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lunes, 30 de diciembre de 2013

Último libro y vino del año : La flor púrpura, Chimamanda Ngozi Adichie / Numanthia 2007




Título original : Purple Hibiscus

Año de publicación : 2003

Título en portugués : Hibisco Roxo

Año de la presente edición : 2011

Traducción : Julia Romeu


Este mes de diciembre el viaje no fue solamente a través de un libro. Tras unas extensas vacaciones por Perú de casi un mes retornamos a casa en Brasil para descansar, aunque haya mucha hierba mala por cortar, ropa por lavar y casa por limpiar, así que sólo ayer encendimos el computador y comenzamos a visualizar las imágenes que capturamos por allá, abrazando muchos amigos y muchos a los que lamentablemente ni siquiera pudimos llamarlos. 

El siguiente es mi último libro del año y también nuestro último vino (en teoría).

Algo extraño sucede aquí en Brasil (o al menos en Curitiba) con los libros de la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie (Enugu, 1977) y es que nunca los vi en una librería de viejo, y desde hace ya algún tiempo ni en librerías normales. Mientras que en las “de viejo” al parecer nunca llegaron, en “las normales” aparecen –hasta el momento son dos obras traducidas- como “agotados”, y para poder hacerme de este ejemplar tuve que encomendarlo a la editora y esperar una semana para que lo envíen; bacán que una obra no acumule polvo en un estante.

En esta, su primera novela nos introduce en la ambigua y conturbada Nigeria, donde alternan las tradiciones heredadas a través de generaciones de todo un pueblo con la nueva religión impuesta por los misionarios extranjeros: el catolicismo, religión que va ganando espacio en el pensamiento de muchos nigerianos, lo que no sería un problema sino tuviese la misma postura que tuvo en varios lugares del mundo al que fue llevado a través del tiempo: menospreciar las costumbres y cultos nativos, convertir a la populación, y haciendo ver a los no convertidos como paganos; los propios nigerianos que cultivan sus costumbres se sienten extranjeros en su propia tierra ante esa nueva ideología que les quieren imponer.

Al mismo tiempo el país vive revueltas políticas donde los golpes de estado son el cotidiano, y con ello la opresión, un lugar donde los derechos humanos son violados de manera sistemática –si no fuese por los nombres africanos de los personajes diría que está ambientada en el Perú de la década los 90’s-, la libertad de expresión es brutalmente coaccionada, la corrupción campea, y donde los gobernantes de turno sólo se preocupan en su propio peculio.

Es en este ambiente hostil en donde nos ubica la autora. Todos sus personajes son bien trazados y es a través de los ojos de Kambili, nuestra narradora, que vamos conociendo la dura realidad que ella a su vez irá descubriendo. Aquello de que el dinero no te da la felicidad aquí se ve graficado de la mejor manera: tanto Kambili como su hermano Jaja nacieron en cuna de oro, cuentan con todos los bienes y servicios que muchos de sus compatriotas sueñan y/o sólo conocen por medio de las novelas mexicanas que ven en tv. Su padre, Eugene es director y propietario de “Standard”, diario rebelde que se juega el pellejo por publicar la verdad. Él es bien sucedido, millonario tal vez. Es católico convicto y lleva esa nueva religión al pie de la regla imponiéndola a su familia de una manera tal que hasta opta por generar sufrimiento y dolor físico para purificar el alma y el cuerpo de sus vástagos creyendo evitar así en el futuro el paso por el purgatorio. Eugene es altruista con muchos de sus compatriotas, pero a la vez e irónicamente confunde tortura con severidad con las personas que más ama; él me resulta el personaje mejor trabajado. Ya la tía Ifeoma quien vive con su prole al borde de la miseria en otra ciudad es más tradicionalista, respeta a su hermano pero no comulga con esas nuevas creencias. Papa-Nnukwu, el abuelo, bonachón, sabio, es desdeñado por su hijo Eugene quien llega a prohibir a sus hijos ver y/o acercarse a su abuelo a no ser por escasos minutos. Amaka, una de las hijas de Ifeoma, prima de Kambili, curtida por la dura vida tiene una visión más centrada y objetiva de lo que sucede a su alrededor. El joven padre Amadi, trata de conciliar el catolicismo con las tradiciones del lugar, motivo por el cual no es bien visto por Eugene; encenderá la llama del amor en Kambili.

Todos ellos están envueltos en un aura oscura, algunos por la miseria en la que viven: la tía Ifeoma y su familia a pesar de la pobreza que los rodea no le dan cabida al lamento y no descansan en trabajar por sus objetivos de mejorar su calidad de vida, tal vez migrar a donde su esfuerzo sea realmente valorado; a pesar de la pobreza en este hogar la felicidad no está ausente. Otros por la pobreza espiritual: Eugene al imponer el catolicismo en su hogar acaba por alejar e instalar la duda en su familia, quizá por obligarlos a obedecer, a seguir aquella costumbre foránea que en el fondo no entienden ni necesiten; aunque cuentan con comodidades materiales no son realmente felices; Eugene es un personaje contradictorio, no exento de complejos de culpa, aunque lucha por comunicar la verdad en su diario es un dictador en su hogar.




La obra es presentada con una escrita simple, lo que no es un desmérito pues conocemos los hechos a través del prisma de una adolescente dubitativa que empieza a conocer el mundo a través de las visitas a su familia de condición humilde, y comparándola inevitablemente con la suya. Aunque Kambili es tímida y sumisa llega a ser irónica y sarcástica en sus pensamientos y cavilaciones pero no se atreve a demostrar su verdadero parecer, pero tanto ella como su hermano Jaja de a pocos irán emancipándose de la penumbra en la que se ven sumergidos.

La presente obra se alzó con el Commonwealth Writers' Prize for Best First Book del 2005 y ya era un indicio para estar atentos a lo que esta joven escritora nigeriana nos ofrece, una visión muy realista donde lo que más atrae son los conflictos familiares, aquel choque cultural tan común cuando se impone algo como la religión ofreciéndola como verdad absoluta, y sobre todo gente que a pesar de los problemas que puedan tener no pierden ni por un instante aquella ambición básica para mejorar su calidad de vida.

La flor púrpura (Hibisco roxo, aquí en Brasil) es una gran ventana a la Nigeria contemporánea, donde lo que más sorprende no son las diferencias sino las similitudes entre la realidad nigeriana con –me atrevería a decir- la latinoamericana. El sólo hecho de poder conocer un poquito más de lo mucho que hay por descubrir de la literatura africana ya es de por sí gratificante, más aún tras conocer a esta escritora de quien ya espero otra obra suya con auténtico interés.







Bodega Numanthia

Numanthia 2007

100% Tinta de Toro

14,5% Grad. Alc.

Valdefinjas, D.O. Toro, España.


Hemos resistido abrir este ejemplar de la D.O. Toro lo más que pudimos, y aún así no fue mucho. Estuvo algo más de un año con nosotros y cada semana le íbamos dando la vuelta a la botella en el rincón donde descansaba, pero como ya mencioné en otras oportunidades, la espera no es una de nuestras virtudes.

Sabíamos que tenía que ser decantado, lo que no sabíamos era por cuánto tiempo, así que buscando info’ en la nube me deparo con el excelente y detallado post en el blog vinhobao donde Flávio recomienda ser pacientes con este tinto y dedicarle una extensa decantación, inclusive de un día entero. ¡Decantado por un día! Desde mi ignorancia me atrevo a pensar que es mucho, quizá demasiado. Luego repaso la experiencia que él tiene en estos menesteres tras los caldos trasegados en su espacio y la duda queda disuelta, y como nos preparábamos a asar una pierna de cordero –siguiendo los consejos de mi concuñado experto en estas lides: previamente marinada y metida en una bolsa gruesa (de vinoteca) por un par de días en la parte de debajo de la refri’- demoraríamos algo más de lo normal en preparar nuestra última cena; así comenzaba nuestro domingo, decantando este tinto desde las 3pm para empezar a beberlo por la noche.

Es de un granate extremamente oscuro con bordes violetas, su densidad permite que caiga con lentitud por las paredes de las copas, forma lágrimas grandes e intensas.

En las dos primeras copas, con cinco horas y media de decantación nos ofrecía notas afrutadas: frutas negras, moras, ciruelas negras, un suave aroma a roble y toques de vainilla.

Ya hoy, con veinte horas y media de decantación emanaba notas como de tofee, Cris le encuentra una clara sensación a café.

En boca, obviamente primero lo probamos directo de la botella y iagghhh…, tras este sorbo cualquiera podría dudar sobre su guarda y/o elevado costo; de hecho necesita decantación.

Tras ésta, no es tan denso como lo es a la vista, pero sí es untuoso, muy elegante y a la vez potente, no es alcohólico, es muy afrutado. De final largo, Cris percibe en el retrogusto sensaciones a cuero, yo a café.






Adquirido en la sucursal de Total Wine de Chesapeake, VA por US$ 55 (unos RS112) precio alto pero que los vale aún más considerando que por estos lares de venderse saldría al triple de ese monto. 

Sorprende cómo mantiene esa persistencia con tantas horas de decantación. Es muy vivo, potente, de una personalidad fuerte y decidida. Armonizó muy bien con nuestra pierna de cordero, papas horneadas y ensalada. Aunque en la práctica muy probablemente beberemos algún espumoso en el réveillon (como suele llamarse por aquí la cena y fiesta de año nuevo) con éste ciertamente cerramos el año degustando un vino de aquellos, un tinto absolutamente memorable. 

viernes, 29 de noviembre de 2013

Intipalka Extra Brut



Bodega Santiago Queirolo

Intipalka Extra Brut

100% Chardonnay

13,5% Grad. Alc.

Viñas Queirolo, San José de los Molinos, Valle de Ica, Perú.
 



Las dudas por viajar con espumosos en las maletas se disiparon cuando Cris se arriesgó a llevar un par de ejemplares brasileños a Lima para luego traer éste extra brut de la marca Intipalka. Hay que tener un cuidado redoblado a la hora de embalarlos pues aunque viajen con el WineSkin -muy prácticos para estas jornadas- la duda era si por la particularidad de estos vinos y la presión pudieran abrirse en pleno vuelo, pero no, ni de ida con los brasileños ni de vuelta con éste peruano.

Si un tinto peruano resulta novedoso e intrigante un espumante lo es aún más.

A la vista, es de un amarillo claro, de burbujas medianas e intensas.

En nariz, piña. Hay un toque dulce en el fondo.

En boca, se refrenda aquella sensación de piña, y esa sensación dulce es como de miel con un punto amargo hacia el final. Se percibe algo alcohólico, nada que incomode. No es tan cremoso.


Esa sensación dulzona que antecede al extraño amargor es parecida al ofrecido por un tipo de miel que aún tenemos en casa –ya está acabando-, no nos incomoda, por el contrario, nos agrada, nos resulta diferente. Aunque lo alcohólico realmente no incomoda Cris a la segunda copa ya estaba con sueñito. Es un espumante poco equilibrado pero que cumple su objetivo de refrescar en una tarde/noche calurosa. Tiene una buena rpc: S/. 39,90 (unos US$ 14, o sea RS 30) en Vivanda de Benavides, Miraflores.

Es una buena opción para las fiestas navideñas que se aproximan.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Mas La Plana 2009



Bodegas Torres

Mas La Plana 2009

100% Cabernet Sauvignon

14,5% Grad. Alc.

D.O. Penedès, España.



Siguiendo con la secuencia de vinos españoles adquiridos en Lima este Mas La Plana de Bodegas Torres cautiva desde el primer sorbo. Lo elegimos para armonizar nuestros clásicos pimientos rellenos y realzó -y de qué manera- el sabor de nuestra comida.

A la vista, es de un negro profundo con bordes violetas, tiene mediana corpulencia, forma lágrimas grandes e intensas.

En nariz, frutos negros, hay un toque dulzón y una leve sensación a madera. Es algo cerrado de inicio, pero gana intensidad con tiempo en copa.

En boca, tiene una marcada y rica acidez, de mediana corpulencia a más, la sensación a madera es equilibrada junto con la afrutada, de una suave sensación tánica luego de una media hora en copa. De final largo con retrogusto afrutado en las primeras copas, a café en la tercera; aunque camaleónico siempre fue placentero. 


Por ésta botella se pagó S/ 150 (soles), unos US$ 54 (o sea, RS 110. Una excelente compra puesto que cruzando los andes, por aquí, es ofrecido entre RS 290 y RS 320: ¡joder!, como diría aquel compatriota mío que alguna vez conocimos en el Shooters de Nagoya –¡gran bar!-, quien estuvo de paseo por España por dos semanas y adquirió -al parecer, para siempre- el acento español) en Aldeasa (World Duty Free Group España Sucursal Perú), o sea cuesta el doble de precio de su compatriota bebido la semana pasada, pero aún así la experiencia lo vale. Es un vino con mucha calle, muy complejo, muy bien estructurado, combina intensidad y frescor, que inclusive bebiéndolo ahora 
ofrece una gran experiencia; derrocha elegancia, pero este vinazo debe tener mucho más por ofrecer si la espera es una virtud que se cultiva.


Regreso a las líneas iniciales, a aquel primer sorbo de Cris, la expresión en su rostro segundos antes de decir maravilhoso!; es el sincero resumen de lo que estaba por venir.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Intipalka Reserva Cabernet Sauvignon - Syrah 2011



Bodega Santiago Queirolo

Intipalka Reserva 2011

Cabernet Sauvignon 50% - Syrah 50%

14,5% Grad. Alc.

Viñas Queirolo, San José de los Molinos, Valle de Ica, Perú.
 



Un detalle curioso sobre esta marca es que parece estar posicionada fuertemente en la mente de Cris al punto de llamar “Intipalka” cuando quiere decir “vino peruano”, algo parecido a decir Colgate cuando se quiere referir a dentífrico. O al menos lo estaba hasta antes de probar el Don Manuel de Tacama bebido el fin de semana pasado.

Los viñedos del Valle de Ica tienen una extensión de 300 hectáreas, a 500 m.s.n.m. a más de 60 km de la costa en el desierto del sur peruano que se benefician de la brisa marítima proveniente del Océano Pacífico. Con inviernos fríos las heladas no se dan en este territorio. Ya los veranos son calurosos aunque como en cualquier desierto de noche la temperatura baje considerablemente llegando a tener incluso una diferencia de 20 grados entre el día y la noche.

Decidimos hacernos de una pizza cuatro quesos para armonizar este tinto peruano, y así nos fue:

De un granate que coquetea con el negro con bordes violáceos, brillosos, no es translúcido, denota entre leve y mediana corpulencia.

Aroma a frutos rojos: fresas, guindas; y negros: ciruelas negras. Cris percibe aroma de pimiento.

En boca, de inicio la primera sensación en la primera copa es algo cálido, también algo dulce aunque no empalagoso. Para Cris la sensación a madera es leve, para mí algo más que leve. La afrutada resalta más: ciruelas negras. Aquí también se refrenda esa sensación a pimiento, muy agradable. De final mediano con retrogusto a tabaco.

El disfrute fue mayor con la comida ya en la mesa. Cris lo encuentra un vino redondo. Para mí la sensación a madera es algo más que leve y aunque no sea un tablazo no lo encuentro del todo redondo, pero no está nada mal considerando su precio: S/. 45 (unos US$ 16, o sea RS 33) en Vivanda de Benavides, Miraflores; consideramos que tiene una buena rpc. 


domingo, 17 de noviembre de 2013

Don Manuel Tannat 2010



Viñas Tacama

Don Manuel Tannat 2010

14% Grad. Alc.

La Tinguiña, Ica, Perú.



La última vez que bebimos un tinto de la Viña Tacama no habíamos tenido una buena experiencia –sobre todo Cris-, quizá por el corte con la cepa petit verdot que es algo difícil de aceptar y acostumbrarse. Hoy tenemos este varietal de tannat: ¡un tannat peruano! Lo primero que pensamos al leer tannat en la etiqueta es en Uruguay, en sus potentes, sabrosos y elegantes caldos. En Brasil aunque varias bodegas se animan trabajar un varietal de esta variedad hay uno en particular que nos llama la atención, uno de la bodega Lidio Carraro que lo estamos cortejando, pero como siempre por aquí el precio desanima.

Este Don Manuel es el top de la bodega, se ve reflejado en el precio, algo más que el doble de aquel Intipalka bebido hace un par de semanas: S/. 86, unos US$ 31, o sea RS 63, considerado caro en Perú, aunque se gaste lo mismo o más por vinos extranjeros con una imagen ya hecha.

Aunque la producción de vino en el Perú venga desde la época de la conquista y colonización con la llegada de los españoles la producción vitivinícola fue interrumpida y no se mantuvo ni desarrolló a través del tiempo -entre otros motivos- por la reforma agraria impuesta por el gobierno peruano en la década del ’70 donde se concedió los terrenos a los campesinos, siendo un retroceso irremediable, pero desde hace algunos años se está invirtiendo en tecnología, consultorías extranjeras, importación y sembrío de parras de diversas cepas -iniciando prácticamente de cero-, y los resultados no se darán de un día para otro. Una frase atribuída al Barón Philippe de Rothschild versa: "Hacer vino es relativamente fácil. Difíciles son los primeros 200 años." Por lo pronto este tannat peruano de Tacama fue disfrutado de una manera que sinceramente no esperábamos.



A la vista, de un profundo color negro con bordes violáceos con mucho brillo, no es nada translúcido, de corpulencia mediana a más, forma lágrimas intensas.

Ojo: en la etiqueta posterior recomiendan decantarlo por lo menos una hora antes de ser servido (*). Así, una parte del caldo se decantó 40 minutos hasta la primera copa que sería de Cris pues ella al probar ambas –sin decantar y decantado- prefirió el vino decantado. Yo de lejos preferí directo de la botella y verlo evolucionar en copa. Ante esto:

En nariz:

Primera copa –de ambos- : es muy afrutado, una explosión de frutas: ciruelas negras, higos, también guinda. Cris le encuentra más a cerezas.

En la segunda copa (Cris, 40 min después de la primera) hay toques de vainilla, la sensación afrutada es más leve.

En la segunda copa (Manolo, 30 minutos después de la primera), aunque la fruta sea aún el destaque hay sensación a madera algo más que leve pero ningún tablazo, nada que incomode, es elegante.

En la tercera copa (Cris, casi 1 hora y 50 minutos después de la segunda copa), la sensación afrutada se mantiene leve, nadie le quita que son a cerezas.

En la tercera copa (Manolo, 2 horas después de la segunda copa), la sensación afrutada disminuyó pero no desaparece, la sensación a madera se mantiene igual que en la segunda copa, hay también trazos de vainilla.

En la cuarta copa (Cris, 3 horas y media después) hay toques florales, como a violetas.

En la cuarta copa (Manolo, 4 horas después) Las mismas sensaciones de la tercera copa pero algo más leve.


En boca, Cris refrenda su percepción de cerezas, yo más a ciruelas y algo como a guinda. Es algo cálido, pero no llega a incomodar. De buena sensación tánica, es elegante, de mediana corpulencia. Yo le encuentro una leve sensación a madera, Cris no, en ningún momento. De final mediano, en el retrogusto yo siento algo como a clavo de olor, Cris a canela.


Habíamos ya pensado en preparar unos espetinhos de carne, y pan al ajo. Creemos que puede acompañarse con tabla de quesos y/o embutidos tranquilamente pues no cuenta con la potencia de un tannat uruguayo, no te pide comida, pero se disfruta mejor con ésta.

(*) Agradezco que indiquen si consideran que es mejor o no decantarlo, como es el caso en este tinto, aunque al final la decisión de hacerlo o no sea nuestra.

Respecto a la etiqueta: trae un lindo grabado como hecho a carboncillo. Ya la medalla o escudo de metal que trae colado al vidrio es bien simplón.

Es interesante y aunque podemos estar equivocados, los vinos peruanos –hasta ahora- tienen ese toquecito dulzón en nariz, y dulzón y cálido en boca, un toque como de guinda.

Es elegante, equilibrado, no es potente, tiene una personalidad diferente, algo más suave de la idea que tengo de un tannat por eso lo preferí en todo momento sin decantar. Ya Cris prefirió todo lo contrario, encontrándolo más fuerte directo de la botella y más redondo y sabroso decantado.

Quizá en lo único en que coincidimos es que fue una muy buena experiencia, de una buena rpc aún en Perú, ni qué decir para otros países. Éste es uno de esos ejemplares cuyo esfuerzo merece ser conocido y divulgado. Ideal para obsequiar a algún consumidor extranjero de vino que ciertamente encontrará exótico un vino peruano.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Barón de Ley Gran Reserva 2005



Bodegas Barón de Ley

Barón de Ley Gran Reserva 2005

90% Tempranillo – 10% otras

13,5% Grad. Alc.

Mendavia, D.O.C. Rioja, España.



Siguiendo un orden ascendente en precios, éste Barón de Ley Gran Reserva costó el doble del precio que aquel compatriota suyo Viña Albali Gran Reserva: por éste ejemplar se pagó S/ 75 (soles), unos US$ 27, o sea RS 56 en Aldeasa (World Duty Free Group España Sucursal Perú), y aún así consideramos que tiene una buena rpc pues éste caldo lo estamos disfrutando más que aquel mencionado líneas arriba.

A la vista, es corpulento, negro hacia el centro con bordes violáceos, forma lágrimas intensas y persistentes.

En nariz, Cris al toque dice: que cheiro gostoso a carvalho! Y sí, en la primera copa la primera sensación es a un roble suave pero persistente, duradero. Luego aparecen los frutos rojos que a medida que transcurre el tiempo se va intensificando: frambuesas, fresas. En la segunda copa y restantes la primera sensación es la afrutada, luego aquella rica sensación a roble. En la cuarta copa hay un toque leve a vainilla.

En boca, aunque de buena y marcada acidez es muy sedoso y equilibrado, la fruta y la suave madera se amalgaman perfectamente. No llega a ser untuoso pero tiene una corpulencia mayor que la media. De final mediano con retrogusto a clavo de olor.

Es un tinto aterciopelado, muy agradable en boca ofreciendo un disfrute tal que ya imaginamos el por qué se ofrecen –y venden- más tintos de Rioja por estos lares que de otras regiones.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Encontro de Vinhos Curitiba 2013






Llegamos cerca de las 15:00 horas y ya había gente en el evento. En la entrada, mientras nos registrábamos, conocimos a los amables organizadores Daniel Perches y Beto Duarte, nos inscribimos en las respectivas listas para participar de las tres exposiciones que se llevarían a cabo en el transcurrir de la tarde, cogimos nuestras copas, e ingresamos.


Ya de entrada, hacia la derecha nos esperaban –entre varios otros- un Gran Reserva 2009 de la Bodega Séptima, un Penfolds Koonunga Hill Shiraz-Cabernet, y un espumante rosado Codorniu Pinot Noir; y esto recién era el inicio. 

La gentil mujer de la importadora Interfoods nos ofreció: ¿quieren una ronda completa para conocer nuestros vinos?, o algo así. Tentadora oferta, pero -considerando que eran más de 15 solamente en ese stand- si probábamos “todos” los vinos de “cada” stand no llegaríamos ni a la mitad del salón y ya estaríamos K.O. Así que a centrarse en los que creíamos que eran los más caros, los que probablemente nunca compraríamos -por lo menos aquí en Brasil, por los absurdos precios que alcanzan ciertas etiquetas-, y/o los más exóticos, llegados de lejanas tierras. Bueno, al menos eso fue al inicio. Así, cada vino que veíamos en un decantador nos acercábamos e ipso facto estirábamos los brazos irguiendo nuestras copas. También preguntábamos: qual é o vino top dessa vinícola?






Pero esa estrategia duró poco. Llegamos al stand de Alto Las Hormigas y Cris se animó a probar aquel malbec que hace mucho no probamos y yo a conocer el Bonarda de Colonia Las Liebres: no serán tops pero qué sabrosos que estaban y justamente ese es un gran punto que tienen a favor: no se tiene que pagar mucho para disfrutar un buen vino. Tienen una gran rpc inclusive por estos lares de impuestos elevados. 





Ahí cerquita divisamos los caldos de Rutini: degustamos el Apartado 2006 –untuoso, derrocha elegancia-, y tras un refill yo me animé al chardonnay que cuenta con un rico punto como a piña y de fondo tiene una rica y suave sensación a madera, a vainilla. Los Rutini así como los Riglos –éste último no había puesto que la importadora Decanter no participó- son marcas muy conocidas para nosotros pero que todavía no hemos bebido en casa. 




Ahí al lado estaba el espacio de la Bodega Decero, vinos totalmente desconocidos para nosotros, y nos enteramos que están a la venta aquí en la ciudad. Un varietal de Petit Verdot nos hacía un guiño. Teníamos buenos recuerdos de otro varietal de la misma cepa pero de la marca Monte Cinco, así que animados por ese buen recuerdo ése fue el primero a ser probado: ¡qué rico vino! De una acidez marcada y muy elegante, muy bien estructurado. También repetimos la dosis. Los vinos de esta casa los buscaremos por aquí. 








Vamos a salir un poco del lado argentino, me dice Cris, y caímos ahora en el stand de una importadora, Inovini, pero lo primero que atrae nuestra mirada allí es un Achaval Ferrer Malbec: al toque pregunto: tem um Achaval Quimera? No había, chesu… Ahí una etiqueta llamó nuestra atención: un Hermon Red Wine 2012. Un tinto israelí. También al toque estiramos los brazos. ¡A Cris le encantó! Lo encontró muy aromático, y en boca destaca la vainilla y clavo de olor, la elegancia no es su virtud, es medio rebelde, tiene una personalidad diferente. Como siempre el problema de los caldos del otro lado del charco son los precios altos. 




¡Las cuatro y quince! Dejamos nuestras copas y subimos a un espacio reservado para las exposiciones. La primera era sobre Argentina, sobre la diversidad de cepas con que cuenta el vecino país sureño. En palabras de André “Deco” Rossi, representante de Wines of Argentina en Brasil, Argentina não é só malbec, tem ótimos vinhos feitos com a uva torrontés, bonarda, petit verdot, syrah. O consumidor brasileiro ainda não descobriu o torrontés, vinhos que tem muito a ver com nosso país que é de clima tropical.



Fue la exposición con mayor número de participantes. Se degustaron cinco vinos en el siguiente orden: 


- Los Haroldos Chardonnay 2012 (en el mercado brasileño cuesta entre RS 20 y RS 26 / US$ 8 y US$ 11)

- Rutini Sauvignon Blanc 2012 (RS 74 / US$ 36) 

- Colonia Las Liebres Bonarda 2011 (RS 42,70 / US$ 20) 

- Finca Flichman Caballero de la Cepa Cabernet Sauvignon 2012 (RS 47 / US$ 22,50)

- La Celia Hermitage Malbec 2010 (RS 145,90 / US$ 72)


El primero es muy fresco y tiene una gran rpc inclusive aquí en Brasil. É para ser bebido ao lado da piscina.., dijeron por ahí. Nos miramos con Cris: 
intentaremos la experiencia, ojalá no más que nuestra hijita nos preste su piscina inflable de pelotitas de colores que es la única que tenemos. 




El tercero ya había probado momentos antes así que pasé. El cuarto no estaba mal pero quizá aún esté muy joven. Para el precio al que es expendido por aquí se le considera accesible (padrones brasileños). 





El que acaparó toda nuestra atención fue el último: el orgasmo está desde la nariz. Ya en boca la experiencia es aún mayor: denso, untuoso, potente y elegante a la vez. Un vino para buscarlo y adquirirlo cuando se cruce la frontera. ¡Vinazo! 



El mapa con las regiones detalladas que llegó en el folder nos ayudan a conocer más de la Argentina. Por ejemplo: totalmente desconocidas nos eran Catamarca en el norte, La Rioja en Cuyo, La Pampa en Patagonia. Y no es que seamos expertos sobre Mendoza, San Juan, Neuquén, entre otras, para nada, pero las primeras no nos vienen a la mente por lo menos durante la exposición. La exposición fue muy rica en información y con slides y separatas detalladas cedidas gentilmente. 



Una hora después la segunda exposición estuvo a cargo de la nueva importadora Eslavino, que como lo indica desde el nombre es la encargada de traer y ofrecer vinos eslovenos al mercado brasileño. En el siguiente orden se degustaron tres de los cinco vinos de su portafolio: 

- Edi Simčič Triton Lex 2007 (en el mercado brasileño cuesta RS 160 / US$ 78) 

- Verus Furmint (Šipon) 2011 (RS 100 / US$ 48) 

- Movia Modri Pinot 2005 (RS 160 / US$ 78) 


El primero, Edi Simčič Triton Lex 2007, es un blanco que hasta ahora lo tenemos en el paladar. Como el perro de Pavlov salibamos al ver la fotografía en el tríptico cedido. ¡Qué vinazo! Es de una densidad mayor a la de un vino blanco corpulento. No es para beberlo, es casi para masticarlo, para “comerlo” con cucharita. De un fuerte color amarillo, de un brillo diferente que coquetea por momentos con el color miel volviéndose algo turbio –ojo, es del 2007, y según los expositores es un vino de guarda-, en otros de un brillo que deslumbra y atrae, como salido de algún diseño femenino de Ana Locking. Es un blanco trabajado con las uvas: chardonnay, sauvignon blanc y rebula. ¿Rebula? Primera vez que escuchábamos aquel nombre. Es una cepa autóctona eslovena que aporta las notas minerales y el frescor en este corte del cual no tenemos los porcentajes, ni preguntamos, estábamos en trance deleitándonos con este vino. Es de una acidez marcada pero diferente, como más presente pero sin desequilibrar. También tiene toques de miel en boca, pero sin llegar a considerarse un vino dulce. Llega a ser crocante. 



El segundo vino fue el Verus Furmint (Šipon) 2011 y aquí, para nosotros hubo un error pues al dejarlo como segundo vino a ser degustado le quedó la varilla tan alta que ni la riquísima Isinbayeba la alcanzaba. Éste Verus es más fresco, más claro, con menos cuerpo, más suave, de rico sabor en boca, muy equilibrado pero dejando sentir el roble y, sin ser un mal vino quedó chiquito, fue totalmente eclipsado por el primero, claro, para nosotros. Creo que si la degustación hubiese empezado por éste Verus hubiera sido mejor apreciado. 

El tercero y último fue el Movia Modri Pinot 2005 que no probé, pues ya iba por la segunda copa del primero. Debí hacerlo pues éste tinto varietal de pinot noir fue uno de los primeros en acabarse. Cris sí aprovechó y no lo dejó pasar, lo encontró con un carácter muy diferente, con el roble omnisciente, envolvente, muy afrutado, pero que pide comida. Si fuese una persona sería un tío algo chúcaro por momentos y bonachón en otros; un estilo diferente. Es un vino que pasa cuatro años en barricas de roble francés tras una vinificación biodinámica: uvas cogidas de manera tardía para obtener una mayor concentración, tienen un límite máximo de tiempo (dos horas) para ser transportado a donde se realizará la fermentación con levaduras naturales obtenidas de la misma viña. No es filtrado ni tiene adición de conservante alguno. Según Cris es otra joyita. 

El problema –como siempre- son los altos precios. Por el evento el primero y el último estaban con un descuento de RS 50, o sea a RS 110 (US$ 52), igual sigue siendo caro, pero qué vinos diferentes y agradables son. Toda una experiencia. 





La tercera y última exposición también corrió a cargo de André “Deco” Rossi, y ahora se centró todavía más en los terruños y las diversas regiones argentinas. Esta exposición fue la que menos gente tuvo. Quizá por la alegría que ya afloraba en la mayoría en el salón principal, prefiriendo quedarse a beber abajo que subir a escuchar a alguien hablar sobre vinos, ellos se lo perdieron pues notoriamente Deco domina el tema. Pero como dicen, de lo bueno poco, y no por nosotros, meros aprendices, sino que en esta exposición estaba el Cónsul Argentino y su esposa –que después supimos es de nacionalidad uruguaya-, Pedro Rearte de la Fundación ProMendoza, Flavio Faria autor de los libros “Guía de Vinícolas, Chile”, un ranking con más de 60 vinícolas para visitar, y “Guía de Vinícolas, Argentina” obra que trae más de 65 bodegas para visitar –por cierto, por aquí hay mucho público brasileño que aprovecha el viaje entre otros motivos para hacer “enoturismo”, y Argentina y Chile son los destinos con myor demanda, Uruguay algo menos pero también es mencionado-, o sea solamente fieras entre el público, y también nosotros, y al final de ésta última exposición nos quedamos conversando con ellos a la salida de la salita, en uno de los corredores, y conversar es un decir, pues escucharlos fue un deleite, todos muy amables y con mucha información para aprovechar y aprender. La conversa que duró entre 30 y 40 minutos fue toda en castellano, y un salud por el castellano que a esas alturas para decir salud nos sobraban los motivos, como bien canta Sabina. 


Se probaron cinco vinos en el siguiente orden: 

- Kaiken Terroir Series Torrontés 2012 (RS 61,60 / US$ 29)

- Salentein Reserve Pinot Noir 2011 (RS 78 / US$ 37)

- La Celia Elite Malbec 2011 (RS84,90 / US$ 41)

- Melipal Malbec 2010 (RS 59,90 / US$ 28)

- Decero Mini Ediciones Petit Verdot Remolinos Vineyard 2009 (RS 179 / US$ 87)

El primero, leve, muy fresco algo herbal. El segundo, es translúcido, la vainilla es muy notoria en nariz, en boca ciruelas negras, de una corpulencia entre leve y mediana. El tercero, más elegante, con una rica y marcada acidez, la sensación a madera es leve. El cuarto, de una corpulencia entre leve y mediana, tiene una sensación a pimiento. El quinto es la vedette: es muy aromático, frutas negras de mermelada pero no sabríamos decir cuál, de una corpulencia mediana, es muy afrutado, de marcada y rica acidez, derrocha elegancia. Para quien crea que un varietal de petit verdot debe ser difícil de beber tiene que probar éste ejemplar: delicia!, como dice Cris. 




Ya bajando todavía hubo oportunidad de probar los tintos chilenos Ventisquero Queulat Gran Reserva Carménère 2010 –con notas a tabaco y roble-, Ramirana Gran Reserva Syrah-Carménère 2010 –vaya ensamble de cepas, algo fuerte, Cris comentaba que sería más interesante probarlo con comida; tiene una buena rpc-, y los argentinos Ben Marco 2010 –con notas a tabaco en nariz, sedoso, elegante en boca-, y Crios 2011 –los Crios son un clásico por aquí, muy equilibrado, otro ejemplo de gran rpc- ambos malbec.




Cuarenta minutos después pasamos por el stand de Miolo pues divisé el Bueno Bellavista Estate 2009 Paralelo 31, el cual continúa tan sabroso como aquel 2008 que llevamos a casa el año pasado. De ahí pasamos por otro stand donde había un Don Nicanor Barrel Select Malbec 2010 de Nieto Senetiner –muy afrutado en nariz y en boca, aterciopelado, muy sedoso- y un vino portugués, Aprendiz –equilibrado, pero lo bebimos después del malbec anterior y quedó eclipsado, debimos haberlo degustado primero. Por haberlo probado creo que le daríamos una oportunidad en casa por su precio “relativamente accesible” (padrones brasileños), puesto que para arriesgarse con vinos europeos en Brasil hay que gastar más y ahí ya pierde la gracia-. 








¡Gracias Daniel! ¡Gracias Beto! Recién pasaron dos días y ya esperamos que Curitiba esté considerada nuevamente para la ruta del 2014.