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domingo, 5 de febrero de 2012

Montes Alpha, Merlot 2007




Viña Montes
Montes Alpha
Merlot, 2007
14,5% Grad. Alc.
Viñedo Apalta, Valle de Colchagua, Chile.


Soberbio es un adjetivo que siempre está presente al descorchar un Montes Alpha, en este caso un merlot que así como con otras cepas en esta línea el disfrute fue alto.

De un color rubí brillante, no tan denso, denota mediana corpulencia. Es muy aromático, complejo, va demostrando su espíritu con el pasar del tiempo. Se percibe frutas negras. Ya en la boca es suave, no aguado, de mediana consistencia, frutas negras de nuevo, de un rico amargor, amaderado, no incomoda esto último, de mediano retrogusto.

Si se compra en el extranjero el rpc es muy bueno, ya aquí con los impuestos altos el precio se torna mucho más caro: ¡obrigado Lula…, obrigado Dilma!

Esta cepa la percibimos menos potente que otras degustadas en esta línea, pero sin dejar de ser elegante y muy complejo. Una bebida muy sabrosa.

sábado, 4 de febrero de 2012

Agua viva, Clarice Lispector




Título original : Água viva
Año de publicación y de esta edición : 1973 – Primera edición
Editora : Círculo do Livro


Estar ante un libro de Clarice Lispector (Tchetchelnyk, Ucrania, 1920 - Rio de Janeiro, Brasil, 1977) es sentir aquella curiosidad con frio en la barriga que se siente cuando se está por primera vez ante un libro de Machado de Assis, Jorge Amado, Rubem Fonseca, e imagino que también ante uno de José Saramago, no sólo por leerlo en su idioma original, el portugués, sino también porque ella es una de las principales exponentes de la literatura en lengua portuguesa, y junto a sus tres compatriotas mencionados entre los más importantes de Latinoamérica, y este primer libro superó las expectativas que tenía por ella. Pero lejos…, muy lejos. Las mismas expectativas que tenía por Haruki Murakami sin encontrar en aquella ocasión lo que esperaba, aquí con este libro fue todo lo contrario: fue un torbellino, un vendaval. En sus cortas ciento y quince páginas la autora no te da tregua ni descanso, pues de una cavilación pasa a la otra casi sin ser percibido el cambio. Es una prosa muy lírica que hace fluir la lectura, pero no se engañen, no es nada ligero, por momentos hasta es denso, es muy introspectivo, parece que está a tu lado hablándote bajito al oído, a veces como si fuese la voz de tu conciencia, y en otros trechos parece gritar. Ya de inicio pareciera que entras en una conversación comenzada e intentas agarrarle el hilo, y al hacerlo no te zafas más, ni cuando terminas de leerlo. Todavía estoy en shock; aún sigo encandilado, es el inesperado balde de agua fría que ingresa por la ventana de una combi en movimiento en un domingo de carnaval en febrero; no esperaba todo esto. Es una escrita desenfrenada, casi una vertiginosa confesión, en la que mientras estás desgranando –o tratando de hacerlo- la idea expuesta, ella ya está en otra. Por momentos parece una escrita sin ningún pulimento, algo grosera, pero eso denota mucha honradez y sinceridad de la monologuista, como que esto es deliberado. Ahora es un instante. Ahora ya es otro. Y otro. Este instante cuando lo leas será ya pasado. Bienvenido al misterio de lo impersonal, al llamado "it".



De joven me sedujo Marilyn, ya luego me deslumbré con Björk y también me enfermé con Vivian Schmitt, y ahora tú Clarice. Tinha que ser ucraniana, me dice mi esposa, que es descendiente de esa nacionalidad, con un orgullo que la hace recordar la pêssanka, la sopa eslava, y claro, el pirogue (conocido en Rusia y Ucrania como “varênike” y “perohê”), culinaria ucraniana que alterno con la peruana, ya la pêssanka son los huevitos pintados. En el Paraná se encuentra la mayor colonia de descendientes ucranianos. ¿Será que han leído a Clarice? ¿Será que la conocen tanto como a Andiry Shevchenko? Ojalá que sí.

Ya inicié la lectura de otra obra, y es de un compatriota: pobre, se jodió, o me jodí yo, porque aún sigo pensando en ti, Clarice.

martes, 31 de enero de 2012

Los animales puros, Pedro Jorge Vera



Año de publicación : 1946
Editora : Colección La Honda, Ed. Casa de las Américas
Año de esta publicación : 1985


No todos los libros en castellano que voy leyendo y releyendo son del grueso grupo que traje de Lima. Muchos los voy encontrando sorpresivamente por aquí, en las grandes librerías de viejo que hay en la ciudad –llamadas de “livrarias sebo”-, y esa sorpresa al depararme con obras en ediciones antiguas y muy bien cuidadas en mi idioma es muy gratificante: el poder reconocerlos entre otros libros, tocarlos, sentir sus páginas antiguas, verificar las costuras, percibir ese olorcito entre sus hojas; sí, me declaro un friki, y por esos motivos mencionados líneas arriba no concibo –todavía- el comprar libros por internet.

Fue así que me deparé hace poco con esta edición ochentera muy bien cuidada y a un precio muy accesible de la obra prima y quizá más celebrada de Pedro Jorge Vera (Guayaquil, 1914 – Quito, 1999), quizá una de las más importantes en la literatura ecuatoriana junto a “Huasipungo” de Jorge Icaza, esta última data de 1934.

No es fácil encontrar algún libro publicado por Ediciones Casa de las Américas cubana –hasta ahora sigo buscando “La ópera de los fantasmas” de Jorge Salazar-, así que al ver el diseño clásico en esta colección me lancé sobre él, por puro instinto; no había nadie más en el área “literatura em espanhol” que amenace el hacerme del libro; tics que todavía guardo de Lima.

Aquí encontramos historias de personas de diversa índole pero con una misma ansia: revolución. David Caballero es el personaje principal, perteneciente a una noble familia guayaquileña, va en contra de toda su parentela pues se asquea del mundo en que esta se mueve, sintiéndose más identificado con la gente “del pueblo”, quiere ser un revolucionario, aunque no sabe cómo ni qué significa eso exactamente. Al ser expulso de la universidad es enviado a Chile, pero en vez de “reformarse” como su familia esperaba se juntará a bohemios poetas y escritores quienes lo animarán a escribir versos. En el transcurrir de la historia irá conociendo –quizá un mejor término sea “contactando”- otros personajes con el mismo ideal, como José Moreno, un tipo venido de una pobreza extrema, quien, aunque abrace la misma causa es muy desconfiado con esos burguesitos que juegan a revolucionarios, y para chocando constantemente con David. Los diálogos entre el grupo se tornan muy interesantes. Otro con quien José choca ideológicamente es Luis Rojas, más visionario e inteligente, parece conocer el terreno donde pisa, al menos cuando está junto a sus compañeros, ya en su soledad las dudas e incertidumbres lo atacan constantemente. Ya Carlos Suárez es un provocador innato, está entre ellos pero sabrá zafarse cuando ve que la realidad le da en la cara: este personaje representa a aquellos por los cuales una empresa –en este caso, una revolución- no camina, no se compromete cabalmente como otros, si todo va bien él estará ahí, si es todo lo contrario será el primero en huir. César Fernández encontrará en el grupo la manera de verter su rabia. Reniega de aquellos acomodados facilistas de los que ve por doquier en su ciudad y país, encontrando en la revolución la manera de sentirse libre. Ni él se imaginaría cómo acabaría: Dr. César Fernández Bodero, abogado, cortejando una millonaria; lo peor es convertirse en lo que más odias. Ironías del destino. El personaje femenino está encarnado en Julia Molina, la mujer que ha vivido la vida que quiere y no la que le querían imponer. Tiene amoríos con César Fernández y con varios más, no le interesa lo que de ella hablen, y termina encandilándose con David Caballero con quien llega a tener algo más serio. A este personaje también el autor la esboza muy fuerte ante todos pero entre sus cuatro paredes se le percibe muy frágil, llena de dudas, hecho interesante pues torna a sus personajes muy reales. Hay un flashback en la historia de este personaje, donde el autor se desarrolla la infancia, dura, de esta mujer, que explica su atípico comportamiento para la época en que tanto ella como sus compañeros se desenvuelven, mediados del siglo pasado.



El final no es el esperado para ellos, ni en lo grupal, ni en lo personal. Por no ser tan unidos desde un principio, increpándose los errores y los puntos de vista entre sí, su revolución no andará, llenándolos de frustración y derrota. Al terminar la obra encuentro el título muy hermoso, preciso.

Por pocos momentos la historia se torna densa, al fin y al cabo es una novela política –también con fuertes ribetes psicológicos-, hecho que me hacía pensar –antes de comenzar la obra- en la posibilidad de no terminarla, pero no, no es un manifiesto marxista, es la historia de un grupo de jóvenes muy diferentes entre sí pero con un mismo ideal, que no supieron enfocarse en su causa, enrostrándose sus diferencias a cada momento, y terminando a la deriva. Ayuda y mucho el excelente manejo del idioma por parte del autor, que torna en la mayoría de pasajes muy fluida la trama, siendo un tema quizá pesado de tratar, es un mérito a resaltar. Un gran hallazgo, una gran novela.

lunes, 30 de enero de 2012

Ysern, Sauvignon Blanc 2009



Bodegas Carrau
Ysern Roble
Sauvignon Blanc
2009
13,5% Grad. Alc.
Cerro Chapeu / Las Violetas, Montevideo, Uruguay.


Es común encontrarse con los vinos de la línea Ysern de Bodegas Carrau, pero siempre en la cepa tannat. Desconocíamos -hasta el momento de depararnos con esta botella- la producción de otras cepas, siendo este sauvignon blanc nuestro primer vino degustado de esta casa, bebida que acompañó muy bien nuestro cebiche.

Me encanta el diseño de las etiquetas de esta línea: las dos raíces entrelazadas (me recuerda la simbología del ayahuasca, mezcla de dos raíces, pero esa es otra bebida, en otros tiempos y circunstancias), simbolizando el destino de las uvas para crear este caldo: 50% de las uvas provienen de la región del Cerro Chapeu, de suelos arenosos y de clima continental, y el otro 50% de Las Violetas, de suelo arcilloso y clima marítimo, así, como versa en su etiqueta este es un blend de regiones.

El nombre es tomado de doña Margarita Ysern, esposa de Jaime Carrau quienes se casaron allá por 1680. La etiqueta posterior cuenta de cómo esta señora impulsó el interés en los viñedos a inicios de 1700; me encantan estas historias.

De un amarillo con tonalidades verdes, forma pequeñas burbujitas en la primera copa. En lo olfativo es cítrico, muy notorio, no se percibe alcohólico. Lo mejor estuvo al probarlo: es floral, muy fresco, nuevamente hay un toque de frutas cítricas; de una acidez equilibrada, muy agradable. De una excelente rpc, fue perfecto con los trozos de pescado del cebiche. Una sorpresa muy grata este ejemplar uruguayo.

viernes, 27 de enero de 2012

Anita Malfatti



Una de las artistas brasileñas más importantes y controvertidas es Anita Malfatti (São Paulo, 1899 – 1964). Controvertida como todo vanguardista, y sumado a eso el peso que tenía el hecho de ser mujer: Ser mujer y tener talento ¡qué pecado!, pues en aquella época la sociedad brasileña, machista, como quizá toda la latinoamericana, fue remecida con las cincuenta y tres obras que esta paulista expuso en 1917, provocando incluso que el renombrado escritor Monteiro Lobato vertiese feroces críticas hacia su obra en el artículo titulado “¿Paranoia o mistificación?” publicado en el diario “O Estado de São Paulo”, comparando los trabajos expuestos con los dibujos realizados en los manicomios, lo que motivó ser el centro de atención –para bien o para mal- aquí en su país y en el extranjero: sin proponérselo Monteiro Lobato le hizo una enorme publicidad a Anita y a su obra.



Burrito corriendo, 1909. Primera obra de la artista, basado en la portada de una revista.



Academia, torso de hombre, 1911



Muchacho napolitano, 1912-1913

Pero desde pequeña tuvo que enfrentar adversidades, como la de acostumbrarse a realizar sus actividades -incluyendo su pasión, la pintura- con la mano izquierda por un defecto congénito en su brazo derecho. Su padre, Samuel Malfatti, un ingeniero italiano, y su madre, Elizabeth Crug, de nacionalidad estadounidense, pintora y dibujante, políglota, y dedicada a la educación de la pequeña Anita.



Mi hermano Alexandre, 1914



Flores de campo, 1914



Desnudo femenino sentado 1915-1916

A los diez años de edad llegó a Berlín donde imposibilitada de acceder a clases en una escuela normal se inscribe para clases particulares en el atelier de Fritz Burger-Mühlfeld conociendo el impresionismo. En una exposición en Sounderbund asistió al trabajo de artistas desconectados totalmente de los medios académicos enseñado en las escuelas, “artistas rebeldes”, fascinada con aquello se inscribió en clases con Lovis Corinth, y luego con Bischoff-Culm con quienes aprendió la pintura libre y la técnica de grabado en metal.



Desnudo masculino cortando mala hierba, 1915-1916



Mujer de vestido rojo, sin fecha



Amapolas, 1919

Luego de un breve retorno al Brasil enrumbó a la tierra de su madre, Estados Unidos, donde se matricula en el Art Students League, asociación sin ningún vínculo académico bajo la orientación de Homer Boss, teniendo la libertad de pintar lo que le venga en gana, con toda la fuerza de la creación sin ninguna limitación estética, obteniendo un reconocimiento tanto de público como con crítica que la motiva a regresar e instalarse en Brasil, sin imaginar que por aquí los conceptos y estándares eran otros, sus compatriotas no estaban preparados para todo lo que ella absorbió en Europa y Estados Unidos, creando un shock en aquella muestra de 1917.



Retrato de Mario de Andrade I, 1921-1922



La china, 1921-1922



La japonesa, 1924

Ya para febrero de 1922 ella junto a otros poetas y artistas promovían la Semana de Arte Moderno en el Teatro Municipal de São Paulo.


Mujer de vestido rojo, sin fecha



Retrato de Oswald Andrade, 1925

Fue tal la depresión instalada en la artista con lo expresado por aquel reconocido escritor que llegó a abandonar por un corto tiempo la vida artística, pasando luego a estudiar naturaleza muerta con Pedro Alexandrino Borges, donde conoció a Tarsila do Amaral con quien iniciaría una larga amistad, incluso ellas dos serían parte del “Grupo dos Cinco” (“Grupo de los Cinco”) del arte moderno en Brasil, junto con Menotti del Picchia, Oswald de Andrade y Mário de Andrade, con quien Anita mantendría una febril correspondencia, ella dejando aflorar su pasión hacia él, pero Andrade indeciso, nunca ofreció respuesta alguna ante las insinuaciones de la amiga y compañera.



Dama de azul, 1925



Retrato de Liliana Maria, 1935-1937



Flores, sin fecha

Recluida en una hacienda en Diadema en São Paulo, muere el seis de noviembre de 1964, dejando inconclusa la obra “Cristo sobre las olas”.



Cristo sobre las olas, sin fecha



Los jóvenes, sin fecha



Muñeca japonesa, sin fecha - Grabado en metal

Hechos curiosos que sucedieron sobre esta artista y su obra: al conocerse el deceso de la artista varios diarios brasileños publicaron su muerte “a los sesenta y ocho años de edad”: en realidad estaba próxima a cumplir los setenta y cinco.


Cosecha de algodón, 1940-1941

Otro: en 1996, el Centro Cultural del Banco do Brasil en Rio de Janeiro celebró el “centenario del nacimiento de la artista”, pero el centenario fue en 1989.



Retrato de Sylvia, 1944-1945

El hecho más curioso se dio en 1974 cuando, el Secretario de Cultura de São Paulo mandó personalmente un telegrama a Anita invitándola a estar presente en una exposición donde sería la homenajeada. Anita no pudo ir. Había muerto diez años antes.



Paisaje en Bertioga, 1946

Esta excelente exposición estará presente solamente hasta este fin de semana, hasta el domingo veintinueve. Felizmente pude asistir a finales del año que pasó (está desde el cinco de noviembre), pudiendo dejar aquí algunas fotografías de un total de cien obras. Exposición que debería recorrer otros países.


Fuentes :

- Folder con información de la artista y la muestra de MON.

- Web Site pitoresco.com :
http://www.pitoresco.com/brasil/anita/anita01.htm

- Web site The Biography Channel:
http://www.mibio.tv/ar/biografias/Anita-Malfatti.html;jsessionid=7818F903977AE998F4ED71E680EB19CD

lunes, 23 de enero de 2012

Alma Negra Misterio II 2007




Tikal – Ernesto Catena
Alma Negra 2007
Misterio II
14,0% Grad. Alc.
Agrelo, Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina.


El centésimo vino bebido tenía que ser uno de los que más gustamos, pudiendo ser alguno de los tintos del Marqués de Casa Concha o Montes Alpha, ambos chilenos, o un Alma Negra argentino; nos decantamos por éste último.

Haciendo las sumas y restas en realidad fueron ciento cinco las botellas abiertas, pero cinco de ellas se fueron directamente por el lavadero de la cocina pues ni para cocinar daban: el chileno Casa Sierra; los argentinos Carácter (dos botellas), y Elsa Bianchi; y el español Castillo de Liria, vinos para ser servidos en el coctel drink de bienvenida al infierno.

Así, comenzamos a degustar nuestro centésimo vino mientras cocinábamos. Bebida de un violeta oscuro, denota mediana corpulencia. De un intenso olor, inicialmente a frutas negras, ciruelas, luego de una hora aproximadamente –a más- se percibe algo de vainilla, agradable sensación. Sabor también intenso, taninos suaves, hay una leve sensación a madera, también como a tierra mojada, de mediana corpulencia, con el tiempo se percibe vainilla nuevamente, y retrogusto medio con algo de café. ¡Un vino de la puta madre!

De hecho las Bodegas de Ernesto Catena deben tener vinos todavía mejores, como la serie “Amorío”; “Locura”; “Júbilo”; “Patriota”, o el “Catena Zapata Estiba Reservada”, pero todos estos a un precio más elevado –el último mucho más elevado-, y eso es lo que torna a este Alma Negra un vinazo.

domingo, 15 de enero de 2012

Miguel Torres Chile, Gran Reserva, Cabernet Sauvignon 2005




S. V. Miguel Torres S. A.
Miguel Torres Chile
Gran Reserva, Cabernet Sauvignon 2005
13,5% Grad. Alc.
Valle de Curicó, Valle Central, Chile.


Estar frente a una botella de un vino Miguel Torres es estar en la previa de una garantizada buena experiencia, y hablar sobre el prestigio que esta familia tiene en el mundo vinícola sería motivo suficiente para una extensa entrada. La familia Torres cultiva sus propios viñedos desde 1870 allá en el Valle del Penedés, en Cataluña, para que posteriormente Miguel Torres hijo se hiciera en 1979 -tres años después del Juicio de Paris, y diez años antes de la sociedad de Robert Mondavi con Eduardo Chadwick- de unos viñedos en el Valle Central chileno.

Este ejemplar viene de ahí, del vecino sureño, siendo Miguel Torres hijo uno de los primeros extranjeros en aventurarse en tierras chilenas.
Como aquí no hay rocoto me las ingenio con pimientos, acompañados muy bien en esta ocasión por este tinto.

A la vista es muy obscuro, forma lágrimas medianas. De aroma intenso, muy afrutado, algo apimentado. En la boca inicialmente es de una sequedad muy presente, algo alcohólico, ligera presencia de madera, no como esos totalmente amaderados, sólo un ligero toque; luego de un par de horas, ya con la comida, aquella sensación alcohólica desaparece en su totalidad; de acidez muy equilibrada, frutas negras maduras, es muy sabroso; se refrenda ese toque de madera y esa sensación apimentada muy leve; tiene mucha expresión, mucha personalidad. De taninos potentes pero a la vez elegantes, es corpulento, muy intenso. Quizá debió decantarse desde un inicio, aunque igual, luego de un tiempo, para la cena, se mostró más estructurado, muy agradable.