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miércoles, 3 de agosto de 2011

Las joyas de la corona, Carlos Garaicoa

El último artista a postear perteneciente a la muestra itinerante “Obras Seleccionadas de la 29ª Bienal de São Paulo del 2010” que está en el Museo Oscar Niemeyer, es el cubano Carlos Garaicoa quien presenta, en un obscuro recinto, ocho trabajos labrados en plata de lugares donde se practica o practicó la represión y tortura. Esta serie en palabras del autor:

Me interesaba hablar de las Joyas de la Corona como ese espacio privativo de los estados, aquellos lugares obscuros, centros de inteligencia, centros de tortura; es una obra que puede crecer, pues hay muchos lugares que no he tocado. A todos nos toca, todo país tiene su joya. Los cubanos sabemos qué es Villa Marista."

A esta pequeña colección de infiernos del artista cubano le faltó “El Pentagonito” de Lima, el cuartel general del ejército peruano que durante el gobierno de Alberto Fujimori (1990 – 2000) hizo méritos suficientes para aparecer en esta serie. Igual, aquí las ocho obras con sus respectivos textos con que son presentadas. Llama la atención la poca información sobre la última, la Villa Marista cubana.




ESMA

La Escuela de Mecánica de la Armada, conocida por sus siglas ESMA, fue la principal prisión clandestina de la época militar y un ícono de la guerra sucia. Este enorme edificio –un complejo de 33 locales- fue un campo de detención y torturas del régimen militar que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983. Organismos de derechos humanos consideran que en sus instalaciones fueron torturadas y asesinadas unas 5000 personas. Muchas de ellas fueron lanzadas con vida desde aviones al Río de la Plata, acto conocido como “los vuelos de la muerte”.

Allí también funcionó una maternidad clandestina, en la cual unas decenas de madres detenidas dieron a luz a sus bebés que luego fueron apropiados ilegalmente por militares y policías.




KGB

Traducido como Comité para la Seguridad del Estado era el nombre de la agencia de inteligencia, así como también de la agencia principal de la policía secreta de la Unión Soviética. Funcionó desde el 13 de marzo de 1954 hasta el 06 de noviembre de 1991. El domino de la KGB fue aproximadamente que el de la CIA, o de la División de contrainteligencia del FBI de los Estados Unidos. Allí se encargaba de obtener y analizar todas las informaciones de inteligencia de la nación, pero también se convirtió en un organismo de represión de todo el país. La Gran Lubyanka es el nombre popular del cuartel general de la KGB y la prisión anexa a la Plaza Lubyanka de Moscú.

Una broma cruel de la época soviética decía que desde la Gran Lubyanka se tenía una gran vista: desde ahí se podía ver Siberia.




DGI – Línea y A

El DGI es el servicio de inteligencia exterior cubano, que está integrado al Ministerio del Interior (MININT) y su oficina central se ubica en Línea y A. El Departamento M-1 se encuentra en ese edificio, distribuido en tres pisos: el 7, 8 y 9. Este es el encargado de la inteligencia contra los Estados Unidos. La sección I era encargada de actuar contra las instituciones del gobierno norteamericano, la II contra los organismos de seguridad y defensa, y el departamento M-VI se dedica al espionaje industrial.

La DGI cuenta con tres áreas de operaciones: inteligencia política y económica, contrainteligencia exterior (lucha contra la inteligencia extranjera y vigilancia de los exiliados) e inteligencia militar.




STASI

La STASI (Ministerio de Seguridad del Estado) era la principal organización de la policía secreta e inteligencia de la República Democrática Alemana (RDA). Creada el 8 de febrero de 1950, centraba sus operaciones en la capital, Berlín Oriental, donde tenía un extenso complejo en Lichtenberg y otros menores dispersos por la ciudad. La STASI supervisaba la actividad política de los ciudadanos de la RDA con el fin de detectar comportamientos considerados subversivos o antirrevolucionarios. La STASI cometió en numerosas ocasiones abusos de los derechos civiles, a pesar de tener la RDA la firma en el Acto Final de Helsinki, donde garantizaba los derechos humanos.
El motivo de esos abusos era el peligro de la contrarrevolución.




Pentágono

El Pentágono es la sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Trabajan aproximadamente 23.000 empleados militares y civiles, y cerca de 3.000 de personal de apoyo, situado en el Condado de Arlington, Virginia. Tiene cinco pisos y cada piso tiene cinco corredores. Fue inaugurado el 15 de enero de 1943 y continúa siendo el edificio de oficinas más grande del mundo.




Estadio Nacional

El Estadio Nacional fue utilizado como campo de concentración de los prisioneros políticos entre el 11 de setiembre y el 09 de noviembre de 1973, durante el régimen militar de Augusto Pinochet. Por el recinto deportivo pasaron aproximadamente 40,000 prisioneros, de los cuales cerca de 1850 fueron asesinados, después de crueles torturas por fuerzas del régimen militar, a los que se suman 1319 prisioneros que fueron dados como desaparecidos.




Base Naval de Guantánamo

En la ilegal base que los Estados Unidos mantiene en Guantánamo, ahora transformada en prisión, o mejor, en campo de concentración en su llamada lucha mundial contra el terrorismo, se realizan torturas a los prisioneros. El ejército norteamericano utiliza la coerción física y psicológica contra los detenidos en ese centro. Los uniformados estadounidenses emplean, según los miembros de la Cruz Roja Internacional, “actos humillantes, reclusión solitaria, temperaturas extremas, y el uso de posiciones forzadas. Los métodos usados son cada vez más refinados y represivos (…) El sistema empleado en la Base de Guantánamo es cruel, extraño, degradante, y una forma de tortura.”




Villa Marista

Fue creada en 1963: Forma parte de Departamento de Operaciones de Dirección de Contrainteligencia del Ministerio Interior de Cuba.

martes, 2 de agosto de 2011

Alfredo Roca, Cabernet Sauvignon 2007



Alfredo Roca; Cabernet Sauvignon 2007; 13,7% Grad. Alc; San Rafael, Mendoza, Argentina.


Otro vino en el mismo rango de precio que su vecino degustado con anterioridad pero que ofrece mucho más; es de aquellos vinos con gran relación costo-beneficio. Deja unas grandes lágrimas en las paredes de la copa, es oscuro, de consistencia mediana. Su olor es suave y va ganando presencia con el transcurrir del tiempo; olor a ciruelas maduras, algo ahumado. En la boca: al probarlo poco tiempo después de servido se siente una acidez que incomoda, es sólo cuestión de esperar un poco y esa sensación desaparece; de mediano cuerpo, algo ahumado, con mediana y agradable astringencia. Un vino que por su bajo precio sorprende.

lunes, 1 de agosto de 2011

Cono Sur, Pinot Noir 2008



Cono Sur; Pinot Noir 2008; 13,5% Grad. Alc; Valle Central, Chile.


Ya había escuchado hablar sobre los vinos Cono Sur: que es una marca de la gigante Concha y Toro, sobre la calidad de sus vinos y bla bla bla…, esto, sumado al floro del tío que atendía la bodega, floro que en oportunidades como esta te percatas que quien te lo recomienda a veces sabe menos que uno y eso para quien atiende en una bodega es jodido: nos lo ofrecía como vino orgánico. No lo es. El color de fondo de las etiquetas de los orgánicos de Cono Sur son de color beige/crema y no blanco. Igual, el tío era bonachón, nos cayó bien y no lo contradecimos: nos animamos y nos hicimos de esta botella.

El vino: una decepción. Ya imaginábamos que esta es la línea menor de Cono Sur (estaban los Cono Sur “Reserva”, “Ocio” y “20 Barrels”) por el precio accesible; por unas monedas a más nos hacíamos de un Reserva y seguro nos iba mejor.

Un detalle que de inicio no habíamos percibido: Charles ya con el saca corchos en mano tuvo que dejar de lado este accesorio ya que al retirar la capucha vimos cómo una fría e insensible –dramático-, tapa-rosca sustituye al corcho; ahí ya no esperábamos gran cosa.

Es verdad que no necesariamente esto signifique mala calidad de la bebida que guarda, pero es ya una idea preconcebida, lo reconozco. Me hace recordar los vinos da tavola italianos con tapa rosca que bebíamos en Minokamo: terribles. No es que ese tipo de vinos sean malos: los que bebíamos lo eran.

Retomando. El color es de un violeta vívido, medio transparente, típico en esta cepa. El olor animó: marcó presencia desde el descorche, olor a madera, también medio alcohólico, medio a melcocha, dulzón. En la boca se siente de nuevo la madera; de mediano cuerpo para aguado, frutas rojas, ciruelas, pasas, aunque de un final muy frutado fueron dos cosas las que marcaron más presencia e incomodaron: esa sensación media dulce que deja también al final, y que el vino es suave, muy joven para nuestro gusto. Como dije antes, mejor hubiese sido hacerse del Reserva.

domingo, 31 de julio de 2011

El mar y veneno, Shusaku Endo




Título original : 海と毒薬 Umi to dokuyaku
Año de publicación : 1958
Título en portugués : Mar e veneno
Año de esta publicación : 1979
Traducción : Roberto Raposo


Es interesante el reparar cómo te creas ilusiones con algunos autores por notas leídas en la prensa, como fue el caso de Haruki Murakami, de quien esperaba mucho, y al conocer una de sus obras terminé algo desilusionado, aunque todavía curioso por hacerme de otra. En este caso el efecto fue a la inversa: ante un autor del cual nunca escuché ni leí sobre él y/o sus obras en prensa alguna –supe de él por el blog brasileño “Leituras do Giba” que enumeró las obras niponas editadas en Brasil: “obrigado Giba”- , y por ende no había creado la más mínima expectativa, al final quedé totalmente sorprendido por haber “descubierto” una pequeña obra maestra, y en su autor, la esperanza de hacerme a ciegas de otro libro suyo, sabiendo que será difícil superar una historia tan completa como esta, pero seguro de tener un libro de otro gran exponente de la literatura nipona como Oe y Kawabata.

La obra inicia con un prólogo donde un narrador rememora cómo conoció, al mudarse a Matsubara en el centro de Tokio, a aquel extraño y ermitaño doctor de manos de seda de nombre Suguro, quien pasaría a atenderlo del neumotórax que padecía. El narrador descubrirá que su nuevo doctor estaba en el grupo de doce miembros acusados por vivisecciones realizadas a prisioneros norteamericanos en una universidad japonesa: ese es el preludio de la historia que comienza a develarse.

Aunque el personaje principal es aquel doctor Suguro, en aquel entonces un estudiante de medicina, Endo nos presenta esta historia -basada en un hecho real- desde la óptica de los diversos personajes que conformaron aquel cuerpo médico. En la mayoría del grupo encontramos personas decididas a realizar de todo por ascender profesionalmente, ya en otras como Suguro se ciernen las dudas y desencantos, desarrollando un fuerte sentimiento de culpa tras participar de tal hecho.





A pesar de que trata un tema muy delicado, tan duro como la verdad, esta corta novela se lee con facilidad, y sorprende cómo las disímiles historias muy bien estructuradas de los diversos personajes los lleva a un destino en común, todo narrado con la sencillez de la escrita japonesa y sin perder la elegancia ni en los momentos más crudos de la historia. El corte psicológico en el enfrentamiento de los que están decididos a realizar las vivisecciones contra la ética y humanismo que Suguro tiene, pero que no le impide a participar, rinde grandes páginas a esta novela que no desencanta en ningún momento, por el contrario, sorprende que no sea mencionada por más medios; quizá tiene que ser así, exento de marketing, tan sólo que los lectores la podamos descubrir y recomendar.




P.D: En el blog de Giba encontrarán títulos y autores japoneses editados en Brasil, quizá alguno de ellos haya sido editado también en español. Para quien esté interesado en literatura ponja la lista será de mucha utilidad. Está en portugués pero se entiende fácilmente.

viernes, 29 de julio de 2011

Milagros II, Sandra Gamarra Heshiki

Una grata sorpresa fue el encontrar la obra de una peruana entre el grupo seleccionado de la 29ª Bienal de São Paulo. La obra de Sandra Gamarra Heshiki (Lima, 1972) divide la pared con las fotografías de la brasileña Juliana Stein. Lo mejor fue que su obra estaba en el grupo que agradó, ya que en este amplio conjunto de obras y artistas hay varios que personalmente -como siempre en este blog, opinión discutible- fueron olvidados al minuto de haber estado ante ellos, o quizá antes; éste no fue el caso.

Aunque la serie no parece seguir una cierta continuidad la muerte es un tema muy presente en esas imágenes: una caravana de personas llevando a sus muertos; una madre ante el cajón con los restos de su hijo; un soldado intentando ayudar a un compañero; un guardia cargando el cuerpo de otro, se mezclan entre imágenes de políticos como Lula, Nicolas Sarkozy, Kim II sung y Jorge Rafael Videla, entre otros.

Pinturas sobre papel basadas en recortes de prensa escrita, ubicadas encima de estas, como un reflejo, y de manera lineal en forma paralela, conforman la obra de esta egresada de la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Católica del Perú.















































































lunes, 25 de julio de 2011

Trio 2006, Merlot, Carménère, Cabernet Sauvignon




Concha Y Toro; Trio 2006; Merlot (65%), Carménère (20%), Cabernet Sauvignon (15%); 14,5% Grad Alc; Valle De Rapel, Chile.

No es tan fácil encontrar esta variedad de Concha y Toro. No los encuentras por todos lados como el Casillero del Diablo, pero, yendo a ciertos lugares es fácil hacerse de una botella, fue por eso la sorpresa al encontrarlo en un supermercado. Tenemos muy buenos recuerdos de la cepa del 2007 trasegados hasta antes del embarazo el año pasado, y ahora, en pleno 2011, el encontrar una botella de la cosecha 2006 es estar ante un muy buen vino o ante un probable vinagre, más cuando el lugar donde se adquirió es como ya dije un supermercado, donde todos estos años la botella debe haber estado en pie, de fácil acceso y manipulación de todas las personas que por ahí transitan; igual, por los buenos recuerdos de este ensamble nos arriesgamos con una botella.

A propósito de vinos de supermercados: en éste lugar encontramos botellas de Trio blanco del 2004, y Casilleros… también blancos hasta de 1999: aquí pareciera que se tiene aquella idea errada de que “cuanto más tiempo tiene el vino, es mejor”, idea que sirve sólo para “los vinos”, aquellos carísimos, y en condiciones de guarda aceptables, muchos tintos no están dentro de ese concepto, menos aún los blancos.

Regresando a esta botella: el color es muy oscuro, sus lágrimas no son tan notorias, pequeñas. Lo que más resalta es el olor, frutado, amaderado, de una presencia muy marcada. Ya el sabor, lo sentí alcohólico, no incomoda demasiado, pero el recuerdo que guardo de cepas posteriores es muy diferente. También había una sensación metálica, que podría ser por las empanadas con crema de palmito que ya estábamos devorando: quizá no fue una buena armonización, no sé. Deja una sequedad de mediana intensidad en la boca, agradable, pero no sorprendente como los del 2007 bebidos en el 2009 y 2010.

En adelante, vino de supermercado, sólo si el almacenamiento es horizontal, y con menos iluminación, cosa que es muy rara en un super’. Con esas condiciones la variedad Trio de Concha y Toro sigue siendo una gran opción entre los vinos con mejor costo/beneficio.

domingo, 17 de julio de 2011

A morte sem nome, Santiago Nazarian



Título en español : La muerte sin nombre
Editorial : Planeta
Año de publicación : 2004



Santiago Nazarian (São Paulo, 1977) perteneció al grupo de escritores seleccionados para el Bogotá 39 del año 2007, al igual que sus compatriotas Adriana Lisboa y João Paulo Cuenca, donde también estaban los nacionales Ivan Thays, Daniel Alarcón y Santiago Roncagliolo. Leí sobre el evento desde el otro lado del mundo y dos años después, a mi llegada al Brasil, en una buena entrevista que el gran Jô Soares realizó a éste escritor me hizo recordar de su existencia; de no haberla visto quizá el nombre de Nazarian hubiera quedado en el olvido.

Olivio” (2003), segunda obra escrita, pero primera a ser publicada, se alzó con el premio Fundação Conrado Wessel, así esta, su obra prima, pero segunda a ser publicada, fue editada bajo el sello de una grande casa editorial como Planeta.

Esta obra me deja sentimientos encontrados: es jodido adecuarse a la manera como está estructurada esta narración, con frases cortas, en su mayoría separadas con demasiados puntos, que en muchos momentos la hacen tediosa, pues no hace que las historias de los breves capítulos fluya, aunque ése no es un demérito de Nazarian, muchas obras en la literatura brasileña pecan y abusan de esa manera de escribir.

Lo bacán y muy interesante es encontrar algo totalmente diferente a lo que hay, como que la protagonista principal, Lorena, una perturbada muchacha sea una “serial suicide” o “suicida en serie”, y los lectores asistamos a las diversas muertes que la protagonista se inflige en cada capítulo, renaciendo al siguiente, algunas veces con el recuerdo del suicidio anterior, y decidida a matarse nuevamente. Aquí no hay arrepentimiento o cavilación sobre una salida alterna, la única seguridad que ella tiene es elaborar alguna manera de cómo se irá matar, nuevamente, despertando el morbo en mí por saber cuál será la nueva técnica que irá a usar. Mentalmente le sugiero algunas ideas. Páginas más adelante aparece mi sugerencia; no estoy tan mal para alguien que no se quiere matar. No hay dolor en ella, por el contrario, parece haber placer, lo único que parece dolerle es verse viva al capítulo siguiente.

Las situaciones absurdas, novedosas, están salpicadas con un fino humor negro que Nazarian sabe plasmar, como pinceladas.

El conocer esta obra y este autor es una experiencia innovadora en la literatura contemporánea latinoamericana, claro, adecuándose a la manera como está escrita.

Pero Santiago. No jodas. Hermano. Que hay comas. (,). Puntos. Y más puntos. La historia. En muchos trechos. No despega. Me traba. Me corta. No fluye.

Problema de forma y no de fondo. De no ser por los putos puntos a cada frase corta, la hubiese disfrutado más. Igual, rescato la idea en la historia, diferente, que me hace tener otro nombre por buscar en los anaqueles, el de Santiago Nazarian.





“Le pedí a Miguel que me muestre el mar. Estábamos cerca, yo lo sabía. No era por el olor de las olas, ni por percepciones ancestrales, era una placa de señalización a nuestra izquierda.

- Lorena, tengo que regresar para casa.
Sonreí para él como sólo sonreiría para algún gran amor. En fin, es así, Miguel, cumple su papel. Él sonrió también. Y llegamos a un gran peñasco, con vista para el mar.

Lamentablemente el cielo estaba nublado. El mar estaría más azul. El viento sería menos melancólico. Los ojos de Miguel serían más claros, reflejando el azul de los míos, que estarían mirando para arriba.

Pensé en coger con Miguel allí mismo, mi garzón. Me serviría. Sería así que quedaría embarazada y tendríamos hijos corriendo en dirección a la playa. Así sería, abriría las piernas, ellos saldrían en dirección al mar. ¡Qué bonito! Y mi risa alta y sonora fue vil y cínica.

Decidí entonces parar de reír. Disculpa, Miguel, no puedo. Regresemos. Percibí que él hasta estaba disfrutando de la vista. No quería terminar tan temprano. Pero necesitábamos regresar. Él necesitaba trabajar. Yo necesitaba encontrar nuevas formas. De matarme. Lo necesitaba.

Al entrar al carro me sentí casi feliz por ser así tan libre, para morir como quisiese. Estacionada o en movimiento. Decidí pensar en otra cosa, o no llegaría al final del capítulo. Y todo capítulo termina, aunque el autor muera antes. De no concentrarnos, nadie muere al final. Miguel, llévame de regreso.

Lo encontré casi lindo, así, ¡tan argentino! Y le sonreí agradeciéndole por su belleza. Esta sonrisa fue por su belleza. Porque él sonrió medio forzado. ¿No sabes? No sabe cuán bello es porque es hombre. O argentino. No sé.

Ahora estaba logrando llevar todo con tranquilidad. ¿Vamos comer un churro? Me dieron ganas. Cerré la boca y me quedé escuchando el ruido de la calle, allá abajo, tan bonita, raspando sobre las llantas. Me imagino raspando sobre ellas. Si decidiese saltar, continuaría en movimiento, aún después de muerta.

Encendí un cigarro más, como hago siempre cuando no sé qué hacer. Miguel ya estaba prevenido con el cinturón de seguridad, fue entonces que agarré sus testículos y amenacé apretar. “¡Lorena, estoy manejando!

No vamos a chocar el carro. Sería un desperdicio. Concéntrate en la calle, yo encontraré una nueva salida. No quiero estar andando en círculos, ya pasamos por eso. Recosté mi cabeza en su hombro, y él se enterneció. Sólo estoy probando la suavidad de sus hombreras. “Yo no estoy de hombreras.” ¿No? ¿Me vas a decir que esos hombros son todos tuyos?

Ni nos percatamos cuando se aproximó. Enorme, reluciente, metal y caucho en movimiento. Contorciendo fracasos, abrazando nuestro desánimo, presionando intenciones sobre nuestros cuerpos. Del lado inverso, de la dirección contraria, llegó. Miguel ni pudo intentar alguna reacción. Yo cerré los ojos lamentándome. Avanzó sobre nosotros, penetrándonos con violencia. Se inclinó sobre nuestra cabeza y derramó gasolina en mis ojos. Yo, que todavía reflejaba el océano.

Cuando paramos, seguí el rastro de la sangre, como un hilo de cabello, escurriendo de la cabeza de Miguel, bajando por las mandíbulas, manchando su blanca camisa. No podía moverme y evitarlo. El cinturón trabado. Lo siento mucho. La culpa fue mía. Miguel cierra los ojos. Asiento reclinado. Y el fuego a nuestro alrededor se aproxima. No quiero que sea así. Mi muerte incendiaria debería ser doméstica, quemándome, y conmigo todos los rastros de mi pasaje por la tierra, en casa. ¿Pero qué puedo hacer con las manos atadas? Accidentes también suceden. Y también tengo que narrarlos. Lo siento mucho, Miguel. Ni puedo darle un beso de despedida.”


Páginas del 72 al 74.