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miércoles, 24 de junio de 2015

El vampiro de Curitiba, Dalton Trevisan




Título original : O vampiro de Curitiba

Año de publicación : 1965

Editora : Civilização Brasileira

Ejemplar 1,431

Ilustración de la portada : Eugênio Hirsch



Velho, se você gosta de Bukowski vai gostar do Dalton Trevisan. Cuando vi que vendría a vivir a Curitiba pensé: ¡vaya casualidad, la ciudad del vampiro!, recordando aquella frase que alguna vez un paulista me dijo en alguna lejana isla, en medio de robots que hacían el trabajo; el nuestro era abastecerlos y hacerlos funcionar. Curitiba no es tan conocida fuera de las fronteras brasileñas por ser la capital del Paraná. Lo es por ser la ciudad donde está ambientada –como la mayoría, sino toda su obra- este libro. Ésta era la única obra que conocía de Dalton Trevisan antes de siquiera imaginar que viviría en Brasil, aunque nunca la hubiese leído. Es más, nunca me deparé con aquel clásico ejemplar de Editorial Sudamericana. Hasta no hace mucho, además de aquella obra mencionada sólo habían un par de traducciones del autor por parte de Monte Ávila Editora, pero las tres son como encontrar algún inocente en alguna discoteca de Kioto, como agua en un desierto. Nunca salgo a buscar un libro específico, y cuando salgo con esa intención encuentro otros, comprando -a veces- algunos que me hacen olvidar momentáneamente el de la idea inicial, así que ya había asimilado que el toparme con un libro del vampiro Trevisan en castellano era casi una utopía.

Mucha expectativa en la previa de la lectura del libro más conocido del escritor curitibano con tintes de maldito, y, aunque ya he podido disfrutar de algunas de sus obras, guardaba cierta esperanza de algo más con el de la presente entrada, y así fue.

A los clásicos personajes de barrio, muchos asfixiados en la miseria, otros acostumbrados a vivir en medio de la decadencia, aquí, el vicio que Nelsinho -alias el delicado, nuestro héroe- cultiva son las mujeres. Él es el personaje principal de los doce relatos de la primera parte, intitulada como el libro, todos con una fuerte carga erótica y algunos que sobrepasan esa fina frontera.

Abre con “O vampiro de Curitiba” (“El vampiro de Curitiba”) donde Nelsinho se presenta, con los caninos afilados, en un monólogo que como una torrente devela sus ansias. Si el perro de Pávlov hubiese podido describir lo que sentía por el alimento mostrado sería algo parecido a lo que Nelsinho sentía al estar ante su más reciente víctima. Él rechaza su soledad, necesita estar con alguna fémina por cerca, porque este vampiro no se alimenta de sangre, su deseo es mayor, simple y directo: sexo. Y el amor (el acto de enamorarse) es la cruz que lo atormenta, la estaca de madera que lo puede aniquilar. Un relato muy lírico, un gran inicio.

Con “Incidente na loja” (“Incidente en la tienda”) comenzamos a participar de sus recorridos por esta capital. Aquí presenciaremos el exacto momento de la conquista. Nuestro héroe seduce, conquista, devora, y se marcha, largando su presa, satisfecho. Aquí se comprueba aquello de que un “no” es tan sólo una invitación a insistir.

Aunque con “Encontro com Elisa” (“Encuentro con Elisa”) no deslumbre como en los dos anteriores en este relato la ironía está más presente en Nelsinho.

En “Último aviso” nuestro vampiro cambiará guiños y gestos afectuosos con una mujer casada en el bus, siguiéndola hasta el cine. Es la crónica de un chantaje, de una pequeña venganza.

¿Quién nunca antes, de chico, ha cultivado un sentimiento de amor –o lo que se creía que era- por alguna profesora? “Visita a professora” (“Visita a la profesora”) toca ese tema, cuando Nelsinho visita a una madura y guapa profesora venciendo su timidez, empujado por saciar un antiguo deseo. Es uno de los más extensos, casi una nouvelle, pero también uno de los que se tornan más cortos.

Na pontinha da orelha” (“En la puntita de la oreja”) nos trae el cortejo a Neusa, una madura –otra más- y atractiva mujer quien no se despega de su madre, doña Gabriela, una anciana con todos los achaques del mundo encima, quien pareciera, al menos esa noche, no poder conciliar el sueño.

En “Eterna saudade” (“Eterna nostalgia”) no basta con tirar (coger, transar, cachar, follar, como quieran llamarlo, pero eso sí, nada de aquello tan cursi como “hacer el amor”, porque Nelsinho no hace el amor, ¡por Dios!), el orgasmo no está sólo en concluir el acto, sino también en hacerlo en el dormitorio de los padres de la víctima. La profanación le excita. El sentir haber superado a su padre lo entusiasma.

En “O herói perdido” (“El héroe perdido”) se puede percibir aquello comentado en la reseña del primer relato. Si el héroe se enamora todo está perdido. Sólo tiene que alimentarse de la esencia vital de cada mujer. Ya el amor es su estaca de madera, su cruz, el sol bajo la piel.

Debaixo da ponte preta” (“Debajo del puente negro”) tiene una estructura diferente al resto. Una violación es vista y detallada desde los puntos de vista de cada uno de los personajes que participaron en aquel acto. Otra pequeña obra maestra.

A noite da Paixão” (“La noche de la Pasión”) revela desde el título un camino paralelo con el libro del cual parece inspirarse: la Biblia. Nelsinho marca una cita con una prostituta en un hostal. Toda la conversa y actos están marcados por detalles y frases de pasajes cumbres en la religión, católica -o de cualquier otra, me imagino-. Desde el nombre de ella, Magdalena, hasta diálogos con trechos bíblicos, previos y durante el acto; ella es el templo que Nelsinho quiere profanar. Si eres muy allegado a lo religioso este relato quizá te incomode en algo. Puede ser tomado como una burla, o quizá hasta un elogio. Lo cierto es que éste relato es otro de los más logrados del conjunto.

En “As uvas” (“Las uvas”) presenciamos otra derrota. Un sentimiento de culpa eclipsa a Nelsinho impidiéndole comenzar el acto. La belleza de Ivone en vez de entusiasmarlo lo intimida. Cada beso, cada gemido fuera de tiempo, el trémulo vaivén del cuerpo en perfecta forma de Ivone es registrado al mínimo detalle, como el acto de ingerir cada una de las frutas del título; un elogio a un fetiche en las entre líneas de lo que sería la pesadilla para cualquier hombre.

El primer grupo cierra con “Menino caçando passarinho” (“Muchacho cazando pajarito”) donde, a diferencia de los que lo anteceden, Nelsinho no es aquel joven despreocupado. Ahora es un correcto abogado, el doctor Nelson, aunque las mañas no cambien. Aquí el doctor Nelson utiliza su poder de jefe para cortejar, seducir y acosar a una cliente. Podemos no sólo saber lo que dice sino paralelamente lo que piensa, sus más obscuros deseos. Otro de los más logrados. 



Dalton Trevisan en una de las últimas fotografías que consiguieron captar.

Ya en el segundo grupo Nelsinho no es el protagonista, pero los diez cuentos que lo componen tienen la misma característica que se puede deducir desde el título con el que se agrupan: “O anel mágico” (“El anillo mágico”). Todos guardan esa dosis de ironía y humor negro (muy negro) que es sello de Trevisan, así como el realismo en lo difícil que las mujeres la tenían (y tienen), como por ejemplo en “Todas as Marias são coitadas” (“Todas las Marías son sufridas”) donde reaparece aquella María de otros libros, la que nunca la tendrá fácil en ésta vida. O en “Dez anos depois” (“Diez años después”) donde Joana recurre a un joven a través de una carta para pedirle dinero. Él no es víctima, pues se revela una relación cuando ella era aún menor de edad. No queda claro si fue con su consentimiento o no, pero lo que sí está cristalino es que aquella muchacha cayó en la vida, rebuscándoselas como puede. “Bichos da noite” (“Bichos de la noche”) es una pequeña obra maestra, muy descriptivo: Pedro, poseedor de un acuario con los cadáveres de los que eran sus mascotas flotando inermes; se puede escuchar los estallidos de alguna burbuja en la superficie del agua putrefacta. Él, en una madrugada de insomnio se enfrentará a una cucaracha que lo observa de cerca. Si tienen estómago sensible mejor no leerlo antes o después de alguna comida. “Luz na varanda” (“Luz en la varanda”) es la historia de una traición descubierta y denunciada donde Laura negará toda acusación y João Maria intentará convencer al esposo que todo no pasa de chismes y mala saña. “Os velhos piratas morrem na cama” (“Los viejos piratas mueren en la cama”) es un relato lleno de nostalgia; “Na força do homem” (“Vigor masculino”) es la historia de José, quien cada vez que salía a comprar algo demoraba entre una semana y diez días en retornar, y cuando lo hacía no habían vestigios de infidelidad, sino de hambre, cansancio, y fatiga. Otra obra maestra.

En realidad sólo el tercer relato del primer grupo no está a la par de los otros once que alcanzan una gran calidad, ni delos otros diez del segundo grupo. Los del primer conjunto: aunque ningún relato sea la continuación de otro se podría ver como un todo en sí, desde el joven Nelsinho que visita a su ex profesora hasta llegar al maduro doctor Nelson que continúa acechando y cazando; un pulido vampiro. Los del segundo grupo también tocan el tema del sexo directa e indirectamente, pero también nos ofrece estampas de vidas sombrías y pacatas en una ciudad como Curitiba con predilección al color gris, desde su cielo color panza de burro la mayor parte de sus días, hasta el color preferido en la mayoría de carros que circulan por ésta capital. Enfrascándose en diálogos que a pocos van subiendo de tono, Trevisan sabe plasmar cada detalle que rodea a sus personajes, cada remilgo, cada guiño, cada gota de sudor, ya sea de cansancio, o de nerviosismo, la obsesión de su personaje del primer grupo, aquella ansia incurable.

Caminar por las calles de Curitiba tras leer uno o más libros de Trevisan es verla a través de otro lente. Hace una semana, el domingo 14 que pasó, el autor cumplió noventa años de vida. ¡Feliz cumpleaños a usted! Y yo, como muchos otros lo celebramos de la mejor manera posible –no acechando la librería de Chain-: leyéndolo. Después de mi hija y mi esposa lo más importante que he obtenido de Brasil son los libros de éste señor –y claro, los amigos- aunque en los últimos días por fin encontré un libro de Ricardo Guilherme Dicke, pero aún no lo he leído, dicen que es otra joya de la literatura brasileña. ¿Quién duda que Dalton Trevisan es un vampiro? El mar es viejo, y todavía se mueve, me decía mi abuelo. Noventa años y Trevisan sigue escribiendo, y publicando. El mismo cariño y agradecimiento que tengo por el director y actor japonés Takeshi Kitano lo tengo por Dalton Trevisan. Con el Premio Camões consigo mi candidato este octubre próximo a Premio Nobel 2015 es este maestro del relato. 


Sin duda éste libro debe estar entre los diez imprescindibles de la literatura brasileña e invita a conocer más de la vasta obra del escritor curitibano. El vampiro Dalton Trevisan es la voz.

lunes, 6 de octubre de 2014

Frida Kahlo, as suas fotografias




Retomando una costumbre antigua visitamos la exposición “Frida Kahlo, as suas fotografias” en el Museo Oscar Niemeyer (MON), y aunque nuestra hija entienda poco o nada de la tía Frida y el tío Diego (Rivera) ahí estábamos, recorriendo la amplia sala que alberga las 240 fotografías que repasan la vida y trayectoria de la artista mexicana. 


Frida Kahlo con cinco años. Anónimo, 1912. Museo Frida Kahlo. 


Sabíamos de la llegada de ésta muestra a Curitiba con antelación, y, aunque no sea una exposición de sus pinturas, ésta muestra fotográfica despertó el interés de muchas personas, y no sólo de las que vivimos en Curitiba, sino de muchas otras que por diferentes motivos visitan la ciudad y acuden al museo con el interés de retroceder en el tiempo e ingresar al difícil cotidiano de la que se convirtió en ícono de la cultura mexicana y latinoamericana. Así, por ejemplo, una pareja de buenos amigos que nos visita una vez al año desde São Paulo programaron su visita luego de confirmar que la muestra estaba dispuesta. 

Es bacán ver, entre el mar de gente, muchas personas, muy probablemente mexicanos, acudiendo al museo con la camiseta de su equipo y otros con la de la selección mexicana. Entre los que pude ver y reconocer habían unos tres con la amarilla del América, uno con la blanquiroja del Chivas de Guadalajara, otro con una blanquiazul del Pachuca; si por aquí vendieran la del Querétaro habrían muchos brasileños vistiéndola ahora que Ronaldinho está por allá. Vestidos con la camiseta de la selección mexicana conté doce, sólo ese día. 

Frida Kahlo por Guillermo Kahlo, 1932. Museo Frida Kahlo.


Es cierto que hace más de un año no caminábamos por el MON, pero nos atreveríamos a decir que esa cantidad de gente sólo la hemos visto con las exposiciones de Guayasamín, de Botero, de Chambi; en un rápido ejercicio intentamos imaginar cómo sería si una exposición de sus pinturas llegase a la ciudad. 


Frida Kahlo por Nickolas Muray, 1946. Museo Frida Kahlo.


Su padre, el alemán Guillermo Kahlo (cuyo verdadero nombre fue Carl Wilhelm Kahlo) era fotógrafo profesional, y muchas de las obras de ésta muestra son de su autoría, así como también hay fotografías de la francesa Gisèle Freund y el húngaro Nickolas Muray, dos fotógrafos que compartieron muchos momentos de sus vidas con la artista, sobre todo el segundo, uno de sus amores más duraderos, con poco más de diez años de relación. Pero también Frida agarraba la cámara y capturaba momentos de su día a día, y, en tiempos en los que el photoshop era una utopía ella no se amilanaba a recortar su propio rostro por diferentes motivos de varias imágenes. 

Frida Kahlo pintando el retrato de su padre, por Gisèle Freund, 1951. Museo Frida Kahlo.


La exposición comenzó su gira en la ciudad natal de Frida, Ciudad de México; luego estuvo en Lisboa, Portugal; de ahí estuvo en el Museum of Latin American Art en Long Beach, Estados Unidos; hasta llegar a Curitiba, siendo ésta la primera ciudad sudamericana a la que llega la muestra, y hasta el momento la única puesto que de aquí será expuesta en el Museo MARTa Herford en Herford, Alemania en febrero hasta mayo del 2015; en junio, y hasta setiembre del 2015 regresa a México, al Centro Cultural Tijuana en dicha ciudad; en octubre del 2015 hasta febrero del 2016 estará en el Bendigo Art Gallery, en Bendigo, Australia. 

Frida Kahlo pintando en su cama. Anónimo, 1940. Museo Frida Kahlo.


La muestra aquí en Curitiba fue prorrogada hasta el 30 de noviembre del presente año, de martes a domingo desde las 10 horas hasta las 18 horas, y los jueves cierran a las 20 horas, siendo la entrada gratis desde las 18 horas. Oportunidad única de envolverse con un poquito de lo mucho que tiene por ofrecer México. Imperdible. 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Road Show Curitiba 2014 organizado por Vini Portugal y Wines of Portugal



El lunes 01 de setiembre se realizó el Road Show organizado por Exponor Brasil y promovido por Vini Portugal y Wines of Portugal aquí en la capital paranaense, Curitiba, en dos salones reservados para dicho evento en Porcini Trattoria en el centro de la ciudad, y para esta parada –otras ciudades brasileñas consideradas fueron São Paulo, Florianópolis, Ribeirão Preto, y cerrarán el tour éste viernes 05 en Vitória- tuvo a 12 productores /importadores cada uno con varias marcas a disposición del público interesado; aquella legión de adoradores a Baco crece más y más en Brasil y aquí en Curitiba lo podemos comprobar, y aquella noche pudimos estar ahí.

Existe un pequeño problema cuando la legión a la que nos referimos es mayor: son muchas las personas en busca de información –y lógico, de vino- y pocos como cortos los momentos –de 17:00 a 19:00 horas- para intercambiar palabras con los productores, pues no nos parece apropiado acaparar la atención de una persona cuando hay muchas que también quieren saber de él y de sus productos. Pero por otro lado, es gratificante ver cómo cada vez hay más gente interesada en conocer más acerca de este maravilloso mundo del vino, saber con cuál comida podría armonizar el caldo que está degustando en aquel momento. Como en muchos aspectos, en cuanto a vinos los brasileños la tienen bien clara: no hay roche por preguntar, todos van (vamos) -además de degustar vino- en busca de conocimiento, de empaparse aun más sobre el tema.

Y el tema –el maravilloso mundo del vino- es muy amplio, y como hace algunas semanas atrás lo fue con Uruguay, con su cepa bandera, el tannat, hoy fueron vinos portugueses: todo un universo totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados, y ese era un punto interesante que estaba en boca de muchos pues prácticamente el mensaje subliminal era “esqueça de Argentina e Chile..!!” (“olvídese de Argentina y Chile..!!”), conscientes de que por aquí -como en Perú- el mercado es dominado por vinos de esos países vecinos los lemas con los que apelan en los libros y guías a dejar de lado esa costumbre eran “Esqueça o común, aproveite o único” (“olvídese de lo común, aproveche lo que es único”), o “Desafie os seus sentidos, aprecie o que é único” (“Desafíe sus sentidos, aproveche lo que es único”), pues realmente los vinos portugueses son caldos totalmente diferentes a lo que estamos acostumbrados a beber por estos lares. Para tener una idea, Portugal cuenta con 250 cepas autóctonas, y si para los que conocemos muy poco de ellos los nombres de Touriga Nacional, Trincadeira, Arinto y Albariño se nos torna algo conocido, ya Touriga Franca, Baga, Encruzado, y Fernão Pires, -por mencionar sólo 4- nos genera un gran signo de interrogación, una sensación de sorpresa que no tratamos de esconder, por el contrario, nos emociona saber de su existencia y tal vez hasta poder probar vinos trabajados con esas cepas, mezclados entre sí en blends generosos, corpulentos, elegantes y con mucho carácter, pero también blends trabajados con castas más conocidas como el cabernet sauvignon, el syrah, entre otras. En cuanto a sus indicaciones geográficas las más conocidas quizá son Alentejo, Dão, Porto e Douro -y aun así sabemos muy poco de ellas-, ya Tras-os-Montes, Beira Interior, Távora-Varosa, Bairrada, entre muchas otras están ahí prestas a ser descubiertas por la gran mayoría por estos lares.

Sí, definitivamente no mienten cuando apelan a un universo único, muy probablemente igual de maravilloso del que conocemos un poco más. 



Dueño de un acento típico portugués, don Mário Neves, Director de la vinícola Aliança Vinhos de Portugal, se expresa con la fuerza y el cariño cuando se le interroga por sus productos en la mesa. Hay mucha emoción en sus palabras, y como buen padre no desdeña a ninguno de sus hijos, conocedor de la importancia de vinos como Casal Mendes en sus variedades Rosé y Verde. Cris experimentó el rosé y quedó encantada: de un rojo muy vivo con una hermosa tonalidad algo anaranjada y de una inusitada frescura. Esta marca es su caballito de batalla, los que le dan margen y entrada, abarcando un público más amplio. Ya del otro lado están sus hermanos mayores: Aliança Reserva y Quinta dos Quatro Ventos. El primero es muy afrutado en nariz y en boca, y al probarlo, además de refrendar esa sensación tiene un sutil toque de tostado. El segundo es mucho más potente y corpulento, tiene una mejor acidez, todo en perfecta armonía. Ambos probamos estos dos, Cris gustó más del segundo, yo de ambos. Aliança es una vinícola con más de 80 años de vida, y uno de sus primeros mercados, además de Europa y África fue justamente Brasil. La sorpresa fue mayor cuando nos dijo que se vendían en la cadena Angeloni, lugar con una buena área para vinos que solemos frecuentar. El fin de semana que nos esperen por allá. 





Jonas tiene un gran entusiasmo que usa hábilmente para atraer gente hacia su mesa como abejas a la miel, sirve vino a diestra y siniestra, acomoda las botellas para las diversas fotografías, e incluso no se intimida a salir en ellas si así lo requieren: “gente, compartilhem no facebook e no twitter à vontade” repite siempre con una sonrisa estampada en el rostro. Él es de la importadora que representa a los caldos de la vinícola Herdade Paço Do Conde. Aquí Cris probó el Herdade Das Albernoas Reserva 2011, de mediana corpulencia, rica sensación afrutada, iría bien con quesos o con comida, inclusive solo como ahora, tiene buen carácter. Luego, ambos probamos el Colheita Selecionada Touriga Nacional Syrah 2010, es muy equilibrado, de una rica sensación floral en el retrogusto. Finalmente el Herdade Paço Do Conde Reserva 2009, muy aromático, perfumado, en boca muy afrutado con una sensación cálida al final y una leve sensación especiada, pide comida y algo de tiempo para liberar todo lo bueno que tiene para ofrecer. Tres caldos muy sabrosos de esta vinícola que se apreciarán mejor en la tranquilidad del hogar. 




Al frente estaba la mesa para los caldos de la vinícola Bacalhôa Vinhos de Portugal. Esta vinícola fue fundada en 1922 y detenta viñedos en las regiones más famosas y conocidas de Portugal: Alentejo, Dão e Douro, Península de Setúbal, Lisboa, y Bairrada. Aquí pudimos apreciar su Quinta de Bacalhôa Tinto 2011, un cabernet sauvignon que si por algún momento pensamos que por ser trabajado con esta cepa más conocida por nosotros íbamos a sentirlo un tanto más familiar, craso error. De un terruño totalmente diferente como lo es la Península de Setúbal este tinto totalmente diferente creó divergencia entre nosotros: Cris prácticamente lo adoptó como suyo, a mí me arrolló. Es un tinto que claramente tiene larga vida por recorrer, se apreciará mejor con algunos años en botella, y aquel día lo encontré avasallador, potente, inclusive algo rústico; ya Cris me miraba y me increpaba: Como não pode gostar desse vino..!! No es que no me guste, sólo creo que no es para mí, al menos en ese momento. Ella lo encuentra corpulento, sensaciones afrutadas muy bien integradas a la rica y marcada sensación a madera, de final largo con retrogusto especiado y una marcada sensación mentolada. Aunque lo disfrutó solo cree que estará mejor con comida. Luego, yo probé Tinto da Ânfora 2011, éste está más domado, más sedoso, muy afrutado, la madera presente. Fue ahí, degustando este interesante tinto que comienzo a reparar en los efectos de ambos tipos de vino: los más jóvenes, incluso los reserva, y los de guarda. Mientras los dos primeros destacan en eventos como éste pues están listos para ofrecer todo el potencial que tienen en el momento exacto de la degustación, los de guarda por necesitar un tiempo de decantación e inclusive mayor tiempo en botella, en el momento de la degustación pueden pasar la impresión de ser “tíos cascarrabias”. Es un error en el que no debemos caer, aunque Cris parece tenerla más clara que yo, y me alegra percibir eso. Y mientras degusto aquel último, ella se manda con el Meia Pipa Private Selection 2011 mientras me mira de soslayo con una sonrisa coqueta. Yo, creyendo que es el efecto de tanto elixir, minutos más tarde, en cuanto vamos a la sala de comidas, me vuelve a encarar: Tinha um Private Selection na sua frente e você pega aquele ânfora…? La verdad es que no lo ví, y el Tinto de Ânfora sí lo disfruté. Ella encuentra aquel Meia Pipa Private Selection con las frutas negras a flor de piel, potente, voluminoso en boca, muy intenso, aunque lo encontró muy sabroso también pide comida. Definitivamente los vinos de esta vinícola se las traen. 


Hablando de comida, la necesitábamos, y hacia allá fuimos. 













Aproximadamente una media hora después nos acercamos a la mesa de la importadora Interfood que representa a la vinícola Aveleda Portugal. Algo curioso pasa al menos por aquí con esa vinícola. Mencionan su nombre y un gran signo de interrogación se crea en una pequeña nube encima de nuestras cabezas. Pero antes de terminar de mencionar Casal Garcia ipso facto las imágenes de estos vinos aparecen en nuestras mentes. Sin embargo esta vinícola data de 1870 nada menos, y a través de varias generaciones de una misma familia llevan esta empresa que detenta aquella popular marca mencionada líneas arriba, Casal Garcia. Esta marca es tan popular cuanto lo son el chileno Casillero del Diablo, y el argentino Trapiche –los varietales de su línea base-, o sea, una marca con mucha presencia en el mercado, los encuentras sin buscarlos, de gran distribución y rotación. Cualquier vinícola en el mundo quisiera ostentar una marca como ésta –o como esas marcas chilena y argentina mencionadas- que les da un amplio margen para otros emprendimientos. Son vinos jóvenes, para ser bebidos en cuanto salen al mercado, joviales, frescos; son muy populares por aquí. Aunque no aparece en este blog –en nuestro pequeño espacio sólo aparecen los vinos que bebemos en casa- hace un tanto que no bebíamos un Casal García. Cris se aventuró con el rosé que no conocía: sensación a fresas muy marcada, suave, simpático, refrescante. Ambos probamos el Aveleda Alvarinho 2013; no es atractivo a la vista, de una débil tonalidad, pero en boca es fresco, tiene un toque mineral. Luego yo pude probar el Charamba Douro 2012, totalmente desconocido para mí: jovial, no parece pasar por barricas –vino portugués sin paso por barricas, si hasta parecía que no había, ¡claro que los hay!-, sedoso, taninos suaves, muy fresco, me lo imagino para aquellos días veraniegos donde dudas abrir un tinto, éste no estaría nada mal; interesante. 


Si algún lector llegó hasta estas líneas y es del que está comenzando a apreciar vinos, los caldos de la marca Casal García pueden ser una entrada perfecta a un mundo muy amplio y diverso, como maravilloso. Estos vinos pueden ser los que te enganchen a continuar descubriendo cada vez más, probar otros más complejos, para luego regresar a esa marca siendo recordada con el cariño y la gratitud con el que se recuerda el primer amor. 





Al lado estaba la mesa de la vinícola Casa Santos Lima con caldos más que interesantes. El encargado denotaba acento portugués, muy probablemente era de la propia vinícola. Lamentablemente no pudimos conversar con él. Mucha gente se aglomeraba en éste módulo y ya era difícil hacerse con sus vinos, menos aún intercambiar palabras con él; una pena. Ambos comenzamos con el Quinta de Bons-Ventos 2012: afrutado, frutas como de mermelada, aunque parece un tinto joven denota una mediana corpulencia. Luego pasamos al Portas de Lisboa 2012, de mediana corpulencia, algo cálido, con un toque de tostado en el retrogusto. Es menos complejo, también parece un vino joven. Terminamos con el Quinta das Setencostas 2010: ¡qué tinto diferente! En nariz parece algo caliente, olor a pasas y a orejones. En boca, hay alguna sensación a tabaco y también algo herbáceo, cuenta con buena acidez. Es un tinto presuntuoso, muy interesante. Caldos interesantes que provienen de una región poco conocida, al menos por nosotros, Lisboa, que detenta nueve DOC en su interior tornándola la de mayor número en todo el país. 





En la mesa número 5 se agrupan vinos de tres vinícolas. Yo opto por Monsaraz Tinto 2013 de Enoforum Carmin Group. Un tinto joven de una suave tanicidad, se bebe fácil, su propuesta parece ser esa, sencilla. En aquel preciso momento, con otros más complejos por ahí cerca no entusiasmó, pero debe ser perfecto para un momento cualquiera. Cris avistó el Porto Messias 10 Anos e ipso facto, como un acto reflejo, estiró el brazo. Este es otro vino que creó controversia entre nosotros, y eso es tan bacán como encontrar gustos en común: mientras a ella le pareció vivaz, alegre, envolvente, denso, y hasta opulento, con sus notas melosas y calidez a flor de piel, a mí me avasalló, me golpeó, me movió el piso. Aunque ambos coincidimos que no era el mejor momento para degustarlo y apreciarlo, ella siguió saboreándolo mientras hacía amigas por ahí. Yo, luego de una muy breve probada lo cambié por Reguengos Reserva 2010 de la misma cooperativa que el Monzaraz bebido primero: éste Reguengos es un tinto jovial, algo cálido sin llegar a incomodar, frutas negras con notas tostadas. Esperaba algo más complejo por ser un Reserva pero no, a la temperatura ideal fácil puede beberse en una tarde calurosa acompañando una tabla de quesos inclusive, y claro, con comida. Dependiendo al precio con que lleguen a estos lares se tornarían más interesantes, sobre todo éste último. Ya el Porto Messias 10 Anos de la vinícola Caves Messias muy probablemente aparezca en breve en este pequeño espacio, pues durante el regreso a casa ella compartía las opciones de postres con las que podría ser armonizado; vaya que si la entusiasmó. 








Mientras ella seguía conversando y saboreando su vino oporto, yo llegué a la mesa vecina de la vinícola Herdade Da Comporta, y asumiendo que era el top de la casa experimenté el Parus 2011. Sí, debe serlo. Un tinto perfumado, atractivo desde esta fase. Voluminoso, elegante, con la fruta muy perceptible y bien integrada a la suave sensación a madera; muy sabroso. De seguro se tornará mucho mejor con algunos años más en botella, todavía está muy joven, quien tenga paciencia y sepa esperar algunos pocos años lo disfrutará mucho más. Probablemente en el momento en que llegué este tinto ya estaba abierto hace algún tiempo pues al parecer ya había respirado un tanto; ¡todo un vinazo! Después de éste no quise probar otro de esta vinícola, sería hasta injusto. 





Finalmente llegamos a la mesa de Vidigal Wines, vinícola con un amplio portafolio de marcas y productos. Particularmente tenía la clara y única intención de probar el Brutalis 2009, pero hacía poco se había acabado así que varias personas estábamos esperando la llegada de una nueva caja. Mientras llegaba nos animamos a probar el Dom Dinis Reserva 2009: ¡qué bueno que lo probamos! Hubiese sido una pérdida el no hacerlo. Rica sensación afrutada, buen volumen en boca, potente, de mediana corpulencia, con retrogusto algo cálido y sensación a cacao, toda una gran experiencia. Llegó el Brutalis pero ahora era cosecha 2010. Como cualquier vino top éste necesitaba algún tiempo de decantación pero se puede ver y vislumbrar un vino potente, opulento, aún joven, con muchos años por delante para poder disfrutar de todo su esplendor, aun así resultó sabroso, un tinto con mucho brío. Finalmente experimentamos el Casa do Cónego Licoroso 1982 , intrigante vino con 16,5% de graduación alcohólica, de un dulzor que no empalaga, cálido, fortificado, muy sabroso, que por momentos hizo olvidar a Cris del Porto Messias 10 Anos. En la fotografía pueden verificar que tanto el Brutalis como este último licoroso cuentan con cápsula de cera. Qué duda cabe, cerramos la noche con broche de oro. 




Obrigado Lucas por aceitar tirar essa foto com nossa câmera!



El evento estaba muy bien organizado. Se había destinado otro salón para la amplia mesa con bocaditos y piqueos muy variados como se puede apreciar en dos imágenes hacia la mitad de este post. Mientras conversábamos y revisábamos nuestras anotaciones en las guías que proporcionaron en la entrada reparamos de la amplia pantalla que ahí había. Al parecer ahí se realizó con unas 2 ó 3 horas de antecedencia el Master Class dirigido a los “profesionales del área”. ¿Sólo los “profesionales” necesitan aquellas charlas y exposiciones? ¿Y el público entusiasta, potenciales consumidores? Como a muchos otros nos hubiese encantado poder estar presentes y aprender más sobre el clima, la diversidad de terruños, cepas y caldos con que cuenta Portugal. Pero eso no minimizó la gran experiencia que proporcionó un evento como éste, ojalá en otros años se pueda repetir y nuevamente Curitiba sea considerada en el tour. 


Para más informaciones sobre diversos eventos en el mundo entero la página web de Wines of Portugal está aquí, y también la pueden seguir por el facebook aquí. Así también el facebook de Vinhos de Portugal Brasil aquí. Y la página web de Vini Portugal aquí.

Y todo lo encontrado aquella noche de hecho es sólo un poco de lo mucho que tiene Portugal por ofrecer; un cachito como para provocar. Con esa estrategia de marketing intentando diferenciarse claramente de los productos dominantes –argentino y chileno- en el mercado brasileño no exageran un ápice al presentarse como vinos con una personalidad única, diferentes entre sí, que albergan toda una antigua historia y tradición vinícola de alta calidad, todo un maravilloso universo por conocer. 




lunes, 17 de marzo de 2014

11a Feira do Vinil




Anteayer, sábado 15 de marzo, se realizó la “11a Feira do Vinil” aquí en Curitiba en las instalaciones del Canal da Música. Éste es un evento que se realiza cada 3 ó 4 meses en la ciudad albergando vendedores no solo de aquí del Paraná sino también de los estados vecinos de Santa Catarina y de São Paulo. Según la web site de Globo alrededor de 60 expositores ofrecieron cerca de 25,000 lp’s a la clientela que cada día va aumentando. Esperaban reunir cerca de 2,000 personas, yo creo que fácil superaron esa cifra, y nosotros tres estuvimos ahí.



Esta fiebre por el vinil no es exclusiva de Brasil, en Lima (quizá en todo el Perú) no son pocas las personas que mensualmente van enriqueciendo sus colecciones, acudiendo desde las tiendas de música en modernos centros comerciales hasta el clásico Jr. Quilca cerquita al cruce con la Av. Wilson en pleno centro de Lima, un clásico lugar donde desde hace años se ofrecen lp’s nacionales e importados. 



En Japón hasta mediados del 2008 los precios de los lp’s eran ínfimos lo que hacía que muchos brasileños, peruanos y japoneses que gustábamos de estos ítems aprovechemos los bajísimos precios a los que eran ofrecidos: 500, 400, hasta 100 yenes (US$ 5, 4 y 1 dólar aprox.) en Banana Record de Nagoya, por citar sólo un lugar, ya en Tower Records los precios eran algo más elevados, pero hacia el segundo semestre del 2008 subieron repentinamente a 5,000 y 4,000 yenes (US$ 50 y 40 dólares aprox.) los antiguos, y los modernos superaban fácilmente esas cifras.




Quien piense que solamente a los treintañeros y en adelante nos atraen los lp’s están equivocados, habían muchos que no llegaban a los 20’s procurando con esa ansia típica de no perder el disco de su banda/cantante preferida por puesta de mano, y es que había mucha gente y pocas las cajas libre donde poder revisar. Y si hasta el mediodía estaban todas ordenaditas alfabéticamente luego del constante manoseo de los muchos clientes potenciales ya estaban todas mezcladas, Felizmente por género sí estaban separadas en diferentes cajas. 



Y había de todos los géneros, para todos los gustos, desde clásicos del mpb (música popular brasileira) como Elis Regina, Caetano Veloso, Chico Buarque, Gilberto Gil, Roberto Carlos, hasta estar atentos a depararse con vinilos de la rockera Pitty, y los también clásicos Ira!, Raúl Seixas, Mamonas Assasinas, Os Mutantes, Rita Lee, Sepultura, Os Paralamas do Sucesso, Legião Urbana, Engenheiros do Hawaii. 



Desde los primeros discos de AC/DC hasta el último en vivo grabado en su gira por Buenos Aires; Frank Zappa, The Beatles, Rolling Stones, Janis Joplin, Jimi Hendrix, Cream, Yngwie Malmsteen, Joe Satriani eran una presencia constante ya sea en ediciones nacionales (brasileñas), o japonesas, estadounidenses, inglesas o alemanas, o sea, un pequeño paraíso para los amantes de la música en discos vinilos.



Este stand es de las tiendas "Hi-Fi", cuentan con dos locales en el centro de Curitiba, y siempre tienen novedades nacionales e importadas aunque los precios son algo elevados, lo bueno es que aceptan el regatear.
















Algunos lp’s se vinieron con nosotros. En junio parece que será la próxima edición, estaremos preparados.




Mercedes Sosa ao vivo no Brasil, 1980.


Disco grabado durante su gira por territorio brasileño entre el 17 de marzo y el 7 de mayo de 1980




Vengo a ofrecer mi corazón, Mercedes Sosa, 1985.

Abre con el clásico tama de Fito Páez que también da título al disco. Otros temas que interesan son Cuando me ves así, Canción para Carito y Venas abiertas. Interesante el detalle del dibujo del poncho en la carátula, una chakana.






Cantata Sudamericana, Mercedes Sosa, Ariel Ramírez, Félix Luna, 1972. 

El cartón se puede desplegar encontrando un largo texto con una gran fotografía de Mercedes cantando, Ramírez al piano y Luna observando ahí cerquita.





"The Spaghetti Incident?", Guns n' Roses, 1993.

Este disco es el patito feo de esta gran banda, no entiendo muy bien el por qué, pero no es visto por la gran mayoría como un gran disco. ¿Quizá porque es un disco de covers? Si es así, ellos se lo pierden. Felizmente, eso hace que cueste menos. Los covers "New rose", de The Damned; "Human Being" de The New York Dolls; "Hair of the dog", de Nazareth; "I don't care about you", de Fear son tan buenas como la tan sintonizada versión de "Since i don't have you", grabado originalmente por The Skyliners.





Live in New York city, John Lennon, 1986.

El disco es lanzado al mercado en 1986 pero es de un concierto en el Madison Square Garden hecho en 1972. Tiene la particularidad de no contar con los temas que Yoko Ono interpretó en aquel concierto "por decisión de ella" para que podamos tener un disco exclusivo del genio; y así y todo muchos la ven con malos ojos a esta japonesa, la musa de Lennon. Trae "Come together" de su etapa en The Beatles y el cover "Hound dog" de Elvis Presley.






Pearl, Janis Joplin, 1980.

En verdad este lp ya estaba con nosotros desde hace algunas semanas atrás pero igual lo insertamos acá. El disco fue sacado al mercado en 1970 de manera póstuma y la verdad ninguna pista tiene pierde.






Tinseltown rebellion, Frank Zappa, 1981.

Este disco doble tiene la particularidad de ser el del debut del gran Steve Vai en guitarra y coros en la banda de Zappa. Así como el "Cantata ..." de Mercedes Sosa éste también se abre trayendo las letras de todos los temas e información acerca del disco en la parte posterior.



lunes, 18 de febrero de 2013

Coches clásicos, Feira do Largo da Ordem, Curitiba


La "Feira do Largo da Ordem" es uno de los puntos fijos para llevar a alguien que llegue de visita a la ciudad, ya sea nacional o extranjero, si su estancia coincide con algún domingo en la capital paranaense, Curitiba. Pero también siempre es una opción muy atractiva para los que vivimos aquí, más si hay un niño en casa. Es un gran mercado de pulgas al aire libre donde se encuentra de todo, o casi todo: artesanías, antigüedades, lp's, cd's, libros, ropa, juguetes, comida y bebida, artículos para el hogar, estampillas, monedas y billetes, y un interminable etc. Son como ocho cuadras (quizá más) donde cada domingo, así llueva, truene, caiga granizo -por lo menos una o dos veces al año cae-, o con el sol fuerte de esta temporada, los tradicionales vendedores cierran las calles y ocupan esa parte del centro de la ciudad. Y si contamos con los establecimientos alrededor de esta feria las opciones aumentan aún más. Esta feria es un buen ejemplo de lo que es Brasil, un país multicultural: aquí se reúnen los descendientes portugueses, alemanes, italianos, ucranianos, polacos, japoneses, bolivianos, argentinos, chilenos, peruanos, pudiendo encontrar productos, ropas, música, comida y bebida, típicas de estos lugares. También los brasileños de otros estados llegan aquí ofreciendo productos típicos de otras regiones de este país-continente. Y entre tanto barullo, tanto comercio, y tanta conversa -y tantas mujeres..., que por que uno esté a dieta no significa que no pueda echarle un vistazo al menú: esas rubias descendientes de Europa del este, pero con ritmo y sabor latino, mamita querida....-, hay una calle reservada para la exposición gratuita de coches antiguos, tan bien conservados que parecieran recién haber salido de fábrica, la mayoría datan de la mitad del siglo pasado, muchos de antes. Ya habíamos estado el año pasado en la Convención de Volkswagen Escarabajos denominada "Dia Nacional do Fusca" que se realiza todos los años aquí en la ciudad, pero en esta feria no sólo hay "escarabajos". Si alguien tiene un coche de estos es sólo llegar y estacionar y así nosotros, los transeúntes, podemos apreciar estas joyas, sacar algunas fotografías, e incluso conversar con los dueños acerca de los detalles de la nave que manejan, todos muy cordiales y atendiendo a las infinitas preguntas que hacemos, sobre todo de niños, que no están acostumbrados a ver autos como estos por las calles. Es tanta la cantidad de personas que llegan que es muy difícil fotografiar las naves sin alguien parado al lado, y el ir a preguntar sobre marca, modelo y año resulta una tarea difícil más cuando, como en nuestro caso, hay una niña queriendo ir atrás de algo, así que no podré dejar detalles de los diversos autos que conseguí capturar. Muchos llevan el año en la placa, pero no todos.




  
































































































Llegan también muchos motociclistas, pero a diferencia de los carros las motos las dejan tan juntas que no se pueden fotografiar a no ser en grupo, pero así no se aprecia del todo. Una excepción fue esta chopper con sus arañas.





Acompaño a mi esposa a ver ropa, luego ella me acompaña a la librería de viejo, para luego los tres caer al puesto de una familia boliviana que hacen empanadas de pollo, de bacalao, de carne, y que la ofrecen con rocoto (opcional): riquísimas, con su clásico "caldo de cana" ("extracto de caña") del puesto vecino. Las joyas de encima siempre están ahí, cada domingo, para recordarnos, o hacernos saber, que un carro también puede ser una obra de arte.