sábado, 21 de julio de 2012

León de Tarapacá Merlot 2010 / Tsantali Metoxi Chromitsa Red, Limnio - Cabernet Sauvignon 2008



Viña Tarapacá
León de Tarapacá
Merlot 2010
13,5% Grad. Alc.
D.O. Valle Central, Chile. 

Vera y Sander llegaron de visita ofreciendo esta botella y además un embutido, “Cracovia”, que por aquí –creo, la verdad no he buscado, pero tampoco lo he visto- no se encuentra sino en Porto União, ciudad del estado de Santa Catarina, cerca con la frontera del Paraná. 

Primero el “Cracovia”: ya hemos estado en Porto União de visita con ellos y recuerdo haber ido a la charcutería de aquella industria (“Rossa, -hasta aquí me encuentro con ese nombre- Indústria e Comercio de Carnes”), y, aunque no soy tan adepto por los embutidos confieso que este “Cracovia” se me hace irresistible. Es un tipo de salame curado con un toquecito de ahumado, de sabor marcante, diferente, pareciera amaderado, y hasta medio “jugoso” aunque no sé si ese sería el adjetivo adecuado, igual es algo muy diferente a lo que había probado hasta entonces. 

Si va con un joven merlot no sabíamos pero probando y aprendiendo. 

El vino que gentilmente trajeron es de la Viña Tarapacá, cuyos caldos son una presencia constante en el mercado brasileño, desde esta, su línea de entrada, hasta el Gran Reserva de etiqueta negra, y aún así hasta ahora no habíamos tenido la oportunidad de experimentar alguno. 

A la vista, de un rubí tenue, no es brillante; denota poca corpulencia. En nariz, ciruelas rojas, sorprende con una agradable aromaticidad que se percibe desde el descorche pero esta sensación se desvanece, es efímera, tornándose suave rápidamente, como si estuviese esperando la retirada del corcho para salir. En boca, de taninos suaves, de poca corpulencia; a pesar de sus 13,5% de graduación no se percibe alcohólico; cuenta con un rico amargor, de final corto con retrogusto leve, afrutado, como de mermelada. 

Es un vino joven que agradó beberlo solo, y con el cracovia no estuvo mal, el ahumadito del embutido resaltaba con la suavidad de este tinto. Antes de pasar al siguiente caldo debo remarcar: la honestidad de varios vinos de entrada chilenos y argentinos, tanto este León de Tarapacá como los Alfredo Roca -por citar tan solo uno- son vinos que se sabe no serán memorables pero son honestos al brindar lo justo, lo necesario, no pretenden más, y de hecho sirven para conversas amenas en cualquier momento, y también claro, para conquistar más adeptos al vino. 

Y como la reunión estaba animada aproveché la oportunidad para experimentar con el siguiente tinto. 







Evangelos Tsantali 
Metoxi Chromitsa Red 2008
Limnio – Cabernet Sauvignon
13,5% Grad. Alc.
Monte Athos; Grecia. 

Con esta botella cambiamos radicalmente las uvas, el terruño y el país, y de Chile nos mandamos hasta Grecia, con otro ejemplar de la casa Tsantalis, ahora un bi-varietal con cabernet sauvignon y limnio, uva originaria de la Isla de Lemnos, en el Mar Egeo griego. Esta isla es donde transcurre la leyenda recopilada por Homero, la cual versa sobre la primera parada de Jasón y los Argonautas durante la búsqueda del Vellocino de Oro, así llegan a esta isla y la encuentran habitada solamente por mujeres pues estas habían matado a todos los hombres por haberles sido infieles con mujeres tracianas. 

Esta uva es tan o más antigua que esa leyenda de la mitología griega y en este caldo de entrada de esta línea está trabajada junto al cabernet sauvignon, aunque no indiquen los pocentajes utilizados para cada cepa. 

La ironía con la cepa limnio es que en la isla donde es cultivada para esta bodega está prohibida la entrada de mujeres y también de niños. 

El Monte Athos alberga en la actualidad veinte monasterios ortodoxos que conforman un territorio autónomo aunque con soberanía griega, de los cuales los monjes del Convento de Chromitsa –de ahí el nombre de este caldo, el primer nombre “Metoxi” significa: “viñedo del convento”- del Monasterio de San Panteleimon (San Pantaleón) –aparece el diseño en la etiqueta- cultivan los viñedos desde la década del ’70, cuando el fundador de esta bodega, Evangelos Tsantalis, pidió refugio a los monjes durante una tormenta, al concluir ésta pudo ver unos viñedos descuidados ahí y propuso a los monjes el recuperarla y cuidar en adelante del cultivo de la vid con asesoramiento de gente de la bodega. 

A la vista, es de un rojo obscuro con bordes medios ocres, y a pesar de esa característica llega a ser algo translúcido, de capa media; denota poca corpulencia para lo que esperaba de un corte con cabernet sauvignon. En nariz, aromas discretos, ciruelas negras, casís. En boca, la primera sensación es la de fierro oxidado: extraño, no incomoda, tampoco agrada, pero sorprende, es algo diferente, esta sensación va desapareciendo con el tiempo; de acidez notoria que no llega a incomodar en ningún momento, no es desequilibrada; de poca corpulencia y de suave tanicidad. De final corto con retrogusto a ciruelas negras, aunque leve. 

No desentonó, pero tampoco entusiasmó. Al ver que este blend tiene cabernet sauvignon esperaba algo más de cuerpo tanto en boca como en el visual. Le falta carácter, tal vez lo encuentre en una categoría superior de esta misma línea o en una añada más reciente, ésta última si es que acaso la encuentro. Probablemente haya que probar más tintos con la uva limnio. 

No mella en nada nuestra curiosidad por conocer otros vinos griegos, de uvas tan intrigantes como su historia y mitología. 

Tampoco desentonó con el cracovia, esa sensación de leve acidez marcada del vino como que baja la grasitud del embutido.
 


Fuentes

-         El delicioso cracovia y otros fiambres se encuentra en:

Rossa, Indústria e Comercio de Carnes
Rodovía Santa Catarina (SC) 302 – Km. 15
Teléfono (47) 3674-0102
São Miguel da Serra, Porto União, Santa Catarina.

-           Acerca del Monte Athos : Wikipedia


-         La sabrosa crónica “Vino y religión – Athos, vino sí, mujeres no” de Rudolf Knoll para la revista española “Mi Vino” que vale leerla entera, la encuentran aquí

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