sábado, 19 de marzo de 2011

Un mundo para Julius, Alfredo Bryce Echenique



Título en portugués : Um mundo para Julius
Año de publicación : 1970
Editora : Rocco
Año de esta publicación : 1987
Traducción : Remy Gorga, hijo


Entrañable. Esta definitivamente es una de las novelas más emblemáticas del Perú.
Julius, el hijo menor de Susan, siempre linda, tiene una visión muy diferente del mundo, que no coincide en lo absoluto con el de su familia y amigos del colegio: él es más sensible, más justo, más tierno, medio huevón y algo maricón según Juan Lucas, su padrastro, siempre atlético, bronceado y lo más españolísimo posible. Mientras su familia se debate entre el Country Club o el Yatch Club, el Mercedes o el Jaguar, los viajes a Europa, Julius disfruta estar en la compañía de los empleados de su hogar- palacio, o entre los mendigos de un mercado, escuchar sus historias e imaginar cómo es aquel mundo tan diferente al de dónde él nació, un mundo muchas veces no tan lejano.

Es una visión de las diferentes realidades en Lima: muchas ciudades en una sola, de esos variopintos personajes que la habitan. Así como bajo la óptica de Julius la obra denota ternura y nostalgia, también encontraremos los comentarios racistas desde la óptica de los personajes de la burguesía: Bryce Echenique sabe plasmar esta característica en Juan Lucas, quien lleno de sarcasmo y soberbia sobrelleva los caprichos de Susan -a quien no le importa ir a Barrios Altos por una puerta vieja, por ejemplo- lanzando algún comentario de tal índole. Ya en Susan, el racismo es inherente; en ningún momento se percibe la intención de ofender, sino le sale tan natural que llega a ser cómica, está absolutamente convencida de que tal hecho es así.

“El ómnibus nuevo era inmenso, mucho más ancho que el viejo, pero Gumersindo alcanzaba siempre a la puerta desde su asiento. Y Julius podía observar la mano negra, enorme, esa palma color marfil, qué raro. Además las canas. Las canas tan blancas hacían del negro todo un señor y él contó en su casa y Susan le dijo que efectivamente el chofer era muy atento, lo había visto una vez, así son los negros descendientes de esclavos, continúan muy leales, muy nobles, viven felices con el nombre de sus antiguos amos. Julius la escuchaba encantado, quería más, más sobre Gumersindo Quiñones, más sobre los negros…. Le iban a dar gusto, ahí llegaba Juan Lucas que seguro sabe mucho sobre el asunto… No le hagas caso, darling, tío Juan Lucas anda siempre bromeando: una señora le estaba acariciando la cabeza a un negrito, negrito lindo, negrito lindo, le decía, ¿y sabes lo que le contestó el negrito? De chiquito negrito lindo, pero de grande negro’e mierda… No le hagas caso, darling.”

(Pág 107 Ed. en castellano / Pág 116 Ed. en portugués)

Esta novela concurrió al no adjudicado Premio Biblioteca Breve de 1970, siendo publicada en ese mismo año por Barral Editores -Carlos Barral quería publicarla en dos tomos-, obteniendo un éxito inesperado en España y Latinoamérica. Ya la edición de bolsillo fue editada por Editorial Laia –también de Barcelona- en 1977.


Ed. Peisa, 1993


García Márquez le escribió al respecto:


Tu Mundo para Julius, por ejemplo, Alfredo, es un libro imposible de leer de un solo tirón. Y como Mercedes mi esposa lo quiere leer al mismo tiempo que yo ¿sabes lo que hago? Pues termino una hoja, la arranco, se la paso, y luego la otra …


Bryce Echenique le envió el manuscrito de la novela por correo certificado a Vargas Llosa, quien estaba en Barcelona, para preguntarle si no era un error. Mario le agradeció el envío, diciéndole que había disfrutado mucho con el manuscrito, entre otros elogios que luego fueron usados en la contra tapa de la edición francesa.

Era mi primera novela, y francamente nunca pensé que fuera tan larga. No había sido concebida para ser tan larga. En realidad al comienzo sólo traté de escribir un cuento de unas diez páginas. Me di cuenta de lo extensa que era realmente la novela cuando Mario me dijo que iba a ser un volumen de unas 600 páginas, y me recomendó publicarla con Carlos Barral, pero esto fue en una tercera carta, porque yo le había respondido aterrado que mi manuscrito tenía sólo 450 páginas; Mario me lo aclaró todo, explicándome que normalmente las cuartillas se escriben a doble espacio, y tú no has dejado ni márgenes Alfredo.



Bryce Echenique escribe como habla, pasa de la primera persona a la tercera, y de ahí a la óptica de otro personaje; amigo de las comas, hace muy fluida la trama; por muchos momentos llega a ser hilarante. En la traducción de Remy Gorga hijo, esa particularidad no se pierde, y es de una plena satisfacción el poder leer, ahora en portugués, una obra que hace más de 15 años no leía. Muchas aclaraciones para el lector brasileño a pie de página: el doble sentido con el término “pericote”; “Ciudad de los virreyes” como se le conoce a Lima; “chicha morada” explicando la típica (y tan extrañada, por cierto) bebida peruana, entre muchas otras. Remy Gorga hijo es también traductor de varias obras de autores latinoamericanos como García Márquez, Cortázar, Bioy Casares, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, José Donoso, Manuel Scorza, y toda esta experiencia se ve reflejada en la aclaración sobre “el Castillo Rospigliosi”, mencionado en esta obra como un monumento al mal gusto, “mistura de cagada e viva o Perú!” (pág. 215 Ed. brasilera), donde el traductor nos informa que también Vargas Llosa hace similar mención sobre esta singular arquitectura en su novela “Historia de Mayta”. Sólo le reclamo por el término “cholo”, que aparece como “caboclo”: “mezcla de indígena con europeo”, aunque traducido perfectamente, me hubiese gustado que dejara el término en castellano.

Obra cargada de un fino humor y mucha ironía, donde Bryce Echenique muy detallista, nos presenta como en una infografía 3d el estilo de vida de la alta clase limeña, caricaturizándola, burlándose de ese estilo que él conoce muy bien, y, en medio de todo eso, nos devela la inmensa soledad a la que está expuesta el personaje principal.

En el 2010 esta obra cumplió 40 años de su primera publicación, y, a inicios de éste año Alfaguara lanza una edición conmemorativa.

Julius, ese singular limeño, es ya un cuarentón; de seguro siempre orejón, y todavía lleno de preguntas.

2 comentarios:

Pollo dijo...

No soy hincha de Bryce, pero esta novela me gustó y tiene partes muy interesantes. Me gustó mas que "No me esperen en abril"

manigna dijo...

Todavía no he leído "No me esperen en Abril". Soy medio sospechoso opinar de Bryce Echenique porque al igual que las obras de su compadre Ribeyro las disfruto mucho.