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Mostrando las entradas con la etiqueta Museo Oscar Niemeyer. Mostrar todas las entradas
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lunes, 6 de octubre de 2014

Frida Kahlo, as suas fotografias




Retomando una costumbre antigua visitamos la exposición “Frida Kahlo, as suas fotografias” en el Museo Oscar Niemeyer (MON), y aunque nuestra hija entienda poco o nada de la tía Frida y el tío Diego (Rivera) ahí estábamos, recorriendo la amplia sala que alberga las 240 fotografías que repasan la vida y trayectoria de la artista mexicana. 


Frida Kahlo con cinco años. Anónimo, 1912. Museo Frida Kahlo. 


Sabíamos de la llegada de ésta muestra a Curitiba con antelación, y, aunque no sea una exposición de sus pinturas, ésta muestra fotográfica despertó el interés de muchas personas, y no sólo de las que vivimos en Curitiba, sino de muchas otras que por diferentes motivos visitan la ciudad y acuden al museo con el interés de retroceder en el tiempo e ingresar al difícil cotidiano de la que se convirtió en ícono de la cultura mexicana y latinoamericana. Así, por ejemplo, una pareja de buenos amigos que nos visita una vez al año desde São Paulo programaron su visita luego de confirmar que la muestra estaba dispuesta. 

Es bacán ver, entre el mar de gente, muchas personas, muy probablemente mexicanos, acudiendo al museo con la camiseta de su equipo y otros con la de la selección mexicana. Entre los que pude ver y reconocer habían unos tres con la amarilla del América, uno con la blanquiroja del Chivas de Guadalajara, otro con una blanquiazul del Pachuca; si por aquí vendieran la del Querétaro habrían muchos brasileños vistiéndola ahora que Ronaldinho está por allá. Vestidos con la camiseta de la selección mexicana conté doce, sólo ese día. 

Frida Kahlo por Guillermo Kahlo, 1932. Museo Frida Kahlo.


Es cierto que hace más de un año no caminábamos por el MON, pero nos atreveríamos a decir que esa cantidad de gente sólo la hemos visto con las exposiciones de Guayasamín, de Botero, de Chambi; en un rápido ejercicio intentamos imaginar cómo sería si una exposición de sus pinturas llegase a la ciudad. 


Frida Kahlo por Nickolas Muray, 1946. Museo Frida Kahlo.


Su padre, el alemán Guillermo Kahlo (cuyo verdadero nombre fue Carl Wilhelm Kahlo) era fotógrafo profesional, y muchas de las obras de ésta muestra son de su autoría, así como también hay fotografías de la francesa Gisèle Freund y el húngaro Nickolas Muray, dos fotógrafos que compartieron muchos momentos de sus vidas con la artista, sobre todo el segundo, uno de sus amores más duraderos, con poco más de diez años de relación. Pero también Frida agarraba la cámara y capturaba momentos de su día a día, y, en tiempos en los que el photoshop era una utopía ella no se amilanaba a recortar su propio rostro por diferentes motivos de varias imágenes. 

Frida Kahlo pintando el retrato de su padre, por Gisèle Freund, 1951. Museo Frida Kahlo.


La exposición comenzó su gira en la ciudad natal de Frida, Ciudad de México; luego estuvo en Lisboa, Portugal; de ahí estuvo en el Museum of Latin American Art en Long Beach, Estados Unidos; hasta llegar a Curitiba, siendo ésta la primera ciudad sudamericana a la que llega la muestra, y hasta el momento la única puesto que de aquí será expuesta en el Museo MARTa Herford en Herford, Alemania en febrero hasta mayo del 2015; en junio, y hasta setiembre del 2015 regresa a México, al Centro Cultural Tijuana en dicha ciudad; en octubre del 2015 hasta febrero del 2016 estará en el Bendigo Art Gallery, en Bendigo, Australia. 

Frida Kahlo pintando en su cama. Anónimo, 1940. Museo Frida Kahlo.


La muestra aquí en Curitiba fue prorrogada hasta el 30 de noviembre del presente año, de martes a domingo desde las 10 horas hasta las 18 horas, y los jueves cierran a las 20 horas, siendo la entrada gratis desde las 18 horas. Oportunidad única de envolverse con un poquito de lo mucho que tiene por ofrecer México. Imperdible. 

miércoles, 6 de junio de 2012

Los caprichos de Goya – Museo Oscar Niemeyer, Curitiba, Brasil / Del capricho al disparate, Salvador Dalí – Monasterio de Santa Catalina, Arequipa, Perú.

Capricho 1 - Francisco de Goya y Lucientes, Pintor



Caprichos en el ojo de Niemeyer

Me faltaba subir acerca de la experiencia de estar ante esta excelente exposición –como a las que nos tiene acostumbrado- que trajo el MON: los ochenta grabados del aragonés Francisco de Goya y Lucientes (Fuendetodos, Zaragoza, 1746 – Burdeos, 1828), que estuvo de gira por varias ciudades brasileñas, y cerrando aquí en la capital del Paraná antes de retornar a España. 


Capricho 13 - Están calientes 


 Capricho 23 - Aquellos polvos 


 Capricho 30 - ¿Por qué esconderlos?



Esta serie fue trabajada con la técnica del aguafuerte, y para los fondos utilizó el aguatinta. Datan de finales del siglo XVIII, entre 1797 y 1799, fue editada en aquel año y puestas a la venta, aunque esto no durara mucho tiempo pues por temor –totalmente justificado- de que la Inquisición se encargue de juzgar el contenido, Goya las retira, y se las ofrece al rey a cambio de una pensión para su hijo. El artista las llamó: “asuntos caprichosos que se prestaban a presentar las cosas en ridículo, fustigar prejuicios, imposturas e hipocresías consagradas por el tiempo.” 




Capricho 45 - Mucho hay que chupar 


 Capricho 48 - Soplones 


 Capricho 49 - Duendecitos 


 
A través de este conjunto Goya hace una fuerte crítica a la sociedad de aquel entonces, burlándose de autoridades como el clero y la propia Inquisición; la educación muchas veces severa y drástica; el amor; la prostitución; los matrimonios convenidos; la hipocresía en la gente; sin imaginarse tal vez que poco más de dos siglos después todo esto no mudaría mucho. 


 Capricho 51 - Se repulen 




Capricho 59 - ¡Y aún no se van! 



 Capricho 63 - ¡Miren que graves! 




Capricho 79 - Nadie nos ha visto


Resaltan y atraen aquellas imágenes donde seres fantásticos rodean e incluso son los principales personajes: duendes; demonios; un hombre con cabeza de águila; seres grotescos, deformados, inefables; y en particular aquella estampa donde el proprio autor está entregado al sueño profundo, siendo rodeado por sus demonios.


Capricho 43 - El sueño de la razón produce monstruos 




Esta muestra, que estuvo tres meses (de finales de enero a finales de abril) estará sin duda entre lo mejor de este año 2012 en el MON. Fue una oportunidad única para presenciar la sociedad española de aquel tiempo bajo el prisma de Goya. Y a ver si por aquí llega también la muestra de su compatriota que líneas abajo dejo. 


Disparates en el monasterio. 



Leyendo acerca del terrible resultado –para variar- que obtuvo la selección el último fin de semana me deparo con la noticia de la exposición “Goya – Dalí: Del capricho al disparate” del siempre admirado Salvador Dalí (Figueras, 1904 – 1989) en uno de los recintos más clásicos en Arequipa, Perú -ciudad a la que con suerte estaremos a finales de año-: el Monasterio de Santa Catalina.

Generalmente las muestras de los diferentes artistas que aquí dejo son de fechas posteriores al cierre de la exposición, y hasta ahora estrictamente de la ciudad en la que estoy, pues mi idea no es informar el inicio de alguna muestra, sino dejar en esta especie de diario lo que podemos apreciar por aquí, tal vez dando a conocer las diferentes muestras de variopintos artistas que aquí llegan y que podrían llegar a la ciudad en la que se encuentren. El MON debe estar entre los mejores museos brasileños y probablemente de Latinoamérica: es demasiada suerte estar en la misma ciudad de esta institución.






Esta muestra de Dalí, que estuvo dos meses en el Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica (PUCP) de Lima (el vídeo arriba es referente a la exposición en aquel lugar), será expuesta ahora en Arequipa, con entrada gratuita, y tal como lo indica el título tiene mucho que ver con la exposición de Goya visitada aquí en Curitiba. 


Trabajados entre los años 1973 y 1977, con la misma técnica de aguafuerte que utilizó Goya, el maestro catalán plasma su arte sobre los grabados de su compatriota, ¿trastornándolo…? ¿Corrompiéndolo…? ¿Completándolo…? ¿Enriqueciéndolo…? No sé. Probablemente logrando algo totalmente diferente. Es Dalí. ¡Qué otro artista se atrevería a realizar su obra sobre la obra de otro, y de la talla de Goya! Hay que tener los cojones y claro, el enorme talento que tenía Dalí. Y los arequipeños –y quien esté por allá- podrán apreciar esta muestra desde mañana jueves 07 de junio al sábado 07 de julio en la galería del monasterio. 


El Monasterio de Santa Catalina de Siena fue inaugurado en octubre de 1580, está (o por lo menos lo estaba en el 2002) en perfectas condiciones: es como estar en una ciudad pequeña pues cuenta con calles empedradas, plazuelas, patios, todo en un área cerca  a 20 mil metros cuadrados: una tarde no da para conocerlo y disfrutarlo enteramente.  



Gran oportunidad para presenciar el amalgama de Goya y Dalí, bajo las faldas del volcán El Misti. Y ojalá que los del MON con los del Instituto Cervantes aquí nos den esta sorpresa por aquí.

lunes, 21 de mayo de 2012

Colección Brasiliana Itaú


 El término “Brasiliana” hace cuestión a todo material impreso sobre Brasil con reconocida relevancia histórica, y esta colección particular es una de las mayores brasilianas existentes en el país. 

A inicio de la década del ’70 el banquero Olavo Egydio de Sousa Aranha Setúbal (1923 – 2008) – más conocido como Olavo Setúbal: en Brasil el apellido materno tiene más importancia que el paterno, inclusive muchas veces lo antecede- comienza a coleccionar de manera impulsiva cualquier objeto que de una u otra manera haya plasmado la historia de su país, por más diversas que sean las épocas. 
  
Así este conjunto agrupa libros, pinturas, grabados, documentos firmados por diversos presidentes, mapas, monedas, primeras ediciones de obras cumbres de la literatura brasileña, y mucho más: son cinco mil objetos en total los que logró reunir, bajo el asesoramiento de Pedro Correa do Lago, quien es también el curador de la muestra. Aunque para dicha exposición se reducen a trescientos no pierde en nada su atractivo.

Son muchas las cosas que atraen, como una edición de Memórias Póstumas de Brás Cubas, de Machado de Assis, ilustrado magistralmente por Cándido Portinari; documentos sobre compra-venta de esclavos, y los diversos dibujos que aventureros europeos hacían de lo que iban encontrando y descubriendo por aquí.  


En el siguiente vídeo tendrán un rápido repaso a las salas que integraron esta enorme muestra: 



La exposición está dividida en siete partes, que van desde los objetos del siglo XVI hasta los del siglo XIX. 



 Ya de entrada nos topamos con sendas cartografías que datan de finales del siglo XVI. El primero es de Gerhard Mercator (Flandes, 1512 – 1594) y es un grabado en cobre sobre papel de un mapa de nuestra región publicado un año después de su deceso, probablemente vio la luz a través de su hijo Rumold Mercator, ya que Gerhard dejó su Atlas inconcluso. Ahí se señala que Cuzco era la metrópoli del continente. 




La siguiente cartografía data de 1596, y pertenece a Jan Huygen van Linschoten (Haarlem, 1563 – Enkhuizen, 1611) comerciante neerlandés quien la publicó en su libro “Itinerario para las Nuevas Indias”. Van Linschoten se empleó como escribano del arzobispo de Goa, Vicente da Fonseca, y una vez ganada la confianza de éste se infiltró en las salas donde eran guardados los portulanos –mapas, cartas de navegación y manuscritos portugueses- haciéndose de las informaciones con las cuales la Corona Portuguesa monopolizaba la ruta para las “Indias”, y especialmente para el Brasil. 




Este mapa fue publicado por vez primera en 1570 en el Atlas “Theatrum Orbis Terrarum”. Pertenece al cartógrafo flamenco Abraham Ortelius (Amberes, 1527 – 1598). Es considerada la mejor representación del Nuevo Mundo hasta esa época, y su Atlas es tomado como el primer atlas moderno. Recibió innumerables reimpresiones en los cuarenta años siguientes, tuvo un gran éxito. Para poder concebirlo Ortelius realizó un extenso trabajo de investigación, pues ninguna información de aquel nuevo continente eran divulgados por españoles ni portugueses.




  
El dibujante Joachim Du Viert plasmó a tres indios Tupinambá –etnia brasileña- llevados a Europa. Los diseños fueron grabados por Pierre Firens, e impreso por Pierre-Jean Mariette. Estos trabajos nos muestran a los indios tupinambá de la Isla de Marañón con trajes de la época de Luis XIII, están bailando y blandiendo unas maracas. 
  
La leyenda del primero dice: “Están aquí los verdaderos retratos de los salvajes de la Isla de Marañon, llamados Tupinambás, traídos al muy cristiano Rey de Francia y de Navarra por el señor Razilly em el presente año de 1613.

 

De este segundo diseño, “Retrato al natural de los bárbaros traídos a Francia, del país de los Tupinambás por el señor de Razilly, para ser bautizados y convertidos a la fé de Jesús Cristo, y presentados a Su Majestad em el año presente de 1613.” 

 

 



Está también aquella pintura del francés Arnaud Julien Pallière encomendada por el Príncipe Regente Don Pedro I, donde se pueden ver la entonces pequeña ciudad de São Paulo –ahora metrópoli- a orillas del rio Tamanduateí, y divisar sus iglesias da Sé, do Carmo, y Santa Teresa, tela avaliada en seis millones de dólares.



 

Estas monedas obsidionales -que deben dejar salivando a cualquier numismático- de oro son de la segunda invasión neerlandesa al Brasil (1630 a 1654, en Pernambuco, antes Recife) :

Florines de 1645 y 1656,

VI Florines de 1645 y 1646,

XXII Florines de 1645 y 1646. 

 

 

Indio cazador” (Nuevas Indias), 178, a partir de una obra de Albert Eckhout (1610 – 1666).

En 1678, un año antes de morir, el Príncipe Mauricio de Nassau decidió obsequiar al Rey Luis XIV de Francia –el monarca más poderoso de Europa, por entonces- com su preciosa colección de pinturas y diseños hechos en el Brasil por los artistas que lo acompañaban, y que guardara por casi 35 años desde su retorno a Holanda em 1644.


El regalo de Nassau al Rey incluía, entre otras piezas, 27 obras de Frans Post, y pinturas y diseños de la flora y fauna brasileña realizados por Eckhout. Expuestos en 1680 estos trabajos encantaron a la Corte Francesa, fue ahí que surgió entre los consejeros del Rey realizar grandes tapicerías incorporando aquellos tan nuevos elementos exóticos, que era la especialidad de las empresas reales.



"Indio cazando onza en la selva", 1819. 

Carl Friedrich Philipp von Martius (1794 – 1868): éste tío sí que se cultivaba: fue médico, antropólogo y naturalista botánico, además de violinista. Fue el más importante naturalista que investigó, describió y recolectó elementos de la naturaleza brasileña, allá por la primera mitad del siglo XIX. El trabajo que se muestra lo devela como un excelente dibujante y acuarelista, plasmando lo que estaba ante sus ojos.


Estos siguientes trabajos de la parte inferior son del mismo artista, trabajo en conjunto con el zóologo Johann Baptist von Spix. Tal obra fue conocida como el “Álbum Spix & Martius”, cuya difusión era revelar al “público culto” europeo (lo entiendo como a los de clase pudiente) la naturaleza y los indios brasileños.





 

Armas, adornos, ornatos y utensilios de los Indios Camacans, y de los Indios Puris, respectivamente. 


El álbum “Viaje al Brasil” (de la primera mitad del siglo XIX) fue concebido tras la expedición del Príncipe Maximilian de Wied-Neuwied revelando por primera vez a Europa “imágenes reales” de los indios brasileños. Admirada por científicos como Alexander von Humboldt, la obra de Maximilian fue traducida a muchas lenguas, y es reconocida como una de las mayores contribuciones para el conocimiento del Brasil en el inicio del siglo XIX. 







Estos dibujos a continuación fueron encontrados en un ejemplar del álbum “Viaje Pictoresco e Histórico al Brasil” que data de 1835, de Jean-Baptiste Debret (1768 – 1848), pintor francés y traen nuevos conceptos en el proceso de impresión de las litografías, encontrando elaborados diseños. 


































Se interesó también en el tema de la esclavitud, plasmando con mucho arte lo que veía en su cotidiano en el Brasil. Su trabajo es considerado como uno de los principales documentos gráficos en la historia de este país. 













Lo que más atrajo mi atención fueron los documentos acerca de la posesión; compra-venta; póliza de seguro de vida, y demás de esclavos. El tráfico humano era tan frio y normal que hasta vendían recibos ya listos para ser rellenados y firmados. 


Arriba : Documento de venta de un esclavo, Boa Esperança –irónico el nombre del lugar- 27 de diciembre de 1860.



Documento manuscrito firmado, Freguesía de Irajá, Rio de Janeiro, 19 de diciembre de 1849.  En este documento, Antonio Francisco de Mello concede la libertad para siempre a una esclava. 


 
Seguro de vida del esclavo. Documento semi-impreso firmado, Rio de janeiro, 10 de julio de 1857.  Póliza expedida por la Previdencia Cia. de Seguros contra la Mortandad de los esclavos, al Señor Delfino, por el seguro de la esclava Virgulina. 



Pasaporte del esclavo. Documento semi-impreso firmado, Pernambuco, 6 de diciembre de 1841. 



Anuncio en el periódico de la fuga de un esclavo. Diario “O Parahybano”, 23 de abril de 1870.  Era común anunciar en el diario la fuga de los sirvientes. ¿A qué penas lo condenarían en caso de ser encontrado? Por largas ocho décadas de Imperio era normal esta práctica. 


 
Recibo de compra-venta de esclavo. Increíblemente ya se vendían recibos listos para ser rellenados a la hora de la transacción. Aunque uno ya sabe que esto –la esclavitud- existió, no deja de sorprender estos documentos, todo formalizado. Se puede leer: “Vendo el esclavo tal, con todos sus vicios y achaques, nuevos y viejos, físicos y morales, tal cual los tenía....



 
Tratamiento dental del esclavo, Rio de Janeiro 12 de diciembre de 1874. Era poco común que los “dueños” traten este tipo de problemas de salud –y quizá por otros tampoco se interesaban- de sus esclavos, aunque hay documentos como éste que prueban que habían algunos que sí “los llevaban” a tratarse. No se sabe si luego tendrían que retribuírles de alguna manera, o no. En este documento se asigna que el comendador José María dos Reis pagó al cirujano dentista de la Casa Imperial, Thiago Beviláquia la cantidad de diez mil réis por la obturación de la platina 3 y 4 de una esclava. 





La siesta” de Johann Moritz Rugendas (Augsburgo,1802 – Weilheim na der Teck, 1858), más conocido como Mauricio Rugendas.
Descubierta hace poco tiempo en Europa, esta obra se suma a las pocas pinturas conocidas hoy de este artista alemán. Un viajero incansable –estuvo por Brasil, Argentina, Chile, Perú, Colombia y México-, resumió todo lo visto en sus diversos viajes en los países de esta región en una sola pintura. 



Don Pedro II”, 1846, del mismo artista. 

Importante retrato de Don Pedro II (Rio de janeiro, 1825 – Paris, 1891) – apodado “El Magnánimo”, fue el segundo y último emperador del Brasil. Su reinado duró 58 años. Su estirpe venía de la rama brasileña de la Dinastía de Braganza- a la edad de veinte años, realizado por Rugendas en su segundo paso por el Brasil. El pintor realizó apenas dos retratos del joven emperador. 





 
Vista de São Luís de Maranhão de Giusseppi Leone Righini (Turín, Italia, 1830 – Belém do Pará, Brasil, 1884), también llamado Joseph Léon Righini.
Preciosa pintura de este artista ítalo-francés quien dedicó una buena parte de su obra a registrar los paisajes brasileños, vivió en Salvador de Bahía, São Luís de Maranhão y Belém do Pará donde murió.





Cataratas de Paulo Afonso”, data de 1863, de Germano Wahnschaffe

Poco se sabe de este pintor alemán que vivió em el Brasil entre 1850 y 1870 y fue socio del fotógrafo Auguste Stahl. En el Museo de Arte de São Paulo (MASP) existe otra versión de esta pintura pero en un tamaño mayor firmada por E. F. Schute, y entendida por mucho tiempo como que fue pintada al aire libre, al natural. Ambas, idénticas, fueron hechas a partir de una fotografía de Stahl, cuyo único ejemplar conocido está en la Biblioteca Nacional. 



 
El hijo del artista tomando baño en el balcón de la residencia de su abuelo”, 1830. Armand Jullien Pallière (Bordeaux, 1784 – Bordeaux, 1862). 

Desde su óptica de inmigrante Pallière plasma una escena del cotidiano en la vida privada por aquellos tiempos. La obra retrata al hijo del pintor en los brazos de su mujer –hija de Grandjean de Montigny, aquel gran arquitecto que integró la Misión Francesa. 

La escena transcurre en la entrada de la famosa casa de Grandjean que existe hasta hoy en Rio de Janeiro, en el barrio de Gávea. Se empieza a notar a los esclavos domésticos siendo parte del entorno de la vida de los inmigrantes europeos. 









Abolición de la esclavitud”, 1888, de Victor Meirelles (Florianópolis, 1832 – Rio de Janeiro, 1903). 

Representación de un hecho de fundamental importancia para la historia del Brasil, la firma de la Ley Aúrea por la Princesa Isabel. Esta pintura fue conservada en el Castillo d’Eu hasta 1921, año en que falleció la princesa. 









Casamiento de Don Pedro I y D. Amélia”, 1829, de Jean-Baptiste Debret.

En la actualidad son pocas las pinturas al óleo conocidas de Debret acerca de temas brasileños, a diferencia de lo que ocurre con sus acuarelas de las cuales se conocen centenas de ellas. Este hecho refuerza la importancia de esta pintura para el estudio de la obra de Debret. Solamente se hizo público en el 2007, cuando el Banco Itaú la adquiere. 





Rescate de los pasajeros de la Ocean Monarch por la fragata brasileña Afonso”, 1860, de Samuel Walters (1811 – 1882). 

Única pintura al óleo con un tema ligado al Brasil de este pintor marítimo inglés. Esta obra representa un incidente de gran repercusión en aquella época: el rescate de 156 sobrevivientes del incendio y naufragio del barco estadounidense Ocean Monarch, que llevaba inmigrantes para los Estados Unidos en 1858. Aquel rescate fue realizado por una fragata a vapor brasileña bautizada como “Afonso” –se distingue claramente en la pintura el pabellón verde amarillo -, episodio que llenó de honra al Imperio Brasileño. 



Cinco meses estuvo esta preciosa exposición que encierra gran parte de la historia de este país-continente que es Brasil.



Datos e informaciones : Museo Oscar Niemeyer.