sábado, 7 de septiembre de 2013

Perú 1 Uruguay 2 Eliminatorias Brasil 2014



El arte de saber golpear.

No es golpear por golpear, no es porque te odie, no es porque te quiera lesionar, sólo quiero desconcentrarte, en realidad lo que quiero es que tú me golpees, que tú me respondas, ¡reacciona viejo! Te estoy golpeando y ganando en tu casa que está linda y llena, y tú no reaccionas. ¡Qué estás esperando!

Decir que la defensa uruguaya jugaría al límite es una perogrullada. Guerrero, ensangrentado, y teniendo que salir del campo a cada rato a limpiarse la sangre que le brotaba, no reaccionó. Farfán, tras una caricia de Lugano en la nuca, tampoco reaccionó. Y Yotún, que se la pasó reclamando todo el primer tiempo, en una jugada intrascendente y en un amago de bronca se gana la roja directa momentos después del primer gol uruguayo.

Yotún, el mismo que hizo el ridículo hace poco en un Corinthians x Vasco en una jugada bizarra. Pero sinceramente, aún después de esa jugada aquí en Brasil nadie en Perú dudaba de que fuese titular en la selección.

Ballón... Lo último que recuerdo de Ballón es que no jugó nada en River Plate hace pocos años atrás y ahora era el titular de un generoso Markarián.

Del otro lado, Luis Suárez: viene sin ritmo de competición, decían algunos atrevidos periodistas, y se metió en nuestra área entre tres defensores con dos objetivos: o paso y creo peligro, o me cometen penal; pasó lo segundo. Ya en el segundo tiempo se mandó un golazo. Felizmente estaba sin ritmo de competición, sino metía cuatro.

Qué pena por Claudio Pizarro y por Juan Vargas, buenos jugadores que por edad no estarán en el siguiente proceso, sumándose así a Chemo Del Solar, a Percy Olivares, a Roberto Palacios y Nolberto Solano, talentosos y dedicados jugadores que no tuvieron los compañeros adecuados para hacer una eliminatoria digna y clasificar en su momento, así como ellos tampoco jugarán un mundial.

En Perú había -o probablemente esté todavía en algún programa deportivo- un periodista, Phillip Butters. Recuerdo cuando transmitía el mundial del 2002 y le tocaba los partidos de Uruguay, él acostumbraba usar una frase: no ha nacido uruguayo cobarde, decía enfático, y hoy más de 40,000 personas en el Nacional de Lima, y otros millones por tv allá y por otros lares lo hemos comprobado.

La selección uruguaya supo pegar cuando debía, para amedrentar, para desconcentrar. Se aventuraron al ataque hacia el final del primer tiempo, y con éxito. De ahí, los pocos minutos que estuvieron once contra once supieron tirarse al piso, ¿para ganar tiempo? Nada. Para seguir desconcentrando, ahora ya no golpeando, ahora jugando con la desesperación del rival. Rápidamente un jugador peruano pisó el palito y fue expulsado. De ahí en adelante, con un hombre más desarrollaron un fútbol limpio, con buenas jugadas, buenas triangulaciones, porque decir que solamente pegan es una mentira tan grande como el estadio, juegan muy bien, totalmente concentrados y con la garra que les viene en el adn, hasta tuvieron un penal no cobrado a Cavani.

Fueron los justos ganadores.

Al fútbol lo encuentro muy parecido con el ajedrez: sin una estrategia principal, y otras varias para reaccionar ante las posibles propuestas del rival no te acercas al rey.

El sueño acabó, pero lo bueno es que el sufrimiento también. En menos de un año habrá un mundial en éste país, y en esta ciudad que es sede. Mañana -hoy, porque aquí ya es sábado- me abro un vino en familia por la noche, y por el día salgo con mi camiseta de la selección, porque ella no tiene la culpa de la falta de actitud de los que la visten en un campo de juego.





PD: con Uruguay embalado tras ganar a Venezuela y Perú, si le gana a Colombia en Montevideo quienes van a jugar el repechaje serán los ecuatorianos que hoy nuevamente perdieron. Por lo menos veremos grandes partidos estas últimas tres fechas.

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