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domingo, 17 de febrero de 2013

Tarapacá Gran Reserva Etiqueta Negra 2008



Viña Tarapacá
Tarapacá Gran Reserva Etiqueta Negra 2008
87% Cabernet Sauvignon – 13% Cabernet Franc
13% Grad. Alc.
D.O. Valle del Maipo, Chile. 

Luego de algunas experiencias con diversas variedades de la línea gran reserva de la Viña Tarapacá ahora probamos el gran reserva etiqueta negra, cabernet que está una línea arriba del gran reserva normal y dos líneas abajo del vino top de la vinícola, el Tara.Pakay. 

El cabernet sauvignon utilizado para este caldo proviene de siete diferentes cuarteles del Alto Maipo y de la región costera de Maipo. 

De un granate vivo, de bordes violáceos, de capa media, forma lágrimas intensas. En nariz, muy afrutado, moras, guinda, pasas, en la segunda copa hay algo de madera y vainilla; en la cuarta copa toques de tabaco. En boca, lo afrutado se refrenda, las moras y guinda; hay un toque de nueces; es algo licoroso, no incomoda; de mediana corpulencia; de final largo con retrogusto a madera, tabaco y algo de especiado. 

Este caldo tiene que respirar para poder apreciarlo mejor, nosotros lo dejamos cerca de una hora, estuvo perfecto para armonizar carne y chorizos a la parrilla. En boca aunque de cuerpo mediano no llena del todo, pero su sabor es realmente agradable. Fácilmente aguanta –a buen recaudo- unos 4 ó 5 años, y quizá más. Una muy interesante experiencia. 



sábado, 16 de febrero de 2013

Franco Italiano Moscatel


Vinícola Franco Italiano
Franco Italiano Moscatel
7,5% Grad. Alc.
Colombo, Paraná, Brasil. 

Esta pequeña vinícola está relativamente cerca de casa de la cual ya habíamos experimentado algunos vinos suyos, ahora fue la vez de este espumante -regalo de los padrinos de la bebé: se agradece- de única fermentación en tanques de inox y elaborado con el método Asti. 

A la vista, es de un amarillo paja que coquetea con el dorado, de burbujas pequeñitas y muy persistentes. En nariz, es muy afrutado, manzanas, peras, hay una sensación dulce pero no de miel, parece de la misma sensación afrutada. En boca, se refrenda la fruta, sobre todo la sensación a manzanas; de un dulzor relativamente suave que no empalaga. 

Aunque no llega a ser cremosito, es un espumante correcto, estuvo bien para la conversa post almuerzo. 

jueves, 14 de febrero de 2013

Finca El Origen Reserva Torrontés 2010


Bodegas y Viñedos La Esperanza
Finca El Origen Reserva Torrontés 2010
14% Grad. Alc.
Valle de Cafayate, Salta, Argentina. 

Otro vino salteño que encontramos y que hasta el momento de depararnos con la botella desconocíamos. No recuerdo haber visto algún Finca El Origen antes de este ejemplar, ahora ofrecían dos variedades, éste torrontés que estaba de oferta a RS 29 (US$ 14,5 –dólares-), y un malbec que creo estaba por los RS 39. Probablemente la línea tenga más variedades pero los malbec y últimamente –con la temporada- los torrontés son los que más se encuentran entre los argentinos. 

Amarillo paja pálido, denota poca corpulencia. En nariz, es más floral que afrutado, jazmín, melocotones y un toque del amargor –en positivo- de la cáscara de toronja. En boca, la sensación floral se refrenda, de leve corpulencia, de final mediano con retrogusto cítrico, toronja, lima. 

Muy fresco, jovial, está muy bien trabajado, de buena rpc (RS 29), otro salteño, menos conocido -al menos por estos lares- que su afamado vecino Colomé; diferente, que nos deja conocer un poquito más de lo mucho que debe tener por ofrecer la provincia de Salta. 

lunes, 11 de febrero de 2013

Ópera de muertos, Autran Dourado



Título original : Ópera dos mortos

Año de publicación : 1967

Presente edición : Editora Civilização Brasileira, 1970. 


Hace poco más de cuatro meses los diversos medios de comunicación brasileños informaban lamentando el deceso, a los ochenta y seis años, de Autran Dourado (Minas Gerais,, 1926 – Rio de Janeiro, 2012), autor fecundo, cuya máxima obra es la de la presente entrada. 

Dourado nos presenta en nueve intensos capítulos la historia de una familia grande, rica e importante en una ciudad de Minas Gerais a través de sus descendientes, desde el patriarca Lucas Procópio Honório Cota, misógino, de un oscuro pasado, padre del coronel João Capistrano Honório Cota, hombre correcto que incrementará aún más la fortuna de su padre, y que a diferencia de éste – que no congeniaba con casi nadie- tendrá literalmente a la ciudad en su casa, y acabará por aceptar intervenir en la política local. Aunque era muy sociable siempre se las ingeniaba para diferenciarse del resto, ya sea por su modo elegante de vestir o por su manera refinada al actuar. Todo se irá al tacho al morir su mujer doña Genu (se pronuncia “yenú”), abstrayéndose del mundo en su cuarto y maldiciendo a la ciudad entera, como alguna vez lo hizo su padre. 

Dourado alterna un narrador omnisciente por momentos y por otros a los mismos personajes de los cuales a través de sus diálogos y cavilaciones irán desenvolviendo la historia, hasta llegar a la hija de este coronel Honório Cota: Rosalina, el personaje principal de esta historia, así el capítulo dos es en donde interrumpe su narración linear para llevarnos al pasado de la familia de esta mujer, y poder entender el por qué de su extraño comportamiento en los capítulos posteriores. 

Sin embargo, en el inicio de esta novela aquel narrador nos presenta primero la enorme casa que a través del tiempo alberga a esta familia. La casa es como un personaje más, inicialmente nueva, cuidada, arreglada, para que en tiempos de Rosalina estar abandonada a la intemperie, al polvo y al musgo. La casa no habla pero dice mucho del estado anímico de sus habitantes en los diferentes momentos de esta historia. 

Rosalina es una mujer que adoptó la postura del padre –luego de la muerte de su madre- y del abuelo, recluyéndose en su caserón y teniendo como único contacto con el mundo a su ama, Quinquina, mujer muda pero de gestos y ademanes grandilocuentes cuando se lo propone, por ella conoce de la curiosidad externa por saber qué sucede al interior de ese enorme recinto y claro, le interesa un bledo congeniar con el gentío. Quinquina al ser muda envuelve la auto-reclusión de Rosalina en el absoluto silencio. 

El autor nos describe a Rosalina guapa, madura, en la mejor edad, pero con un grave problema de sociabilización, llegando a odiar a los de la ciudad aún sin tratarlos desde su juventud. Desliza una cierta debilidad hacia Emanuel, hombre honesto y trabajador, quien le propuso matrimonio en su momento llegando a ser rechazado por no pertenecer a la misma clase social. Él es el encargado de los negocios de la familia y es a quien Rosalina acude para pedir dinero conforme lo va necesitando. Su soledad es amenizada con la bebida diaria y nocturna de vino de madeira. Ella también respeta la tradición familiar de tener parado un reloj por cada familiar muerto, cada cual a la hora en que cada uno falleció. 

Pero ese silencio será quebrado con la llegada de José Feliciano, también conocido por Juca Passarinho (el nombre se pronuncia “yuca”, el apodo siguiente significa “pajarito”), quien llega a la ciudad de un pueblo alejado. Él es un tipo zafio y taimado que habla hasta por los codos, mezclando realidad con mentiras con la facilidad con la que otros respiran. Utiliza su labia fácil para hacerse de favores, así como de oficios menores huyendo de trabajos pesados. Al conocer la historia del caserón y de su intrigante dueña se las ingeniará para ingresar a trabajar ahí. 




Así como con la historia familiar de Rosalina, Dourado hará una pausa en su trama para llevarnos a otro punto de Minas Gerais y encontrarnos con este tipo que es el lado opuesto de Rosalina, hasta su llegada a la ciudad y la decisión de pedir trabajo en el caserón. 

Rosalina lo acepta porque ve en él la posibilidad de tener con quién poder conversar, tener alguien a quien escuchar, no era de la ciudad así que su indiferencia no lo alcanzaba. Ya instalado Juca Passarinho llenará la casa con sus historias y sus preguntas, animando a Rosalina y también a los de la ciudad que tendrán en él la oportunidad de saber de primera mano lo que sucede al interior de ese recinto. Pero él, hombre sencillo, nunca imaginará descubrir en su patrona a una bella mujer escondida bajo esos largos y pomposos vestidos, y menos aún que ésta intente seducirlo. 

Dourado describe con maestría los encuentros furtivos y nocturnos de estos dos personajes tan opuestos, pero a la vez tan carentes. Mientras que por las noches Rosalina, animada por el vino, esperaba el regreso de Juca Passarinho para conversar sin hablarse, tan sólo valiéndose de gestos, roces, miradas, y aunque el silencio reinaba la comunicación llegaba a ser fluida. Ya de día ella volvía a su marasmo y seriedad, dirigiéndose a él sólo para dar órdenes. Podemos apreciar en la doble vida de estos personajes los pequeños detalles que van carcomiendo a ambos, tanto durante el día como por la noche, los pensamientos confusos de Juca Passarinho por no poder controlar a esa mujer, resignándose a la sumisión diurna, y al nerviosismo nocturno por presenciar el drástico cambio de Rosalina por las noches. Su confusión es tal que los vecinos llegan a creerlo enfermo por lo callado que se torna. También Rosalina inicialmente se siente sucia en mezclarse con un pueblerino, un sirviente, pero espera su llegada por las noches para reiniciar todo. 

Es curioso no sólo ese hecho: ella piensa que no debe estar con él por ser de una clase social menor, y él pensar que no puede estar con ella por ser su patrona, de alta alcurnia, y para colmo un mujerón. No sé si esto aún se dé, pero antiguamente ese pensamiento era muy común. 

El autor cuando recurre al narrador omnisciente hace uso de un portugués castizo (si es que acaso es válido este término. “Más puro” quizá quede mejor), palabras que difícilmente son usadas en la actualidad, muchas de ellas son poco usadas (al menos por aquí en Paraná, no sé en Minas Gerais, pues mucho cambia) y algunas hasta deben haber caído en el olvido. Ya cuando son los personajes los que comparten sus sentimientos e ideas encargándose ellos de la narración utiliza (el autor) la manera y costumbre de hablar de esa región, su campo semántico, intercalando jergas típicas de ese estado en aquel tiempo, y entre los personajes también es fácil reconocerlos por su manera de expresarse: Rosalina, Emanuel, João Capistrano Honório Cota por ejemplo hacen uso de un léxico más culto, ya Juca Passarinho y los pobladores tienen un vocabulario más coloquial, y Quinquina también –cuando piensa, ya que es muda-, sumándole ese peculiar estilo que tenían (o tienen) las personas de raza negra al hablar, que incluso varía de acuerdo a su estado anímico, muchas veces musical, y en otros momentos algo beligerante –lo sabemos por sus ademanes y chillidos, uno hasta se la puede imaginar desorbitando los ojos-, todo esto enriquece la historia, aunque es algo más trabajoso –pero la encuentro sabrosa- leer esta obra que alguna otra más contemporánea y ambientada en nuestros días. ¿Cómo será la traducción al castellano? Pues existe una edición en nuestro idioma de Ada Korn Editora. 

El chisme, la muerte, y la soledad son temas recurrentes aquí. La curiosidad por saber qué pasa con Rosalina, qué piensa acerca de ellos, queda claro en los pobladores y vecinos de la ciudad. También Quinquina no esconde su curiosidad por saber cómo actuará Rosalina, ligeramente ebria ante Juca Passarinho. Rosalina quiere saber –aunque lo niegue- por Quinquina –que sale a vender las flores de tela y papel hecha por ellas- qué hablan de ella afuera de sus muros, pero esa curiosidad muere con ellos, nadie se atreve a hacer algo por saciar su hambre de información. 

Los muertos están presentes no sólo en el recuerdo de Rosalina –con los relojes parados, recordándolos-, de Quinquina y de los pobladores, ellos mismos, aunque respiren, en su marasmo son los muertos a los que el título parece referirse. 


La soledad no sólo de Rosalina, etérea, en su mansión, llena de recuerdos y de el silencio que se tornó absoluto en el caserón por vivir con Quinquina, que aunque tenga mucho qué decir al sentir las burlas de la gente se retrae, refugiándose en la única amistad que considera tener, Rosalina. Juca Passarinho, un total parlanchín, habla con todos, recuerda a muchos, pero al final él mismo repara en su triste soledad. 


Tras leer esta obra el título resulta hermoso. No debe ser coincidencia el año en que se editó (1967), en pleno “boom latinoamericano”, cuyos rostros y nombres vienen rápido a la mente: Cortázar, García Márquez, Fuentes y Vargas Llosa, pero hay muchos que están al lado de esos cuatro, y que están todavía por ser descubiertos –como Roa Bastos, del que increíblemente se habla/escribe poco-; el brasileño Autran Dourado demuestra con esta obra que es uno de ellos. 

domingo, 10 de febrero de 2013

Domados Zaino Grand Reserve Mabec 2008



Los Domados S.A.
Domados Zaino Grand Reserve 2008
100% Malbec
14% Grad. Alc.
La Consulta, Valle de Uco, Mendoza, Argentina. 



Ya habíamos probado la añada 2006, y ahora probamos este 2008, de nueva etiqueta y confirmando la buena imagen que dejó en aquella oportunidad. 

De un granate oscuros y bordes violáceos, de capa media, forma lágrimas de mediana intensidad. En nariz, lo afrutado ataca inicialmente, ciruelas; hay un tostadito también, en la tercera copa hay algo de vainilla. En boca, lo afrutado se refrenda, las ciruelas maduras; de mediana corpulencia, de taninos muy bien integrados; llena la boca; de final largo con retrogusto especiado. 

De una excelente rpc (RS 38 / US$ 19 -dólares-), armonizó perfectamente con una carne a la parrilla con espárragos y tomates, especialidad de los padrinos de la bebé. 


Por favor, que ningún experto o revista especializada le ponga un puntaje alto o le haga alguna mención en particular que corre el riesgo de que suba el precio. Este sabroso caldo argentino ofrece realmente una experiencia de aquellas a un precio muy accesible. 



P.D: ¡Qué difícil estuvo subir la entrada! Tuve que escribirla nuevamente aquí, no me aceptaba el copiar mi texto del word pues aparecía todo en blanco; los misterios de Blogger. 

sábado, 9 de febrero de 2013

Terranova Brut Rosé



Miolo Wine Group
Vinícola Ouro Verde
Terranova Brut Rosé De Noir
100 % Garnacha
12% Grad. Alc.
Vale do São Francisco, Bahía, Brasil. 

Sin la menor duda este vino espumante trabajado con la uva garnacha ha sido al que más tiempo le hemos dedicado en la fase visual por su color totalmente diferente de lo que hasta ahora hemos experimentado. 

¿Saben qué tiene que ver ese color violeta leve de la capucha y de la parte inferior de la etiqueta con el color del espumante? Nada. El espumante es de un rojo muy vivo, como cuando diluyes gelatina de fresas en agua caliente, así de rojo; de perlage pequeñito y muy persistente. En nariz, lo afrutado aparece en toques de fresas, aunque es algo discreto. En boca, hay una leve sensación de levadura, lo afrutado de la fase olfativa se refrenda, fresas; de una leve acidez, rica, también tiene un puntito de dulzor que antecede a la acidez, muy leve; de final corto con retrogusto a levadura. 

No es un espumante sabroso, de esos que vas a recordar por su variado abanico de características organolépticas, no. Por otro lado es muy fresco, de una simpleza que agrada y deja conforme, más si se degusta en esta estación veraniega, de hecho su diferencial está en esa cromaticidad que tiene. Una agradable sorpresa llegada de la tierra de Jorge Amado, Bahía. 

miércoles, 6 de febrero de 2013

Bonterra Cabernet Sauvignon 2009



Bonterra Vineyards
Bonterra Cabernet Sauvignon 2009
13,5% Grad. Alc.
Mendocino and Lake County, California, U.S.A. 

Primer vino estadounidense que bebemos juntos. Es extraño el poco -en verdad nulo- consumo de vinos yankees con la buena fama que tienen los californianos, pero no lo es pues, ya que así como con la mayoría de europeos, los vinos de la tierra de Obama llegan por aquí re-caros. 

Este vino orgánico fue una experiencia totalmente diferente, generando en nosotros tanto buenas como no tan buenas sensaciones. 

A la vista, de un rojo vivo, de capa baja, inclusive algo translúcido, denota leve corpulencia, forma lágrimas intensas. En nariz, ciruelas negras, moras, frambuesas, es muy persistente la sensación afrutada, después de una hora hay una sensación a madera. En boca, de leve corpulencia, no llena la boca, lo afrutado en esta fase no es tan intenso pero está ahí; hay también un toque de clavo de olor; de final mediano con retrogusto a té negro. 

Considerando que por el precio que tiene (US$ 21,90 -dólares-) uno consigue vinos de otras regiones y terruños que sabemos que no defraudarán (el Montes Alpha syrah estaba a US$ 25 -dólares-) este Bonterra tiene una mala rpc.

Agradó
el sabor que tiene, lo afrutado –aunque es más intenso en nariz que en boca-, su sensación tánica algo rústica que no incomoda, pero no agradó la leve corpulencia que tiene, hasta lo encontramos aguado –y es un varietal de cabernet sauvignon-, y eso que estamos con comida, tortillas de carne, aceitunas verdes y champignones. Extraño que un mismo vino deje las dos sensaciones al mismo tiempo. Experiencia diferente.