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jueves, 10 de febrero de 2011

Toshishun, el cuento chino del joven pródigo y el mago ermitaño - Ryunosuke Akutagawa 芥川 龍之介



Título original : 杜子春 - Tu Tze-chun
Editora : Shinseken Limited
Año de publicación : 1920
Publicación de esta edición : 2008
Traducción : Eduardo Campelo
Ilustraciones : Hideyuki Fujikawa


Conocí este escritor a través de aquella antología de literatura fantástica, el libro de Borges-Bioy-Ocampo, en donde aparece el cuento “Senin”. Ahora, al igual que con algunos de los cuentos de Gabo que se editaron (por Norma en español y Editora Record en portugués) por separado, y llegaron a ser ilustrados por Carme Solé Vendrell, se lanzó al mercado a inicios de este siglo, en inglés, japonés y portugués (2003), dos cuentos de Akutagawa, ambos excelentemente ilustrados por Hideyuki Fujikawa, con la intención de acercar la obra de este gran escritor japonés a los jóvenes; la presente edición en español es del 2008. Akutagawa escribió este cuento a los 28 años, en 1920, y es una adaptación de una historia tradicional china.

Akutagawa se interesó por la literatura de su país y también la occidental desde muy joven, llegando a conocer a Natsume Soseki quien lo apoya en su carrera literaria; Akutagawa se hace discípulo de Soseki, acudiendo a las tertulias literarias que éste realizaba. Akutagawa es destacado en 1921 por el diario Mainichi Shimbun a China por el periodo de cuatro meses.

Toshishun es un joven descendiente de una familia rica en la antigua capital de la dinastía Tang, Luoyang. Él malgastó toda su herencia y ahora en la soledad, no tenía nada para comer, ni lugar donde vivir. Un anciano tuerto, aunque de porte imponente, lo abordará, preguntándole qué le sucedía. Tras enterarse, le dará un consejo: pararse bajo la luz del sol y observar donde cae la sombra de su cabeza, y por la noche, al cavar exactamente donde daba la sombra encontrará oro suficiente para llenar una carreta. Toshishun, algo incrédulo, obedecerá al anciano, encontrando lo prometido. Su vida cambiará radicalmente: tendrá una gran mansión, manjares en su mesa, y sobretodo muchos amigos a su alrededor, quienes no se cansan de adularlo. A ese ritmo la fortuna le durará poco, y nuevamente quedará como al principio. El anciano le dará una segunda oportunidad, pero nuevamente en poco tiempo Toshishun pasará hambre, penurias, pero sobre todo, notará que las personas que decían ser sus amigos cuando era rico, ahora ni lo miraban para saludarlo, ignorándolo. Cuando el anciano le iba a dar una tercera oportunidad, Toshishun la rechaza, contándole al anciano aquel detalle, y pidiéndole que en vez de una tercera oportunidad, éste lo acoja como aprendiz de mago. Luego de cavilar por un tiempo, el anciano lo acepta como discípulo, y le revela ser el mago Tekkanshi, llevándolo luego hasta lo más alto del Monte Emei donde él vivía, volando en una vara de bambú. Al llegar lo dejará solo, ordenándole mantener la boca cerrada, sin mencionar palabra alguna, previniéndole que vendrán criaturas queriendo hechizarlo, pero por más tentaciones y amenazas que tenga deberá mantenerse callado; de no hacerlo abandonará su camino hacia la magia.

Diversas tentaciones, desde grandes tigres hasta serpientes blancas; truenos y relámpagos caerán sobre él, consiguiendo mantener su promesa. Un demonio de treinta pies de altura y con una armadura de oro y un gran tridente lo interrogará ferozmente, pero Toshishun se mantendrá callado. El guerrero al ver que no obtenía respuesta mata a Toshishun con un sólo chispazo de su tridente. El espíritu del joven se desprenderá de su cuerpo, descendiendo al Mundo Inferior a través del túnel llamado “El Pasaje de la Oscuridad”, que conecta el mundo de los hombres con el mundo inferior, hasta llegar el santuario conocido como el “Vestíbulo del Universo”, en donde sentado en un gran trono y con corona de oro estaba Yanma Dawang, Señor del Mundo Inferior, quien también interrogará al joven, pero el aprendiz continuará inmutable. El soberano ordena que lo lleven a la “Montaña de las Espadas”, al “Lago de Sangre”, al “Valle del Infierno”, y al "Mar de los Glaciares”, recibiendo en cada uno de estos lugares torturas insoportables, pero aun así Toshishun no mencionará palabra alguna. El Señor, al ver que el joven no se quebraba, mandó a uno de sus demonios al “Mundo de las Bestias”, donde estaban confinados los espíritus de los padres de Toshishun, convertidos en caballos. Su Señoría mandará torturar a los caballos, y, al escuchar la voz de su madre, Toshishun exclamará una palabra, apareciendo repentinamente en el centro de Luoyang, con el anciano tuerto haciéndole una mueca. Toshishun no llega a ser mago, pero se gana el respeto del anciano, por quebrantar lo prometido tan sólo al ver sus padres sufrir. Tekkanshi al despedirse, le dejará una casa en el campo y tierras alrededor para sembrar en la colina del Monte Tai, donde Toshishun podrá vivir, por ver en él una persona honesta.



La historia de este gran relato, de corte psicológico, transmite la consciencia que toma el personaje principal al llegar a distinguir que aquellas personas que lo adulaban en la abundancia no eran realmente sus amigos sino que estaban con él por interés. También, al rechazar una nueva chance para ser rico, demuestra estar desprovisto de toda avaricia. Toshishun también denota sapiencia, a pesar de su juventud, además de valentía y coraje al pasar por todas las pruebas a pesar de las diversas torturas, todas tan bien detalladas –e ilustradas, vale recalcar-, y así no quebrar la promesa hecha a su mentor. Inclusive al quebrarla tendrá un buen motivo, pues aunque su madre le diga que lo que realmente importa es que él sea feliz, Toshishun tira por la borda su deseo, quebrando la promesa hecha sabiendo que dejará de ser mago, demostrando sacrificio. En la actitud final de Tekkanshi encontramos el reconocimiento en ofrecerle una oportunidad para continuar su vida, por encontrar una sabiduría atípica en un joven de esa edad.

Aquí hay una historia muy bien desarrollada, en la que, por ejemplo, destina a su personaje principal una muerte temprana, que es tan sólo el inicio del sufrimiento mental de Toshishun. La historia de Akutagawa no se limita solamente a la moraleja, que de hecho transmite, hay también una calidad literaria que la diferencia de muchas historias que solamente quieren mostrar, dirigir, sesgar a un público determinado.

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