lunes, 24 de marzo de 2014

El bello Antonio, Vitaliano Brancati



Título original : Il bell’ Antonio

Año de publicación : 1949

Título en portugués : O belo Antonio

Año de la presente edición : 2001

Editora : Berlendis & Vertecchia Editores

Traducción : Renata Lucia Bottini 


Ilustraciones de tapa e interior : Paulo Pasta. 


Ni bien cruzó esa fina línea entre la niñez y la adolescencia ya las mujeres sudaban a mares y quedaban con la respiración entrecortada ante su sola presencia. Era tan bello que atraía las atenciones de cada mujer que lo veía pasar, desde jóvenes ninfas hasta señoras que creían que nunca más sentirían esa fogosidad que alguna vez sintieron, y que algunas inclusive nunca conocieron, ese rubor en sus mejillas, ese calor que las invade y se expande por todo el cuerpo. No pasaba desapercibido a ninguna pacata mujer, fieles esposas estaban dispuestas a sucumbir a ese proclive deseo de experimentar lo prohibido tan sólo con él, capaces de abandonarlo todo si Antonio así lo decidiera, para orgullo de su padre Alfio Magnano quien se jactaba que de él haya heredado tanta masculinidad. Todo andaba bien hasta conocer a la hermosa Bárbara Puglisi con quien Antonio se casaría, y con ella adjudicarse una terrible maldición, una ironía del destino, una venganza de Dios ante tanto desenfreno previo: la impotencia.

Vitaliano Brancanti (Pachino, Siracusa, 1907 – Turín, 1954) se burla del pensamiento machista de la época en que un hombre preferiría la muerte a llegar ser impotente. Nos presenta la perspectiva desde el prisma de otros hacia el muerto en vida, tachándolo de inútil, inservible, más aún cuando en esta ficción la esposa es descrita como la más bella mujer vista por esos lares, aquella Afrodita inalcanzable para cualquier mortal, digna mujer de alguien poseedor de una belleza celestial como la de Antonio, hasta las mujeres, sus fieles admiradoras, asentían a esta unión entre dos seres angelicales. 


Con la autoestima por los suelos Antonio conocerá la timidez tornándose totalmente inhibido; la ira de su padre Alfio ante los rumores, chismes y aquello que él totalmente seguro pensaba eran mentiras; la codicia y ambición del padre de Bárbara por disolver el matrimonio no consumado ante la expectativa de un opulento Barón dispuesto a desposar ante la iglesia por segunda vez; la actitud de la iglesia católica y la disposición en atender el pedido de disolución ante los mile$ de motivos que le expone el Barón, todo es mezclado en este dilema tragicómico con una escrita que fluye y con una cuidada traducción que se esmeró en dejar muchas frases de rabia, de sorpresa, de admiración en el italiano original con la debida traducción a pie de página lo que imprime más fuerza en los diálogos en esos determinados momentos.




Además la traductora quien también se encarga de la presentación nos da luz sobre las preferencias políticas de Brancati quien de joven era un entusiasta partidario de las doctrinas fascistas que Mussolini se esmeraba en promover, pero con la ida a Roma percibió cómo Catania era el centro e inicio de una quietud desesperante que predominaba en Sicilia. Percibió cómo el fascismo era impuesto en la población y él comenzó a burlarse de esto y de la burguesía italiana a través de sus personajes, desde “Singolare aventura di viaggio” de 1934, pasando por “Gli anni perduti” y “Don Giovanni in Sicilia”, ambas de 1941, hasta “Il vecchio con gli stivali” de 1945 y la presente “Il bel’ Antonio”, pero esta nueva perspectiva en su ideología también le hace aborrecer toda su obra hasta 1934.

En este libro el bello, joven e impotente protagonista es una sátira de lo que era el fascismo en Italia por aquel tiempo. Una obra muy interesante donde una tragedia (la impotencia del bello protagonista) es el punto de partida de una comedia muy bien lograda con una narración muy fluida que nos inserta a los lectores entre el estruendoso murmullo (sobre su virilidad y belleza al inicio, y luego sobre la compasión por el lastre en que se convierte con la impotencia apoderada de él) de los pobladores alrededor de Antonio. También resulta interesante la óptica de las mujeres, sus siempre admiradoras que tras saber del mal que lo aqueja despierta en ellas aquel instinto casi maternal, típico que albergan la mayoría de las mujeres de cualquier lugar del mundo y por lo visto de diversas épocas, el de cuidarlo, velar por él y hacerlo cambiar, en este caso, hacer que retorne su virilidad, todas seguras de poder lograr ese efecto, comportamiento que en realidad abstrae aún más al protagonista.

Si revisamos su obra Vitaliano Brancati es más fecundo en guiones cinematográficos, pero por estos lares sus novelas son más conocidas siendo tres sus obras editadas: “Don Giovanni na Sicilia”, “Paulo, o ardente” y la presente obra. “O belo Antonio” es presenciar el regodeo de todos sobre el sufrimiento de Antonio, intentar satisfacer un enorme morbo, sin percatarse que develan sus propios temores, al fin y al cabo, más de medio siglo después, los nuestros también. 

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