domingo, 3 de marzo de 2013

Allesverloren Touriga Nacional 2009


Allesverloren Wine Estate 
Allesverloren Touriga Nacional 2009 
13,5% Grad. Alc. 
W.O. Swartland, Sudáfrica. 

Este caldo sudafricano es totalmente desconocido por aquí, pertenece al grupo que vino de afuera junto con el AC/DC shiraz, el Montes Alpha pinot noir, el Bonterra cabernet sauvignon, y otros que ya aparecerán. En aquel momento se buscaba un vino sudafricano y otro comprador que por ahí pasaba recomendó "cualquiera de esa bodega", mientras se llevaba un shiraz. Al momento de elegir este ejemplar pesó el hecho de ser trabajado con la uva insignia portuguesa, la touriga nacional, y aunque también había un varietal de tinta barroca al final se optó por este. Por aquí se ven pocos vinos sudafricanos y ninguno con esas uvas, hasta me atrevería a decir que no hay de ese distrito, Swartland (el "W.O." del título se refiere a "vinos de origen"), uno de los seis que conforman la región de El Cabo, siendo el más conocido -al menos por aquí- el distrito de Stellenbosch. 

"Allesverloren" significa "todo está perdido", y tras ese singular nombre la bodega tiene una linda historia. Por 1704 esas tierras eran habitadas por gente humilde quienes tenían que recorrer duros caminos hasta Stellenbosch para poder abastecerse. Al retornar de uno de esos viajes los habitantes del que ahora es aquella finca encontraron su casa y granja devastada por el fuego -pensándolo bien, la historia no es tan linda- quedando con ese nombre la hacienda que luego ahí se construiría. Las primeras cosechas de la nueva hacienda datan de 1806, y hacia finales de aquel siglo -1872- son adquiridas por Daniel François Malan quien se aventuró a comenzar el cultivo de vides y la producción de vino, cuando inicialmente las tierras fueron recomendadas para cultivar trigo. En la actualidad es Damiel Malan, perteneciente a la quinta generación de esta familia quien se dedica al cuidado de este negocio y la pasión heredadas. 

La historia no la conoceríamos si el vino no hubiera rendido, por lo menos, una buena experiencia; fue mejor que eso, de ahí a conocer sus otras variedades para estar atentos en una probable nueva salida, y claro, su historia. 

El vino: de un color negro hacia el centro, con bordes violáceos, de capa baja a media, forma lágrimas intensas. En nariz, frutos rojos, cerezas maduras, hay también un toque de vainilla. En boca, es leve, pero no llega a ser aguado; de una tanicidad marcante, algo fuerte; la madera se deja sentir lo justo, sin sobresalir a la fruta; de una acidez compleja, rica; hay un toque de frutas secas, como de pecanas, algo resinoso, rico; de final medio, con retrogusto a tabaco, y a frutos rojos de mermelada. 

Tiene una personalidad diferente, sus taninos son equilibrados pero a la vez más vivos, muy persistentes; es un caldo muy sabroso. De excelente rpc 18,90 dólares (RS 38 al cambio de aquí, aunque no es vendido en Brasil, de serlo costaría cuatro veces más). Se agradece la recomendación de aquel tío, ojalá en el futuro podamos encontrarnos con otros ejemplares de esta casa. 

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