sábado, 26 de noviembre de 2011

El cuarto oscuro, Junnosuke Yoshiyuki




Título original : 暗室 - Anshitsu
Título en portugués : O quarto escuro
Año de publicación : 1969
Editor : Editora Brasiliense
Año de esta edición : 1988
Traducción : Fernando S. Vugman


Luego de tener la satisfacción de encontrar y disfrutar a Shusaku Endo, tuve la suerte de descubrir el libro de esta entrada, obra de Junnosuke Yoshiyuki (Okayama, 1924 – 1994), otro escritor nipón del que ignoraba de su existencia.

Aquí, Shuichi Nakata, un escritor cuarentón y viudo, acostumbra hacerse de la compañía de diversas prostitutas, más jóvenes que él, con las que inicialmente satisface sus deseos primarios, pero que, sin proponérselo, irá relacionándose con algunas de ellas, como es el caso de Maki y Natsue, con las que desarrollará no sólo intensas sesiones de sexo -donde descubrirán la práctica del sado masoquismo- sino también profundos y sabrosos diálogos sobre aborto, lesbianismo, y relacionamiento de parejas.

Si bien la historia de Yoshiyuki centra en esto la trama de su obra, también encontramos aquel recelo de Nakata sobre la muerte de su mujer, Keiko. Él se aferra a lo del accidente automovilístico, motivo de la tragedia, pero cuando reaparece en su vida un antiguo colega, Toru Tsunoki, escritor de éxito en su juventud, con quien había dirigido una revista literaria, nuestro personaje principal tendrá un indicio de que su otrora colega era amante de su mujer, considerando por momentos este posible hecho el motivo de un probable suicidio. Esta es una historia obscura e inconclusa que el autor la deja en el aura de la sospecha y es el motivo principal para que Nakata busque un cable a tierra en los encuentros furtivos con las diversas prostitutas que irá encontrando en su camino.

Me pregunto si en Japón los psicoanalistas tendrán éxito. No recuerdo que alguien me haya comentado ir a alguno. Pero sí, es una práctica muy común el acudir a los “sunakku” (se pronuncia “sunako”), los “snack-bar” ponjas donde la gran mayoría va para buscar compañía de mujeres, muchas veces ni para hacer sexo –generalmente si son japoneses; ya algunos latinos hasta llegaban a tener problemas con la yakuza por no regresarla a la hora indicada - , y sí para conversar, embriagarse, tomarse fotos al lado de sus muy poblados órganos genitales –si son japonesas; las latinas y europeas son bien afeitaditas- y mostrarlas en la fábrica a los colegas del trabajo al día siguiente: es así como generalmente realizan sus catarsis. Déjà vú. Mejor regreso al libro.



Debe tener algo de autobiográfico; pasa esa impresión. En ningún momento la prosa de Yoshiyuki es vulgar, ni en las escenas sadomasoquistas donde las descripciones son muy gráficas; consigue mantener una cadencia que no transborda la estética de la cual el autor hace gala en la elaboración de su historia.

Esta obra se llevó el Premio Tanizaki de 1970.

6 comentarios:

Carol dijo...

Me encanta la literatura japonesa, así que apuntadísimo queda, tiene muy buena pinta, también estoy pendiente aún de conocer a Endo, me apetece mucho. Bsos

manigna dijo...

Sí, ya me había percatado -desde antes de que los sakuras estén en la entrada de tu espacio- tu debilidad no sólo por la literatura nipona sino también por la cultura de ese país.

Creo que será más fácil que encuentres obras de Endo que de Yoshiyuki en nuestro idioma. Sospecho que lo disfrutarás.

Un abrazo,

Manolo.

Ariel Rodríguez dijo...

Es una materia pendiente para mí la literatura japonesa. Solo leí algo de vieja poesía, Ketsaburo Oé y poco más. Voy a tener en cuenta a estos autores.

SAludos

manigna dijo...

La literatura japonesa -así como su cultura- es fascinante, es adictiva, siempre es una experiencia muy diferente.

Saludos.

Mario dijo...

Me gusta la cultura japonesa, quizás más amplio aún en referencia a la asiática por la que siento curiosidad en sus tantos países. Conocer culturas es un placer. No conozco a ninguno de los dos que mencionas, el que reseñas me sonó algo escabroso pero dices que no es vulgar, lo cual se agradece si bien hay estéticas muy duras que debido a la forma pueden resultar interesantes, no desestimo la posibilidad. Interesante saber de él. Un abrazo.

Mario.

manigna dijo...

Sí Mario, Yoshiyuki juega con lo escabroso, pero cuando crees que la historia empezará a desarrollar alguna morbosidad el autor hace unos giros en la narración dejándolo todo en la elegancia de un erotismo muy bien estructurado. Lo que más gustó fueron las conversaciones, sobre temas duros, fríamente, una caracteristica muy marcada en el día a día en Japón.

Saludos.