sábado, 4 de septiembre de 2010

Cordelia Urueta, La Emoción del Espíritu y el Color, Museo Oscar Niemeyer



Ave nocturna, 1950



“La Gran Dama del Arte Abstracto en México”, así es reconocida la pintora Cordelia Urueta (1908 – 1995) por artistas e intelectuales en el medio mexicano. A pesar de poseer un carácter introspectivo en la producción de su obra, convivió con personajes históricos del arte latino, como Frida Kahlo, Diego Rivera, Rufino Tamayo, Carlos Mérida y Gustavo Montoya, con quien se casó. Cordelia trabajó a partir de diversas motivaciones y nunca perdió el interés por la figura humana. Produció retratos, autoretratos y gente de pueblo, hasta buscar lo esencial, con la eliminación de los detalles y de lo superfluo. Sin adherirse, especialmente, a ningún movimiento artístico, la pintora pasó a interesarse más por el ambiente, por la vibración del color, por el equilibrio y la forma. Sus obras se tornaron más cargadas de color y los trazos ganaron más movimientos. Cordelia alcanzó la madurez en su producción y tuvo en lo abstracto la expresión de su alma.




Pintora de luna, 1952




Sin título, 1952



Cordelia Urueta fue una mujer excepcional de gran talento y aguda inteligencia; sus intensos ojos azules miraban al mundo y a los humanos desde su muy particular y subjetiva observación de formas, colores vibrantes, y fuegos intensos.

Nació al inicio del siglo XX, hija de Jesús Urueta Siqueiros, escritor, político y orador y, de Tarsilia Sierra González, también escritora. Su tío abuelo, Justo Sierra, se convirtió en su tutor. Desde pequeña vivió rodeada de un ambiente intelectual y artístico. En su hogar se ejercía la libertad de pensamiento, el amor a la patria, a la justicia social, a la independencia de espíritu, y un gran humanismo, aquello marcó para siempre su producción artística.

La gran artista demostró desde pequeña una gran fuerza de carácter y de independencia; inició su formación en clases particulares de pintura y más tarde en “La Escuela al Aire Libre” que fundó Alfredo Ramos Martínez.

Fue siempre apoyada por el Dr. Atl para pintar, y de ella opinaba:

Cordelia es una espiritualista, que posee cualidades indispensables para producir obras de arte con pasión…. Estamos enfrente de un temperamento de una colorista, que busca envolver dentro del movimiento de masas, la potencia del color”.

Cordelia Urueta vivió una época mundial caracterizada por episodios bélicos, y eso determinó la temática recurrente de muchas de sus obras, tales como “La Amenaza”, “La Acechanza”, “El Miedo”, “Los Testigos”, cuerpos en pedazos o amarrados, y finalmente la muerte:

“Estoy interesada en la denuncia, en la protesta contra la injusticia, contra la opresión, y, especialmente contra el silencio”

Y eso es determinante en un lenguaje pictórico que desintegra y descompone formas, producto de su reflexión entre la realidad y la imagen representada.

En 1950 Cordelia Urueta realizó su primera exposición individual en el “Salón de la Plástica Mexicana”.

Ella siempre estaba rodeada de la compañía y amistad de (además de los artistas mencionados líneas arriba) David Alfaro Siqueiros, Antonio Pelaéz, Alice Rahon, Juan Soriano, Wolfang Paalen, María Izquierdo, Pita e Inés Amor, y muchos otros de los intelectuales, escritores y pintores de su época.



Mujeres, 1947




Ángeles de la noche, 1957




Salamandra, 1992




Retrato de Margarita Urueta, 1948




Autoretrato, 1950




“Busco una emoción que viene de adentro”.



A pesar de su carácter solitario, tenía una belleza singular, era muy vivaz y graciosa, de un sentido del humor que llegaba al humor negro, tornándola una persona muy atractiva.

Cordelia estuvo siempre interesada en lo desconocido y el misterio de la muerte:

“En mis obras, utilizo la ventana como búsqueda o salida, me gustaría entrar y conocer otra dimensión, en la cual está el gran arte del futuro. Existen fenómenos que mantienen al hombre en permanente peligro; estampados en mis telas se encuentra el tema principal y la consternación, constituida por las eventualidades y la agresión que trae consigo la civilización, que deja al hombre con pocas salidas. Él puede huir apenas a través del espíritu. Creo que el artista está siempre en permanente búsqueda, por eso sólo ofrezco indicios”.

La obra de Urueta se encuentra en el “Museo de Arte Moderno del INBA” y la “Galería de Arte Mexicano” en la ciudad de México, así como también en la “Galería Kimberly” y en el “Museo de la Mujer” en Washington.

Participó en más de 25 exposiciones colectivas y 13 individuales. Su obra ha sido expuesta en Brasil, Cuba, Honduras, Guatemala, Francia, Italia, Polonia, Noruega y Japón. En el año 1961 recibió una Mención Honrosa en la VI Bienal de São Paulo.

La crítica de arte, la doctora Teresa Del Conde, declaró que la pintora Cordelia Urueta fue propuesta varias veces para recibir el Premio Nacional de Arte, pero que la artista nunca lo aceptó. Urueta opinaba que la palabra “homenaje” estaba desprestigiada:

Es muy fácil decir que el artista tiene derecho al reconocimiento por parte de la sociedad, lo difícil es saber si realmente es o no un artista. Para alcanzar eso, se tiene que superar muchas etapas, lo más importante en cada una de ellas y al final del trayecto será la calidad pictórica, la obra misma, ese será el único documento que va a decir si es o no un artista”.

La Sala Frida Kahlo del MON albergó dicha muestra que estuvo en exposición del 27 de mayo al 29 de agosto del presente año.

Fuente:
Revista Museo Oscar Niemeyer
Traducción: Manolo Paitán Malpartida.

2 comentarios:

Alma dijo...

Que interesante Entrada... gracias por compartir esta información.

Te sigo :)

manigna dijo...

Hola Alma,

gracias a ti por las palabras y la visita.

Manolo.