jueves, 18 de marzo de 2010

Jubiabá, Jorge Amado




Año de publicación : 1935
Livrarias Martins Editora
Año de esta publicación : 1970


Mi primer "Amado". Recuerdo que en Lima, cuando quería comprar los libros de este escritor brasileño encontraba los precios muy caros, y terminaba comprando los libros de editoras españolas o argentinas ya que eran más accesibles. En Brasil, por el contrario, los más accesibles (en las “livrarias sebos”, libros de segunda mano) son los del bahiano, ¡qué bueno!

La novela comienza con pura acción: Antonio Balduino está en medio de una pelea de box, viendo a Ergin, el alemán, levantarse por tercera vez de la lona, con el rostro ensangrentado, mientras la gente le gritaba para que acabe con él de una vez.
Las descripciones del público y del ambiente que se vive te transportan fácilmente al lugar de la pelea, como un asistente más. El negro Balduino, que luego fue llevado contra las cuerdas por un alemán aparentemente renovado, vio cómo la gente cambió fácilmente su ánimo, y, de esnsalzarlo y vitorearlo con el alemán en el piso, ahora lo insultaban, y era a Ergin a quien ahora vitoreaban, como si todo fuese en cámara lenta y él, en medio de la pelea pudiese cavilar lentamente al respecto, escuchar a cada espectador eufórico, reclamándole por la arremetida sufrida. Quizá animado por aquello, despachó de un certero golpe al Campeón de Europa Central, escuchando nuevamente su nombre en las bancadas; me gustó el inicio.

Luego el rumbo de la historia retrocede a su infancia, en el Morro do Capa Negro, donde rodeado de tanta pobreza, él se sentaba a contemplar la hilera de luces allá abajo, e imaginar cómo sería aquella ciudad. Su convivencia con la gente de ahí: el malandro Zé Camarão, experto en declamar cánticos y ABC's (ABC, son resúmenes de la vida de algún personaje, algunas veces en verso) de personajes locales: el joven Antonio Balduino lo escuchaba con admiración, aprendiendo de él no sólo el arte de declamar, sino también la capoeira. También encontramos al "Pai do Santo" (brujo, chamán) Jubiabá, quien narraba historias que Antonio Balduino escuchaba con atención, como aprendizaje para su vida. al morir su tía Luisa, el negrito Balduino es llevado a vivir con el comendador Pereira, un portugués de grandes bigotes, cambiando así el morro por Travessa Zumbi dos Palmares, donde conoció a Lindinalva, la pequeña hija del comendador, delgada, pecosa, y de cabellos rojos. Fue Pereira quien lo apodó de Baldo, el nombre con el que lo conocerían más adelante.

Toda la novela es descrita de manera sencilla, y grafica excelentemente las tradiciones bahianas: las historias de Jubiabá, la pobreza extrema a veces, pero siempre dejando un espacio por donde entrar la felicidad. Las descripciones de las casas antiguas y deterioradas de Travessa Zumbi dos Palmares.

El capítulo "Mendigo", donde describe la transición de Baldo a la vida en las calles, donde se sentía dueño de la ciudad junto a sus amigos: "el gordo", dueño de una voz triste y melancólica, capaz de convencer al más avaro a dejar unas monedas; "Felipe, el bello", el más joven. de ojos azules, manos huesudas y cabellos ensortijados, siempre elegante, hasta en su muerte; y, "Viriato, el enano", bajito pero muy fuerte, saliendo así todos a mendigar en grupo.

Otro buen capítulo es "Lanternas dos Afogados" (ese título ya lo escuché antes, en una canción de "Os Paralamas do Sucesso" creo). Aquí Baldo demuestra superar a su maestro Zé Camarão con la guitarra, soltando sambas de su composición, que inclusive son vendidas a un personaje que luego las lanzaría al mercado musical como suyas, siendo luego éxitos en radio y televisión, sin Baldo estar enterado, pues él vivía al margen de los medios.

También en este capítulo unos de sus amigos encontraría la muerte. La vida de Baldo iba así, de atraco en atraco, hasta que un día reconoce en su potencial víctima a Lindinalva, su amiga de infancia y amor platónico, ordenando a sus compinches en dejarlos ir. Su carrera de boxeador amateur iba en ascenso, y aunque lo hacía por dinero igual iba ganando todas sus peleas: a Vicente, campeón bahiano de todos los pesos; a un carioca que llegó desafiante: nadie podía con Baldo, hasta enterarse de que Lindinalva estaba de novia con un joven y próspero abogado, esto previo a la pelea con el peruano Miguez, quien lo derrotó en el tercer round, sólo porque estaba desconsolado por tal noticia.



El libro transcurre entre las peripecias que tiene que hacer Baldo para sobrevivir: peleas, vida en un circo, sus amoríos siempre con la mente puesta en Lindinalva -a quien reencuentra al final -, viajes, el asesinato en su pelea con Zéquinha y su reflexión ante eso, recordando su pasado ante el cuerpo apuñalado por él. El personaje madura en el transcurrir de su vida, llegando a ser líder huelguista y luchando por los derechos de los trabajadores.

Lo curioso es que siendo Baldo el personaje principal, el libro lleve por título el nombre del santero Jubiabá. De fácil lectura (salvo por jergas de la región, y palabras que cayeron en desuso), el autor describe muy bien, y traslada al lector hasta Bahía de Todos los Santos, sin despegarse del sillón. Muy buen libro.

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