viernes, 27 de julio de 2012

Kami no Shizuku 神の雫 - Las gotas de Dios



Esto hasta puede ser un refrito pero tal vez por ahí existan personas que, así como yo, desconocían de estas ediciones. Aquella es la portada original en japonés de este original trabajo.

En este no tan nuevo manga estaremos ante una dura batalla, pero en vez de clásicas espadas samurais, o robots, naves y armas futuristas, aquí se utilizará la vista, el olfato, el paladar, para entrar en los más recónditos lugares de la memoria y el alma, blandiendo copas, decantadores, y saca-corchos, con el único fin de develar “Los Doce Apóstoles” y hacerse de la herencia: la colección de vinos avaliada en veinte billones de yenes, guardados y resguardados en la bodega que la mansión de estilo europeo en pleno Japón del sensei atesora.



Kanzaki Shizuku es un joven despreocupado, hijo del renombrado crítico de vinos Kanzaki Yutaka, quien a su muerte dejará por medio de Ryoko Saryu, su abogado, su último pedido a manera de testamento: varias pruebas para descubrir los que él llama “Los Doce Apóstoles”, entiéndase: vinos maravillosos, que tendrán que descifrar a qué bodegas pertenecen y qué añadas son. Pero si ya es difícil descifrar los vinos, lo será más todavía cuando sepa que el duelo es con Tomine Issei, joven y renombrado crítico de vinos, poseedor de un gran talento como de un enorme ego por saberse tan diestro como su sensei, es el llamado a reemplazar en el mercado nipón a Kanzaki Yutaka, quien además lo adoptó como hijo una semana antes de su deceso. Otro problema es que Kanzaki Shizuku siempre desdeñó la pasión de su padre hacia los vinos, dándole poca o nula importancia, sin saber que desde niño fue  sistemáticamente educado en conocer y reconocer los más diversos aromas, hecho que vendrá a recordar durante el transcurso de la historia. Él está totalmente alejado del mundo del vino también por su disgusto de ver a su padre siempre al lado de una botella de esta bebida, enrostrándoselo, creyéndolo un borracho más. 




Desde el primer cuadro de la página cinco –de acuerdo con la página web donde puede ser leído que adjunto al final de la entrada- que es donde comienza el primer capítulo ya hay detalles indicadores que para quienes tengan alguna costumbre o conocimiento acerca de vino y el mundo que lo rodea podrá percibir fácilmente: “… it pour like fine ice into the Riedel glass…” (“…al vertirse es como un fino hielo en la copa Riedel…” –en traducción libre-). La cristalería austriaca Riedel es quizá la de más renombre y la más famosa en la creación de copas para las diferentes variedades de vino que existen. Normalmente hay copas para tintos, blancos y espumantes, pero en realidad existen copas para cada uva utilizada en un vino. Un mismo cabernet sauvignon bebido en una copa normal no sabrá lo mismo que en una copa hecha especialmente para degustar vinos de esta cepa. No es palo cuña’o, es pura física. Riedel es la empresa que también hizo copas con la forma ideal para la degustación del tequila y el pisco, luego de conversaciones y trato directo con los respectivos órganos gubernamentales (mexicano y peruano), y hace poco anunció las conversas con el gobierno brasileño para crear copas especiales para la cachaza, y la marca llegará directamente al mercado abriendo sus propias tiendas en suelo brasileño, pero eso ya es tema para otra entrada. Regresando al manga: desde la mención del uso de copas Riedel, hasta ver la forma correcta de cómo agarrar la copa por el tallo de ésta, y no abrazando las paredes de la copa pues se puede alterar la temperatura del vino por el calor de las manos, todo esto es graficado en la primera página del Kami no Shizuku.







Y es que el beber vino, a diferencia de otras bebidas, conlleva a todo un ritual, tornándolo un juego donde la recompensa es el disfrute máximo de esta divina bebida. Más en el caso de los personajes de este manga quienes en el largo transcurrir de la historia (son veinte libros o capítulos) degustarán, aprenderán y conocerán vinos que así no más no están al alcance de simples mortales -como nosotros por aquí-, a ejemplo de esto apreciamos en la segunda página (pág 6) el primer caldo en aparecer: un Richebourgh de la casa Domaine de la Romanée Conti, cosecha 1990, o sea, un Grand Cru de una de las mejores cosechas.


Todos los vinos que en estos capítulos desfilarán existen en la vida real, y, en su gran mayoría son caldos franceses e italianos, los de las casas más renombradas, y como si fuera poco, de las mejores añadas, esto significa también: carísimos. Por ejemplo, aquel Richebourgh dependiendo la cosecha, oscila entre los RS5,500 ($2,700, dólares aprox.) y RS 21,000 ($10,500, dólares aprox.) cada botella aquí en Brasil. El de la añada 1990 –una de las mejores cosechas de esta casa- que aparece al inicio de este manga cuesta aquí en Brasil RS19,350 (casi $10,000, dólares) la botella. 


  


Un detalle a tener en cuenta son las descripciones que los personajes hacen de los vinos que van experimentando: esas calificaciones clásicas de los aromas y sabores que van encontrando son relegadas, no siendo las más importantes y sí sus particulares descripciones, más románticas, líricas, poéticas, comparando las sensaciones que el vino le ofrece con las pinturas, paisajes, músicas que en en el transcurso de su vida han conocido, como por ejemplo la descripción del Chateau Mouton Rothschild cosecha 1982 es comparada por Tomine Issei con la obra maestra “El Ángelus” de Jean François Millet; o la comparación del “Chateau Mont-Perat cosecha 2001” con el grupo inglés “Queen”: en ambos ejemplos las descripciones, comparaciones y razones de los porqués son sabrosas. 











Como todo manga hay algunos personajes que se encargarán de traer el humor a la historia, como la joven sumiller Shinohara Miyabi quien ayudará a Kanzaki Shizuku en las investigaciones de cada vino que él tenga que develar. Ambos acostumbrarán reunirse en el bar del profesor sumiller de esta, Fujieda Shirou-san, personaje misterioso, calmo, pero con conocimientos suficientes acerca de vinos, regiones, cepas y demás, y que de alguna manera orientará a Kanzaki Shizuku a descubrirse como todo un sumiller. 












No es nada serio o aburrido, se han informado muy bien acerca del tema que es realmente amplio, y a la vez cuenta con la característica de los personajes japoneses: en lo gestual, llegan a ser exagerados dependiendo el momento, además de los trazos lineales en los dibujos, también aquí no hay esa predominancia de los ojos absurdamente redondos. 






  


Durante las conversas y la búsqueda de información los personajes tendrán experiencias con “vinos más terrenales”, aprendiendo sobre taninos, “terroir”, “blend”, “bouquet”, decantación, cepas, maridajes, temperaturas, fermentación, etc, temas que surgirán naturalmente en sus conversas a modo de explicarnos a los lectores todo lo maravilloso que hay por descubrir en el mundo del vino y su entorno, todo con un lenguaje fácil, intercalando esta amplia información con bromas y situaciones de buen humor. 









 Los mangas se encuentran fácilmente en cualquier kombini –especie de mini-market, como “Seven Eleven”; “am pm”; “Lawson”, etc- de cualquier ciudad japonesa, y, aunque generalmente están dirigidos a niños y jóvenes –dependiendo el tema- son devorados por todo tipo de personas. Se leen rápidamente durante los traslados en tren y descartado con la misma rapidez que fue adquirido y leído. Éste en particular está dirigido a jóvenes y el éxito fue tan abrumador que llegó a sentirse en el mercado de los países donde fue difundido. Ejemplos: después de ser mencionado en el manga se vendieron cincuenta cajas en un solo día del “Chateau Mont-Pérat”; en Taiwan se incrementó la venta en un 30% del  “Umberto Cosmo's Colli di Conegliano Rosso” luego de aparecer este vino en el manga; en Corea del Sur se incrementó la venta de vinos en un 70% luego de conocerse este manga; luego de aparecer el capítulo final –y con esto ya lo estaré develando, aunque no mencionaré la añada- la venta del “Chateau Le-Puy” se incrementó significativamente en Japón. 



Portada de la edición en francés editado por Glénat. 



Portada de la edición en inglés. 




 
Tadashi Agi y Shu Okimoto son la pareja de hermanos que crearon esta serie de manga en el 2004 y rápidamente tuvo un éxito inesperado en Japón, llegando a desbordar las fronteras de la isla, y repitiendo el éxito en varios países del mundo, llegando a Taiwan, China, Hong Kong, para luego llegar a ser traducido y editado en Francia (“Les gouttes de Dieu”), y hace poco en inglés (“The drops of God”) para el mercado norteamericano. En el 2010 la prestigiosa revista francesa especializada en vinos “La Reveu du Vin de France” otorgó el “Le prix spécial du juri” a esta pareja de hermanos por el éxito obtenido con la traducción y publicación al mercado francés. 

¿Y a lo largo de la historia hay mención de vinos sudamericanos? Hay que repasar la historia para saber.

En la siguiente dirección se puede disfrutar en inglés –mejor que el japonés- cada página de los libros: 

mangareader.net 



Para tener una idea de los precios de los vinos top en el mercado brasileño: 

vinhosmillesime.com.br 



2 comentarios:

Ariel Rodríguez dijo...

Qué bueno que hayas publicado dónde poder leer este manga. Había leído el primer "capítulo" y ahora me engancharé con el resto.
Igualmente, por momentos me causan gracia estos japoneses, por ejemplo cuando decanta el vino desde las alturas que debe responder a la necesidad de que el héroe haga algo que los demás no pueden.
Más allá de todo voy a terminar de leerlo.

Saludos!!!

Manolo Ignacio Malpartida -manigna- dijo...

Sí, más posero, pero igual me encanta la fertilidad de la imaginación nipona para crear temas tan diversos en sus mangas.

No he leído todo, y aunque ahí lo tenemos en inglés me pregunto si habrá alguna vez una edición editada en castellano. Increíble que aunque sea el segundo idioma más hablado en el mundo muchas cosas no llegan a ser traducidas.

Abrazo!