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domingo, 29 de septiembre de 2013

Dunamis Merlot Branco 2012




Dunamis Vinhos e Vinhedos

Dunamis Merlot Branco 2012

12% Grad. Alc.

Dom Pedrito, Campanha Gaúcha, Rio Grande do Sul, Brasil.


Un merlot blanco producido con uvas tintas, esta es la novedosa propuesta de la bodega Dunamis. El proceso se basa en el leve prensado de las uvas para luego ser extraídas 
las cáscaras rápidamente, fermentando así el mosto sin el pigmento que da el característico color que conocemos en la cepa merlot. Es el primer merlot vinificado en blanco de Brasil, y quizá de Sudamérica.

Al vino: es de un amarillo claro, denota una corpulencia entre leve y mediana.





En nariz, es afrutado, manzanas verdes aparecen de inicio, a la segunda hora parece algo floral, en ambos casos es un aroma algo discreto.

En boca, corpulencia de leve a más, afrutado, manzanas, lichi, sensación suave, algo floral, fresco, de una rica acidez. De final mediano, retrogusto afrutado.
Hay que estar medio loco para aventurarse en una empresa como ésta más en un país donde la carga tributaria los castiga fuertemente; definitivamente éste es un proyecto vanguardista digno de admirar, y lo más importante, con un interesante resultado final. 




Su acidez es inclusive algo más presente para un vino de la cepa merlot. No llega a ser suculento, es algo más leve, más fresco, pero no desentona para nada en un día primaveral medio frio, en nuestro caso nos atrevimos a armonizar una moqueca de camarón, de sabor fuerte y variado, y fue bien el maridaje con este inusitado blanco. 

De hecho es una experiencia muy diferente, sobre todo en boca; me encantaría verlo en una degustación a ciegas con otros blancos: dejaría a más de uno en un limbo. 

domingo, 22 de septiembre de 2013

Faces Fifa™ World Cup Brasil 2014, Tinto 2012



Lidio Carraro 

Faces Fifa™ World Cup Brasil 2014, Tinto 2012

Merlot – Cabernet Sauvignon – Teroldego – Touriga Nacional – Tannat – Ancellotta – Nebbiolo – Tempranillo – Pinot Noir – Alicante – Malbec

13% Grad. Alc.

Vale dos Vinhedos, Bento Gonçalves, Rio Grande do Sul, Brasil. 



Con ustedes, el vino del Mundial Fifa™ Brasil 2014. 

O por lo menos uno de ellos, puesto que son tres: este tinto, un blanco y un rosado, aunque éste último aquí en Curitiba sólo se vea en el banner de la publicidad, expendiéndose solamente los dos primeros. El amable señor de la vinoteca me comentaba que aunque lo solicitaron lamentablemente no hay previsión de llegada del rosado.

El vino del mundial tiene varias particularidades: trae el logo oficial del evento del próximo año tanto en la etiqueta frontal, en dorado y alto relieve, así como –al igual que el Nederburg Twenty 10 sudafricano- el holograma que lo torna un producto oficial de dicho evento en la etiqueta posterior.

Su nombre “Faces” remite a la diversidad de razas con una misma identidad, y sí, Brasil es un país-continente que bien podría ser un resumen del mundo, dudo que exista algún descendiente de alguna raza o nacionalidad que no haya echado raíces en Brasil, no solo en la actualidad, sino a través del tiempo; este enorme país está construido por inmigrantes y sus descendientes.

Así como once son los jugadores de un equipo de fútbol este tinto está trabajado con once uvas, obviamente, de diferentes terruños del Vale dos Vinhedos al extremo sur brasileño.

Al tinto: a la vista, es de un rojo concentrado, con bordes violetas muy vivos, denota medina corpulencia, forma lágrimas pequeñas.

En nariz, hay algo como a guinda, fresas, un toque dulzón, muy afrutado.

En boca, es de acidez aguda sobre todo al inicio, las sensaciones afrutadas aquí también son destaque, guinda, fresas, cerezas, higos, también ese toque dulzón aquí se refrenda. De corpulencia mediana a menos, aunque no es voluminoso en boca tampoco es aguado. De final mediano, con retrogusto algo almendrado.






No es para entusiasmar pero es una experiencia muy diferente, pues no todos los días se encuentran tintos trabajados con once cepas. De inicio la marcada acidez creó un argghhh… en Cris, ella quien no es muy adepta a vinos de su país ya estaba empezando a fruncir su ceño -¿y éste vino se va a llevar de regalo?- , luego, cuando las sensaciones afrutadas tanto en nariz como en boca ganaron destaque mejoró en algo su percepción, y con comida en la mesa –pappardelle en salsa funghi- fue sin duda mejor aprovechado, inclusive las últimas copas hacia la noche con una tabla de fríos tampoco desentonó. Sí, será este uno de los dos vinos –y un ejemplar del 2012 del vino degustado ayer- que se ofrecerá de presente, probablemente a mitad de semana. 





América do norte, Seu Jorge 

No sé quién cantará el tema del mundial pero me encantaría que este compadre, Seu Jorge, sea el elegido. 



sábado, 21 de septiembre de 2013

Villaggio Bassetti Sauvignon Blanc 2011



Villaggio Bassetti

Villaggio Bassetti, Sauvignon Blanc 2011

14% Grad. Alc.

São Joaquim, Santa Catarina, Brasil. 



Hace mucho que no nos aventuramos con vino brasileño lo que no deja de ser extraño por estar en Brasil, pero eso de que encarezcan los impuestos de vino importado para “incentivar” al vino de este país resulta en nosotros un efecto en contra, algo así como no darles el gusto. Sin embargo, sabemos que los productores –sobre todo los de menor porte- no tienen la culpa de esto, es más, ellos también tienen una carga tributaria alta, haciendo que sus productos lleguen al consumidor final a un precio elevado aún estando en Brasil. Así que por casa vamos a intentar que por lo menos una botella al mes sea de vino nacional, o sea, brasileño.

Hoy abrimos este blanco de la casa Villaggio Bassetti del cual guardamos muy buenos recuerdos del tinto Primiero 2008 que conocimos el año pasado y hace unos meses nos hicimos de este blanco trabajado con la cepa sauvignon blanc proveniente de unos viñedos a 1260 m.s.n.m. ¡Qué grata sorpresa nos deparó!

A la vista, es de un amarillo claro con sutiles toques verdes, denota mediana intensidad, forma pequeñas lágrimas.

En nariz, en la primera copa hay sensaciones afrutadas muy suaves, como a manzanas verdes; hacia la segunda copa hay notas herbáceas; a la tercera copa inclusive hay algo de ruda.

En boca, de mediana corpulencia, las sensaciones herbáceas se refrendan, lo afrutado aparece en notas cítricas. De final mediano a más, con retrogusto mineral.

Es un vino sedoso, fresco, muy elegante y persistente a la vez. Cris muy gratamente sorprendida, diría que hasta orgullosa por beber un vino blanco brasileño tan bien elaborado ofreciendo una experiencia de aquellas; ciertamente un vinazo. 






El vampiro bajo el sol, Os Paralamas do Sucesso

Mucho antes en que siquiera pudiese imaginar algún día, no digo ni de vivir, sino solamente pasar por Brasil, este tema ya era uno de los que acompañaban las noches limeñas: letra de Fito Páez, música de Os Paralamas Do Sucesso y guitarra de Brian May, todo perfectamente concatenado para la producción de este gran tema. 

martes, 17 de septiembre de 2013

Cartero, Charles Bukowski



Título original : Post office

Año de publicación : 1971

Presente edición : Editorial Anagrama, 1996

Traducción : Jorge Berlanga




Dicen que para algunos la inspiración aparece justamente en momentos trágicos; pareciera que el gran Bukowski vivió en un limbo inspirador. Aunque desde las primeras líneas de ésta, la primera novela de Charles Bukowski, derroche humor por doquier, percibo que Henry Chinaski –el alter ego del autor- también guarda un tipo de amarga neutralidad con relación a la vida que lleva. Por más recóndita que esté instalada, siempre él tiene la esperanza de que la situación mejore, y al no suceder eso, hace lo más difícil: vivirla tal y cual es, dejándose llevar, no escapando –ni intentando escapar- a su destino, y viviendo cada día como si fuese el último.

De la trajinada rutina que irá descubriendo en su nuevo empleo, pasando y aprovechando los furtivos polvos que encontrará en su agitado recorrido, y hasta ver la suerte llegar -y de qué manera- en el hipódromo, para luego regresar al punto de inicio; con sus altos y bajos, la vida de Hank es dura hasta en los momentos felices, pues siempre hay una decisión que tomar: si apostarle a tal o cual caballo, si llevarse a la cama o no a tal o cual mujer, eso sí, su vida no es nada aburrida, y Bukowski sabe plasmar y describir muy bien toda la cloaca en la que se movió y lo más importante, cómo se sintió, todo el desespero, el cansancio, el aguante, la resignación; la vida de un superviviente que no quiso encajarse ni por un ratito en lo que todos consideramos llevar una vida normal. 






Los estadounidenses pueden jactarse de contar con escritores como Kerouac, Burroughs, Fante, Carver, Faulkner, Hemingway, O’Connor, Maxwell, Oates, Hempel, Auster, Palahniuk, DeLillo, Pynchon, Roth…, (de los cuales no he leído nada…, como diría Bukowski a través de Berlanga: ¡Por Cristo!), pero entre todos estos escritores, algunos malditos, otros en camino de serlo, particularmente resalto a Charles Bukowski, y no puedo dejar de lado a Jack London, que llevaron vidas inimaginablemente tan duras y que se dieron tiempo para vencer las adversidades, el cansancio y/o la resaca y escribir tan sinceramente como pudieron, sin siquiera sospechar que serían eternos. 



PD: Haciendo el recuento de escritores norteamericanos que no he leído compruebo que la lista es grande, ojalá pueda aminorar mi ignorancia y enmendar en algo en un futuro cercano esa falta. 





Empezó por una equivocación.

Estábamos en navidades y me enteré por el borracho que vivía calle arriba, y que lo hacía todos los años, que contrataban a cualquiera que se presentase, así que fui y lo siguiente que supe fue que tenía una saca de cuero a mis espaldas y que me dedicaba a pasear a mis anchas. Vaya un trabajo, pensé. ¡Tirado! Sólo te daban una manzana o dos y si te las arreglabas para terminar, el cartero regular te asignaba otra manzana para repartir el correo, o también podías volver y el jefe te mandaba a otra parte, pero lo mejor que podías hacer era tomarte tu tiempo y meter relajadamente las tarjetas de navidad en los buzones.

Creo que fue en mi segundo día como auxiliar de navidad cuando esta mujerona salió y se puso a andar a mi lado mientras yo repartía las cartas. Cuando digo mujerona me refiero a que tenía un culazo y unas tetazas y en general era grande en todos los lugares adecuados. Parecía estar un poco chiflada, pero me ponía a mirar su cuerpo y no me importaba demasiado.

Hablaba y hablaba y hablaba. Entonces salió la cosa.

Su marido trabajaba en una isla lejana y se sentía sola, ya sabes, y vivía en aquella casita de allá atrás, toda para ella.

- ¿Qué casita?- pregunté.

Ella escribió la dirección en un pedazo de papel.

- Yo también estoy solo –dije-, me pasaré esta noche y charlaremos.

Yo estaba liado con una tipa, pero ella a veces desaparecía durante unos días y yo realmente me sentía solo. Solo y deseoso de aquel culo que tenía a mi lado.

- De acuerdo –dijo ella-, te veré esta noche.

Estuvo bien, tenía un buen polvo, pero como todos los buenos polvos, al cabo de la tercera o cuarta noche empecé a perder interés y no volví.

Pero no podía dejar de pensar: “Caramba, todo lo que hacen estos carteros es dejar unas cuantas cartas en el buzón y echar polvos. Este es un trabajo para mí, oh sí.., sí.., sí..”

Páginas 9 y 10 






Tercera Sinfonía Op. 55 in Mi mayor "Heroica" - Ludwig van Beethoven, interpretado por Riccardo Muti


Quienes hemos leído algo de Bukowski sabemos que en cuanto a música clásica Chinaski -al igual que Bukowski- tenía predilección por Gustav Mahler -escuchándolos por las mañanas, mientras desayunaba unas cervezas-, sin embargo esta Tercera Sinfonía -la Heroica- de Beethoven sale a colación en la conversa de Chinaski con Janko (páginas 124 y 125), así que es la que dejamos. 

lunes, 16 de septiembre de 2013

Tierra Aranda, Tempranillo 2009



Cooperativa Virgen de las Viñas

Tierra Aranda, Tempranillo 2009

14% Grd. Alc.

Aranda De Duero, Burgos, D. O. Ribera Del Duero, España
 



Hoy, para variar nuevamente de los tintos vecinos decidimos abrir este ejemplar español con singular etiqueta la cual trae un antiguo mapa –elaborado en piel, no especifican de qué- de Aranda Del Duero que data de 1503. Al verlo me hace recordar en mucho algún mapa visto de la antigua ciudad del Cusco, y no por la forma circular sino por su iglesia/catedral al centro, su Plaza Mayor o de Armas al frente, las avenidas principales que desembocan hacia esta plaza, y sus largos y estrechos jirones. No sé si se llega a distinguir la historia del mapa en la etiqueta pero justamente en este antiguo mapa se basó la edificación de las nuevas comarcas en las tierras que los españoles colonizaron a mediados del siglo XVI, quizá por eso el parecido. Para quien se interese, más y mejor información acerca de este mapa que se encuentra en el Archivo General de Simancas lo pueden encontrar AQUÍ.

Al vino: de un granate muy oscuro con bordes violáceos, de una corpulencia de mediana a más, tiñe las paredes de las copas.

En nariz, frutos rojos, algo de madera, en la tercera copa aparece un toque floral.

En boca, es de una buena corpulencia, con la madera bien integrada a la fruta, con una acidez muy equilibrada. En la tercera copa de ambos hay también aquí esa sensación floral. Hacia la cuarta copa parece medio acaramelado. De final largo, con retrogusto algo especiado.

Bien, de entrada a Cris le agradó por esa corpulencia que tiene, no llega a ser tan denso pero sí es voluminoso en boca. Es un vino muy complejo y muy bien estructurado donde ninguna sensación opaca a otra. Como este ejemplar pertenece al grupo que fueron adquiridos afuera tiene una excelente rpc: US$ 19,99 (RS 41 aprox.) aquí, sería muy difícil encontrar en Curitiba un tinto español como este a ese precio. 




La canción más hermosa del mundo, Joaquín Sabina

Cris, acostumbrada a hablar con personas de países vecinos y de otros algo más alejados, como México y Honduras, cuando por el parlante de la casa sale algún tema de un cantante y/o grupo español le encuentra una diferencia grande al acento que al escuchar acierta -hasta ahora- con la nacionalidad de los mismos -para ella debe ser como cuando yo, acostumbrado en algo con los acentos brasileños escucho a algún portugués: a ellos es más fácil de entenderlos- , y como Joaquín Sabina es uno de los grandes benefactores de la banda sonora de mi vida, y ahora de la de Cris, y de a pocos de Sofía, su ronca voz es una constante cuando ponemos música, para cocinar, por ejemplo.

"...el zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa", allá en Miraflores. 

sábado, 14 de septiembre de 2013

Luis Felipe Edwards Selección de Familia / Gran Reserva Cabernet Sauvignon 2011




Viña Luis Felipe Edwards Ltda.

Luis Felipe Edwards Selección de Familia / Gran Reserva

Cabernet Sauvignon 2011

14 % Grad. Alc.

Valle de Colchagua, Chile. 



Encontrar un vino con la denominación Gran Reserva o Selección de Familia (en éste vienen ambas, como pa’ que nos quede clarito) a un precio, digamos, algo accesible, para los padrones brasileños (RS 38,50, o sea, US$ 18 aprox.) es para aprovechar. Así los ofrecían en Extra, ya no hay más, pues cogimos uno de los últimos, es más, el merlot ya se había acabado, o como dicen por aquí: já era! 

A la vista, es de un granate intenso, con bordes violáceos, de mediana corpulencia, forma lágrimas medianas. 

En nariz, leve madera, tabaco, ciruelas negras.

En boca, su corpulencia está entre leve y mediana, taninos integrados con la madera muy leve, alguna sensación de pimienta. De final mediano, con retrogusto a clavo de olor. 


Acompañó bien nuestra pizza. Es un vino redondo, de suave textura, no está nada mal para lo que cuesta, incluso por aquí. 




SexoLos Prisioneros

Cuando era chibolo dos de los primeros lp's que compré fueron de Los Prisioneros. Ya a inicios de este siglo pude ir a su concierto cuando se reagruparon. Aunque sean temas antiguos siempre sus canciones están sonando en casa. 

martes, 10 de septiembre de 2013

Un extraño en Goa, José Eduardo Agualusa


Título original : Um estranho em Goa

Año de publicación : 2000

Año de la presente edición : Gryphus Editora, 2010



La cobardía casi siempre es la falta de capacidad para suspender el funcionamiento de la imaginación.

Ernest M. Hemingway.



Hay que tener el espíritu de un viajero para gustar de este libro. Quien le encuentre aquel gusto de aventurarse en lugares ignotos sin tener un destino fijo disfrutará esta obra al máximo, acompañando a José –reportero y escritor angolano, muy probablemente el alter ego de José Eduardo Agualusa (Huambo, 1960)- por tierras tan disímiles como son Goa, en la India; una tumultuada Angola; y Corumbá, ese cachito de Brasil en Mato Grosso do Sul, en la difícil frontera con Bolivia, siguiendo el recorrido de Plácido Domingo –vaya nombrecito, homónimo del tenor-, un viejo y recorrido guerrillero, tan misterioso como los lugares por donde pasa, y a donde José seguirá -con el pretexto de buscar historias y personajes para su libro- envuelto en esa aura donde con algo de detectivesco y un poco de magia se deparará con otros personajes igual de sorprendentes, como Lili, la portuguesa quien trabaja restaurando y conservando libros antiguos, quien aún por su condición de extranjera no se amilana a llevar un sari; Lailah, con su lengua hendida en dos a manera de una serpiente, integrante de la obscura secta “Los hijos de Seth”: aunque diferentes entre sí ambas seducen sin proponérselo; Enoque, un viejo quien habla hasta por los codos, vive en una casa atiborrada de libros; Jimmy Ferreira, siempre atento a negociar, aunque se mueva con aparente comodidad entre gente peligrosa no escapará de un trágico final, será quien lo conecte con gente que lucra con reliquias en el mercado negro, entre esas, el corazón palpitante robado del cuerpo incorrupto de San Francisco Javier, atrayendo la morbosa curiosidad de José. 


Pero Agualusa también inserta con acierto en la trama personajes que en realidad existen, algunos tan interesantes como los que aquí él se inventa, como Nagesh Karmali, poeta y defensor de la libertad en Goa; Xanana Gusmão, considerado por muchos un héroe contemporáneo, quien estuvo al frente en la guerra contra la invasión indonesia a Timor Oriental; el Abate Faría, singular monje indio-portugués, pionero en el estudio científico del hipnotismo; Casimiro Monteiro, agente de la PIDE (Policia Nacional e de Defesa do Estado) portuguesa, encargado de eliminar al general Humberto Delgado en la “Operación Otoño” de 1965. Pareciera que Agualusa los incluye brevemente como para que –reconociendo mi total ignorancia acerca de ellos- uno como lector pueda saber más sobre la historia que traen consigo estos personajes que pudieran haber salido de cualquier ficción pero que en realidad forman parte de las particulares historias de diversos lugares. Y todo esto con un fondo musical igual de disímil que va desde Celina González hasta Susana Baca, con citas de Javier Moro, Caetano Veloso y Chabuca Granda, y hasta un escrito algo afiebrado de Aleister Crowley.







José Eduardo Agualusa es una figura literaria con cierto destaque en Brasil pues no es difícil encontrar algún reportaje sobre él, llegando incluso a ser entrevistado en televisión las veces que por aquí aparece para la publicación de algún nuevo libro de su fructífera obra: veinticuatro libros de ficción que van entre el cuento y la novela, hecho por el cual no debería demorar mucho en caer algún libro suyo por este canto.

Lamentablemente no llego a conocer su obra de manera cronológica pues no es tan fácil depararse con sus obras más antiguas, pero aún así no deja ser emocionante poder saber más acerca de la literatura africana, en este caso angolana. Es gratificante ver cómo trae tanto en tan pocas páginas, 147 en total.

Una acertada mezcla de historia y ficción en una trama ágil que además de entretener y enganchar desde un inicio motiva a seguir las migajas que Agualusa va dejando esparcidas en el camino, descubriendo otros senderos que él nos incita a descubrir, algunas historias tan deslumbrantes como su propia ficción. 




Sentada en otra silla, al lado izquierdo de él, Lili se estremeció. Elías surgió en ese momento llevando una bandeja con un juego de té. Se movilizaba sin ruido alguno entre los muebles del salón, antiguas piezas indio-portuguesas, que podrían o deberían estar en un museo. Diríase, una sombra entre sombras. Un ser evanescente, casi invisible, que bastaba cerrar la boca y esconder el marfil lustroso de los dientes para dejar de existir.

- Sirvanse –dice Plácido Domingo-. Después quiero que vean la casa.

La casa, entiéndase, es aquella fastuosa sucesión de salones y corredores: un palacete del siglo XVII, de dos pisos, ociosamente ubicada en un paisaje de ensueño. La biblioteca ocupa uno de los salones y aún tres extensos corredores. El grueso de la colección son libros del siglo XIX adquiridos por el abuelo de Plácido Domingo, médico de renombre, entre los cuales resalta un ejemplar de la famosa tesis del Abate Faría: De la cause du sommeil lucide ou étude de la nature de l’Homme, publicada en Paris en 1906.

- Mi abuelo se interesaba por el hipnotismo –explicó el viejo mostrándonos el libro-. Mi papá, médico como su padre cultivaba el mismo interés. Y claro, yo también, heredé eso de ellos. ¿Ya vio la estatua de nuestro Abate Faria? 

El monumento al Abate Faria en Pangim fue inaugurado en 1945. Representa al hipnotizador con los brazos extendidos, con las manos rígidas, y una mujer echada en el piso, a sus pies, en pleno trance, a lo que en Angola es llamado de xinguilamento (1).

Plácido Domingo me contó que cuando las tropas indias entraron en la ciudad en 1961, acabando con quinientos años de dominio portugués, el nuevo gobernador quiso demoler la estatua: “¡Dónde se ha visto –dicen que exclamó- que un padre dé una golpiza a una mujer!”. Sinceramente, es lo que parece. 
El escritor inglés Richard Burton ciertamente no extrañaría encontrar en Goa un monumento a la violencia doméstica. En Goa and the Blue Montains, un clásico de la literatura de viajes, cuenta que paseando por Pangim escuchó de repente un terrible griterío.

- ¿Qué sucede? –preguntó alarmado al guía. ¿Están matando un cerdo?

- No es nada señor. Debe ser algún cristiano golpeando a su mujer.

- ¿Es ésa una diversión común en Goa?

- Sí, definitivamente.

“Primero un caballero castiga a su esposa, y luego otro, y después otro”, escribe Burton, acrecentando: “A juzgar por el clamor, las consortes no reciben esas medidas disciplinares con la misma paciencia y sumisión de las damas de occidente. En verdad, es una lucha prodigiosa que se traba en el sosiego de los lares de Goa, y según creo, ambas partes lo practican con idéntico vigor y regocijo.”

Estas deben ser una de las pocas cosas que cambiaron en Goa desde que Burton pasó por aquí hace unos ciento y cincuenta años, o tal vez él haya exagerado. Lo cierto es que no he escuchado aún nada que pareciese con un desentendimiento doméstico. También puede ser que el ruido de los motores y las bocinas, invenciones que no existían en la época del aventurero inglés eclipsen por completo el fragor de los combates. Recuerdo, a propósito, que el Padre Francisco de Souza en Oriente Conquistado, defendió la práctica del satí (2) –la inmolación voluntaria de las viudas hindúes en las piras funerarias de los maridos- con el argumento de que esta costumbre constituía una “refinada política para conservar la vida de los maridos contra las traiciones de las mujeres, que a cada paso los mataban con malicia.”

Casi me pierdo: vimos, pues, el palacio. Los corredores enmarcados en una tibia luz. Salones verdes, de un verde marino, cuartos violetas, azules, con muebles pertenecientes a un tiempo muerto hace mucho. Candelabros de Bélgica, mármoles italianos, loza de la Compañía de las Indias, hermosa vajilla en porcelana china cuyos platos tenían la imagen de un dragón azul.

- Las personas aquí en Anjuna –comentó Plácido Domingo- acostumbraban decir que la casa es tan grande que si alguien disparase un tiro desde una extremidad la bala no llegaría a la otra.

Una balcón se abre sin aviso sobre un paisaje eterno: arrozales se extienden hasta perder la vista, la curva de un rio (papayales, cuyo perfume entra por las ventanas).

A mí me impresionó en particular el salón de baile. Me llamó la atención un enorme espejo –“vino de Venecia”, me dice Plácido Domingo, “y habla”- soportado por una gruesa moldura, dorada y tallada. Me busqué en él sintiendo que me echaba sobre un lago. No encontré rápidamente mi imagen. Había algas en el fondo, sombras, tal vez pasando grandes peces, y después, sí, allá estaba mi rostro, retorcido, verde, como el de un ahogado. Lili me jaló de un brazo: “Vamos…” –susurró- “…no caerás allí adentro.”


(1) Opté por dejar esta explicación pues no viene en el libro: Xinguilar : Palabra angolana que significa entrar en trance en un ritual espiritual, generalmente ligados a los cultos nativos de los ancestrales Nkisi y Mukisi.



(2) Esta sí viene en el libro, y es la siguiente:

No resisto a citar una descripción de la ceremonia en Navegação do capitão Pedro Álvares Cabral escripta por hum piloto portugués: “Por igual a todas las personas casadas, al morir, les hacen una gran cavidad en donde son quemadas; sus viudas se visten lo más elegantemente posible, y acompañadas de todos sus parientes, y con muchos instrumentos y hojas, van hasta la oquedad, y bailando alrededor de ella como cangrejos se dejan caer dentro estando la cavidad llena de fuego. Los parientes prestan mucha atención, y alineados con ollas de aceite y manteca, y en cuanto ellas caen dentro les derraman encima aquel contenido para que se enciendan aún más rápido.”


Páginas 47 a 50 





Heces - Susana Baca

El narrador escucha este tema (pág. 21) que en realidad es un poema de César Vallejo, musicalizado por el cantautor cubano Noel Nicola, e interpretado por Susana Baca


Tema subido por Carlos David Salas Ojeda