martes, 5 de abril de 2011

Sputnik, mi amor, Haruki Murakami




Título original : スプートニクの恋人, Supūtoniku no koibito
Título en portugués : Minha querida Sputnik
Año de publicación : 1999
Editora : Alfaguara
Año de esta publicación : 2008


Al estar de paso por Lima en el 2007, me topé con la “moda” por este autor –así como por los libros del vecino chileno Roberto Bolaño-: eso hacía que sus respectivas obras sean más caras del resto, así que decidí esperar a que esa efervescencia pase. No sé si en mi ciudad natal esa moda habrá pasado, pero sé que aquí en Brasil esa curiosidad -alimentada por la publicidad- hacia ambos autores se mantiene, y diría que va en aumento. Por Bolaño no tengo prisa, pues me gustaría leerlo en mi idioma, así que esquivo –aunque la tentación es fuerte, hasta el momento resisto- las bellas ediciones que ofrece la editora Companhia Das Letras; quien sabe, por aquí encuentre alguna edición en castellano. Con Murakami era sólo cuestión de tiempo: como aquí no tengo un Jirón Quilca, una vez por semana me doy un salto por las diversas “livrarias sebo” de la ciudad, pero es difícil encontrar un Murakami en sus estantes, pues ni bien llega ya lo están vendiendo. Pero, a finales del año pasado tuve suerte, y encontré el libro de la foto, al inicio de estos garabatos que intentan ser un post, y lo mejor, a mitad de precio (de RS40 en librerías normales a RS20).

Esperaba más. Esperaba una genialidad, una obra maestra. Tanta expectativa por Haruki que al final me dejó un sinsabor. Está lejos de ser una mala experiencia, menos aún, desestimar futuras lecturas de este autor, definitivamente no; catalogar a un autor de pésimo o excelente por una obra sería un error en el que no me gustaría caer.
Lo que me agradó es cómo esboza sus personajes: tímidos, retraídos, optando por el silencio. Muchos (la gran mayoría) de los japoneses que conocí son así, les cuesta exteriorizar lo que piensan, y en el caso de los jóvenes llegan al punto de pactar vía internet suicidios grupales dentro de un carro, por la profunda depresión que pueden llegar a desarrollar, pero ese es otro tema.

Me encantó encontrar en Sumire –violeta- (me encanta ese nombre, es menos común que Midori –verde-) aquella joven que no se importa con la moda y que pareciera esmerarse en hacerse con ropas que no combinan, y es que esa anti-moda allá en la isla es normal. Ella, con su devaneo filosófico, pusilánime ante la vida, es quien une a los personajes de Miu y el profesor K, nuestro narrador. La primera, una mujer de negocios –importa vino europeo- quien guarda un secreto. Sumire se enamora de ella y es sobre ella de quien conversa al estar con el profesor. A su vez K, desarrolla un fuerte sentimiento llegando al deseo sexual por Sumire, pero al percibir que el sentimiento no es mutuo decide callar.

Algunos trechos, como aquel donde desvela el por qué del nombre del título, así como la experiencia con Zanahoria, su alumno, los encuentro memorables.



La historia es sencilla, y, en una lectura algo distraída puede parecer sosa y hasta aburrida, sobre todo en los divagues existenciales y oníricos de Sumire. Sin embargo, su narración es certera, pero sobretodo llama la atención la manera cómo hilvana un capítulo con otro, despertando la curiosidad en las últimas frases, pero, como escribí al inicio, no fue suficiente, no encontré lo que esperaba. El final de la obra, lleno de misterio, me dejó en el aire: le faltó un gran final para haber sido una gran obra.

¿Dónde está el maestro que esperaba encontrar? Definitivamente en este libro no está, quizá en otro, espero que sí. No es un Paulo Coelho de la vida, pero tampoco –al menos con esta obra- es un imprescindible, aunque para llegar a esa conclusión, lo mejor sea leerlo.

En cuanto al título: el idioma japonés que manejo es ínfimo, pero de esa pequeñez sé que el artículo “no” ()es de pertenencia, así: ”watashi no koibito”, sería “mi enamorada” y, “Supūtoniku no koibito” sería “el/la enamorado(a) de Sputnik”; quizá quisieron evitar una traducción literal. Lo curioso es que tanto en las traducciones al español como al portugués sean similares entre sí y no con el título original; tan sólo un detalle.

6 comentarios:

Karla Preciado dijo...

Personalmente no puedo hablar de esta obra ya que no la he leído (el sólo título me hace no querer leerlo). Sin embargo, entre mis libros preferidos está "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo".

Saludos y muchas gracias por compartir tu apreciación

manigna dijo...

Gracias a ti por la visita y por el comentario. ¿Y qué es o que no te gusta del título? Me dejaste curioso. Esa obra que mencionas, por ejemplo, no ha sido editada en Brasil, pero, por otro lado sí ha sido editada "Dance, dance, dance", que creo sigue inédita en nuestro idioma. Ojalá caigan por ahí.

Saludos.

Nameit dijo...

Yo los he leído casi todos de Murakami, soy ya un poco incondicional. Pero Sputnik no es el mejor desde mi punto de vista.

manigna dijo...

Sí pues, no creo que ningún escritor consiga la misma calidad en todas sus obras. Quizá como dice Karla ese "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" sea totalmente diferente. Sería interesante saber el por qué consideras que no es el mejor libro de este autor.

Gracias Nameit por la visita y por comentar.

Manolo.

Pollo dijo...

"Crónica del pájaro..." es alucinante! El mejor de los que leído del japonés. También son buenazos "Kafka en la orilla" y "La caza del carnero salvaje". El uso del lenguaje no lo hace una obra maestra, pero esas novelas son muy atrapantes. Bacán tu blog, te sigo.

manigna dijo...

Habla Pollo,
Sí pues, parece que "Crónica del..." es de lo mejorcito de Haruki; algún día caerá.

Gracias por la visita y por escribir.

Manolo.