miércoles, 24 de diciembre de 2014

Relato de un náufrago, Gabriel García Márquez




Año de publicación : 1955 en 14 capítulos de El Espectador / 1970 en formato de libro

Año de este libro : 1995

Editora : Editorial Sudamericana



Cuando se es el elegido las historias lo buscan a uno. Esa es la primera impresión que tuve al iniciar la lectura de esta obra del maestro Gabriel García Márquez. Si bien ante el título uno espera desde ya naufragar junto al personaje, compartir sus desventuras en aquel escenario fantástico que debe ser el estar a la deriva en alto mar, con gigantescas criaturas en su hábitat natural en una minúscula balsa, sin agua ni comida por diez largos días, y donde cualquier persona por más ducho y acostumbrado que esté debe sentirse un microbio a merced de la buena fortuna, lo que de arranque emociona y atrae es la historia que Luis Alejandro Velasco -aquel sobreviviente quien llega a ofrecer su verdad al entonces periodista de El Espectador- revela, la otra historia que esconde la historia central, tan o más fantástica que la que nos ofrece el título en la portada.

Entonces no es una ficción más del ya entonces famoso escritor colombiano, sino una crónica donde Gabo calza los zapatos de Velasco y desde esa perspectiva nos presenta aquel asombroso naufragio del A. R. C. Caldas con su peculiar estilo narrativo. Fue por este trabajo que tuvo que exiliarse en Europa y también por el que se clausuró El Espectador; eran tiempos del dictador Gustavo Rojas Pinilla.

Al ser tal, tras la lectura, no hay cómo no quedarme con alguna duda de cuánto es historia real, si Gabo insertó algo de ficción en esta obra. No referente al hecho que la historia principal esconde: todos centrados en cómo hizo Velasco para sobrevivir en esas circunstancias, sino al contrabando que el buque colombiano llevaba, motivo real del naufragio y no una tormenta como se hizo saber de inicio, sino a los pequeños e innúmeros detalles que Gabo –desde el prisma de Velasco- nos presenta. Si es una especie de que ésta crónica sea una historia novelada ¿por qué sólo sabemos de Velasco como un personaje y no como el autor de la obra? Sólo ese detalle me deja en duda cuán verídica sea toda esta fantástica historia.






Hace poco leí con no menos placer La expedición de la Kon-Tiki del noruego Thor Heyerdahl, y comparada con ésta situación –el naufragio de Velasco- hay muchas similitudes, pero lo único que llama mi atención es que mientras el noruego y su tripulación no naufragaron, se hicieron a la mar conscientes de sus limitaciones y peligros arriesgando sus propias vidas aquí Velasco fue víctima del destino, puesto en estas terribles circunstancias de una manera repentina e inesperada, y entonces, mientras Heyerdahl estaba atento a cada ruido, a cada ola, a cada cambio de marea, de viento, anotando todo en su precaria bitácora, sacando fotografías, incluso filmando, ya Velasco su única preocupación era mantenerse vivo, poder atrapar algo para comer, expuesto a la insolación –no que el Pacífico le haga honor a su nombre pero en medio del Caribe deben ser otras y quizá hasta peores las circunstancias-, y aun así recordar todo de manera tan detallada. O él mismo inventó algunos detalles, o García Márquez puso algo o mucho de su propia cosecha.

Pero eso es sólo un detalle que no minimiza el placer de leer de un tirón este fino ejemplar, muy bien estructurado, con la intriga presente en cada página a cada término de un capítulo, lineal, cronológico, parece simple y ahí está la trampa, no lo es. García Márquez demuestra algo que en nuestros días –salvo contadas excepciones- parece una utopía, un oasis en medio del desierto, de que el periodismo puede ser un arte. Leer a García Márquez es hacerse un favor a uno mismo. 




Stinkfoot - Frank Zappa

Este tema forma parte del programa elaborado, dirigido y editado por el genial Frank Zappa llamado "A token of his extreme" grabado el 27 de agosto de 1974 y que incluyen animaciones no menos geniales de Bruce Bickford. ¡Una joyita!

2 comentarios:

Ariel Rodríguez dijo...

Uno de esos libros que tienen "ese no sé qué", como le decimos por estos lares. Cuando lo leí me sentí atrapado y quería saber cómo se las arreglaría este hombre. Como decís en la nota, no es el típico relato de García Márquez, pero tiene toda la maestría para cautivarte y mantenerte atento en cada capítulo con un material que otros escritores no sé si sabrían manejar.

Abrazo

Cristina Crenchiglova y Manolo Malpartida dijo...

Sí Ariel, muy probablemente otros escritores se perderían con la tremenda historia que le llevan a Gabo. Él era todo un genio.

Abrazo!!