domingo, 14 de septiembre de 2014

Cuentos maravillosos, infantiles y domésticos, Jacob Grimm y Wilhelm Grimm.





Título original : Kinder-und Hausmärchen

Año de publicación : Entre 1812 y 1815

Título en portugués : Contos maravilhosos, infantis e domésticos

Año de la presente edición : 2012

Editora : Cosac Naify

Traducción al portugués : Christine Röhrig

Ilustraciones : J. Borges




Érase una vez…” es quizá la mejor entrada para un relato, tan simple y tan llena de intriga, que devela como tras una cortina aquellos fabulosos mundos donde están ambientados cualquiera de estos cuentos.

Muchas veces -inclusive sin saberlo-, y felizmente, desde pequeños estamos expuestos a estos relatos, ya sea oralmente, o por las antiguas animaciones de Disney u otros dibujos animados, diversas historietas, The Story Teller (“El Narrador de Cuentos”, todo un clásico para los de mi generación, al menos en el Perú) con John Hurt, etc; la lista es incontable, pero en la gran mayoría esas historias están trastocadas del original, como suavizadas, no tan sangrientas y crudas, y eso se percibe sólo al estar ante las verdaderas historias recopiladas por los hermanos Grimm. Aun así, todos esos esfuerzos los considero válidos, más en la infancia,, toda una invitación a procurar estos originales, un umbral mágico para agarrar el gusto de una vez por la literatura. 




A continuación algunos “detalles diferenciales” de los relatos más famosos, recordando que ésta hermosa edición de la editora brasileña Cosac Naify es conmemorativa por el bicentenario de la primera edición, por tal motivo todos los relatos fueron cuidadosamente traducidos directamente del primer original al portugués:

En “Rapunzel”, cuento 12: lo que conocía desde pequeño es que Rapunzel pregunta a la señora Gothel por qué le costaba subir más a ella que al príncipe que la visitaba. Ya en esta edición Rapunzel pregunta: “¿Sabe señora Goethel? Mis ropas están muy apretadas, ya no caben en mí.” (Página 75). Claramente es una alusión al embarazo que escondía. Lo que queda en el aire es si Rapunzel era consciente de que estaba embarazada o no lo sospechaba. Pero si el príncipe subía para agasajarla de tal manera la probabilidad de que sepa de las consecuencias es grande, aunque también por aquella época una muchacha como ella podría tal vez tranquilamente ignorarlo. De todos modos esa manera de dejarlo al buen entendimiento del lector es interesante. Luego es expulsada al desierto donde pare a sus gemelos.

En “Cenicienta”, cuento 21: en la versión conocida las hermanastras compiten “sanamente” en calzarse el zapato de cristal, y ante el hecho de no poder vestirlo pasaban a otra. En esta versión original -más heavy- la hermana mayor se corta el talón para que el zapato le entre. El príncipe al ver el zapato ensangrentado se lo da a la otra hermana que también opta por mutilarse una parte del pie izquierdo, eligiendo el dedo grande, dejando el zapato aún más ensangrentado, en ambos casos dos palomas avisan al príncipe en forma de verso, hasta llegar el turno de Cenicienta.

En “La Bella Durmiente”, el cuento 50: de inicio quien salta a comunicarle a la reina sobre la llegada de un bebé es una rana. En esta edición es un cangrejo. En la edición que conocía la joven quinceañera mantiene un dialogo con la anciana que hilaba su lino. En esta edición no existe ninguna conversación, simplemente se narra lo sucedido previo a caer en el profundo sueño. También, en el original el nombre de la personaje principal es “Dornröschen”, que en una traducción literal viene a ser “Rosita con espina”.

En “Blancanieves”, el cuento 53: en el relato que la mayoría conocemos la madre muere y su padre, el rey, se casa nuevamente, convirtiéndose ésta nueva esposa en la malvada madrastra. Ya en éste la malvada reina que pregunta al espejo (nada de “espejito”) si continúa siendo la más bella es su madre biológica; nunca murió, no hay madrastra, o sea, la reina comete filicidio. Ésta al ser descubierta es obligada a danzar con unos zapatos de hierro al rojo vivo. 


En “Hans, el erizo”, el cuento 22 del segundo tomo: la historia que conocía es que la esposa no consigue guardar el secreto de que Hans puede sacarse la piel y ante consejo de su madre lanza al fuego de la chimenea la piel de erizo creciéndole otra a él que estaba afuera del cuarto. Aquí, en el relato original es el propio Hans quien trama con el rey para que cuatro hombres recojan su piel de erizo y la lancen a una enorme hoguera, quedando la piel humana de Hans toda chamuscada, siendo tratado por el médico real a base de extraños ungüentos y preciosos bálsamos. 

Y así, probablemente en todos se encuentren cambios a las versiones más famosas y populares. Interesante ver que en varios que se tornaron famosos el papel malvado es otorgado a una madrastra que en los originales no existe, siempre es la madre biológica que trama alguna desventura contra sus propios primogénitos. Otro detalle es que si bien en éstos originales hay algunos relatos donde se menciona a Dios –como también al Diablo- no son tantos así como en las versiones que conocía desde pequeño. 



El pájaro del brujo Fichter. 


Cuento 46 del primer tomo. 


Érase una vez un brujo que era ladrón y que salía a mendigar de casa en casa fingiendo ser un hombre pobre. Un día, una joven atendió el llamado a la puerta y le dio un pedazo de pan. A él le bastó rozarla con el dedo para que la joven entrase en su manto. Él llevó a la joven a su casa donde todo era muy bonito, dándole todo lo que ella deseaba. Después de un tiempo, el brujo le dijo: “Tengo que viajara para resolver unos asuntos. Toma aquí este huevo, tendrás que guardarlo con cuidado y siempre llevarlo contigo, y también ésta llave, pero no ingreses a la sala que ésta abre, sino tendrás que pagarlo con tu vida.” Sin embargo, ni bien él salió, la joven fue hasta la sala prohibida, insertó la llave y la abrió. Al entrar avistó un enorme abrevadero justo en el medio de la sala, y, en su interior, muchas personas muertas y mutiladas. Ella llevó un susto tan grande que dejó caer allí dentro el huevo que llevaba en su mano. Rápidamente lo recogió limpiando la sangre, pero ésta siempre volvía a aparecer y no había manera de acabar con ella por más que restregase y puliese. Cuando el hombre regresó le pidió el huevo y la llave y, examinándolos, percibió que ella entró en la sala sanguinaria. “No obedeciste mis órdenes”, dijo enfurecido. “Ahora entrarás en la sala quieras o no.” Dicho eso llevó a la joven hasta la sala, la picó en pedazos y la tiró al abrevadero con los otros cuerpos. Después de un tiempo, el hombre volvió a mendigar y capturó a la segunda hija de aquella casa. Con ella sucedió lo mismo: ella también abrió la puerta prohibida, dejó caer el huevo en la sangre y acabó siendo picada en pedazos y tirada al abrevadero. Fue entonces cuando el brujo ansió a la tercera hija a quien también la capturó en su manto, la llevó para su casa y, antes de partir le dio el huevo y la llave. Pero la tercera hermana era hábil y astuta y, antes de entrar en la misteriosa sala guardó el huevo en otro lugar, y, al entrar vio a las hermanas despedazadas en el abrevadero lleno de sangre. Trató de reunir todas las partes, ordenando cabezas, troncos, brazos y piernas. En ese mismo instante los miembros comenzaron a moverse y a fusionarse, y luego las dos hermanas volvieron a la vida. Entonces ella llevó a ambas afuera y las escondió. Cuando el hombre regresó y encontró el huevo sin manchas de sangre pidió la mano de ella en matrimonio. Ella aceptó, pero le dijo que antes tendría que llevar una cesta llena de oro a casa de sus padres mientras ella organizaría todas las providencias para el casamiento. Entonces ella colocó a las dos hermanas dentro del cesto, las cubrió con oro y les dijo que trajeran ayuda desde casa, y luego a él le dijo: “Lleva el cesto, pero no te detengas en el camino a descansar, porque yo estaré mirando desde mi espejito encantado y sabré lo que tú hagas.” Él colocó el cesto en la espalda y partió, pero el cesto pesaba tanto, y la presión era tan insoportable que pensó en descansar un poco, pero una voz gritó de dentro del cesto: “Estoy viendo que estás descansando. Debes continuar inmediatamente.” Pensando haber oído la voz de su novia, él se puso en pie y siguió adelante, y, cada vez que él intentaba descansar un poco, la voz mandaba que continuase, y él seguía enfrente. 
Mientras tanto la novia, en casa, cogió una cabeza del abrevadero, la adornó con una joya y la colocó en la ventana del sótano. Enseguida convidó a los amigos del brujo para el matrimonio y después se metió en un barril lleno de miel, hizo un corte en el colchón de plumas y rodó sobre ellas, de manera que quedó irreconocible para todos de tan fantástica que parecía, saliendo y andando por el camino. No demoró en encontrar un grupo de invitados, que le preguntaron:

- ¿De dónde vienes pájaro de Fitcher?

- Vengo de la casa de Fitze Fitcher.

- ¿Y la novia? ¿Adónde fue parar?

- Barrió toda la casa sin descansar y ahora está en la ventana del sótano tomando aire.

Un momento después ella encontró a su novio que estaba regresando.

- ¿De dónde vienes pájaro de Fitcher?

- Vengo de la casa de Fitze Fitcher.

- ¿Y la novia dónde está?

- Barrió toda la casa sin descansar y ahora está en la ventana del sótano tomando aire.

El novio miró para lo alto y, al ver la cabeza toda arreglada pensó que era su novia y la saludó. Y, cuando él y sus amigos ya estaban todos dentro de casa, llegó el auxilio que las hermanas habían mandado. Ellos trancaron la casa y atizaron fuego en ella, como nadie consiguió salir, todos murieron quemados.



Acerca de la explicación sobre el título bajo el cual los recopilaron, Wilhelm Grimm anota: “Los Cuentos maravillosos infantiles son narrados para que en su luz suave y pura los primeros pensamientos, las primeras fuerzas del corazón despierten y florezcan; una vez que, su sencilla poesía, su íntima verdad pueda alegrar e instruir a todo y cualquier ser humano y, con la intención de que de una vez estos permanezcan y sean transmitidos en el círculo familiar, estos también son llamados de domésticos.” 

No es un secreto que los títulos bajo los que se dio a conocer esta recopilación en las diversas traducciones en el mundo entero no guarden una semejanza con el título original. Según la excelente presentación de Marcus Mazzari al inicio de éste primer tomo, el sustantivo “Märchen”, forma diminutiva de la palabra “Maere” que en el Medio Alto Alemán (período del idioma que se fortaleció entre los años 1030 y 1350 aproximadamente) significaba “noticia”, “mensaje”, o “relato”, asociado a un acontecimiento notable que merecía ser registrado. Así “Märchen” ha sido traducido en sus formas compuestas: “Fairy Tales”, en inglés; “Contes des Fées”, en francés; “Cuentos de Hadas”, en español; “Fiaba Popolare”, en italiano; o inclusive por términos que no tienen ninguna relación con el alemán original como “Sprookje”, en holandés; “Eventyr”, en danés; “Skazka”, en ruso. Ya en el idioma portugués aparecen como “Contos de Fadas”, “Contos de Carochinha”, o “Contos Maravilhosos”, siendo ésta última –como anota el profesor Mazzari- posibilidad tal vez la más apropiada, pues en las historias aquí recopiladas son pocas las veces que aparecen hadas, pero ninguno podría prescindir de lo “Maravilloso”. 





Todos los relatos del primer tomo fueron publicados en “Hochdeutsch” que viene a ser “alemán estándar” o “alto alemán”, excepto “El pescador y su mujer”, “El pie de zimbro” y “La pera no quiere caer” que están en dialecto. Los dos primeros fueron registrados originalmente en “Plattdeutsch” (“bajo alemán”), un dialecto hablado al norte de Alemania y al este de Holanda; ya el tercero proviene de Suiza y fue mantenido tal y como fue recogido. 


Desde Goethe, hasta Berltolt Brecht; desde Marx y Engels, hasta Thomas Mann; desde Walter Benjamin, hasta Günter Grass; son incontables los autores de la literatura alemana que incorporaron referencias y/o alusiones a éstos “Cuentos Maravillosos …” recopilados por los hermanos Grimm. Hasta el nazismo en su momento se apropió a su manera del término, imputando a muchos de sus opositores y víctimas acusaciones de difundir los denominados “Greulmärchen” (“cuentos maravillosos de atrocidades”). 




En muchas de las historias hay trechos parecidos, finales paralelos, puesto que son historias orales es muy probable que se puedan haber transformado a través de los años, de las personas y familias a las que cada historia iba llegando. Y muchas otras son todavía más antiguas que ya aparecieron en otras ediciones de otros países como es el caso de Cenicienta, quizá el más conocido e incluso editado en diversos países muchos años antes que lo hicieran los hermanos Grimm. 


Gran trabajo y esfuerzo de la editora Cosac Naify en ofrecer estos 156 relatos -con una cuidada traducción directamente del alemán, una gran presentación y las excelentes xilografías del artista pernambucano J. Borges- que vencieron el paso del tiempo y que con seguridad siglos después seguirán siendo tan populares y encandilando a las futuras generaciones como lo vienen haciendo hasta nuestros días. 



La mortaja.


Cuento 23 del segundo tomo. 

Había una mujer que tenía un hijo de siete años. Él era bello, y ella lo amaba más que a cualquier cosa en el mundo. Pero de repente, él murió. La madre quedó inconsolable y lloraba día y noche sin parar. Pero, no mucho tiempo después del entierro del hijo, él comenzó a aparecer por las noches en los lugares en que acostumbraba estar, donde comía y jugaba, y. si la madre lloraba, él lloraba también. Siempre al amanecer el joven ya había desaparecido. Como la madre no conseguía parar de llorar, él apareció cierta noche, vestido con la mortaja blanca con la que fue puesto en el cajón, y usando la pequeña corona que le recubría la cabeza. Sentándose a los pies de la madre en la cama le dijo así: “Ah, mamá, tienes que parar de llorar, de lo contrario yo no consigo adormecer dentro de mi cajón, pues mi mortaja nunca está seca de tantas lágrimas tuyas que caen sobre ella.” La madre se asustó al escuchar aquello y paró de llorar. La noche siguiente, el hijo surgió nuevamente, teniendo en las manos una pequeña lámpara, y le dijo a su madre: “¿Estás viendo? Ahora mi pequeña mortaja está casi seca y yo puedo reposar en paz en mi sepultura.” Entonces la madre encomendó a Dios su sufrimiento y pasó a soportarlo pacientemente y en silencio. Y el hijo nunca más apareció, pues estaba durmiendo en su pequeño lecho debajo de la tierra.



Hans, el erizo



Éste es un ejemplo de las muchas versiones que influenciaron los relatos recopilados por los hermanos Grimm. Aunque ahora sepa la diferencia con el relato original a ésta serie "The Story Teller (“El Narrador de Cuentos") le guardo un cariño especial pues es -entre otros- la culpable de maravillarme de niño con las historias que ellos recrean. En pocos años más espero poder ver todos los capítulos con mi hija. 



Räyh! - Heavysaurus 





Antes de terminar el primer libro, Elier, fotógrafo radicado en Arequipa, un amigo nuestro que siempre está con una antena especial atenta para nuevos sonidos nos pasó ésta música por el facebook. Heavy metal infantil, nada menos. La banda Heavysaurus es finlandesa, y ya vimos por ahí que hay una versión en español de otra banda argentina; ¡qué maravilla! Nuestra hija, que ya gustaba de dinosaurios, desde aquel entonces no para de decir cuando se despide de quien nos visita: "Cuidado con los dinosaurios."  

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