceo nuevamente aparece, es lo más notorio; acidez equilibrada, con un puntito a más, presente, rica; es untuoso y bien estructurado, de final medio donde resalta la sensación afrutada. 




Estuvo muy correcto este blanco charrúa, acompañó muy bien nuestro cebiche, sólo a C le incomodó en algo esa sensación carbónica de la primera copa que desparece en las siguientes.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Marcus James Demi-sec




Cooperativa Vinícola Aurora
Marcus James Demi-sec
11,5% Grad. Alc.
Bento Gonçalves, Rio Grande do Sul, Brasil. 

Cuando comenzamos a beber vino juntos una de las primeras marcas brasileñas a beber fue justamente Marcus James, y ahora algún tiempo después nos deparamos con dos espumantes de esta línea, un Brut y este Demi-sec. 

A la vista, es de un amarillo ambarino algo brillante, forma burbujas pequeñas e intensas. En nariz, lo dulce ataca fuertemente, como miel, melado. En boca, hay una sensación de frescor, fría, aunque muy leve, lo que más resalta es aquel dulce, como de miel, fuerte, amelcochado, empalagoso. 

Ni en la contra-etiqueta ni en la página web de la vinícola aparecen las cepas utilizadas para este vino espumante. Me arriesgo a decir que pareciera traer algo de riesling por ese leve frescor que tiene pero que es rápidamente opacado por aquel dulce predominante que mata. 

De pésima rpc (RS 23,90) puesto que a ese precio –e inclusive menos- hay varios compatriotas suyos de mejor calidad. Ya aquel par de tintos de esta misma marca bebidos hace un par de años no fueron gran cosa, y este ejemplar hasta el momento ha convierte en el peor espumante que hemos probado hasta el momento.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Alboroto en el guayabal, Kiran Desai





Título original : Hullabaloo in the Guava Orchard
Año de publicación : 1998
Título en portugués : Rebuliço no pomar de goiabeiras
Año de esta publicación : 2000
Editora Record
Traducción al portugués : Ana Luísa Borges


Un joven despreocupado con la vida y su futuro, hastiado del ruido y la vida citadina decidirá mudarse a vivir a un árbol –de guayaba- convirtiéndose repentinamente y sin que él se lo proponga en un gurú, y teniendo literalmente a sus pies a una muchedumbre ansiosa por escuchar los designios de este nuevo guía espiritual, quien también se verá rodeado por una gran corte de simios ebrios y ladrones que, inicialmente dubitativos, aceptarán rápidamente al invasor en sus terrenos pues encontrarán en sus fieles seguidores a las futuras víctimas de sus fechorías. 

Sampath Chawla en su intento por huir de toda responsabilidad y bullicio se convertirá en el centro de la atención de todo un pueblo, hasta personas de zonas lejanas, incluso algunos extranjeros que lo ven como a un iluminado pues en sus designios y sentencias él menciona con exactitud lo que esas diversas y variopintas personas hacen y piensan, pero este don no es nada más que producto de la malicia de este pillo que abrió y leyó toda carta que podía cuando él trabajaba en el correo de la ciudad, trabajo del que fue despedido, avergonzando aún más a su familia, en particular a su padre, el Sr. Chawla. En medio de los lamentos de éste y ante los constantes reclamos por ese absurdo pedido de libertad de su vástago, el Sr. Sampath reconocerá una gran oportunidad de lucrar con la multitud cegada por ese extraño influjo que el inútil de su hijo ejerce sobre ellos. 

Otros personajes interesantes en la trama con historias que se cruzan con la historia principal, como la hermana menor, Pinky, en amoríos furtivos con el indeciso joven Hungry Hop, a quien toda la familia de éste ya le tiene trazado el futuro y la esposa; la horda de monos que de robar dulces y comida a la gente del pueblo descubrirán en la bebida alcohólica su nuevo objeto de deseo, vagando por la ciudad totalmente embriagados, eructando y creando más caos en la ya bulliciosa ciudad y en el bosque; el general, convencido de que sus hombres eliminen rápidamente a los febriles monos ya que hasta los del ejército no se salvan de los repentinos hurtos; el Sr. Gupta, quien es de escuchar opciones más pacíficas aunque no menos peculiares; Kulfi, la abuela de Sampath, la única que parece entender a su nieto, es quien lo auxilia en sus necesidades básicas, hay una cierta afinidad y complicidad entre ellos, la anciana tendrá un papel fundamental en el sabroso final. 

Esta trama que uno puede imaginarse absurda está basada en un hecho de la vida real: Kapila Pradhan decidió un buen día irse a vivir a un árbol, hecho que duró quince largos años, noticia recogida en su momento por la BBC, y es la historia  sobre la que Kiran Desai (Chandigarh, 1971) crea su ficción. Su personaje principal me recuerda y mucho a Sathya Sai Baba y a su entorno, a sus miles –sino millones- de seguidores en varios lugares del planeta –incluso Lima; Sandrita te mando un beso-; aquí los hechos son relatados con una prosa mordaz en muchos momentos, donde sabe explorar el fino humor ante tantos hechos extravagantes, en una trama inicialmente lenta que va acelerando constantemente hasta estar todos envueltos como en un gran y feroz remolino para que, en un final abierto, la autora deje muchas cosas en el aire, y esto último me encanta, dándonos a los lectores la oportunidad de seguir pensando qué puede haber sucedido con tal o cual personaje. 






Una cosa lleva a la otra. Leer a Salman Rushdie me llevó a conocer y empezar a leer a AmitavGosh, y ahora a la autora de esta obra de la cual no sabía de su existencia hasta aquel momento. Hija de la también escritora india Anita Desai, finalista hasta en tres oportunidades del Premio Booker, fue su hija Kiran Desai quien se alzaría con este prestigioso premio con su siguiente –y hasta ahora última- obra. Debe ser difícil llevar el apellido de tu progenitor e intentar ser tan exitoso en una profesión como la literatura donde las comparaciones llegan a ser inevitables. 

Esta es su primera obra y aunque está lejos de ser considerada imprescindible –al inicio incluso se corre el riesgo de abandonar el libro, pues por momentos llega a ser parco- siempre rescato el hecho de que haya sido escrita siendo aún joven –quizá 24 ó 25 años -. 

Es una buena introducción a una cultura totalmente diferente a la que estamos acostumbrados; quizá quienes hayan tenido la oportunidad de estar por allá podrán afirmar que muchas cosas que aquí parecen ficción pura allá es el cotidiano. Kiran Desai no intenta ser irrespetuosa ante las ancestrales costumbres de su país, pero sí que sabe reírse de sí misma y del entorno al que ella pertenece, aunque ya varios años resida en el extranjero. 

Una buena oportunidad de conocer una cultura milenaria a través de la prosa de una de las escritoras más jóvenes de la literatura india.