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Mostrando las entradas con la etiqueta Santa Catarina. Mostrar todas las entradas
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viernes, 21 de enero de 2011

Timbó



Timbó (se pronuncia "chimbó") transmite tranquilidad. Es tan tranquilo que el super mercado que allí hay no abre los domingos. Algo alejado del litoral catarinense. Es una ciudad con fuerte presencia de descendientes alemanes, y esto se puede observar en las construcciones de las casas, y en el cabello y piel de los pobladores: yo soy un lunar aquí. El rio Benedito que aparece abajo llegó hasta una altitud de seis metros en épocas de lluvia. Cuando esto no ocurre, la vista es muy buena desde ahí cerca. Las tres primeras son en un alto en el camino, en la BR 101.

Faltó llevar trípode para las fotos nocturnas, ni modo.





















lunes, 17 de enero de 2011

São Francisco do Sul



En otro desvío de la BR 101, entrando por la BR 280 se llega a otra isla del estado de Santa Catarina: São Francisco do Sul, la tercera ciudad más antigua de este país continente que es Brasil. Faltó tiempo para fotografiar las grandes y antiguas casonas que ahí hay. Prainha, la playa en la que estuvimos se diferencia básicamente por tener olas algo mayores que el resto, donde algunas personas se aventuran en el surf. Otra característica no sólo en esta, sino en las otras playas brasileñas es la limpieza: los propios bañistas cuidan la playa, no la ensucian, no entierran sus pucho, latas de cerveza o restos de comida, menos aún tirar su basura en el mar, aquí hay conciencia y educación que no hay en muchos de los bañistas de las diversas playas de Lima (a diferencia de Huanchaco en Trujillo, que en las diversas veces que tuve la suerte de ir, siempre la encontré limpia hasta en el atardecer). Los limeños tenemos mucho por aprender.

Volviendo a Prainha, aquí dependiendo de la temporada te puedes encontrar preso en medio de un tráfico feroz ya que la única vía de entrada y salida a la isla es la mencionada carretera BR 280 (aquí la llaman de “rodovía”), pero, evitando regresar un domingo por la tarde, en que todos deciden volver no se tendrá ese problema. Esta playa es muy tranquila en un día normal, sólo tener más cuidado si un niño entra al mar pues la marea es más fuerte. Vale la pena, y mucho, el darse una vuelta por la ciudad y el puerto, las edificaciones antiguas y muchas de ellas conservadas merecen dedicarles un tiempo especial.

Ya habrá tiempo para regresar.



















domingo, 16 de enero de 2011

Barra Velha



Barra Velha es uno de los balnearios más famosos del estado de Santa Catarina, después de Floripa. Yendo de São Paulo o Curitiba por la BR 101 (las BR’s son las diferentes carreteras, como la panamericana en el caso peruano) el desvío para este balneario está antes del de Floripa.

La Praia Central es de aguas tranquilas, a diferencia de la Praia Tabuleiro, donde se encuentran olas algo más movidas, nada comparado al Pacífico: aquí, en el Atlántico (hasta el momento) todo parece una inmensa piscina de agua poco salada, tibia, y transparente. Lo interesante es que no se encuentra tanta gente como en Floripa, salvo los domingos.

Barra Velha fue colonizada por los azorianos desde 1812 que encontraron en la caza de ballenas un rentable negocio. Sus fiestas son: en febrero la Festa de Nossa Senhora dos Navegantes; la Festa do Divino Espíritu Santo en mayo y junio; y la tradicional Festa do Pirão en setiembre. “Pirão de peixe” (Pirão de pescado) es un plato tradicional en este balneario.

Las playas del litoral de Santa Catarina –hasta ahora- son de otro lote.


















sábado, 15 de enero de 2011

Florianópolis



Florianópolis o simplemente “Floripa”, es una isla, capital del estado de Santa Catarina, al sur de Brasil. Tierra de Gustavo “Guga” Kuerten, y del Avaí F.C, equipo que se mantiene en la primera división del competitivo campeonato brasileño. Floripa cuenta con muchas playas, muy diversas entre sí. Es difícil ir a todas en un fin de semana largo, nosotros estuvimos en tres:

Canasvieiras, en el litoral norte de la isla, donde el mar parece una piscina, óptimo si estás con niños. Esta playa es también conocida como la “Praia dos argentinos”: es grande la cantidad ciudadanos de este país en esta determinada playa, al punto que los brasileños te hablan (o al menos intentan) en castellano. Es fácil también encontrarse (aunque en un número menor que argentinos) con varios uruguayos, algunos colombianos, y varios europeos; es más cosmopolita que otras playas de la región. A la salida de Canasvieiras, en medio de la carretera (la 401) encontramos el Restaurant Chico, ofertando una docena de ostras al vapor por RS5,90 ($3,5). Para un peruano, acostumbrado con frutos del mar, fue un buen descubrimiento.

Joaquina, donde se practica, entre otros deportes, el sand surf. El viento fuerte que hay en esas pequeñas dunas ayudan a la práctica de ese deporte, mas no así para fotografiar: millones de granos de esa arena blanca viene con el viento y, lamentablemente, no se puede estar cambiando de lente a cada momento, por el riesgo de que esas partículas invada al interior de la cámara; aun así pude hacer algunas tomas, lo mejor es dejar la cámara en la maletera del auto.

Luego enrumbamos hacia Playa Mole, donde la vista a lo lejos ya mostraba el paraíso que es. Lo negativo: la cantidad de carros que aglomeran la vía, y las personas que ponen su funk carioca a un volumen muy alto (si al menos fuera rock): contaminación auditiva que jode, pero que no llega a afectar la linda vista, el mar tibio, y la arena blanca que ahí se disfruta.

Como en todo lugar hay que tener ciertos cuidados, ya que como en toda ciudad que recibe turistas nacionales y del exterior se pueden topar con grupetes de timadores o asaltantes, muchas veces armados, pero ese no es mal sólo de aquí, de Floripa, lamentablemente en muchos lugares encontramos eso.

Floripa es un paraíso.