miércoles, 14 de abril de 2010

Montes Alpha, Pinot Noir 2007




Viña Montes; Montes Alpha; Pinot Noir 2007; 14% Grad. Alc; D.O. Valle de Leyda, Chile.


Hace poco comentaba en el excelente blog que tiene una compatriota (de lindo nombre ella; tocaya de mi esposa) en el diario decano de nuestro país, El Comercio, que para conocer vinos de un país debes saber un poco de la geografía de esa nación. Recuerdo que de niño coleccionaba sellos: tenía de casi todos los países, nada importante seguro, pero muy gratificante para un niño entre 9 y 13 años, y, como jugando, sabía en ese entonces todos los países, capitales, monedas, fauna (ese era mi tema filatélico), y todo lo referente a aquellos países. Bueno, en vinos creo que debería suceder algo parecido. Mientras bebíamos anoche trataba de imaginar dónde estaba situado ese Valle de Leyda puesto que en la etiqueta frontal y trasera no lo indica: no supe ubicarlo en mi memoria. Este valle está ubicado a 90 km. de Santiago, y, estando más cerca al Pacífico el área recibe los vientos fríos de la Corriente de Humbolt. Este valle obtuvo el D.O. por decreto ley en el 2002.
Su ficha técnica indica que para éste vino sus uvas fueron maceradas en frío a 10 grados C. por 7 días y luego fermentadas. El 60% del vino fue envejecido en barricas de roble francés por 12 meses, y el otro 40% no tuvo envejecimiento. El 20% de estas barricas de roble fueron nuevas. Luego el vino fue filtrado y embotellado. Ahora sí, el vino:
la primera impresión es sobre el corcho: parece más largo. Como guardamos los corchos de los vinos degustados, saqué el del Montes Selección Limitada que también fue de la misma cepa, y sí, es 1cm y poco más largo. ¿Influye en algo? Quizá sí. No lo sé. El vino ya en las copas no deja lágrimas, es de corpulencia mediana, y de un violeta con intensidad media también. Su aroma es suave, delicado (a Cristina le encantó aquello) pero conforme va pasando el tiempo su aroma se vuelve más intenso sin llegar a ser exagerado, con sensación de frutas rojas. Luego de un tiempo parece denotar algo de roble, pero es muy suave. Al probarlo vino lo mejor: en la primera copa se percibe una astringencia algo menor que medio, quizá sólo un punto al centro del paladar, no te cierra la boca, sus taninos son delicados, de acidez casi imperceptible, no parece un vino complejo más sí elegante. En la segunda copa fue diferente: la astringencia fue algo mayor, no mucho, igual no te cierra la boca pero te envuelve con su sabor. Su acidez aumentó algo pero igual sin perder la elegancia. Es muy agradable en la boca (“muito gostoso” como dice ella). De final medio: no es potente, es un vino elegante: llegó a ser una muy agradable experiencia.

No hay comentarios.: