jueves, 1 de abril de 2010

O cara da moto, Sérgio Mahoe




Título en español : El joven de la moto
Editora : International Press Japan Co.
Año de publicación : 2003
Género: Crónicas de viajes


Éste fue el primer libro en portugués que leí. Llamaba mucho mi atención entre tantos magazines, diccionarios, y semanarios que estaban en los anaqueles de las tiendas de productos brasileros en la Sony Minokamo en Japón. Recuerdo que demoré en leerlo puesto que una cosa era escuchar el portugués y otra leerlo. Ahora, al releerlo en 2 tardes veo con gracia que encerré muchas palabras simples que en ese momento desconocía y ni idea hacía de qué podían significar.

El autor es un dekassegui que tuvo el coraje de realizar esta magnífica aventura y recorrer muchos países en 3 continentes: sale de Narita, Japón, en avión (obviamente), hasta Kuala Lumpur en Malasia. De ahí va en moto hasta Tailandia queriendo seguir por Mianma (ex Birmania), pero tiene que retornar a Tailandia puesto que la frontera está bloqueada por guerrilleros. De Tailandia va en avión hasta India y de ahí sí, continúa su periplo por toda India, Nepal, Paquistán, Afganistán, Irán, Turquía, Siria, Líbano, Jordania, Egipto, Sudán, Etiopía, Kenia, Uganda, Ruanda, Burundi, Tanzania, Zambia, Maui, Mozambique, Suazilandia, Sudáfrica, Lesotho y terminar en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. De ahí en avión hasta Buenos Aires donde continúa por parte de Argentina, entra a Uruguay y por fin a su Brasil querido, hasta llegar a São Paulo. El libro es muy descriptivo: desde los preparativos: cómo hacerse de auspiciadores (su aventura fue relatado en varias crónicas mandadas por él al semanario IPC en Japón, antes de que se convierta en libro), hasta los problemas encontrados en cada lugar.



“Cuando amaneció, dejé el campamento kurdo y continué el viaje. El problema surgió en la primera villa que intenté atravesar. El ejército turco hacía un rigoroso control de entradas y salidas de las personas en todas las villas de la región. Durante la fiscalización, ellos querían saber de cualquier manera el local exacto donde había pasado la noche anterior. Recordé de un rio que crucé y me arriesgué a decirles que había sido en sus orillas. No hubo problemas y me dejaron ir. Ya sentado en la motocicleta y colocándome el casco agradecí a un sargento del ejército turco con la palabra “spaz”.

En aquel momento sabía muy poco de lo que sucedía en el sur de Turquía. Sabía que el gobierno turco combatía guerrilleros kurdos, pero no tenía la menor idea que los curdos tenían su propio idioma. “Spaz” significa “gracias” en kurdo, mas no en turco. En el momento en que mencioné aquella palabra el sargento me cogió del brazo, y mirándome fíjamente a los ojos me interrogó:

- ¿What? (¿Qué?)
- Thank you – le dije, pero él negaba con la cabeza mientras hablaba en inglés.
- ¡No! ¡Usted no dijo eso! – buscándome la mirada –

Los dos soldados que estaban cerca también negaban con la cabeza asegurando que yo no había dicho “thank you”.

- ¡Sí! – les respondí en portugués, pero nada les sacaba de la cabeza haber dicho “spaz”.
- Gracias…, chau…, chévere…, agradecido…, y, en mi barrio usamos mucho la palabra “paz” – intentaba explicarles-

No sé de dónde pero me vino la palabra “paz” a mi cabeza y decidí usarla para librarme de esta “metida de pata”.
La mentira funcionó y fui liberado.




El libro contiene un mapa y varias fotos de los diferentes lugares por donde pasó. Está lleno de anécdotas vividas con las diferentes personas de diferentes culturas con las que convivió, aunque en la parte de Latinoamérica no haya profundizado más. Al final hay tablas de los accesorios que llevó y lo gastado en cada lugar. Es muy gráfico en ese sentido. Excelente para salir de viaje sin salir de tu sala.

Página web del autor:
http://mmm.housaku.net/bra/route/index.html

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