viernes, 6 de julio de 2012

Cardeto Matile Rosso 2009




Cantina Cardeto 
Matile Rosso 2009
12% Grad. Alc.
Merlot, Sangiovese, Cabernet, Ciliegiolo
Umbría I.G.P.
Orvieto, Umbría, Italia.

Dicen que la curiosidad mata, y hoy lo hemos comprobado. No me canso de repetir que los caldos europeos llegan aquí a precios muy altos, lo que hace que vinos de entrada de cualquier bodega cuesten igual que un Catena Zapata argentino o un Trio chileno, algunos inclusive igual que un Marqués de Casa y Concha, así que el ver algunas botellas a mitad de precio (de RS44 a RS22) despertaron nuestra curiosidad haciéndonos del vino de esta entrada. 

No viene especificado que uvas se utilizaron en su elaboración, y aunque la joven que lo vendió aseguró que era 100% sangiovese veo en internet que es un corte de cuatro cepas sin encontrar los porcentajes de cada una. 

Vinos europeos salvo contadas excepciones, en su gran mayoría es para conocer etiquetas aquí y buscarlas afuera de estas fronteras. Con lo que se paga aquí por una botella te haces de tres o incluso más, o una de mejor calidad, y con la gran chance de no tener la decepcionante experiencia que el vino de esta entrada dejó. 

Ya había leído acerca del I.G.T. (Indicazione Geografica Tipica), inclusive ya bebí algunos V.d.T. (Vino da Távola), los más básicos, pero nunca había visto un vino con las siglas I.G.P. 

El I.G.P. (Indicazione Geografica Protetta) que trae es una denominación que otorga la Unión Europea desde 1992, y designa a algún producto agrícola o alimenticio (el vino es un alimento) del cual su calidad y/o características se atribuyen a su origen geográfico y cuya producción y/o transformación y/o procesamiento tendrá lugar en la zona geográfica delimitada. El I.G.P. no requiere necesariamente de la producción local de materias primas (esta es la gran diferencia con el D.O.P. -Denominazione di Origine Protetta-), siempre que se pueda obtener un producto y responda a las necesidades impuestas por el pliego de condiciones. 


Al vino: a la vista es de un púrpura casi negro, con ribetes ocres, extraño, diferente; denota poca corpulencia, cosa que ya lo esperábamos por ser un vino joven. En nariz, hay frutos negros, pero es poco expresivo, muy leve que ni con el tiempo en copa mejora. Aún así hasta aquí no había problema, pero ya en boca se percibe muy carbónico, sensación notoria. También aunque su graduación alcohólica es baja (12%) este vino calienta el cuerpo, inclusive raspa un poco la garganta, como que arde; y para finalizar la madera es muy marcada, desequilibrada, no al punto de tornarlo imbebible pero nos deja la sensación de yiajjjjj..... en la boca; debería venir con una lija para tanta madera. Esa sensación aminora después de unas tres horas, pero todavía es desequilibrado. 

Parece un V.d.T. (Vino da Távola): la experiencia es como la obtenida con uno de esos vinos trasegados hace algunos años, aunque alguna vez alguien me comentara que hay vinos V.d.T. muy sabrosos: quizá, los que yo conocí no lo eran. Esta botella trae la indicación geográfica: Umbría, así que no es un V.d.T. 

Digamos que con una pizza simple pasa, no te malogra la comida, y como experiencia queda el aprender a no hacernos de un vino tan básico por más que venga de un país donde producen caldos de buenos a majestuosos: éste está lejos de aquellos. Este se mostró sin ninguna pretensión de calidad.

2 comentarios:

Ariel Rodríguez dijo...

Qué cosa con los vinos europeos accesibles que llegan por estas comarcas! Coincido con vos que por lo que valen compras algo mucho mejor de sudamérica.
Pero la curiosidad siempre nos gana... yo soy igual!

Saludos

Manolo Ignacio Malpartida -manigna- dijo...

Y eso que por aquí desde hace un tiempo hay voladas de una "salvaguarda para el vino nacional", medida que encarecería aún más los vinos importados, con el fin de que el público consuma más vino brasileño. Ojalá y no sea aprobada.