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jueves, 5 de marzo de 2015

Cambios, Mo Yan





Título original : Bian

Año de publicación : 2010

Título en portugués : Mudança

Año de la presente edición : 2013

Editora : Cosac Naify

Traducción del chino mandarín : Amilton Reis



La mejor manera de encarar recuerdos que por muchos pasajes son tristes es a través del prisma del humor. Es así que una de las últimas sorpresas en los Premios Nobel, el escritor chino Mo Yan hace gala de éste recurso y nos invita a ingresar a su pasado en ésta obra de encomienda.

Nunca había leído algo de Mo Yan, y sus otras obras me intimidan por la cantidad de páginas con que cuentan la mayoría, sino todas, y al regresar de Lima me deparo con ésta nueva edición, primera obra del Nobel chino editada en Brasil.

Ya en la breve introducción el autor nos cuenta cómo es que se embarca en esta empresa. Aquel breve texto ya me hace suponer que la lectura de éste pequeño libro (125 páginas) no será pesada, En esa breve introducción el autor no se cohíbe en ocultar su apatía inicial ante el proyecto, ni tampoco nos esconde su espíritu de clown: aquellas ganas de reírse de sí mismo.

Son ocho breves capítulos en que se remonta a su dura niñez, desde cuando fue expulso por ser acusado de ponerle un mote, una chapa, a su profesor Liu Tianguang, poseedor de una enorme boca, capaz de engullir su propio puño, pasando a ser llamado primero de Liu Hema (Hema = Hipopótamo), para luego ser llamado de Liu Hama (Hama = Sapo). Y aunque todos se burlaban, su fama de mocoso travieso pesó más para ser él el indicado como autor intelectual de ese grave hecho; y sólo era el comienzo.

Su juventud no fue menos dura. Se enroló en el servicio militar intentando un futuro mejor, pudiendo viajar a la capital Pekín, hecho poco común para jóvenes provincianos como él en aquella época. Y es así, a través de hechos de su vida, y de la de amigos suyos que nos va presentando la antigua China, y la China post Mao.

Aunque parece una autobiografía el autor utiliza la experiencia de otros, en particular la de un amigo suyo, He Zhiwu, centrándose en el cambio radical que tuvo su vida, desde cuando le pidió al autor 10 yuanes para un viaje en busca de una vida mejor, hasta el imperio que logra formar posteriormente. Y aunque el autor también mejora radicalmente su vida es la aventura y prosperidad de He Zhiwu la que se resalta más, y con él, los profundos cambios que va sufriendo aquel inmenso país, hoy, potencia y modelo a seguir en varios aspectos.

Además de He Zhiwu otro personaje que atrae mi atención es el viejo camión Gaz 51 de procedencia rusa. Mo Yan prácticamente le imprime alma a ese prospecto de chatarra volviéndolo una pieza fundamental en el desarrollo de las historias que aquí aparecen. Inclusive sabemos aquí que su importancia es tan marcada en sus recuerdos que lo incluyó en su primera novela “Sorgo rojo” de 1987. Ese destartalado vehículo aparece en gran parte de la obra, pieza de admiración en quienes lo descubren; definitivamente es uno de los protagonistas en estas breves memorias.

Y tal es el protagonismo de este viejo camión que la editora brasileña Cosac Naify de ésta edición utilizó los planos técnicos de éste vehículo para la portada, contra portada y solapas del libro, teniendo como resultado un bello visual cuando la despliegas; ¿viste Seix Barral? Como para las etiquetas de un vino o portadas de un disco, no es lo más importante, pero cuando la obra en sí resalta por la calidad de su contenido –como en éste caso-, estos detalles pasan a tener una mayor importancia, al menos para nosotros. 




De una escrita fluida, donde pareciera no haber lugar para la tristeza, con mucha sorna hacia sí mismo, me encuentro aquí ante las decisiones que van marcando el rumbo de su vida, y la de su entorno; la verdad me resultó una grata sorpresa, no imaginé depararme con tales registros. Presenciamos cómo el autor y sus compatriotas descubren que Mao no era Dios, y China no sucumbiría tras su deceso, por el contrario, nuevos y prósperos horizontes se develan para aquel país-continente. Éste pequeño libro es como un resumen hecho por un amigo para adentrarnos rápida y confiablemente en la historia contemporánea de un país tan insólito como atractivo. Es toda una delicatesen, una pequeña muestra del festín que imagino debe ser estar con algún libro suyo. Desde ahora las obras de Mo Yan no me intimidan más, por el contrario, mi desasosiego es grande por no haber buscado alguna obra suya en Lima, me perturba desde ya el no tener alguno conmigo estando en un país donde el castellano es lengua extranjera. 

miércoles, 12 de junio de 2013

El complejo de Di, Dai Sijie



Título original : Le complexe de Di 

Año de publicación : 2003

Título en portugués : O complexo de Di

Editora Objetiva

Año de esta edición : 2004

Traducción : Adriana Lisboa
 


Tras conocer y disfrutar Balzac y la joven costurera china, primera obra de Dai Sijie, el libro de la presente entrada era uno de los que esperaba leer con cierta ansiedad, pero aquí confirmo aquel dicho que difícil no es llegar sino mantenerse: tras recorrer las trescientas páginas de ésta, su segunda novela, una sola palabra puede resumir mi sentimiento: decepción. 


Y esta experiencia decepcionante es extraña pues la historia tiene varios ingredientes para salirse bien al final: Muo es un ciudadano chino que se fue a estudiar psicoanálisis a Paris, Francia en 1989, quedándose once años, aprendiendo la lengua francesa y descubriendo en Sigmund Freud y Jacques Lacan a sus maestros, a quienes les rendirá absoluta devoción. Muo es un hombre atento, caballero, honesto, desordenado como cualquier soltero que se preste, tímido, bajito, con ojos de pescado, cegatón, con anteojos cuyos lentes se asemejan a potos de botella, de cabellos rebeldes, que llega a sus cuarenta años –el año de la lucidez, según el sabio Confucio- conservando su virginidad intacta, y regresa a su China natal para liberar a su amor de juventud Volcán de la Vieja Luna (Vulcão da Velha Lua) de la prisión en Chengdú, capital de la provincia de Sichuán, donde se encuentra encarcelada por haber publicado unas fotos que el régimen desaprobó, intentando Muo convencer por medio del psicoanálisis al duro y adusto juez Di, quien la condenó a ese presente de encierro. Pero el susodicho juez Di lo tiene todo, y en medio de su opulencia ni el dinero ni las artimañas verbales lo conmoverán, y lo único por lo cual aceptaría considerar un cambio de posición respecto a la libertad de la ahora mujer sería que Muo le lleve una doncella, le ofrezca una virgen. Y es en esa búsqueda que nuestro protagonista recorre parte de ese país-continente, conociendo y redescubriendo su propio lar, su propia gente, comparando inevitablemente las costumbres de su terruño a las francesas, cavilando acerca del atraso en que gran parte de la población están sumergidos en pleno siglo XXI, en la falta de educación, en mucha información que simplemente desconocen, la falta de oportunidades para la gran mayoría disfrazada con todo el lujo y modernidad que las capitales de provincia y/o centros urbanos pueden ofrecer. Esto me hace recordar un poco São Paulo o Rio de Janeiro: un condominio o edificio de lujo al lado de una favela; un moderno y enorme estadio de futbol que contrasta con los pobres servicios hospitalarios; mejor regresemos a la novela.




Dai Sijie inserta momentos de humor en la historia, como la pérdida de un diente durante un beso de Muo con Wang; también hay momentos bizarros cuando la embalsamadora tiene que realizar su trabajo cotidiano nada menos que con la madre de su novio Jian, y con él al lado: las descripciones son tan detalladas que incitan y alimentan el morbo de este curioso lector: ambas partes son las que más disfruté en la historia. Ah, también la corta pero eficaz aparición del juez Di al encuentro con Pequeño Camino hacia el final de la obra: frio, seco, directo, decidido, refiriéndose a él mismo en tercera persona. Aunque su aparición es efímera, es contundente. Pero estas tres partes bien logradas si bien son ése bálsamo que se requiere para no abandonar el libro resultan muy pequeñas, parecen perdidas en medio de toda la historia contada de una manera tan insulsa; no es el fondo, es la forma, muy soft, sospechosamente light –Calamaro dixit-, muy despreocupada, nada ambiciosa, demasiado llana, y para colmo carece de esa agilidad y esa frescura de su primera novela. El interpretar sueños a través del psicoanálisis es un tema interesante pero la historia se hace muy larga y salvo aquellos tres pasajes mencionados líneas arriba no hay algún giro drástico en la historia, algo que realmente estremezca, ni siquiera hay algo que emocione, haciendo que el letargo y aburrimiento se instale en mí rápidamente en gran parte del libro. 

Quizá si hubiese leído primero esta novela y luego la anterior ahora pensaría en la tremenda progresión del autor; él mismo se puso la valla muy alta con su primera obra. Éste libro fue todo un logro el poder acabarlo y no dejarlo por la mitad, pero no todo fue realmente malo, por medio de esta obra descubrí a Cui Jian, de quien desconocía completamente hasta leer este libro (esa costumbre de buscar los cantantes y/o bandas que aparezcan en la trama se queda desde que se conoce Rayuela), él es -lo sé ahora- considerado el padre del rock chino, aunque en la obra se refiera a él como “el rockero chino de los años 80’s”; por los vídeos que voy encontrando de él el tío se ve más que vigente. 


Yi Fu Suo You - Cui Jan

¡Cui Jian se ve tremendo músico! Después de todo, este fiasco valió la pena. Se alzó con el prestigioso y antiguo Premio Femina 2003: caracho, ¡cómo habrán estado las otras obras con las que compitió!

jueves, 11 de octubre de 2012

Mo Yan, Premio Nobel de Literatura 2012




Días atrás en el blog 0 en literatura se preguntaban: ¿Quién es Mo Yan?, y es que el nombre de este escritor chino aparecía al lado del omnipresente Haruki Murakami y el siempre mencionado Philip Roth. 


Hace unas horas fue anunciado al Premio Nobel de Literatura 2012, justamente aquel escritor chino Mo Yan, seudónimo de Guan Moye (Gaomi, Shandong, 1955) tan desconocido –al menos por aquí- como el del año pasado, el sueco Tomas Tranströmer. 


La ignorancia acerca de Mo Yan es tal que, por ejemplo, no existe traducción de algún libro suyo al portugués aquí en Brasil, ya en Portugal fue editado “Peito grandes, ancas largas” por Ulisseia que a estas alturas ya se debe estar agotando y reeditando en cantidades industriales; a ver si cae algún ejemplar de contrabando por estas tierras. 

En castellano hay mejor suerte pues la editora española Kailas (¿llegará algún libro de esta editora por Lima limón?) tiene en su catálogo las obras “Grandes pechos, amplias caderas”; Rana”; Shifu, harías cualquier cosa por divertirte”; La vida y la muerte me están desgastando"; "La república del vino"; Las baladas del ajo”, y por ahí la editora Planeta sacó en su momento “Sorgo rojo”, quizá la más conocida por la película basada en este libro (probablemente en Polvos Azules en Lima se encuentre esta película).

Lo más probable –o al menos eso espero- es que comience la exposición masiva de las obras de este autor y rescaten de la soberbia ignorancia a la gran mayoría, entre los cuales por supuesto me incluyo. 

La nota periodística de ABC.es aquí.